cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

9 min
¿QUIÉN SOY YO?
Reales |
22.10.19
  • 4
  • 9
  • 394
Sinopsis

José García, el amante de los mambos tiene que reflexionar sobre sí mismo para huir de su soledad, pero no sabe muy bien cómo afrontar la situación.

José García, aquel hombre que un buen día inesperadamente sintió nostalgia de su infancia al escuchar un Mambo, se hallaba en su casa situada en un céntrico barrio de Barcelona mirando un programa de televisión, aunque no prestaba demasiada atención a lo que mostraba la pantalla. Su mente no dejaba de dar incesantes vueltas como el vuelo de un moscardón en torno a la idea que él tenía que emprender con un voluntarioso entusiasmo una actividad creativa que le devolviera la ilusión de vivir.

Sin embargo cuánto más pensaba en ello más desconcertado se sentía; se encontraba ante un insondable vacío interior que le producía vértigo y que no sabía cómo llenar. Pues su vida había oscilado entre un sentido práctico en relación con su trabajo, y en sus ratos libres al galanteo con algunas mujeres; y a distraerse sea con el deporte o con algunos espectáculos de un modo un tanto superficial, sin profundizar demasiado en nada.

Claro que esta manera de andar por el mundo tan dualista - trabajo-diversión; pan y circo- José la había aprendido de su padre que a pesar de las muchas discusiones que había tenido con él a lo largo del tiempo, a diferencia de los jóvenes de hoy en día, no había roto con su discurso existencial; con su estrecha filosofía de la vida. Ahora sucedía que al cabo de los años el hombre se apercibía que su progenitor por quien había tenido un sentimiento contradictorio de amor-odio, el cual siempre había presumido de ser un sujeto eficaz, no le había preguntado jamás a su hijo qué pensaba o qué sentía acerca de los problemas humanos con los que uno podía tropezar. Y curiosamente esta misma ceguera hacia las ansias emocionales del prójimo había sido una de las causas de su fracaso sentimental.

Aquella actitud tenía su razón de ser. El padre de José había sido un hombre de postguerra, que tuvo que ir a trabajar de representante de camisas desde muy joven, y en aras a la supervivencia no había prestado ninguna atención a las sutilezas de su vida interior.

Debido a esta deficitaria educación José se preguntó: "Pero bueno. ¿Quién soy yo? Sólo me conozco parcialmente, pero no a fondo". Mas él no sabía que una persona se va conociendo a sí misma en la medida que se va enfrentando con los avatares de la vida.

José García estaba ensimismado con estas cavilaciones, cuando sonó su móvil. Lo llamaba su primo Gabriel para preguntarle si le apetecía acompañarlo a él y a su mujer a escuchar una charla sobre risoterapia que la daba un psicólogo especialista en este tema en la Biblioteca del Ayuntamiento en el lugar donde vivían.

- No sé... no se... - expresó José dubitativo. Pues no quería dar lástima de su estado de soledad a nadie, y que lo hiciesen salir de su cuchitril como haciéndole un favor.

- ¡Anda, anímate y no seas ganso! Ven. Te gustará. Y luego iremos  a tomar algo - le instó su primo Gabriel.

Al fin  José se dejó convencer y fue con aquel matrimonio a escuchar aquella charla, la cual en líneas generales estuvo muy bien y el psicólogo que era un hombre de mediana edad, estuvo muy convincente en su exposición. "La risa que era una emoción, era conveniente y necesaria para el buen funcionamiento tanto de la mente como del organismo" - dijo.

Mas hubo un punto en la disertación que a José no le gustó en absoluto. El psicólogo recomendó a los oyentes que estimularan su sentido de la hilaridad viendo las series de humor que daban por la televisión.

