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13 min
¿Qué les pasa a los hombres?
Reflexiones |
20.10.10
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Sinopsis

Este es un giño a toda esa literatura femenina dedicada a hombres y escrita por hombres. Siempre se ha dicho que la mujer es complicada. Está bien. Pero ¿Cuánto de complejos podéis llegar a ser los hombres? Sin ánimo de ofender, ofrezco abiertamente lo que la mujer siente y no dice con respecto a ese tema. En este texto se habla generalizando. Evidentemente hay hombres maravillosos que no pecan de ninguno de mis argumentos. Mi relato es un “intento de literatura” masculina, dedicada a mujeres y escrita por una mujer.

Como tras varios intentos, no he encontrado las palabras precisas para comenzar a transmitir mi idea, seré escueta y concisa, natural. Estoy segura de que así ambos, me vais a comprender perfectamente… porque la educación no está reñida con la claridad y al fin y al cabo no pretendo una falta de respeto, sino una comunicación precisa. Así que no me andaré con más rodeos. Permitidme, si no es molestia, haceros una pregunta.

¿Qué coño os pasa a los hombres?

No, por favor. No me malinterpretéis. Las interrogaciones las he colado entre palabras con todo mi amor. El resto de pronombres, preposiciones, verbo y nombre, son en parte el reflejo del cansancio a las burdas bromas carentes de sentido. El coño es una intensificación verbal para poneros calientes.

No me odiéis, es una cuestión de ironía… la inspiración del paso abierto y deshuevado me la provoca… no es nada en contra de un alguien, es un “gran” algo en contra de LA falacia social más tradicional existente que ya me tiene… no quemada, sino… arrasada.

¿Qué os pasa? En serio, no creo que la pregunta sea tan complicada de contestar. Las mujeres nos pasamos la vida dando explicaciones sin razón aparente, e intentando interpretar vuestros silencios para daros opción el empujoncito del “soy capaz de”. Así que, dejaros de monsergas. Ya estamos hartas de oír una y otra vez que somos complicadas y que armamos un drama de un grano de arena. Que si nos preocupamos más de lo necesario, que si interpretamos a nuestra manera… ya cansa.

El único motivo por el que una mujer se pasa el día montando rompecabezas es porque os dedicáis todo el tiempo a taparos los oídos para no abrir la boca. Y encima os divierte ver como sufrimos por comprenderos. A la sociedad le encanta creer que nos ahogamos en un vaso de agua, que existe la “chispa” con la que nos habéis convencido de que no hay trato que valga.

Por dios, dadnos un lápiz, una libreta y unas gafas de pasta negra con papel celo en la unión de la bizquera y os aseguro que daremos el pego como especialistas descifradoras de códigos. Si es que para crear guerra, con un par de ceros y unos, vas servido.


Basta de tradicionalismos facilones. Sois tan difíciles de soportar como nosotras, sois tan rebuscados como nosotras. Lo de “siento que lo hayas interpretado mal” ya no convence. Decid más bien “siento no haber tenido pelotas para ser claro desde el principio, es que quería meter en caliente”. Y así nos entendemos todos y la felicidad es compartida ¿no os parece?

Me exaspera saber que sois unos liantes que lo complican todo y que os las dais de simples.

Así que, tras mi liberada exposición, me reitero preguntando, una vez más, para ver si con ello rompo esa “extensa” sabiduría simplona de la que tanto os gusta fardar.

¿Qué carajo os pasa a los hombres?

No sé para qué pregunto, si la respuesta va a ser:

a)      Si está solo enfrentándose a la realidad: silencio neutral con mirada baja, ocultando todo atisbo de intención a responder, por si deja escapar al gato… y con él, los sentimientos de su caja de Pandora.


O aun peor.


b)      Si está en compañía: risas, carcajadas, un “!mi miembro es más grande que tu miembro!” salta como liebre en el brillo de los ojos grupal y un “pobre chica, debiste darle más fuerte cuando te la tiraste” suena en un cercano lejos, ocultando su identidad para evitar dormir en el sofá esa noche.


No hay que ser un genio para entender que en ambos casos, la supervivencia por no parecer vulnerable, es la máxima prioridad. A más pelos en la entrepierna más masculinidad ¿no? … Cuanto Sansón hay suelto por el mundo y cuantas Dalilas deberían cortar por lo sano, sin anestesia, para que algunos entiendan de una vez qué significa ser simple. Aquí todos sabemos jugar al “Veo veo”. La estrategia es fundamental. Mientras nosotras vemos desfiladeros en sentimientos, vosotros los veis en vuestra bragueta… la perspectiva de un ataque sobre las blancas, se precisa inminente… porque ya está bien de espejismos… y lupas.


