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10 min
¡Que esta se masturba! “Rogelio Agencia de Investigación”
Humor |
22.08.14
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Sinopsis

Algo le intriga a nuestro detective ¿La recepcionista de la alcaldía oculta la presencia de las mariconas? Rogelio aguantara la presión sicológica que ejerce la funcionaria Srta. Pelaya sobre él.

16

En la Central  Contra los  Estupefacientes era una autentica casa de locos, no será que esta gente tanto buscar droga al final acaban enganchados. Yo con mis cuatro tomates cherry esperando a que el agente me atendiera. Alguna cosa hacia que aquellos agentes revolotearan como moscardas encima de una plasta de vaca.

--Sr. Rogelio no sabrá por casualidad algo referente a un robo que habido en la alcaldía del barrio.

--Pues asi de repente ¡Que quiere que le diga! Pues no sé nada.

En uno de los despachos observe que estaba la recepcionista de la alcaldía ¡La tía buena! ¡Las de las tetas como melones! Que aria una tía tal buena en una oficina como aquella. Entre sus manos un grueso libro que estaba lleno fotografías ¡Como tiene que ser los libros! ¡Con muchas fotos y pocas letras!

Llegando a su altura la funcionaria levantó la vista de aquel libro y clavando su mirada sobre mi armonioso cuerpo, grito.

--Ese hombre estuvo en la dependencias ¡El pidió por el Concejal Sr Pedro!

Mira que la funcionaria estaba buena, pero de la misma manera era una bocas. Los agentes se me quedaron mirando esperando alguna respuesta por mi parte. Llevaba los tomates aun en la mano, manos sudorosa que ya no sabían que “coño” hacer con los dichosos tomates. Los instale dentro de uno de mis bolsillo del pantalón para asi tener que evitar dar más explicaciones que las necesarias.

--¡Bueno! Si es verdad que estuve en la alcaldía ¡Si es verdad! Que pregunte por Pedro. Pero que yo estando allí hubo ningún robo ¡Ni puta idea! ¡Se lo juro! Que si no digo la verdad ¡Que se me caiga la polla a pedazos!

Uno de los agente me invito a que me sentara al lado de la funcionaria para hacer un caneo con la esplendida mujer. Como se podía acordad de mi “jeto” si no levanto la cabeza de aquel mostrador de información, estuvo todo el rato enganchada al teléfono.

--Este caballero me pregunto por el concejal y le indique que ya tenía nota de que pasarían a recoger unas cajas del despacho del Sr Pedro. Le indique donde estaba el despacho del concejal.

Estando sentado delante de la funcionaria era imposible que mi ilustrísima cabeza diera pie con bola. Sentada con una falda cortísima que mostraba una piernas de vértigo. Las piernas eran un espectáculo comparable al Moulin Rouge de Paris, música y color ¡Coño! Pensando en color ¿De qué color llevara las bragas? La abertura de aquellas piernas dejaba entrever las bragas de la funcionaria. Abría y cerraba las piernas eso dificultaba que las pudiera observar con tranquilidad ¡Joder que abra las piernas y se esté quieta! Por un instante ¡Bingo!

--¿Qué es lo que buscaba en el despacho del Sr Pedro?

--¡Blancas! ¡Coño que son blancas!

--¿Qué significa Rogelio “blancas”?

Pienso lo que le tengo que responder al agente. Rogelio ¡Rápido! Tienes  que contestar parido, no se crea el agente que eres más corto de las mangas de un chaleco.

--¡Me he quedado en “blanco”! ¡Con la pregunta! Yo, lo que soy yo ¡Pues nada! Simplemente quería hablar con él. Sabe agente que estoy colaborando en un caso y lo que pretendía era conseguir más información. Fui a su despacho pero no había nada ni nadie.

--Pues sepa Rogelio que el despacho no se como lo encontraría usted, pero nosotros cuando nos personamos estaba todo revuelto y habían robado los archivadores como toda la documentación que debía tener el Dr. Pedro en su despacho. Según ha testificado el propio Sr. Pedro.

Yo a lo mío, la funcionaria escondía algo entre aquellas piernas. Un tesoro en forma ovalada. La pregunta era ¿Que depilación llevara la chumina de la funcionaria?  La triangulo de las Bermudas ¡Pelo salvaje!  Al estilo “Mohicano”, en forma de corazón o se abría aplicado la depilación estilo Brasileña ¡Coño muñeca!

 La pregunta era otra ¿Por qué no dice nada de las mariconas? Me gustaba más la primera pregunta pero soy todo un profesional y aquello era un reto para mí, tengo que ceñirme a mi profesionalidad como detective. Los agentes esperan mucho de mi colaboración, no puedo defraudarles.

--Obtuvo alguna información de su visita que crea que nos tiene que informar. Piense Rogelio que usted es el único sospechoso de la incautación de documentación en la alcaldía del barrio.

La muy “puta” de la funcionaria me había metido en un buen atolladero. La sigo observando  mientras pienso la respuesta para darle al Agente. La recepcionista hizo un movimiento rápido de piernas dejando todo escenario a la vista ¡Confirmado son blancas! No me podía distraer aquella mujer, pero lo estaba consiguiendo y eso que para un hombre como yo con una mente tan fría es difícil de que me distraiga algo como unas bragas ¡Por muy blancas que sean! Me gustan más las rojas.

¡Piensa Rogelio! ¡No puede ser! La mujer que tengo en frente mío baja su mano hasta que llega a posarla en la parte externa de sus bragas ¿Qué hace la muy guara? Introduce unos de sus dedos por el costado de las bragas, como intentado buscar camino entre su muslo la costura ¡Joder, jooodeeeer…! Introducido el dedo dentro de la braga, aparta la braga hacia el lado o puesto ¡Coño lleva depilación Brasileña!