-¡Anda hombre! Vaya consejo más pregrino nos ha dado este psicólogo con ver las peliculillas de humor que dan en la tele para que podamos reir - dijo José despectivo a su primo cuando salieron de aquel edificio-. Si el humor de estas series es de lo más patético que hay. Más que hacer reir lo que hacen es hacer llorar.¡ Sí hombre! Estas series muestran un humor forzado, exagerado; demasiado grotesco y gratuito. Para reir con ellas hay que ser un tipo bobo, un ingénuo que se conforma con cualquier cosa. ¿Y no te has fijado? - siguió José con su crítica-. El énfasis desenfadado de estas producciones, tiene el mismo aire de frivolidad que los anuncios publicitarios que se hacen. Y llega un punto en que uno no sabe si ve un episodio de la serie humorística, o uno de estos anuncios. Por tanto ese tono tan banal se cuela en el inconsciente de la gente, y luego la conversación se convierte en algo insulso, aburrido. Parece que si la gente se refugia en esta banalidad, es porque tiene miedo de enfrentarse con la vida de carne y hueso. ¡Oh síii! Esta es la sensación que me da.

Era evidente que si José había hecho aquella altisonante retahíla a su primo era para que éste se olvidara de preguntarle si se había preocupado en buscar una solución a su problema personal, puesto que en realidad temía ahondar en su alma.

-¡Bueno, bueno...! Al fin y al cabo tú eliges lo que más te guste ya ya está - respondió su primo Gabriel sonriendo.

Seguidamente aquellas tres personas tomaron asiento en la terraza de un bar que estaba cerca de la Biblioteca. Y tras pedir al camarero la consumición, la mujer de Gabriel le dijo con resolución a su primo político:

- ¿Sabes José? A ti lo que te conviene es volverte a enamorar. Necesitas a una mujer que esté por ti.

-¡Ah! ¡Uf...! - resopló el aludido-. A ver. Quiero una mujer que sea guapa; atractiva. Que me escuche cuando hablo. Que no me regañe por tonterías. Que sea cariñosa y me mime. Que si le pido una fantasía erótica que no me ponga pegas ni me diga que soy un pervertido. Que me haga la comida que más me guste. Que si me ve  preocupado por algo que trate de ponerse en mi lugar y me de ánimos. Que me acompañe a los espectáculos que yo le diga, y que sepa darme su opinión de los mismos. Por supuesto que trabaje, y que no me pida dinero... De no ser así, ya que este tipo de mujer es una utopía, es mejor que cada uno viva en su casa. Sí, porque de visita todos somos muy encantadores, y muy simpáticos - dijo José con vehemencia-. Pero  con la convivencia, al esfumarse la novedad del enamoramiento, uno ve los defectos del otro; se intenta que ese otro cambie; que sea como yo, y ya vienen las peleas. Lo sé por experiencia.¡Y  como decía mi padre, la experiencia es un grado!

- Muy bien José. ¿Pero qué hay de lo que te sugerí el otro día en mi casa acerca de que te busques una actividad creativa que llene tu vida? - le preguntó súbitamente Gabriel.

"¡Ya lo ha soltado!  Me lo tenía que preguntar. ¿Y qué le digo yo ahora?" - pensó José poniéndose serio.

- Verás. He estado pensando, y he descubierto que no he sabido vivir mi aspecto más personal, mi lado más sensitivo - respondió José-. Y como a mi siempre me ha gustado dibujar, el arte figurativo quizás podría tirar por ahí... no sé. Si no lo he hecho antes ha sido porque con la vida que llevado no se me había ocurrido reparar en esta cuestión.

- Pues ahora puedes hacer un curso de Historia del Arte, o dedicarte al dibujo artístico.

-¿Y tu crees que si hago alguna de estas cosas me saldrá bien?

- Puede que sí, o puede que no. Pero lo tienes que probar. En la vida todo son probabilidades.

A José García alguien le habló del Círculo Artístico de Sant Lluch que estaba ubicado en la Rambla de las Flores, donde se hacían diversas actividades culturales y disponía de una enorme y vieja sala en la que se practicaba el dibujo artístico.

Nuestro hombre se inscribió en aquel centro con los utensilios necesarios para el dibujo, y se adentró en aquella sala que estaba repleta de auténticos artistas de un aspecto totalmente bohemio, a juzgar por el informal ropaje que llevaban, los cuales se entregaban a su tarea retratando a un desnudo femenino, con un respetuoso y religioso silencio.