Dalilas...
¿Queréis saber qué es ser simple? Ser simple es ignorarlo todo. Compañerismo, sensibilidad, comprensión… para hospedarse en la idea de que la complejidad femenina es un desorden emocional a ciegas. Así, tenéis la excusa perfecta para dormir tranquilos, sabiendo en lo más profundo que pisoteáis la entrega de alguien que tiene mucho que perder y poco que ganar por daros una mano que mordéis con intolerancia y desprecio. Os mentís constantemente para salvaguardar vuestra estima y la capacidad para seguir creyendo que hay más camas donde dejar ridículas manchas de semen acuoso y sin color, deficiencia seguramente provocada por el exceso de amor propio a una soledad intolerante que os encanta embadurnar de falsas expectativas y cuentos chinos. Con los dedos de una mano contaba yo vuestras aventuras de paisano desmembrado de caballerosidad.
Que bajo… usar el nombre de una mujer enamorada para mancillar el poco honor que le queda tras descubrir que ama a un insignificante niño de calzones meados.

Y nosotras, lo aceptamos. Lo dejamos pasar. Permitimos que siga activa esa cadencia social. Sufrimos a solas, encolerizamos por nuestra estupidez, “¿cómo pude dejarme engañar?” nos preguntamos… y seguimos madurando, desilusión tras desilusión… para al final, ya con el corazón violado y a punto de estallar, decidir sacar los pies del plato y llamar las cosas por su nombre, enfrentándonos a la dura muralla del orgullo mentiroso que roza ya el colmo del mezquino payaso, cuando riéndose de nosotras, recibe nuestra furia, esa que tan concienzudamente sembró, con un “¿eres incapaz de dejarme en paz, verdad?”.
Y solas, crecemos, convencidas de que… no existen príncipes azules pero si brujas ensalivadas… porque… la culpa es nuestra ¿no os lo han dicho? Somos arpías que disfrutan mermando libertades y colapsando sus virginales espíritus de niños ingenuos.

“Piedras en el estomago. Y al rio, bruja cruel.” Y se lo creen.

Luego dicen que la inquisición pasó a mejor vida. Hay que joderse.



Chicas. Permitidme un par de consejos y algunas aclaraciones:

- Si un chico os dice “ya te llamaré” y se hace el loco para evitar darte su número, significa que no te llamará. Así que no esperéis sentadas junto al teléfono dos semanas. No se ha ido de viaje, no ha tenido un accidente y por supuesto, su abuela no acaba de morir.

- Si un chico te dice “nunca había sentido algo así por una mujer” nada más conocerte, quiere acostarse contigo y correr bien lejos. Endulzar la oreja, se llama. No hay príncipes azules, solo brujas que se enganchan al cuello y ahogan, recordadlo.

- Si un chico te dice “me ha encantado conocerte, espero volver a verte” sin ofrecer ningún dato, estáis ante el clásico caso del “corre corre que te pillan”. Por favor, no intentéis averiguar los sitios que frecuenta para intentar coincidir “casualmente”, se harán los desconocidos.

- Si rechazáis su proposición indicando que solo podéis ofrecerle amistad, no solo no seréis amigos, sino que al día siguiente, seréis “el peor polvo que ha echado en su vida”… y eso que ni si quiera rozó tu mano para ayudarte a bajar del coche.

- No intentéis comprenderles si no os informan de por qué hacen lo que hacen. Pasareis de ser esa hermosa mujer que deleita con una sola mirada, a psicópata insoportable que interpreta las cosas como le viene en gana. A los hombres les encanta tacharnos de dramáticas. No se dan cuenta de que “nuestros dramas” son ellos mismos enfundados en su pasividad. Les encanta ir de sapos por la vida para recibir el beso de la muerte. Así que para evitar la duda, chicas… no, no se transforman, después del esfuerzo siguen croando.

- Por favor, evitad tomar las riendas. Bajo ningún concepto tengáis la absurda idea de creer que podéis ayudarles a dar el pasito que les falta para rendirse al amor… porque “les estaréis obligando”. Y entonces pasareis de brujas que se enganchan al cuello a brujas que embelesan con venenos de mujer. Dejadles rumiar a gusto hasta que no tengan salida. Cuando caen, hay que reconocerlo, caen por su propio peso.

