cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

31 min
PP (+18)
Terror |
25.11.21
  • 5
  • 0
  • 279
Sinopsis

ADVERTENCIA: Contiene violencia extrema y otros temas para adultos, no leer si estos temas te afectan o incomodan. nota: hablo en dólares para que se entienda la cantidad, en México se usan pesos mexicanos.

PP

 

-No puedo creerlo, me estás jodiendo- respondió Manuel incrédulo ante la ridícula propuesta de Armando.

-Wey, es neta. ¿Te rifas o eres puto?- Insistió Armando.

Manuel lo miró seguro de que era mentira y que terminaría siendo grabado en un video que Armando subiría a su canal de YouTube. Armando era muy ocurrente y le encantaba jugarle bromas pesadas a su mejor amigo para después subirlas a internet y ridiculizarlo frente a todo el mundo. Ya había caído en varias, no era la primera vez.

La primera broma que subió a su canal fue la de la coca, Manuel le daba un trago a su refresco y lo escupía de inmediato porque el contenido era asqueroso y salado. La segunda fue la del sándwich con una de las salsas más picantes del mundo. Hubo otra de un supuesto helado verde que en realidad era wasabi congelado. Las primeras fueron de comida, después fueron cambiando.

Manuel no se quedó de brazos cruzados y le pagó con la misma moneda, pero decidió aumentar de nivel en un tono considerable. Se puso de acuerdo con la hermana de Armando y la secuestró en frente de él. Llevaban unos meses con sus “bromas”. Una de las mejores sin duda, y la que más vistas tiene hasta el momento, fue la de Manuel en la cama con la novia de Armando. Esta llevó meses de planeación y todo el crédito fue de la infiel, quien contacto a su amigo para darle el susto de su vida. Armando no creyó que fuera una broma al principio, pues no había forma alguna de que Manuel supiera lo que sucedería ese día, por eso golpeó a su mejor amigo y le rompió la nariz. Su novia tuvo que trepársele y ahorcarlo para que dejara de patear a Manuel.

Tardó varios días en perdonarlo y solo lo hizo porque tenía planeado hacerle algo aun peor. Es por esto que ya ninguno confiaba en el otro. Así es que cuando Armand le propuso contratar una especie de prostituta para golpearla Manuel estaba convencido de que era broma, pero Armando insistía en que era algo que se estaba poniendo de moda. Le explicó a detalle lo que ocurría.

-Mira wey, se anuncian como “pp”, pero casi siempre lo disfrazan como “:p”; o sea un emoticon mezclado entre muchos otros. Entonces cuando vez que hay un “:p” en cualquier parte de la descripción del anuncio significa que lo que venden o el servicio que ofrecen no son reales, son “pp”. Mira este anuncio por ejemplo.- Le mostró Armando a Manuel el texto.

“Hola chavos!! Que ondassss ;)

Pues ando incursionando en la venta de pasteles, PERO también doy clases de repostería ok?? :)    

Asi que ya saben, si quieren comer por puro gusto o tienen un evento me avisan y yo preparo lo que tengan en mente o también pueden escoger del menu que ya tengo yo preparado :0

Tambien si quieren clases pues yo les enseño como.

Les dejo mi telefono para ponernos de acuerdo 56052912

Gracias!! :p”

-No mames estás loco, cómo crees.- Reaccionó Manuel sin creerle.

-Wey, ya le hablé y no me quiso vender nada ni preparar nada. Era un wey bien serio que no tenía ni idea de pasteles. Pero cuando le dije que me interesaba mucho su anuncio y que quería verlo en persona para hablar del servicio cambió su actitud luego luego, dijo que sí y ya quedamos. Acompáñame, no seas marica.- Insistió Armando y lo jaloneó para que se subiera al coche.

-Wey, me vas a hacer una chingadera a mí, ya lo sé cabrón. Y te aviso de una vez que no me voy a dejar cabrón. Es más, para que le bajes de huevos te voy a enseñar mi próxima broma wey, te iba a electrocutar con este teaser jajajajaja, me cae de madres que aunque estés manejando wey te lo voy a enterrar en las costillas y vas a valer verga, aunque choquemos cabrón. A ti o a quien sea que vaya a venir para ayudarte con tus mamadas.- Manuel sacó el teaser y le mostró como sonaba y el rayo que salía de punta a punta cuando apretaba el botón.

