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2 min
Pierde trenes
Reflexiones |
10.03.22
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Sinopsis

Tardamos tanto en ser conscientes de aquello que pasa tan deprisa...

Pierde trenes, pierde el tiempo. Deja que todo lo que parece ser valioso se deslice como la arena entre tus dedos. Pierde la voluntad de hacer cosas que otros han hecho, pero que no necesariamente tienes que hacer tú. Pierde el norte; pierde las cosas. Haz que tu mochila de vida sea cada vez más pequeña y tu espíritu cada vez pese más. Pierde apuestas, pierde trabajos, pierde amores. Nos lastra tanto el eco de la derrota que parece que hemos nacido para ser perfectos, y no. No somos lo que somos, ni aquello que soñamos con ser, ni los deseos de nuestros ancestros, ni la esperanza de aquella persona que nos ama. Pierde los papeles, pierde la compostura, pierde las ideas y, si es necesario, piérdelo todo. Así, sin más, como si la vida fuese aquello que en realidad es, aquel lugar al que llegaste desnudo. Si no tuviste nada entonces, ¿por qué lo has de tener ahora? ¿Qué te obliga a ello? Pierde la vida, si vale la pena el sacrificio. No ha de ser literal, sólo has de quitarte peso,vivir más ligero. Sin más, que no es poco. Pierde el miedo.

Corremos para llegar a ninguna parte, luchamos para alcanzar metas que, al final del camino, no servirán de nada. Toda la experiencia, todo el conocimiento, todas la inversiones, se separan del cuerpo cuando éste se enfría. Nadie te dirá nunca que no lo hagas, pero malgastar tu preciado tiempo en cosas cuando hay otras que podrían serte más útiles, te puede pasar factura más tarde.

Pierde trenes. Si te paras a pensarlo, no llegas tarde, llegas después. Y mientras esperas al siguiente tren, siempre hay otro, siempre, puedes observar todo aquello que te rodea y de lo que no te habías fijado, porque ibas con demasiada prisa.

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