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5 min
Puntos cardinales.
Reflexiones |
29.09.14
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Sinopsis

El hombre que más ha vivido no es aquél que más años ha cumplido, sino aquél que más ha experimentado la vida. -(Jean-Jacques Rousseau)-

¿Cómo podía encontrar el norte si ni siquiera sabía que lo había perdido? Esa era una de las preguntas que se hacía Noelia, una chiquilla de 23 años, desde el escritorio abarrotado de libros y apuntes, tras las ventanas lluviosas de su compacta habitación. De pequeña siempre había resultado ser una avanzada aventurera, sin miedos ni complejos, a pesar del proteccionismo desmedido que sus padres la profesaban desde su nacimiento. Ella no respondía ante súplicas del estilo “cariño, no vayas que te vas a hacer daño” o amenazas tales como “ni se te ocurra irte o te quedas sin postre y televisión una semana”. No, Noe (como le gustaba autodenominarse) no abandonaba ese espíritu libre y esas ansias de conocimiento del entorno. Disfrutaba de los vendavales de aire que azotaban los otoños en su aislado pueblo, jugando con las hojas amarillentas que flotaban en el ambiente y luchando férreamente contra el viento, sintiéndose una superhéroe, con capa y todo. También le encantaban los “chupiteles” invernales, doblemente funcionales, bien como helados, bien como espadas congeladas. Y la nieve en general, que daba para un sinfín de juegos e historias. En primavera solía recorrerse el bosque en busca de animalillos y setas, y fingía ser una exploradora en misión cazatesoros, son su sombrero de paja y su cantimplora metalizada. Cuando los rayos estivales asomaban por el cincel de la puerta de su casa, Noe salía disparaba, trajeada con un bikini y toalla en mano, hacia las peñas del pueblo, donde las aguas procedentes de la montaña discurrían hasta estancarse formando unas piscinas naturales cristalinas y ligeramente frías, comparadas con las artificiales o el mar. Sin embargo, ella no cedía ante las bajas temperaturas y se lanzaba sin dilación a zambullirse en las aguas. Las aventuras nunca descansan y ser buzo de rescate es una tarea muy importante para acobardarse frente al frío. Así pasaba el año, entre juegos y envalentonamientos que hacían de Noelia un “peligro para sí misma”, según oía comentar a sus padres por teléfono en conversaciones con otros miembros de la familia. Desde luego su herencia genética parecía desviada, o ella era el eslabón perdido (o era adoptada), pues la línea familiar se componía de prudencia y sosiego, buen hacer, respeto por los demás, razonamiento… y varios adjetivos más que caracterizaban las grandes virtudes del entorno familiar. Pese a ello, ella siempre se recordaba atrevida y kamikaze, impulsiva y un poco alocada. Y consideraba “miedicas” a sus hermanos y sus padres.

Los años pasaron y los estudios y responsabilidades se fueron sumando a la lista de tareas de Noelia, que cada vez restaban más tiempo para lo que realmente ella consideraba importante: explorar, descubrir, sentirse libre. Las pilas de folios se agolpaban en su mesa, y su mente, muchas veces, viajaba a esos años pasados de despreocupación y niñez. Ya no estaba en el pueblo, le había tocado emigrar a una gran ciudad en busca de un porvenir de futuro. La madurez le obligaba a ser un poco más prudente, para el regocijo de sus progenitores, en cuanto a cuestiones estudiantiles; pero su alma salvaje salía a la luz en la menor oportunidad. Le seguían apasionando los deportes de riesgo, intentar cambiar el mundo, los viajes inesperados, los amores pasajeros… En el fondo, continuaba siendo aquella niña aventurera.

Muchas veces sus planes carecían del visto bueno familiar o de voluntarios para llegarlos a cabo, pero Noe no era de esa gente que deja de perseguir sus sueños por falta de compañía. No le importaba estar sola, siempre que pudiera hacer aquello que levantaba sus pasiones. Durante años, vivió con amistades superficiales, desaprobación paterna y relaciones sentimentales nefastas. Todos ellos coincidían en un punto para apartarse de su lado: “Esta chica ha perdido el norte.” No podían seguir su ritmo. Y tildaban su comportamiento de infantil y peligroso.