-No mames estás loco wey.- Armando se sorprendió y se asustó, pero le aseguró que no le jugaría ninguna broma. Se subió al auto y lo encendió.

-Bueno pues, vamos. Ya te dije que me vale verga quien sea cabrón, aunque sea una pinche vieja le voy a enterrar esta madre y la voy a electrocutar eh perro. Bueno pues, explícame bien tus mamadas, que chingaderas me estabas diciendo de las putas esas. –Manuel se subió al coche y revisó que no hubiera cámaras ocultas. Después se bajó y revisó la cajuela del vehículo. Al no encontrar nada sospechoso decidió acompañarlo en su aventura. Alejandro le explicó a detalle de lo que se trataba.

-“pp” significa “pain prostitute”, o sea que les das dinero pero no por cogértelas sino por pegarles o causarles dolor. Las más intensas incluso se dejan cortar dedos y así. Incluso he leído historias de gente que ha pagado mucho no solo por torturar a un wey sino de plano ya matarlo. Es que no son viejas, o sea sí hay viejas pero la mayoría son weyes. Este wey que vamos a ver se oía chavo, como de 20 o 30. Le dije que lo veíamos en las escaleras de la calle de Aldama y dijo que sí. Le pregunté que si no había pedo con vernos en las escaleras y dijo que no, que estaba bien. Que del precio no nos podemos poner de acuerdo por teléfono, supongo en caso de que lo estuviéramos grabando o algo así.- Explicó Armando.

-¿Y qué chingada madre le quieres hacer al pobre wey? ¿Cuánto dinero le vas a pagar según tú?- Preguntó Manuel sin creer una sola palabra de lo que le había contado.

-Pues mira yo tenía pensado empujarlo de las escaleras, desde arriba. O a lo mejor nada más le pido que se aviente solito y así me libro de pedos yo. Pero el pedo es que si se avienta el solo pues se va a aventar así bien suavecito y va a poner las manos, entonces ni se va a pegar. No sé, talvez le doy un putazo en la cara para que se caiga bien chingón y se dé un buen vergazo. Pero pues por eso cobraría más, es lo que hay que hablar antes. No creo que cobre lo mismo por cualquier cosa. Así que mira yo me traje 1000 dólares por si acaso, pero no quiero usarlo todo, es un chingo de lana no mames.- Explicó Armando sus sucias intenciones.

Manuel se rio y no le creyó. Más bien estaba a las vivas en caso de que alguien tratara de sorprenderlo por la ventanilla. Traía el teaser listo para defenderse de Armando o de cualquier otro. Armando le contó que esto era nuevo en México, pero que en Europa ya llevaba varios meses. Nadie sabe con claridad donde empezó esta nueva rama de la prostitución pero en los videos que Armando vio se dice que fue en alguno de los países más pobres y rápidamente se expandió no solo a todo el continente sino a Asia también, y ahora empezaba en Latinoamérica.

Llegaron a su cita y se sorprendieron al ver a dos personas, no solo a uno. Llevaban cubrebocas, lentes oscuros y gorra; era difícil identificarlos en algún video. Le pidieron que explicara bien de que se trataba el “servicio”. Alejandro le dijo que no quería pasteles ni clases de nada, que le interesaba el otro servicio y le señaló la carita feliz con la lengua de fuera “:p”.

Uno de los sujetos se acercó a Alejandro y le susurró todo en el oído. El otro tipo se acercó a Manuel y le susurró lo mismo.

-Mira, la cosa está así. Tú me susurras así también lo que quieres hacerme y te digo cuánto te cobro. Pero así en voz baja para evitar que me vayas a grabar o algo así. Si te parece bien el precio, se lo das a mi compañero y él se va con el dinero, pero bueno se va después de que me hagas lo que quieras; ya sabes por seguridad. No vaya a ser que nos vayas a querer quitar el dinero después o algo así, es por protección para nosotros más que nada.

