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2 min
Pietro - Muñecos sin alma
Suspense |
31.08.18
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Sinopsis

Pietro sigue a Anastasio al comedor, cómo los demás internos, en silencio...

Anastasio abrió la puerta y salimos al pasillo. Cerró la puerta tras de mí. Los demás internos permanecían de pie delante de cada puerta. Nadie hablaba. La campana del timbre volvió a sonar dos veces. Los internos hicieron dos filas. Nosotros éramos los últimos. Comenzamos a andar en silencio.

Seguí a Anastasio, que iba delante mío, por el estrecho pasillo iluminado con luces amarillentas y bajamos por las escaleras a la planta baja. Continuamos caminando por otro pasillo hasta la entrada del comedor. Un letrero así lo indicaba.

El comedor era una sala inmensa, de paredes grisáceas ennegrecidas, con mesas alargadas y bancos metálicos. Vi a otros internos sentados en sus sitios con la bandeja de la comida, pero ninguno comía. Parecía que estuvieran esperando, pero desconocía cuál era el motivo.

Nuestra fila se dirigió al pasillo de la comida. Hice lo mismo. Cogí la bandeja. Puse un vaso, un plato y cubiertos de plástico. Esperé mi turno en la cola. Llegamos a la ventana de la cocina. Había un tipo con delantal manchado y cara de pocos amigos. Un cigarrillo colgaba de sus labios. Sumergió el cazo en la olla hirviente y me llenó el plato con un mejunje que olía a mil demonios.

-¡Otro!-Gritó el cocinero sin darse cuenta que era el último de la cola.

Me senté en el último sitio disponible e iba a empezar a comer, pero Anastasio me detuvo cogiéndome la mano. Movió la cabeza a ambos lados indicándome que no lo hiciera. Lo miré sin entender nada.

Anastasio miró a su alrededor. Nadie comía en el comedor.

La campana del timbre sonó de nuevo y todos empezaron a comer en silencio.

Tragué una cucharada del mejunje y me dieron arcadas. No sabía cómo los demás internos se lo comían sin quejarse. Parecían muñecos sin alma...

-Pero Pietro no acabará así...-Juré pensando para mí.

 

Continuará...

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Soy un currante de oficina, hago manuales de productos sin alma, pero es un trabajo que me da de comer, pago facturas y me permite vivir cada día pendiente de si el cielo caerá sobre mí... A parte de mi profesión, mi afición es escribir relatos donde dejar volar mi imaginación con tendencia a la ironía... Llevo publicados cinco libros en Amazon. Saludos cordiales, Rafael Núñez Abad

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