¿Cómo podía encontrar el norte si ni siquiera sabía que lo había perdido? Era una pregunta absurda, ella no había perdido su rumbo, ni el norte, ni el sur, ni el este, ni el oeste. Sabía exactamente hacia donde dirigía sus pasos, a cumplir sus sueños, a realizar las actividades que la hacían feliz… y estaba segura que existían más trotamundos incomprendidos como ella, solo tenía que encontrarlos y compartir sus ilusiones con ellos. Hasta entonces, seguiría explorando, buscando, persiguiendo… no es norte, ni un rumbo, sino sus sueños y gente capaz de compartirlos.

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  • Ojala esta sociedad dejara de imponernos tan fuertemente ese norte predefinido y comenzáramos cada uno a marcar nuestro propio camino hacia donde realmente queremos llegar. ¡Buen relato para reflexionar Shiva!
    Muy bueno. Cariños.
    Gracias compañeros!! Olvidaros del norte y seguir el camino que os dicte el corazón. Un saludo!
    Excelente relato. Comparto el sentir de Noelia, que también han comentado algunos compañeros. Sentir y disfrutar la vida a diario desembarazándose de objetivos a veces inalcanzables que te hacen sentir frustrado. Cumplir esos pequeños sueños mientras caminas es un placer que hace que cobre sentido el caminar.Saludos
    Simpático relato . Definitivamente me cae muy bien Noe,comparto el procurar diafrutar la vida,exploro mucho,no soy tan valiente y...¿Dónde dejaría yo el dichoso norte? Saluti Shiva
    Como dice GuillermoGTO, la cosa es disfrutar del camino mientras se va llegando a la meta ;). Gracias a todos, espero que siempre persigáis vuestros sueños sean cuales sean. Un saludo!
    Ojalá más gente fuera capaz de liberarse de las imposiciones de esta sociedad, de lo que nos hacen ver que es lo correcto, para perseguir esos sueños de locos que enterramos en el olvido, seríamos más felices. Bello relato. Un saludo.
    Perseguir un sueño supone un poderoso estímulo vital que impregna y guía todos los actos encaminados a ese fin. Alcanzarlo, implica, a veces, un desengaño si las amplias expectativas no se ven plenamente satisfechas. Por ello, casi siempre es preferible seguir soñando y moldeando la realidad a nuestro antojo. Después de leer tu buen relato, sencillo y entrañable, esto es lo que se me ocurre, así al pronto. Saludos, Shiva.
    ... Y ojalá perdamos más de una ves el norte por perseguir nuestros sueños. Me ha encantado
    ... Y ojalá perdamos más de una ves el norte por perseguir nuestros sueños. Me ha encantado
  • Remonto después del veranito... espero estar más activa con el frío =).

    "Su piel posee un característica llamada dermografismo, que consiste en que cualquier contacto le deja una marca que tarda un rato en borrarse [...] Si la piel es sensible, ¿qué no dejará marca en el alma?" -Marwan-

    Amapolas.

    "Cando penso que te fuches, negra sombra que me asombras, ó pé dos meus cabezales tornas facéndome mofa." -Rosalia de Castro-

    Unas zapatillas, voluntad y ganas de olvidar.

    Micropoesía en colaboración con el paisano BLUESS. Gracias por todo =).

    Vuelvo a las andadas tras una temporada perdida por la realidad del trajín diario, pido perdón por la ausencia, aunque esté justificada... Os deseo feliz año a todos!

    "Entre la hojarasca / el pecho de la ardilla / se llena de luz." -Haiku de Otoño-

    “El espectáculo es imponente. Todas aquellas negras murallas de la gran caldera, con sus crestas, que parecen almenas, con sus roques enhiestos, ofrecen el aspecto de una visión dantesca. No otra cosa pueden ser las calderas del Infierno que visitó el florentino. Es una tremenda conmoción de las entrañas de la tierra; parece todo una tempestad petrificada, pero una tempestad de fuego, de lava, más que de agua." - Miguel de Unamuno-

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Lectora compulsiva. Aprendiz de escritora en mis ratos libres. Enamorada de la naturaleza. Desencantada con el egolatrismo de la sociedad. No conozco mejor forma de organizar mis pensamientos que plasmarlos en papel.

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