Alejandro les dijo en voz alta que sí quería grabarlos, para que no fueran a acusarlo a él de haberlos atacado. Quería que quedara registrado en video lo que iban a hacer, el intercambio de dinero y todo el acto hasta el final, también para protegerse él. Los dos “pp” lo hablaron entre ellos y preguntaron que tenían en mente, para ver si valía la pena exponerse o no. Armando les pidió dejar de hablar en voz baja y les dijo que quería empujar a uno de los dos por las escaleras. Se asomaron a ver la altura, lo pensaron un momento lo hablaron entre ellos y le dijeron que sí. Por eso le cobrarían 500 dólares. Manuel intervino por primera vez y sugirió empezar con algo menos intenso. Les pidió que entre ellos se sacaran sangre de la nariz; que uno le diera un puñetazo al otro y le sacara sangre. Enseguida aceptaron y le pidieron 200 dólares. Manuel dijo que no, que era mucho. Un golpe en la nariz no es tan doloroso ni riesgoso, les ofreció 50 dólares pero la condición era que se golpearan primero, después de ver la sangre les pagaría. No aceptaron, argumentaron que podrían irse corriendo sin pagar después del golpe, que no querían arriesgarse. Manuel dijo que ellos también podrían escapar con los 50 dólares sin pagar, que era exactamente lo mismo.

Para demostrarles a sus nuevos clientes que la cosa iba en serio, uno de los “pp” sacó una aguja y se la dio a Manuel. Le dijo que le regalaba un piquete en la yema del dedo índice. Podría picarle el dedo y sacarle una gota de sangre sin costo alguno. Manuel aceptó y agarró la aguja pero lo reconsideró y se la dio al otro “pp” para librarse de problemas. El otro “pp” picó a su compañero sin dudarlo. Salió una pequeña gota y se la embarró en la playera.

Manuel comenzó a pensar que todo eso no era una broma. Alejandro estaba muy emocionado y quería gastarse sus mil dólares ese día. Ambas partes pidieron un tiempo para hablar de todo con sus respectivos compañeros. Manuel y Alejandro se alejaron y hablaron de todo lo que podrían hacerles. Alejandro compró una botella de agua, tiró el contenido y en el baño de una plaza comercial la llenó con su orina. Manuel estaba asombrado y emocionado.

Los cuatro se juntaron y Manuel le ofreció tomarse todo el contenido de la botella por 20 dólares. Le respondieron que por 20 dólares solo le daría un trago pequeño, para tomarse toda la botella tendría que pagar 100 dólares y tendría que permitirle vomitar al terminar. Manuel cambió el trato, dijo que quería vaciarle toda la botella, pero lo haría él mismo. Para que ambas partes estuvieran de acuerdo con el trato, primero deberían asegurarse de que el dinero no era falso, así que lo mostraron a contra luz para rectificar el sello de agua. Una vez que se aseguraron de que el billete no era falso, propusieron amarrarle las agujetas a la víctima para que no pudiera correr, y su compañero obtendría el billete desde antes de que lo mojaran con la orina. Los cuatro aceptaron. Le amarraron las agujetas del tenis izquierdo con las del tenis derecho y le pidieron que se acostara en el piso, boca abajo. Le dieron el dinero a su compañero y este se alejó de inmediato pero los mantuvo a la vista. Manuel y Alejandro hablaron de la posibilidad de que no estuvieran solos, que talvez había más sujetos involucrados y se asustaron. Alejandro ya no quería hacerle nada, solo quería regresar al coche y alejarse del lugar lo antes posible pero Manuel le arrebató la botella y se la vació al tipo, que no se movió ni se quejó. Les dio las gracias y comenzó a desamarrarse las agujetas. Manuel se disculó y el “pp” le dijo que no había problema, que era su trabajo y que podrían contactarlo nuevamente para hacer más cosas. Les comentó que era la primera vez que alguien pagaba por ridiculizarlo, que siempre lo golpeaban. Les mostró unas cicatrices en la espalda y los brazos. Eran cortadas, golpes y quemaduras. Manuel dijo que ahora sí quería pagar los 50 dólares por verlos golpearse uno al otro. Ellos aceptaron pero pidieron 100, dijeron que 50 dólares sería muy poco por una posible nariz rota. Manuel insistió que 50 dólares eran suficientes por un pequeño golpe en la nariz; no tendría que romperla, tan solo sacarle sangre y ya. Los “pp” lo discutieron, uno sí quería, el otro no. Sin tratar de engañarlos el “pp” dijo en voz alta lo que pensaba.