José tomó asiento junto a uno de aquellos pintores, o dibujante bastante joven y se dispuso a tratar de plasmar en una cartulina el modelo femenino que tenía enfrente.

- ¿Es la primera vez que vienes aquí? - le preguntó el joven artista al recién llegado.

- Sí - respondió él.

- ¿Tienes experiencia en esto?

-¡Psé! No se me da mal.

- Tú no te limites a copiar la forma del objeto. Tienes que darle tu visión especial al mismo. Y para eso necesitas experimentar sin parar. El Arte es como la vida. Un hacer y deshacer, hasta que des con tu estilo singular. En esto consiste la creatividad.

Ahora José tenía que intentar subir una abrupta montaña llamada Arte cuya cumbre no era  otra cosa que el sí mismo.

Y estaba seguro que lo iba a conseguir.

 

 

 

 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Me ha gustado mucho esta tercera parte del relato. Está muy buen el final con el consejo que le da el joven dibujante a José.
    Creo que está muy bien hilvanada la historia y nos pone a pensar. Es cierto que a veces no llegamos a conocernos porque para ello, debemos antes pasar por muchas cosas y cuando te das cuenta, se acaba la vida.
    A veces una pregunta suele tener una respuesta que no nos satisface por ello nos negamos a encontrarla un saludo
    Enhorabuena por tener tu relato destacado en esta plataforma, "¿truco o trato?", ¡ Qué horror!
    Muy bien descrito Francesc. Saludos
    Hola Francesc, has trenzado una buena historia a partir de una pregunta aparentemente sencilla. Si no nos dejamos caer en la rutina, en una vida caben muchas, y por tanto podemos ser varias personas. Un saludo
    Realmente precioso. A pesar de su duración, se hace corto y muy entretenido. Es cierto que la creatividad, en cualquiera de sus aspectos, llena buena parte de la vida y dota de satisfacciones. Lo de Paquito pasó y, la semana próximo, nadie tratará sobre el tema... Gracias mil; tu alumno virtual, K.F.
    No sé si es una serie o un relato indidual. En cualquier caso hace reflexionar. La risa precisamente no es un tema que me interese demasiado. En cambio aprecio a quien no suele reírse pero va por la vida con una sonrisa sincera. José lo tiene claro si espera encontrar una unicornia, mucho más difícil que un mirlo blanco. Saludos querido amigo.
    Dicen que la risa es tan necesaria como la comida. Aunque a veces haya pocos motivos para reírse, seguro que se le puede quitar hierro a muchas cosas que nos preocupan. Y esa mujer que busca José... mucha suerte deberá tener para encontrarla. Lo que sí me guata es que busque novedades para su vida, nuevos retos. Un buen tema, Francesc. Abrazos!
  • SIGUE EL RELATO

    Un hombre, pretende ir en busca de una mujer que vivió en el pasado por medio de un extraño fenómeno en la Naturaleza, y ve que las cosas no eran como él se las imaginaba.

    La historia de una excursión, que probablemente a muchos jóvenes les parecerá que es de otra galaxia.

    Sigue la historia del abogado Rubén.

    Un hombre contacta con una mujer a través de las Redes Sociales y se lleva una sorpresa. El protagonista no soy yo; aunque esta historia está basada en una situación real.

    Este es un tema espinoso que me lo he pensado mucho antes de abordarlo porque no deseo que se me malinterprete. Y como pienso que no hay efecto sin causa, trato de encontrar unas causas subyacentes para esta lacra social.

    José García, el amante de los mambos tiene que reflexionar sobre sí mismo para huir de su soledad, pero no sabe muy bien cómo afrontar la situación.

    Continuación del relato.

    Un hombre al escuchar una música determinada, le hace pensar en su vida. Este personaje no soy yo, sino que está inspirado en un hombre con el que hablé hace escasos días.

He realizado estudios de psicologgía profunda y metapsíquica:; he publicado relastod en algunas revistas; y hace años que colboro y llevo tertulias literarias.

Tienda

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta