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2 min
Pietro - 140 - Todo es poco
Suspense |
08.07.19
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Sinopsis

Pietro disfruta de su cena...

-No hagas caso de las patrañas que cuenta el Relojero...-Me avisó la camarera trayendo mi comida. Dejó un plato de carne humeante sobre la mesa.

-Muchas gracias por el consejo, señorita.-Había olvidado su nombre por culpa de la trágica historia que me contó Andrés. Estaba impresionado. Dudaba sí él fue el causante de la muerte “accidental” del Padre Vivales.

-Llámame Manuela, chico.-Me dijo de nuevo su nombre de pila con voz dulce. Intentaría recordarlo.

-Que aproveche, niño.-Me deseó Andrés.

-Gracias.-Respondí atacando la comida. Pinché la carne humeante con el tenedor mientras la cortaba con el cuchillo. Olía de maravilla. Mucho mejor que la sosa sopa del Padre Tomás.

Andrés me miraba con cara de hambre, pero yo no pensaba compartir mi comida. Era mi cena. Sólo para mí. Puse un poco de puré de patata en el primer pedazo de carne y lo llevé a la boca.

Me supo delicioso. Tomé un trago de cerveza fría para que bajara. Seguí ignorando a mi vecino de mesa y surtió efecto. Vi, por el rabillo del ojo, que volvió a centrase en su vaso de vino turbio.

Comí con ansia el resto del plato. Tenía hambre atrasada. Mi barriga gruñía de satisfacción con cada bocado. Un adolescente imberbe en crecimiento cómo yo necesitaba energía para crecer.

-¿Qué hay de postre, Manuela?-Le pregunté a la camarera cuando recogía el plato limpio. Lo rebañé con pan.

-Tengo bolas de helado, chico.-Contestó ella.

-Tráeme helado...-La interrumpí sin esperar a oír el resto de postres. Los helados eran mi perdición desde pequeño.

-Para ti serán tres bolas...-Prometió Manuela sonriendo. La mujer se esforzaba mucho en ganarme cómo cliente fijo. Y lo estaba consiguiendo.

-Tú sabes cuidarme, Manuela.-Le agradecí el detalle dulce. Las bolas de helado eran tres y de tres sabores distintos. Sonreí contento.

-Todo es poco para mi chico...-Dijo Manuela mirándome con unos ojos de deseo mal disimulado.

 

Continuará...

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Soy un currante de oficina, hago manuales de productos sin alma, pero es un trabajo que me da de comer, pago facturas y me permite vivir cada día pendiente de si el cielo caerá sobre mí... A parte de mi profesión, mi afición es escribir relatos donde dejar volar mi imaginación con tendencia a la ironía... Llevo publicados seis libros en Amazon. Saludos cordiales, Rafael Núñez Abad

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