-Mira si lo hacemos, aunque sea poco dinero, van a estar bien contentos y al rato les sacamos más dinero con otras cosas. Aquí lo importante no son los 50 dólares sino crear una nueva relación de negocios a largo plazo.

Su compañero aceptó. El trato sería amarrarle las agujetas de nuevo para que no pudiera correr. Una vez que quedó inmovilizado le metieron el billete de 50 dólares en su bolsillo trasero. Le pidió a su compañero que le pegara fuerte para que dejarlos más que satisfechos. El verdugo lo dudó un poco pero ante la seguridad del condenado agarro las fuerzas necesarias para dar un paso atrás, medir la distancia y darle un recto de derecha que no solo le sacó sangre enseguida sino que lo tumbo al piso. Tan pronto cayó su compañero volteo a ver a Manuel y a Alejandro para ver si tratarían de quitarle el billete, pero estos estaban dando brincos de sorpresa y alegría. Armando decidió darles 5 dólares de propina, los cuales recibieron muy agradecidos. Preguntaron si estaban satisfechos o si querían hacer algo más. Le revisaron la cara, lo ayudaron a limpiarse y hasta le dieron un abrazo para felicitarlo. El tipo estaba aturdido pero contento. Manuel, muy seguro de que todo lo que le había contado Armando era verdad, propuso un nuevo trato.

-Creo que si vamos a querer que lo empujes por las escaleras. Para que no haya dudas o problemas con el dinero, lo amarramos de las agujetas para que no corra cuando se lo metamos al bolsillo. Así él va a rodar por las escaleras con el dinero. Nosotros no nos vamos a arriesgar a bajar corriendo y quitarle el dinero, más bien nos vamos a alejar. O podemos darte el dinero a ti, pero si tratas de irte corriendo entonces sí tendríamos que agarrar a este wey a patadas, lo que sería peor yo creo. ¿Cómo ven?

-¿Qué les parece que vamos a otro lugar y me empujan ustedes? Sí les preocupa que los vayan a ver podemos ir a un estacionamiento u otro lugar, le dan el dinero a él y pues yo me quedo ahí tirado y ya después veo que hago. O bueno si quieren no estar involucrados entonces dejan los 500 dólares en el piso, cubiertos con un papel o algo, se alejan al mismo tiempo que él se va alejando, él va a quedar a unos 20 metros del dinero y ustedes a 50 para que no puedan quitárselos. Yo voy a estar así amarrado de los pies y si quieren de las manos también, en el borde de las escaleras. Si ven que este wey corre por el dinero y se escapa pues ya me empujan ustedes y se van corriendo. Si este wey no va por el dinero y me va a empujar como quedamos, a ustedes no les va a dar tiempo de correr por el dinero porque él va a estar más cerca.- Propuso el desconocido desafortunado.

-Mira ya nos demostraste que si va en serio todo esto, te creemos. Así que le vamos a dar el dinero a este wey y si quiere irse corriendo pues entonces sí te empujo yo. Preferimos que te empuje él para no tener problemas nosotros, pero no va a ser aquí porque las escaleras no nos aseguran que te vas a lastimar; tiene que ser otro lugar. Y mira así es mejor, porque nosotros no vamos a poder saltar. Así puedes brincar tu solo y es seguro que te vas a lastimar. No va a ser muy alto para que no te vayas a matar, pero si vamos a poner unas piedras o algo. ¿Qué te parece?- Propuso Manuel

-Pues es que  ya cambiaría el precio entonces, depende del lugar y de lo que quieran poner abajo. Podemos pensar en otra cosa, no tiene que ser una caída; pueden cortarme o quemarme si quieren.- Ofreció el pobre hombre.

