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3 min
que sea tranquilamente
Amor |
27.12.07
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Sinopsis

Las reliquias numeradas de un billete de tren archivado entre las páginas de un libro
El calor dejado en un resguardo, una fecha luchando contra el frío
Hay formas de irse y formas de volver
No siempre hay viajes de regreso, y no siempre que se viaja se llega a algún lugar, pero siempre hay lugares intermedios, asientos húmedos en los jardines que nos hacen transitar para inventar el sueño de volver. Si estás sentado leyendo un libro y lees la palabra mar, olerá a mar , y si lees estación, se oirá salir el tren
Palabras que suplantan a la vida y penetran de memoria en su destino, aunque luego las palabras se van y el mar y la estación se quedan
Abrir un libro y encontrar un tique tienes estas cosas . Decían los griegos que los seres humanos se dividen en tres grupos: los vivos, los muertos y los navegantes
Y la conciencia nos dice que hay ciudades guardada en la retina, con un olor a flores que se pudren, con esa intensidad que adquieren los pensamientos en los bancos de los parques , porque sabes exactamente en donde te va a doler
Por eso si algún día nos volvemos a encontrar que sea tranquilamente…
Tal vez en un pueblo del sur con casas humildes, con su mar alegremente plantado delante de los ojos, o en esa plaza de tu ciudad donde caen en otoño las hojas acorazonadas de los chopos sobre los mosaicos que dibujan el pavimento.
El reloj amable en una torre me dirá que falta poco
Iré contando mis pasos, que dulce será decir tu nombre y seguir caminando hacia tu encuentro, divisarnos tibiamente y quitarnos el frió de la ausencia
Me mirarás regresando, sonriendo en un paso de peatón, prometiéndonos un abrazo cuando un color se ponga en verde
Sentiré el lujo del calor de tu mano por las calles, y como quitándole importancia a estos años apoyaré mi mano en tu hombro al preguntarte por esas gotas de miedo que salpicaron tu salud, o al contar una anécdota divertida, y a tí se te derramará la risa de cada primavera
Las estrechas callejuelas se tomarán la libertad de arrimarnos mientras esperamos el golpe que empuje nuestras bocas.
Sera agradable tomarnos algo en algún bar decorado con fotos de unas fiestas singulares, ya sabemos las costumbres de los sitios en que vivimos, o detenernos en una esquina para decirnos que todo sigue ardiendo como entonces
Amaremos incomprensiblemente a la gente que se cruza a nuestro paso
Le hablaremos de nosotros sin ni siquiera dirigirles la palabra
Será todo muy sencillo y luminoso. Abriremos bien los ojos : los dos ya aprendimos que existen los abismos
Y cuando todavía en sorpresa nos miremos frente a frente; algo dentro de mí en actitud de ofrenda palpitará
Las palabras ya no servirán, solo el gesto de que alcances con tu mano lo que es tuyo.
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  • Repasa un poquito, especialmente tildes que faltan-sobran. Pero ... me desarmas.
    los viajes permiten hacen una mezcla entre los tiempos, me ha gustado tu forma de tratarlos, del cambio de lugar pasas a la posibilidad del cambio mismo en la mente y el reencuentro deseado, tras el abismo que un día se franqueó y que por eso mismo espera impaciente un nuevo paso, esta vez el profundo o el positivo. Creo que al jugar así con las imágenes en el tiempo le das trascendencia a esa hipótesis de futuro, muy chulo, un abrazo y feliz año!!!
    muy bello ....como siempre
    Una delicia de relato, bien escrito y lleno de una ternura que me ha llegado al alma
  • Abandonar una casa, una pareja, irse sin dar explicaciones. Marcharse en un abrir y cerrar de ojos. El dolor que arrasa muebles, puertas, habitaciones, pasillos y una cama dónde se llora a solas

    Hay gente que tiene la facultad de percibir colores, sonidos, olores, en los números en las letras, en las palabras... Las sensaciones juegan a esconderse , a no estar, pero dejan siempre un agujero por el que se aspiran Hay personas que las atrapan, que las palpan, que las ve, como se mira una perla roja

    Sentado en la Cafetería Andalucía, apoyando mi mano en el hombro de un recuerdo escribí un poema

    aprender a oír el silencio dentro del sonido, a no contaminarnos con ruido, nos hemos acostumbrado tanto a esa antigua música que ya no la escuchamos

    las malas noticias llegan siempre dando portazos...

    Por decir algo , apalabrar los momentos

    A veces las personas son sencillas...

    camino despacio y con los ojos abiertos por una casa que no me habla pero me abraza

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Andar por los tejados, los relojes de arena, todo lo que se pueda sentir, si allí se siente.

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