cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

5 min
PROHIBICIÓN DE BAJAR A LA BODEGA
Terror |
08.09.19
  • 4
  • 4
  • 106
Sinopsis

 

 

     Me he mudado a esta pequeña casa con un jardín muy discreto. Las exigencias de salud y familiares me han convertido en una persona que pasa la mayor parte del tiempo sola, cosa que quizá favorece mi afición por la escritura y la creación. La casita a la que me mudado me satisface en sobremanera. Un pequeño salón, mi música, un orejero que fomenta la lectura y un escritorio de cerezo que hace lo propio con la escritura.

     La casa es antigua y silenciosa. Es de una sola planta, salvo unas escaleras que conducen al sótano que consta de una gran bodega y un pequeño cuarto  desaprovechado. Ya es de noche. Para celebrar mi primera estancia en el nuevo domicilio, saco mi ordenador con la intención de comenzar un relato si ninguna idea en concreto de lo que escribiré. Empiezo, hago hincapié en mi unión intima con el silencio y con la satisfacción que supone mi soledad para el desarrollo creativo. Empiezo describiendo la estancia, el pequeño fuego que calienta la c asa y que me reconforta, poco  voy describiendo lo que me rodea y llega un momento que mis manos llegan a detenerse, justo cuando debería empezar una historia, sea cual fuere.

      El silencio es denso, incluso asfixiante para cualquier  persona que no esté habituada a estar sola. No es de extrañar que incluso mi gata “Tina”, recostada  junto al ordenador trate de maullar sacudiéndose el molesto silencio. Justo cuando mis manos dejan de martillear suavemente el teclado y bebo un sorbo del vino tinto de la botella  que he subido de la bodega, observo con estupor como las teclas de mi ordenador siguen manifestándose, hundiéndose y revelando vida propia.

       -“¿Esta bueno el vino? No me extraña es reserva  viña Pomal. Supongo que te alegrará (no es ironía), saber que no estás solo.”- Dice mi ordenador de forma autónoma

       El susto que me da lo ocurrido no lo puedo relatar…mi gata también reacciona ante lo desconocido un bufido y erizándose contra un peligro que como yo ignora. Mi mano tiembla y el vino está a punto de derramarse de la copa. Tina y yo nos miramos con estupor, eso me infunde un precario valor. Me atrevo a decir mediante el ordenador

       -¡Quién eres! ¿Por qué me asustas? ¿Qué quieres de mí?

     -“! Vaya. No te hagas el importante!. Nada más lejos de mí que pretender algo de ti. Solo prevenirte que no puedes bajar a la bodega cuando te plazca. En el cuarto de al lado descanso yo. Sería muy desagradable para ti, que en vez de no enterarte de nada y no verme, tus ojos llegarán a vislumbrarme. No nos necesitamos para nada y si cada uno permanece en su espacio, no tienen que haber problemas. ¡Se acabó el bajar a por vino! La puerta de comunicación de la casa con la bodega, bien cerrada. La gata ya tiene claro que no ha de bajar y tú lo mismo.”

       Mi vista fue directa a la puerta de paso…estaba cerrada. Respiré hondo aliviado.

    

 

     Aquel incidente me marcó por completo. Continuamente estaba pensando en la prohibición de atravesar la puerta de paso hacia la bodega y en consecuencias terribles que esto me podía acarrear. Intenté cada noche escribir algún relato, pero nada, el único relato que aparecía a mi mente era la prohibición de atravesar la puerta, el ente que así me lo había ordenado y todo lo relacionado con ello.

       La angustia y una curiosidad obsesiva me corroían por dentro…por varias noches mi vista quedó prendada de la manecilla de paso de la puerta del salón al sótano con un deseo perturbador que me llamaba a bajar.

       Finalmente mi obsesión le pudo a mi miedo. Mi gata con pavor, me observó cuando me dirigí hacia la puerta que conducía a la planta baja. Accioné con determinación la manecilla de la puerta que me llevaba escaleras abajo hacía la bodega. Prendí la exigua luz que venía de una bombilla del techo. Todos los vinos y sus sombras se aparecían clasificados por regiones…Finalmente me paré delante de la puerta cerrada del cuarto donde estaba Él. No sabía que podía ocurrir, mi corazón latía desbocado, respiré hondo tratando de aquietarme y con miedo sentí que aquel silencio que en ocasiones había sentido, había desaparecido, ahora todo eran ruidos de mi corazón, respiración y cuerpo. Finalmente el terror me volvió a invadir cuando observé que la manecilla de la puerta era accionada desde el interior, abriéndose esta muy lentamente, invitándome a entrar y dando paso a una obscuridad envolvente. Una sombra sin contornos claros me aguardaba.    Afortunadamente la ausencia de luz, me protegía delo que intuía una visión repugnante. Permanecí de pié esperando las consecuencias, el desenlace  de todo aquello…cuando de repente comprobé como la puerta se cerraba con celeridad.  Ni siquiera intenté huir. Estaba atrapado por propia voluntad con ÉL

      

 

   

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Tienda

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta