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5 min
Puedo verlos, ¡Están aquí!
Terror |
02.05.17
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Sinopsis

Nunca había visto alguien morir aquella imagen tan visceral nunca saldrá de mi cabeza, él chico con su cara hecha añicos por el efecto del fusil, con la sangre esparciéndose como si fuera lluvia para luego desplomarse como un muñeco de trapo. Nunca me había costado dormir en mucho tiempo.

1941, Auschwitz – Alemania.

Había recién ingresado en el ejército alemán nazi ya que no me quedaba otra opción, mi padre un alcohólico y mi madre nos abandonó cuando era pequeño, mi padre cada día perdía dinero y tenía que ayudarlo de alguna manera.

Acabo de llegar al campo de Concentración de Auschwitz, veo la gente correr como hormigas y los soldados golpeando y pateando a los prisioneros en su cara se veía la expresión de frialdad con la cual te decían que no dudaría en matarte ni un segundo.

Algunos veteranos con cicatrices y fumando algunos cigarros charlaban en las afueras de una de las tiendas de campaña, uno de ellos se acercó a mí y los nuevos reclutas y nos dijo:

-“Bienvenidos Mariquitas, aquí aprenderán a ser hombres no quiero escuchar ninguna queja de ustedes, ni que se pusieron amables con los prisioneros a todos ellos hay que tratarlos como ratas, escorias porque eso es lo que son ¿Quedo Claro?”

Todos gritaron al compás un “Si” fuerte y claro, acto seguido como corderos nos empujaron y nos asignaron nuestras tiendas y camas.

Hoy me ha tocado el entrenamiento de armas y me ha ido bastante bien. Aunque…

Uno de los muchachos no aguanto la presión y gritando “Libertad” se ha pegado un tiro el mismo, me quede tan paralizado al ver alguien así, pero las demás personas simplemente  se reían a carcajadas mientras uno de ellos arrojaba el cadáver del chico a una fosa con total tranquilidad.

Nunca había visto alguien morir aquella imagen tan visceral nunca saldrá de mi cabeza, él chico con su cara hecha añicos por el efecto del fusil, con la sangre esparciéndose como si fuera lluvia para luego desplomarse como un muñeco de trapo. Nunca me había costado dormir en mucho tiempo.

No pude dormir anoche, fue la peor noche de mi vida con las pesadillas y los recuerdos, hoy me ha tocado escoltar alguno de los prisioneros a la cámara de gas, el escuchar sus gritos de agonía y sufrimiento no podía soportar mucho pero tuve que hacerme el fuerte, y mientras los demás me decían “Ríe con nosotros”.

 Tuve que fingir la risa, al fin acabo esto me estaba resultando gracioso.

Otro día vigilando la cámara de gas y riendo con mis compañeros, cada día, ¿es un poco más gracioso esto no? El saber que estoy vivo mientras otros sufren, el saber que estoy a salvo de morir así, ya mi risa no es fingida.

 

Ha llegado una tropa de soldados luego de una larga batalla contra un pequeño grupo de soldados americanos, me pregunte ¿qué se siente el matar a alguien? Digo, no es lo mismo meterlos a una cámara y que mueran por el efecto del gas, en eso se me acerco un soldado con cabeza rapada hombros anchos y una sonrisa de oreja a oreja diciéndome

-“Se siente grandioso”-.

 

Hoy soy enviado a un puesto fronterizo a vigilar, la noche es tranquila  con mis compañeros aunque más que nada esperaba ver algo emocionante, en un momento a otro el agua se ha agota y deciden que por ser yo el más novato debo ir al arroyo cercano a buscar agua.

El arroyo quedaba a unos 500 o 600 metros, armado con el fusil y una linterna atada a este emprendo mi viaje, el extenso camino de aquel bosque con el tiempo se hacía más espeso, aquellas criaturas nocturnas salían y recorrían el camino, se escuchaba el aullido de algunos lobos cercanos y los búhos haciendo su típico canto, no era precisamente relajante, debía estar alerta escuchando todo.

Llegue al arroyo  rellene el gran bidón de agua y emprendí mi viaje de regreso a toda prisa al llegar los muchachos estaban sentados tranquilamente, coloque el agua cercana al fuego, y me senté al lado de uno, su silencio me perturbaba estaban como hechos de piedra pero los miraba, estos simplemente su vista se desviaba al suelo, al no responder rodee el hombro de uno de estos y encendí un cigarro.

-Chico…

-Chico…

-Chico… ¿estás bien?

-¿Que ha pasado?

-Te encontramos desmayado cerca de la hoguera, tu equipo fue asesinado y desmembrado, ¿cómo fue que no te asesinaron a ti?

-No sé, yo solo fui a buscar agua y…-. La mirada del joven se postra en el final de aquella camilla, se encontraban en fila sus compañeros, con la ropa destrozada viéndolo fijamente.

-Doctor, ellos están aquí…

-No joven, ellos murieron  ni siquiera pudimos identificar sus partes, debe estar usted alucinando

-¡No doctor!, ¡Están aquí se los juro!-. El joven trato de zafarse de los agarres de la camilla

-¡Enfermera!, ¡llame al general!

Por el ancho de la puerta llego el mismo veterano que lo había recibido días antes

-¿Qué le pasa al joven doctor?

-Parece que esta alucinando General

-Se lo juro general, ¡ellos están aquí!

-No hay duda doctor, no queremos más locos aquí, métanlo a la cámara de gas, no vaya a ser que contamine a los demás soldados con su locura

-¡CAMARA DE GAS!, ¡NO! , DIGO ¡¡LA VERDAD GENERAL ESTAN AQUÍ!! ¡¡CREAME!!

El joven fue trasladado a la fuerza mientras veía como sus camaradas se despedían de él, moviendo la mano de lado a lado.

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Lo escrito proviene de mi alma, yo soy su simple marioneta.. "Vivo para hacer música." Si te interesa escuchar o conocer mi lado musical: https://www.youtube.com/channel/UCNGy7Rd5ogoXJDVplU29IXA

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