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8 min
Polvos de arcoiris, la maquina de un ogro
Amor |
13.04.17
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Sinopsis

En esta historia quise expresar como el amor viene en distintos tamaños y formas. El amor es algo que nos puede hacer cambiar, sobre todo si se encuentra al verdadero. Una pequeña hada consigue encontrarlo, y apesar que ella viene de sufrimiento y dolor una persona o mejor dicho un ser le mostrara que lo ultimo que se debe perder es la esperanza

Una vez nació un hada en un reino que estaba en guerra. El hada sufrió mucho en ese tiempo, la pequeña debía ser fuerte y siempre mostrarse bien para ayudar a su mama. Ella se encontró con criaturas de muchos reinos, ellos le hacían ver la vida fácil y siempre la ilusionaban con hacerla feliz, con no hacerla sufrir es más que la ayudarían a salir de esa triste vida en la que ella vivía. Siempre de ingenua aceptaba y pensaba que lo harían. Confió su mas gran tesoro, (una pequeña luz que todos tienen dentro algo que todos tenemos, pero pocos sabemos cuidar) aquel que fue concebido por su madre y su padre. Lo entregaba y siempre se lo devolvían destrozado, aun así, seguía y seguía confiando. Cuando pensó que ya todo había acabado y pensaba convertirse en lo mismo que esos seres eran, fríos y sin esa luz que la hacía “tan diferente”. El hada con sus alas rotas vagaba lejos de lo que se podría decir su “reino”. (solo eran ruinas que mientras algunos trataban de re construir otros buscaban como destrozarla y causar caos) en medio de tanta oscuridad y perdición vio un camino lleno de luces de muchos colores.

-Que hermosos colores, umm … amarillo, verde, rojo -decía la hada mientras perseguía las luces.

-Que... queda... Quédate ahí o.… o hare que explotes -dijo una voz que provenía de una cueva, la cueva que estaba al final del colorido camino.

-Ho... hola? Perdón, yo... yo vi este camino tan hermoso y solo... bueno es una luz que no había visto nunca -dijo con melancolía.

-De que hablas? ¿qué luz? Como que no has visto una luz nunca? … ahhh esas? Jajaja son mis luciérnagas, esas que uso para iluminar mis noches. Necesito trabajar antes que ella llegue – decía la voz muy apurado.

-Yo... nunca había visto esto tan hermoso -Dijo con voz intrigada y emocionada nuestra pequeña.

-Jaaa… seguro de dónde vienes no tienen estas tecnologías jajaja -decía la voz burlona.

- De donde yo vengo, solo hay dolor y silencio. El único sonido que hay son las armas y las bombas por todos lados -dijo la hada con voz entre cortada.

La voz salió de aquella oscura cueva, era un ogro. Uno bastante grande y con un aspecto no muy agradable. Al parecer él tenía pena de mirarme ya que se tapaba la cara cada vez que me miraba.

-po... por qué te estas cubriendo? sé que mis alas están rotas y mi luz se apagó... pero prometo que no te hare daño – dijo el hada mirando hacia el suelo.

-no.… no es eso, solo que eres muy bonita- Dijo el ogro- no tienes miedo de mí?

-por que debería tenerlo? -pregunto el hada.

(Ella no lo veía con los sus ojos, sino que lo veía con su corazón por eso no tenía miedo) El ogro la observo por un rato, y en su enorme mano la levanto del piso como una pequeña flor y la acaricio. Ella todos los días visitaba a su nomo y recuperaba su color, ya podía mover sus alas. Aunque aún era pronto para decirlo, ella se estaba enamorando de él... quien cambio su vida y devolvió la luz a su cuerpo. El nomo cambio se veía mejor y ya no daba tanto miedo, lo que ellos no sabían es que lo que los hacia cambiar se llama Amor.

 

Cuando la hermosa hada volvió a tener los colores de la primavera, empezó a ver a su ogro decaer. Al parecer había gastado tanto de su tiempo curándola y devolviendo esa pequeña luz a su interior que él se olvidó de cuidarse de el mismo. Una mañana Mab (nombre de el hada) decidió tomar el mismo camino que su amado y desde tempranas horas en la mañana empezó a construir. Movía teclas, apretaba tuercas, un poco de aquí y un poco de por acá.

-Listo -grito Mab muy contenta.

Sabía que Arwen (el ogro) salía muy temprano en la mañana a buscar nuevas herramientas, ya que trataban de construir su casa, además la aldea de Arwen eran solo ogros y ellos si trataban de arreglar y todos se llevaban bien gracias a Mab. Ella los reunió y empezaron una nueva aldea, con más casas y muchas tiendas. Sobre todo, para que las ogras se sintieran igual hermosas. Arwen ayudaba en la tarea de hacer inventos para mejorar. Él era el inventor loco, que no le temía al fracaso. Mab había inventado algo que nadie pensó si quiera, una máquina que generaría más polvo, ese polvo que la hacía vivir y que hizo que sus colores cambiaran.