¡Piensa Rogelio! ¡A la mierda! Con tanto pensar. La funcionaria muestra su sexo ¡Coño! Nunca mejor dicho. Empieza a introducirse el dedo en aquella cavidad carnosa ¡Que esta se masturba delante de mí!  Ella me mira y con la otra mano se la lleva a la boca y empieza a chuparse uno de aquellos maravillosos dedos que tiene. Las dos bocas estas ocupadas en aquel cuerpo. No sé que me ponía más si el dedo de la boca o el del coño.

El Agente que ¡Ni flaper! el tío no se daba cuenta del espectáculo, el que si se dio cuenta fue mi miembro varonil que estaba duro como una “piedra”. Al extremo que abultaba una barbaridad en mis pantalones. Disimuladamente le propine un pellizco esperando que reaccionara al dolor y se relajara, con tan mala suerte que al intentar pellizcar el pene lo que hice fue aplastar los tomates cherry que llevaba en el bolsillo del pantalón. El zumo de los tomates manchó toda la bragueta de mi pantalón dando la sensación que me había orinado encima.

En aquella mujer apareció una sonrisa burlona al observar el resultado de su provocación. Si la pillo fuera de la Agencia, no le hubiera dado tiempo a meterse el dedo en el “coño”, para eso no soy yo rápido, tengo el record Guinness en quitarme los calzoncillos más rápidos del todo el Universo conocido y parte del desconocido ¡Que se lo pregunten a la “Negra”!

--Rogelio no ha contestado a mi pregunta ¿Qué hacia usted en la alcaldía del barrio?

--¡Joder! Agente que no se da usted cuenta que están utilizando una maniobra de distracción ¡Coño que tiene el dedo metido en el “coño”! ¡Que se está pajeando en mis morros!

--Sr. Rogelio sea inciso y exacto en sus informaciones. Porque hasta el momento todo lo que me está diciendo no es coherente. Terminologías muy abstractas que no termino de asimilar ¿A que fue a la alcaldía del barrio? ¡Ayer por la mañana!

--Que no puedo pensar ¡Que soy muy hombre!

El agente me miro mi bragueta del pantalón y observo la mancha provocada por el aplastamiento de los tomates cuando intente reducir la dureza de mi pene.

--Rogelio si tenía necesidad de ir al servicio habérmelo dicho. Si quiere ir al escusado vaya que ya continuaremos a su vuelta.

--Pues ya que lo dice iré a cagar y de paso aprovechando que estoy sentado meare.

¡Joder tiempo muerto! Ya tocaba porque mira que es machacón el Agente con tanta pregunta, uno no tiene la cabeza para esas cuestiones. Uno está por lo que se tiene que estar, tener una hembra tocándose el “coño” y yo ¡Ala de mirón! sin poder hacer nada ¡Que putada! En el wáter me trajine una  masturbada que da igual que se le llame paja, chaketiar, una manola, volársela o manoletina. Me quede a gusto después de habérmela meneado el “badajo”. Mi miembro se relajo y con ello las ideas ya eran algo más claras.

A vuelta al despacho del Agente, esta vez me senté justo al lado de la funcionaria pajera ¡A ver si yo estando a su lado se mete algo en coño! La cosa ya estaba nivelada en igualdad de condiciones. En mi mente surgían un montón de ideas y peguntas ¡De una en una! ¡Joder que se me amontona el trabajo! Que vestía soy cuando se me mete algo entre ceja y ceja. No más sentarme ¡Al ataque!

--Agente pregúntele a la señorita como puede ser que se acuerde también de mí y en cambio no se acuerde de las dos mariconas que entraron después de mí.

--Srta. Pelaya, ya ha escuchado la pregunta del Sr. Rogelio

--Disculpe mi ignorancia ¡No sé el significado de mariconas!

No pude soportar aquella caída de ojos que hacia la Pelaya como si fuera una cordera degollada. De buenas ganas que le hubiera puesto yo unos ojos de cordera follada ¡Mira que esta buena! Que tetas, que piernas y qué coño muñeca “chochona”.

--El Sr. Rogelio se refiere a dos hombres con tendencias homosexuales. Disculpe la tosquedad con que habla el Sr. Rogelio.

--¡Que cojones Sr. Rogelio! Todo el mundo sabe lo que es una maricona, ahora todo hemos ido a colegios de pago ¡No me jodas! Maricones si son unos desgraciados y Gays si mueven mucha pasta

La Pelaya me daba la sensación que tonta ¡Lo que se dice tonta no era! ¡Pero guara! ¡Muy guara! Como a mí me gustan las mujeres muy inteligentes ¡Osea que tenga unas buenas tetas! Y la Pelaya prometía dos grandes inteligencias. Que tengan mucha empatía para tratar con la gente. Y la Pelaya tenía un pedazo de empatía afeitado entre las piernas que ya tenía un amigo que de buenas ganas hubiera salido de mi bragueta para hacerle una visita interna.

--Lo siento señor Agente pero no logro acordarme de esas dos personas gays que dice el Sr. Rogelio. Me tendría que acordar de haberlos decepcionado.

Mi olfato detectivesco me decía que aquella mujer estaba ocultando información. Creo que está metida en toda la historia más de lo que ella quiere disimular. Tendre que hacerle un seguimiento porque esto huele a mierda  y cuando de huele cerca debe estar el culo. La mirada descarada de la Pelaya me estaba desmontando nuevamente, por naturaleza soy muy mal pensado, pero aquella mujer ¡Me estaba tirando los tejos! Quedo confirmada mis sospechas cuando ella cogió mi mano y la puso donde ella antes había metido el dedo ¡El coño!    

 

 

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