Armando y Manuel lo platicaron y llegaron a la conclusión de que no era necesario gastarse todo el dinero en un solo espectáculo, podrían hacer varias cosas menos peligrosas, talvez sería mas divertido. Armando quiso lastimarle un ojo de diversas formas pero el “pp” no aceptó, dijo que no haría nada que le dañara la vista ni tampoco se dejaría meter nada a los oídos; tendrían que pagarle miles de dólares para hacer algo así. Manuel se animó a darle una patada en la cara. Discutieron el precio y acordaron que 300 dólares era justo para ambas partes. Manuel había entrenado karate hacía varios años pero su cuerpo recordaba como patear con técnica y fuerza. El trato era que Alejandro podría ver pero de lejos para que no tratara de intervenir con nada. La víctima estaría atada solo de las manos y vendada para no tratar de defenderse o de atacar a Manuel. En caso de haber un altercado, Manuel y el otro “pp” tendrían que pelear. El “pp” con el dinero estaría cerca para evitar que le diera más de una patada. Los cuatro aceptaron las condiciones y se prepararon. Manuel se estiró un poco y midió la distancia. Una vez que se sintió listo, lo pateó con todas sus fuerzas. Un sonido similar al de una costal de cemento al chocar con el suelo retumbó por las paredes del callejón. El pobre hombre cayó el piso sin moverse ni quejarse. Pronto, un charco de sangre rodeo la cabeza del cuerpo inerte, pudo haber sido por la patada certera o caer al suelo.

Manuel y Carlos se alejaron del lugar a toda velocidad y en el camino, muy alterados hablaron de lo sucedido.

-¡No mames que vergazo cabrón! ¡Creo que lo maté! ¡No mames! ¡Nunca había pateado a alguien en la cara!- Gritaba Manuel asustado y emocionado.

-Le voy a hablar de un teléfono de la calle, no mames. Deja ver si sigue vivo- sugirió Armando.

 

Le marcó 3 veces al celular que le dio pero no hubo respuesta por una hora. El otro le contestó la cuarta vez y le dijo que estaban en el hospital. Seguía aturdido pero estaba bien. La patada le rompió un diente pero no se lo tiró. Al caer se hizo un corte en la frente y tuvieron que coserle. No estaba molesto, al contrario; estaba muy agradecido por el dinero recibido.

Armando y Manuel hablaron toda la tarde sobre lo sucedido y lo que seguiría. Había una parte que se compadecía por haberlo lastimado así, pero otra parte; un lado oscuro recién despertado, les exigía a seguir por ese camino y explorar hasta el final.

Estaban en pláticas para volver a ver a los mismos dos sujetos pero Manuel era demasiado precavido, temía por su seguridad, así que decidieron no volver a buscarlos. Buscaron varios días en varios anuncios, pero encontraron a su segunda víctima en una hoja de papel pegada en un poste de luz en la calle. Era una  “:p” con un numero de teléfono, no había más información. Hablaron con una mujer que se mostraba muy desconfiada. No decía mucho ni respondía sus preguntas, así que sugirieron seguir conversando en persona. Ella trabajaba distinto, era una prostituta pasada de años que se veía en la necesidad de incursionar en esta nueva rama. También llevaba lentes oscuros y cubre bocas pero se le notaba el ojo morado, una cicatriz reciente y le faltaban varios dedos de la mano izquierda. Caminaba apoyándose de un bastón lo que sugería alguna lesión en su pierna derecha.

Ella trabajaba sola y exigía que todo ocurriera dentro de una habitación de hotel. Armando y Manuel, por miedo a ser víctimas de un engaño, eligieron el hotel. La mujer no quería, se sentía segura en el hotel en el que tantos años había trabajado pero con tal de conseguir dinero “fácil” aceptó. Ofrecieron llevarla pero ella prefirió seguirlos en un taxi. Era un hotel muy barato en otra zona de la ciudad. Los tres entraron al cuarto y se sentaron en la cama. No estaban seguros de que hacerle por lo que ella sugirió que la golpearan, 100 dólares por golpe. A pesar de tener tan poca experiencia en ese bajo mundo, Manuel y Armando ya estaban en otro nivel. Armando propuso quemarle una pierna con una taza de agua hirviendo. La mujer lo pensó un momento y aceptó ser quemada por 500 dólares, a lo que ambos se negaron.

-Serían 500 dólares pero por 5 tazas- aclaró Manuel.

