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5 min
Petición De Muerte
Drama |
17.10.12
  • 4
  • 10
  • 1441
Sinopsis

¿Alguna vez te has preguntado si volverás a ver a algún ser querido? La protagonista de esta historia no lo pensó nunca, y hasta el día de hoy continúa arrepintiéndose. ¿Te atreves a leerla?

 

Hace mucho tiempo, a mediados de los años setenta, conocí el peor sufrimiento que creo puede existir en este mundo.

En aquel entonces vivía en una casa modesta como cualquier otra. Yo contaba con apenas 15 años de edad, y para mí la vida resultaba como un agradable día otoñal.

Una mañana, mientras estaba desayunando para ir a la escuela, mi madre me hizo una de sus preguntas más recurrentes y podría decirse que favoritas.

- ¿Qué tal vas en la escuela? – Me cuestionó mientras se sentaba frente a mí. Por lo general cuando ella me hacía una pregunta era porque ya conocía la respuesta.

- Bien – Respondí en un tono desatinado y prácticamente tartamudeante.

- ¿Por qué me mientes? – Expresó a gritos mientras le daba un golpe seco a la mesa que hizo que todo en ella se sacudiera. – Estudiar siempre ha sido tu única obligación.

- ¡Ya lo sé! Pero es mi vida y puedo hacer con ella lo que me plazca.-

- Pues mientras viva harás lo que yo te diga que debes hacer.-

-Pues desearía que estuvieses muerta…- Le grité directamente mirándola a los ojos.

Para ese momento ambas nos encontrábamos de pie, mirándonos fijamente, y aquella discusión tan ordinaria se había salido totalmente de control.

Tomé mi mochila y salí prácticamente corriendo, pensando solo en llegar a la escuela.

Por el enfado impregnado en mí, dejé pasar por alto ese reflejo de dolor que mi madre tuvo en sus ojos al escucharme. Hoy en día aún retumban mis palabras en mi mente: “Desearía que estuvieses muerta”.

El día en la escuela transcurrió como cualquier otro. Mas sin embargo, al terminar las clases volvió a mí el miedo irracional que sentía al pensar en el castigo que me esperaba. Salí. Desde la esquina esperaba divisar a mi madre como todos los días, pero no había nadie esta vez. Instantáneamente pensé que tal vez seguiría molesta por el incidente de la mañana. Sin pensarlo una vez más, me dispuse a partir con rumbo a mi hogar.

Vivía a unas cuantas calles, así que caminar hasta mi casa no sería un problema. Mientras caminaba sentía un vacio interior, sentía que el frío no era frío, sentía que la vida no era vida.

Ya me encontraba entrando a casa. El vacio en mi estómago se había vuelto un nudo en el corazón. Apresuré el paso, y antes de girar la perilla de la puerta alguien más lo hizo por mí.

Era una vecina cuyo nombre no recuerdo, pero nunca olvidaré aquellos ojos tan profundos que dejaban al descubierto una amarga verdad.

Ambas nos mirábamos fijamente. El ambiente era tan tenso que no podía pronunciar palabra alguna, y al parecer, sucedía lo mismo con ella.

Con un ademán de invitación me hizo pasar.

- ¿Y mi mamá? – pregunté aceleradamente mientras algo semejante a un choque eléctrico recorría cada milímetro de mi ser.

- Siéntate por favor – me dijo tímidamente.

Ahí estábamos las dos, sentadas una frente a la otra. No sé por qué, pero en ese momento mis ojos se empezaron a llenar de lágrimas imaginando lo peor.

Me miró detenidamente a los ojos logrando traspasar mi alma.

- Tu madre – Expresó en un tono entrecortado – Tu madre murió esta mañana.

- ¡Mi mamá! ¡Mi mamá! – Pronuncié con un grito salvaje y lastimero al tiempo que emanaban las lágrimas de mi rostro y trataba de ocultarme entre mis manos.

Y ahí estaba, llorando desconsoladamente. Recuerdo gritar suplicando que todo fuese una mentira, y ese grito taladraba mi alma agudamente. Me veía llorar, me escuchaba gritar fue como vivir doblemente aquella triste agonía.