- No intentéis emular sus gustos o ambiciones. Este es un error muy típico. No os servirá de nada. ¿Sabéis por qué? Porque si intentáis ser quienes no sois para hacerles creer que os parecéis, se quejaran de vuestra falta de personalidad y os tacharan de desesperadas. A ellos les da igual que lo hagas por amor. En esa acción tienen la excusa perfecta: “quiero a mi lado a alguien que sepa disfrutar de su independencia, que me de espacio y que sea ella misma”. Y tienen razón. Debéis de ser amadas por quienes sois, no por quienes sois capaces de parecer. Aunque claro, luego está la trampa. ¿Qué se supone que sucede si un hombre se topa de frente con una mujer con interés y personalidad parecidas? Pues nada, que la excusa en este caso no tiene ni pies ni cabeza, pero a ellos no les importa, igual les sirve. “Somos demasiado diferentes”. Y a otra cosa mariposa.
Es mentira, lo saben, pero ¿qué más da?
Siempre te puedes encontrar a uno más sincero que dirá “eres maravillosa, pero… no estoy preparado… ojala te hubiera conocido en otro momento de mi vida”.
Venga ya!!!!!! ¿qué me estas contando?

Y es que bajo esa coraza de orden, seguridad y amplia autoestima, lo cierto es que están cagados de miedo, tanto y más que nosotras. Y nos necesitan, tanto y más que nosotras a ellos… solo que temen dejarse llevar por la evidencia. Adoran las viejas historias en las que el macho nace para embarazar sin mesura ni control y la hembra para engendrar y limpiar el nido. El tema “animal” les viene al pelo. Y es que… a veces se les olvida que son humanos. Pero no pasa nada… porque no es culpa de ellos… es cosa de la vida. ¿Para qué romperse el cerebro buscando explicaciones? Su sabiduría es innegable. Cuando sale el sol hace calor y si llueve, te mojas. Sin más. Ya… simplificando la existencia. Me lo creería si cuando sale el sol no llevaseis mangas cortas bajo la chaqueta y si cuando llueve no llevaseis paraguas en la guantera del coche.
Es como todo. ¿No pensareis que es normal ver a un burro ataviado con corbata atendiendo llamadas telefónicas en un despacho de abogados? ¿no?


- Ya solo me queda una aclaración que daros por hoy. Si habéis vivido la curiosa experiencia de un hombre declarando abiertamente que se está enamorando de vosotras, dejando de lado sus murallas de Conan el bárbaro… tened por seguro que es cierto. Es verdad. Lo siente. No puede evitarlo, igual que vosotras no podéis.
Si después de dejarse llevar por la naturalidad de ese amor sin límite que una vez nace, no tiene frontera, lo niega, se hace el duro con los amigos, se hace el sordo o incluso se transforma en hielo para ponerte excusas sin explicación alguna… No es que haya dejado de quereros. Es que está asustado. Tiene miedo del compromiso, de lo que supondrá formar parte de ese alguien que considera especial. Teme ser incapaz de ser el hombre de tu vida, de no poder cubrir las expectativas, de equivocarse… En resumen, tiene miedo de dejar de estar en el mercado de la oferta. Pero lo cierto es que el sentimiento que lleva consigo es tan fuerte como los reproches que se hace por su estupidez al dejarte marchar. Solo que… nunca lo reconocerá. Se hará el olvidadizo. Comerá, beberá, trabajará, dormirá… y con ello, sus amigos le tendrán en alta estima, considerándole un ganador, un controlador de su propia suerte. Solo que y muy a su pesar, no es la verdad. Sus labios estarán sellados pero tu nombre sigue vivo en su memoria latente, tanto y más que el primer día, hasta desesperarle.

Y ¿sabéis que es lo que más les molesta de esa situación? Que a pesar de todos sus esfuerzos, a pesar de lo mucho que luchen contra ti para eliminarte de su psique… no pueden… y lo peor de todo es que son conscientes de que lo sabemos.
Pierden el valor de su dominio y al ser vulnerables, una palabra tuya dándole a entender que lo sabes, es como un clavo ardiendo en su mano. No esperéis que os de las gracias por demostrarle que intuís sus sentimientos. Os dará una coz para no perder su estatus y a solas, se morderá el labio con tal de sentir algún tipo de dolor que no sea el de su corazón.