La mujer explicó que probablemente no soportaría dos tazas, el dolor sería muy intenso y duradero. Solo aceptó a ser quemada una sola vez y les bajó el precio a 400. Armando casi acepta pero Manuel sacó 300 dólares y se los dio, asegurando que era su última oferta. Ya con el dinero en la mano fue difícil negarse. Sin que se lo pidieran se metió un calcetín en la boca y se amordazó. Les explicó que también necesitaban poner música porque aunque sus gritos fueran cubiertos alguien podría llegar a escucharla. Manuel preparó una taza en la cafetera y sin que se diera cuenta le agregó azúcar.

La señora guardó el dinero en su bolsa y reveló una pierna muy lastimada bajo el interior de su vestido. Manuel le dio la taza a Armando y casi le avienta la taza pero Manuel lo detuvo. Le dijo quoe era mejor en el baño. Fueron al baño y ella se quitó el vestido y se metió a la regadera. Un cuerpo obeso y marcado los esperaba para saciar sus más profundos deseos. Armando le acomodó la pierna y volteó la taza. La mujer abrió los ojos y a pesar de estar amordazada pudieron escuchar como casi destruye su garganta por los alaridos. Manuel jaló a Armando para salir de prisa, pero este quería quedarse un poco más a disfrutar del espectáculo. La mujer se tocó la herida y se quemó también ambas manos. Armando volteó a ver a Manuel quien se mostraba asustado. La pierna le quedó roja con pedazos de viscosos y brillosos de azúcar. Sin entender lo que sucedía, Armando salió corriendo.

-Wey que mierda le pusiste al agua, no mames…- reclamó Armando asustado.

-Azúcar- respondió Manuel confundido y arrepentido.

Al llegar a casa buscaron en internet imágenes de quemaduras por azúcar y quedaron horrorizados con lo que vieron. Los heridos mostraban unas ampollas asquerosas con una especie de agujero después. Armando no sabía la gravedad de una quemadura dulce, Manuel sí. Tuvieron una larga discusión que no terminó en nada. Hablaron de traición, manipulación y de la ética que podría o no tener una prostituta de este tipo. Se despidieron molestos y sin solucionar nada, hasta un par de semanas después, que Manuel llegó con un nuevo contacto.

Se trataba de un anuncio por internet, parecido al primero pero de clases de inglés. Las clases eran “en el domicilio del profesor o en el del alumno, no por internet :p”. Bajo ninguna circunstancia deberías llevar a una “pp” a tu casa, por eso optaron por ir a la casa del maestro. Era en una buena colonia, una casa grande y bonita. Los recibió hablando en inglés un extranjero de traje. Los llevó a la sala y empezó a darles una clase de inglés. Manuel y Armando se miraban uno al otro y no le respondían nada. Manuel se levantó y le hizo un gesto a Armando para que lo acompañara, pero el maestro lo detuvo, y les habló en un español confuso.

-¿O talvez están ustedes mejor interest in a different kind of business amigos?

Regresaron a su asiento y sonrieron. Le preguntaron como trabajaba él y le pusieron un billete de 100 dolares en la mesa. El sujeto lo rechazó y les explicó en español mezclado con inglés que deberían de hablar de todos los detalles en esta ocasión, él se prepararía para la siguiente vez y en ese segundo encuentro es cuando pagarían. Les pareció bastante agradable y profesional, incluso les dio mucha confianza ver que incluso si quedaran encerrados podrían brincarse el portón con cierta facilidad.

Mencionaron varias cosas y el hombre aceptaba todo y daba precios razonables, incluso aceptaba los descuentos que le pedían. 50 dólares por un golpe con el puño izquierdo y 100 con el puño derecho, pero no le dijeron que Manuel era zurdo. Armando quería repetir el agua caliente sin mencionar que le agregarían por la módica cantidad de 80 dólares. Ambos querían experimentar con rastrillos y cuchillos, llegando a un acuerdo general de 45 dólares por corte o puñalada en las extremidades. Después de establecer el precio por todo, tendrían que explicar a detalle y por escrito todo lo que harían, paso por paso. Escribieron en una computadora todo lo que les pidió y les hizo la cuenta, serían más de 1000 dólares pero aceptó su propuesta de 850. El tipo les ofreció una cerveza mientras discutían todo, Armando se tomó dos y Manuel tres. Salieron satisfechos y ansiosos por regresar el sábado por la mañana.