No sé si por el dolor o por los recuerdos que fugazmente llegaban a mí, pero no pregunté cuales fueron las causas de su muerte, lo único que me importaba en ese momento era que mi madre no volvería a estar junto a mí, para regañarme, para reprenderme, para amarme. Que lo último que le dije no fue un tierno “Te amo” o un cálido “Te quiero” si no que lo último que le dije fue que añoraba su muerte

Jamás he de olvidar el día en que mi madre murió, que murió creyendo que mi deseo era su muerte. Es por eso que jamás olvidaré aquel día, en el que lamentablemente, se cumplió mi petición de muerte.

 

Pd: Gracias por haber leido esta historia. Y para las personas que dicen que desear la muerte de alguien no es causal, EN LA HISTORIA JAMAS DIJE QUE LO FUERA simplemente es un cargo de conciencia expresado por la protagonista. Saludos.
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Comentarios
Valoraciones
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  • Hay algunos puntos que a mi modesto parecer podrían mejorarse en cuanto a técnica. El final pues como enseñanza esta muy bien. Es predecible pero era lo que tocaba. Saludos.
    me gusto lo disfruté
    Está bien escrito aunque creo que hay ciertos puntos mejorables. Al final la historia se ve venir, es decir, la idea que le grite eso y que cuando vuelva ella haya muerto. Me ha parecido predecible. Eso se podría mejorar introduciendo la historia en un contexto o no tratando el regreso a casa de esa forma, sino hacerlo más brusco, por ejemplo. Los diálogos me han parecido algo forzados, yo al menos no hablo así y creo que se podría adecuar más las palabras de la niña a sus 15 años, simplificando vocabulario.
    hay que pensar antes de decir las cosas. buen escrito. saludos p.d: no me gusta hacer esto pero lo haré de todas formas: creo que te equivocaste en la valoración de Pájaro, si es así te pido que hagas el cambio y si no es equivocación entonces está bien
    Bien Jesús... Sobre tu relato he de decir que es fuerte, traumático.Da que pensar y eso es importante para una conclusión generalizada sobre el autor, ya que al menos has conseguido que el lector se enganche con lo que quieres contar. Veo un par de puntos a corregir, al menos a mi parecer: repites palabras en poco espacio (llorar, gritar, murió o morir, vacío...) eso se puede corregir buscando sinónimos o de la forma que a mi mas me gusta corregir, que es, releer el texto varias veces antes de publicar o dejarlo acabado... o leerlo en voz alta, asi de esa forma, con el oido, nosotros, que somos los criticos menos indicados para valorar nuestro propio trabajo seremos capaces de escuchar si algo chirria en la historia... El otro punto que yo corregiria sería la utilizacion de párrafos, hay excesivos, y aunque algunos estan bien separados, otros enlazan situaciones y por lo tanto yo los hubiera unido. Nada más, por cierto, al leer tu critica sobre un relato mio me sorprendio que te gustara, pero que lo valoraras con una estrella!!!!! Pensaba que estabas de cachondeo!!! Bueno. Saludos.
    Escribe tus comentarios...Hay que pensar antes de decir cosas de las que luego podemos arrepentirnos. De todas manera ese dicho desafortunado no puede ser causal de muerte.Cariños.
    Escribe tus comentarios...Bueno, no creo que muriera porque el chaval lo hubiera dicho. Se va a traumatizar el muchacho sin ser el causante de la muerte. Tonterías dicen todos los adolescentes en algún momento, y también los adultos.
    suave, es duro ah...lml
    Es para pensar realmente que tenemos que pensar mucho en lo que vamos a decir.
    esto es fuerte, yo no me imagino tal deseo pedir la muerte de un ser como ese, saludos
  • En verdad.

    Les pido a todos cooperar en los comentarios; me gustaría que entre todos continuáramos esta historia...

    Hola, hoy les traigo algo un tanto diferente para mí, terreno inexplorado. Me he inspirado en el cuento del gran Edgar Allan Poe que lleva por título "El demonio de la perversidad". No me comparo con él ni mucho menos, tan sólo mi musa, igual de caprichosa que siempre, me ha indicado que así debe ser. Cualquier comentario es bien recibido.

    Así comienza todo. Serie de historias.

    Todo está en mi mente.

    Me dueles.

    Insomnio

    Mientras yo viva mantendré tu recuerdo vivo.

    "Ellos me inmortalizaron, pero ellos son los inmortales en mi mente..."

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