Somos unas histéricas, unas cuentistas, unas actrices magnificas, unas cuenta fábulas de éxito, unas psicólogas de pega… todo lo que queráis. Pero todo ello, solo tiene una razón de ser: intentar ponernos en vuestro lugar, comprender qué es lo que os preocupa, intentar leeros entre líneas, procurar penetrar en vuestro escudo y sacar vuestra más pura esencia… sin preocuparnos por parecer ridículas. Os amamos tanto que no nos importa ser esperpénticas si con ello os conocemos un poco más. Y haremos muchas tonterías. Seremos capaces de cambiar nuestra forma de hablar, amigos, lugares habituales, … y hasta un trabajo o el lugar de residencia, con tal de cuidaros.
Perdonad si os digo que todo esto, no es un motivo cómico para provocaros la risa, sino una muestra de valentía. Es el valor de apreciar a una persona más que a ti misma y pelear por ello aunque el resultado sea un estrepitoso y condenado dolor.

Y por si cabe la duda, sí, tenemos miedo. Igual, que vosotros.

Está bien que os preguntéis por qué las mujeres parecemos tan complicadas… pero no olvidéis preguntaros por qué lo sois vosotros… porque si no, caeremos en el condenado bucle de siempre. Y ya estamos cansadas. Los chistes han dejado de tener gracia.
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  • Cierto, que los hombres somos complicados; siempre se dice lo de las mujeres. Un mero cliché, porque lo son tanto los unos como los otros. Sacas punta a un tema de siempre, aunque lo hayamos dejado de lado. como ya te han reseñado, completo y un gran texto. Saludos.
    Muy buen relato, muy completo.
  • Este es un giño a toda esa literatura femenina dedicada a hombres y escrita por hombres. Siempre se ha dicho que la mujer es complicada. Está bien. Pero ¿Cuánto de complejos podéis llegar a ser los hombres? Sin ánimo de ofender, ofrezco abiertamente lo que la mujer siente y no dice con respecto a ese tema. En este texto se habla generalizando. Evidentemente hay hombres maravillosos que no pecan de ninguno de mis argumentos. Mi relato es un “intento de literatura” masculina, dedicada a mujeres y escrita por una mujer.

    Somos así de ilogicos. No le encontramos sentido a un encuentro "fortuito" que rompe esquemas y pretendemos encontrarselo al deseo de ocultarlo entre los recuerdos carentes de sentido, porque nos llega al alma.

    El título, como habréis notado, es la clásica contestación que se ofrece ante la impotencia de no poder o no saber cómo dar más de sí mismo a alguien que lo da todo. Es mí toque irónico a un tema serio. Solo es un título.

    Cuando la muerte llega, lo hace sin avisar. Si alguna vez teneís dudas sobre el por qué o el para qué estais aqui, preguntadle a alguien que conozca su fecha de caducidad. Quizás os sorprenda averiguar que no es precisamente esa persona a la que preguntais la que se muere.

    Formas parte de él y él de ti, pero la mayoría de las veces, no lo ves... ya sea porque me descubres o porque te despides de mí.

    Mucho que decir y poco con lo que contar para expresarlo... Lo intenté... pero... prefiere seguir siendo anónimo... y yo... respeto su voluntad. (Dedicado a unos amigos que saben ver más allá de sus narices) F-L para vosotros, porque veis donde todo lo es y nada lo parece.

    Es lo que debe ser y en ello encuentro el camino para decidir no ser ejemplo. No pienso permitirme ser de acero y fuego. He encontrado la salida a este infierno y aun sin piernas, arrastraría mi esperpento olvidando mi sangre sobre tu alfombra, con tal de demostrar que en mi debilidad soy fuerte e innegable como el viento. Porque la duda no atiende a razones. Somos tu víspera, tu llegada y tu espera, síntomas de un complejo engaño que nos zarandea… pero también somos tu aliento… y en su aroma despierto, encuentro la fortaleza para luchar por ser aguja en un pajar lleno de escamas.

    Es verídico, el sol no sale todo el año por el este y se pone por el oeste. Reconozco que resulta ser una hermosa visión metafórica, pero es más que eso, es una realidad, una peculiaridad de nuestro continuo movimiento en el espacio... un espacio que no dominamos, un movimiento al que estamos sometidos :-)

    Cree lo que necesites creer. Si supone un esfuerzo olvidar es que vives tu presente en un recuerdo.

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