El tan esperado día llegó, pagarían mitad y mitad. El hombre los recibió con una grata sorpresa, estaba preparándoles carne asada para desayunar y les dio una cerveza. Estaban muy contentos porque no habían desayunado todavía y la carne olía de maravilla. Manuel se tomó su cerveza de un solo trago para ir agarrando valor. Armando apenas iba por la segunda cuando Manuel ya agarraba la cuarta de la hielera. Les sirvió un trozo de carne, jugoso y grueso. Se lo comieron con tortilla y un guacamole recién hecho. El extranjero les comentó que el guacamole era lo que más le gustaba de la comida mexicana, por eso lo preparaba casi diario, probando con diferentes chiles. Estaba exquisito, se lo comieron todo, lo cual le preocupó un poco. Se mostraba celoso con su guacamole pero los dos borrachos se sentían como en casa, pues le acababan de dar casi mil dólares en efectivo. El trató de detenerlos, les pidió que no se lo terminaran pero el recipiente quedo sin un solo rastro de verde. Les preguntó si querían más carne y ambos dijeron que sí. Manuel se paró y preguntó por el baño pero se tropezó al acercarse a su anfitrión y no pudo levantarse. Armando se rio pero se levantó para ayudarlo y ver que no se hubiera lastimado, pero no pudo caminar derecho y se cayó también. Alcanzó a poner las manos para no pegarse en la cabeza pero por más que trató no pudo ponerse de pie. Manuel balbuceaba algo y Armando le gritaba.

-¡Les dije no comer guacamole todo! ¿Están ok dos mis amigos?- preguntó el extranjero y fue a revisarlos.

Armando sacó su celular pero alguien más se lo arrebató. Antes de cerrar los ojos vio como dos hombres arrastraban a Manuel de los pies.

Al despertar, Armando estaba con una jaqueca terrible, pero no podía agarrarse la cabeza. Tenía algo en la boca que no le permitía hablar. Tenía frío y veía borroso. Estaba en un lugar con mucha gente. Al recuperar la vista se dio cuenta que estaba desnudo y amarrado, Manuel en las mismas penosas condiciones junto a él, pero seguía inconsciente. No entendía lo que pasaba. Estaba en una bodega con una especie de escenario al centro. Trató de desamarrarse y de gritar pero nadie a su alrededor parecía percatarse de su existencia.

-No comer toda guacamole mi amigo!- Le dijo el extranjero y lo revisó. Después fue a ver a Manuel y lo despertó a bofetadas.

Manuel volvió a dormirse y Armando intentó gritarle desesperado. El anfitrión le quitó la cinta de la boca y Armando aprovechó para gritar con todas sus fuerzas para pedir ayuda. Había mujeres entre los presentes pero ninguna se mostraba sorprendida ni asustada, ni siquiera la más joven con cabello rubio. Le permitieron a Armando gritar y suplicar todo lo que pudo, pero nadie lo ayudó. La chica del cabello rubio se acercó a hablar con él. Le preguntó a que se dedicaba y como había llegado ahí. Armando le rogó que lo soltara y que llamara a la policía pero le contestó que ella pagó 1000 dólares para que trajeran a Armando y a Manuel ahí, al igual que cada una de las otras 30 personas. Bondadosamente le contó que se encontraban en un área remota, por lo que podría gritar todo lo que quisiese.

Lo besó en el cuello y le estimuló el pene para provocarle una erección pero estaba tan asustado que no se le paró. Le dijo que regresaría más tarde para tratar de nuevo con la boca. Armando vio un cartel en la pared y dejó de gritar. Se puso a llorar como no lo había hecho desde que era un bebé.

Manuel recuperó la consciencia, trató de hablar con Armando y al no responderle nada se puso a gritar como histérico. El anfitrión decía algo y su público lo rodeaba, el show estaba por comenzar. Después de unos minutos Armando decidió responderle.

-¿Ves ese cartel? Dice “ps”, significa “pain slave”; somos “esclavos de dolor” algo así como las putas de dolor solo que no lo hacemos voluntariamente. Es una pinche tortura así como en los videos de páginas gore de los narcos que se chingan a otros narcos y así… mira ese pinche cartel, ahí está lo que nos van a hacer y cuánto cuesta cada cosa.