Empezó en un rincón no muy lejos de su casa, trabajaba mucho pero siempre a escondidas de Arwen ya que no le gustaría la idea del todo. Pasaron los días y ya estaba todo montado, cada pieza colocada y ajustada, ya solo faltaba el ultimo material. Mab corrió a la aldea que se situaba unas ramas más abajo y les conto la noticia.

-Escuchen amigos- dijo Mab gritando- Creo que podemos devolverle el color a esta aldea e incluso devolverles su forma natural o al menos nadie les tendrá miedo ya.

Todas las mujeres corrieron detrás de Mab con la ambición de ser más hermosas y encontrar nuevos esposos. Llego la tarde de Arwen aún no regresaba, todos se habían reunido en el lugar donde “ocurriría la magia” excepto arwen y sus 3 mejores amigos que siempre iban a los lugares más lejanos por nuevas piezas. Volvían a casa cuando vieron el espectáculo, Arwen con mal presentimiento tiro todos los cachivaches que traía y corrió hacia tanta luz.

-Arwen ell… ella dijo que con solo entrar un momento serviría- dijo un ogro llorando

Todos gritaban, nadie podía creer lo que pasaba, la única luz buena en ese lugar por tratar de ayudar Moria lentamente.

-Mi.… mi dulce flor que hiciste- preguntaba arwen con lágrimas en sus ojos.

-Yo… no lo conseguí, quise ayudar, pero... jeje mi maquina no funciono-dijo Mab tratando de ocultar su dolor.

Poco a poco se apagó Mab y más lágrimas y llantos inundaron el lugar, todos se sentían culpables. Arwen no podía creer lo que pasaba, llorando y en sus enormes manos cogió a Mab como una pequeña flor. Llorando sobre ella le dio su último beso y... Mab ya no respondió más.

Esa misma noche comenzó una fuerte tormenta Arwen tenía a su hermosa hada en una urna de cristal que el mismo construyo. La mañana llego y la lluvia no cesaba, incluso el cielo estaba triste. Llego la tarde y ya todo se había calmado, los hermosos colores habían regresado gracias a las plegarias de toda la aldea. Los niños jugaban ya que no comprendían la magnitud de la situación.

 

Arwen decidió salir a la aldea, para tomar algo de aire.

-Mira mama- dijo un niño ogro agitando una de las flores.

-Detente ya, niño malo -dijo la mama enojada.

Arwen se percató de que aquella flor salía el mismo polvo que expulsaba su amada antes de morir. Rápidamente les pidió a todos los aldeanos que cogieran el montón de polvo que pudieran y fueran a su casa. Recogió la máquina y empezó a arreglarla, caída la noche todo el mundo estaba hay. Con delicadeza Arwen puso a Mab en el interior de la máquina y empezó a echar el polvo recogido, llorando y sin ser un hombre de fe empezó a rezar. Cuando la maquina estaba llena y nada funcionaba cayo una lagrima sobre esta de Arwen. Fue una lagrima tan pura que, mientras en silencio una voz resonaba

-O… oyeee sácame de aquí, que me asfixio-dijo la pequeña hada- me aplastas las alas Hey...

Cuando Arwen escucho a su flor, se le iluminaron los ojos y la saco rápidamente de ahí. Todos felices gritaban su nombre. Aunque la pequeña hada estaba confundida solo sonreía al ver todo tan colorido y a todos tan felices.  Hicieron una gran fiesta, y en esta ocasión Arwen le pidió a Mab que se casaran. 

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Comentarios
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  • Hermosa escritura
    Muchas gracias, aun soy nueva en todo esto. Trataré de mejorar día a día.
    Hola!! Bienvenido a este maravilloso mundo de magicos escritores ;) Creo que hay demasiado tartamudeo “-po... por qué”, y demasiadas aclaraciones entre parentesis. Le faltan acentos. Es un bonito cuento infantil.
    Tiene mucho talento, en verdad espero poder leer un poco más de usted.
  • Considero que las mejores historias provienen de anécdotas diminutas ya sean propias o contadas por alguien más. Las mentes más desorganizadas tienen mas que contar solo que no saben cuando hacerlo.

    Tengo tan vacia mi alma que rellenar la tuya duele.

    Es difícil cuando tratas de armar un puzzle pero no tienes una imagen que seguir

    Todos tenemos un demonio sobre nuestras espaldas, el mío es mas y mas pesado día tras día

    Esto puede ser tomado como una gran realidad o puede ser tan simple como una mala pesadilla. Eso depende de ti.

    En ocasiones palabras revueltas suelen sonar en mi cabeza. Simplemente son versos creados en lo mas profundo de mi y lo unico que puedo hacer es expresarlos.

    Y aveces nos damos cuenta que si nacimos para estar con alguien, pero esta vez no se que le paso a mi otra mitad. No es amor sino la mas grande desdicha que cometeria mil veces.

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    Esta es la primera parte de una historia creada por mi misma. Aunque los muertos ya no viven, nunca se van.

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