 Manuel, sin poder creerlo, miró el cartel. Justo en ese momento el anfitrión empezó a leerlo y explicarlo en voz alta.

“Empezamos con uno y hacemos todo. Con el segundo va a ser un menú diferente.

Menu 1

Empezamos con la boca. Sácale un diente con pinzas por $100 o lo destruyes en un minuto con taladro por $200.

-Córtale la punta de la lengua por $300

-Córtale toda la lengua por $500

-Seguimos con manos y pies. Sácale una uña con cuchillo $100 (1 minuto máximo)

-Cuando se terminen todas las uñas córtale un dedo con pinzas $100 si te lo quedas, $80 si lo dejas para la parrilla.

-Cuando se acaben los dedos, córtale la mano o el pie con el hacha $300

-Sartén hirviendo para cerrarle la herida y que no se desangre $100 (una vez 5 segundos, 10 personas)

-receso, degustación de vinos con explicación

-Córtale media pierna o medio brazo con cuchillo $500 (5 minutos máximo porque trae torniquete)

-Sartén hirviendo para cerrarle la herida $300 (5 veces por persona, 5 segundos cada vez, solo dos personas alternándose una y una. Tiene que ser rápido para que no se desangre)

-Córtale lo que queda del brazo y ponle el sartén hirviendo $500 (una persona por extremidad, solo hay 4 nada más)

-Córtale sus partes nobles por $1000 (una persona nada más)

-Sácale un ojo con cuchara por $500

-Córtale la nariz o una oreja por $300

-Pícalo 3 veces con una aguja de 20 cm en el abdomen $100 (5 personas)

-Córtale el pecho y el abdomen con cuchillo $50 por corte (no enterrar, no puñalada solo corte de la piel, 10 personas)

-Entiérrale un desarmador $100 (10 personas)

-Córtale la cabeza $2000 (instrumento de tu elección, sin límite de tiempo)

 

Menu 2

-Va a ver todo lo que le pasó a su amigo, va a estar muy nervioso. Habla con él 5 minutos por $100

-Rómpele un dedo por $50 (solo manos, 10 personas)

-Rómpele un brazo con martillo, bat o fierro largo $1000 (sin límite de golpes pero máximo 10 minutos por persona, 2 personas)

-Dirige a un perro hambriento amarrado con palo y cadena (para tu seguridad). El perro tiene 3 días sin comer, se va a comer una pierna en 10 minutos por $1000 (si lo requieres nuestro personal puede ayudarte para sujetar el palo)

-Quémale las heridas de las piernas con sartén para que no se desangre por $500 (una persona en cada pierna, 5 minutos)

-Pícale un ojo con aguja pequeña $500 (sin límite de piquetes, 3 minutos por ojo)

-Terminamos con latigazos. 100$ por latigazo (más o menos 20 latigazos pero si aguanta más seguimos)

-Córtale la cabeza $2000 (instrumento de tu elección, sin límite de tiempo)”

El anfitrión se acercó a sus aterrorizadas víctimas y les permitió elegir quién participaría en cada evento pero ambos suplicaban por sus vidas y juraban que no le dirían a nadie lo sucedido hasta ese momento, a lo que uno de los organizadores respondió “No mames, ¿neta crees que te voy a soltar así de huevos y voy a perder $20 mil dólares por cada uno? ¿Estás pendejo o que te pasa? Además luego sigue la cena, vamos a vender cortes de carne, tacos y hamburguesas de ustedes dos. Quedan bien buenos, ya los probaron ustedes el otro día; se comieron a otro pendejo como ustedes que quería pagar para lastimar a alguien”.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Mexicano viviendo en Japón, gozando de mis dulces 16 (por segunda vez), godin deprimido, rapero frustrado, comediante serio, escritor (bastante malo [maligno, no mediocre]{creo}) Antes escribía puro terror, pero estos últimos años me ha entrado un calorcito que me obliga a escribir puras cosas cachondas, aunque de vez en cuando se me sale el demonio. Solía estar muy activo en esta red pero me cambié de trabajo. Ahora gano mucho dinero pero casi no tengo tiempo libre. También me dio por dibujar más que escribir, casi todos los días dibujo. Checa mi instagran: orashiosensei

Tienda

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta