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8 min
¡QUIERO QUE ME AMEN!
Amor |
10.10.20
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Sinopsis

Una mujer al llevar a su hijo a un colegio se fija en un hombre desconocido y se siente atraída por él.

Carla Bosch era una mujer rubia, de cabello corto y rizado con unos hermosos ojos azules, cuya mirada evocaba las plácidas aguas de un lago en pleno verano.

Aquel día por la mañana como muchos otros a lo largo del año llevaba a su hijo pequeño de cinco primaveras al colegio de monjas que estaba ubicado en una alle cerrada del casco antiguo de un pueblo marítimo del litoral catalán en el que habían casas de planta baja frente a las cuales se encontraban sus correspondientes jardines para el recreo de sus moradores, en los que se habían cultivado aromáticos limoneros, soberbios ficus de anchas hojas de un verde oscuro y flores de diversos colores ofreciendo al paseante una magnífica y sutil pespectiva de un armonioso cromatismo que constituía un regalo para su sensibilidad.

Mas una vez que Carla hubo dejado a su  hijo al cuidado de aquel centro docente y se quedó sola en la calle, se acercó a un ventanal de una de aquellas viejas casas que al parecer comunicaba con una amplia sala de estar y se quedó extasiada mirando con disimulo a un hombre aproximadamente de mediana edad que en aquel momento se hallaba ante el escritorio de aquella estancia trabajando en su ordenador. ¿Qué  estaría haciendo?

En principio aquella mansión en la que habitaba aquel sujeto a Carla la intimidaba un poco. Le recordaba aquellos caserones que salían en muchas películas de terror puesto que ella era mujer sencilla la cual había pertenecido a una familia de humilde condición y ahora vivía como muchas otras personas en un piso de un alto edificio que estaba en la zona montañosa de aquel pueblo.

Y es que Carla no sabía que aquel caserón que tenía dos plantas en su interior, en un lejano ayer había sido una escuela particular a la que habían asistido los hijos de los vecinos de la villa con su peculiar sistema de enseñanza; de ahí venía el dicho:"Cada maestrillo con su librillo", pero que con el paso de los años dicha escuela se había convertido en la propiedad de los familiares de aquel hombre.

Sin embargo Carla Bosch ansiaba fervientemente contactar con aquel tipo de la ventana que estaba absorto con su quehacer sin enterarse de nada. ¿Por qué no se fijaba en ella de una maldita vez? - se preguntaba la mujer con impaciencia-. Pero por otra parte también pensaba: ¿Y por qué diablos tenía que reparar en ella cuando en realidad Carla no dejaba de ser una madre más como las otras que llevaban  a sus retoños al colegio de las monjas?

Pero no lo podía evitar. La mujer se sentía profundamente atraída por aquel hombre que parecía ser un intelectual. ¿Cómo sería? ¿Acaso sería un sujeto atento y simpático; o por el contrario cerrado y antipático? Tal vez fuese un pedante que mirase por enima del hombro a los demás - pensaba ella-. Cuántas más vueltas le daba al asunto más se acrecentaba el deseo de conocerlo personalmente.

Por fin una tarde cualquiera del mes de julio Carla Bosch no lo pudo resisiir más y se desplazó a la calle del colegio de las monjas, y se puso a merodear por allí tratando de no llamar la atención de los vecinos con el propósito de abordar al hombre de la ventana de aquella casa. Ella estaba segura que tarde o temprano él tenía que saiir afuera y entonces sería su oportunidad. Todo era cuestión de armarse de paciencia.

Efectivamente aquel misterioso sujeto que en aquel momento regresaba de la Biblioeca Municipal con un libro bajo el brazo a su hogar, se cruzó con Carla, mas ella a pesar de sntir en su vientre el revuelo de mariposas con mucha decisión le salió al paso.

-¡Hola! ¿Cómo estás? - le saludó la mujer con una amplia sonrisa como si le conociese desde siempe.

- ¡Ah...! Hola... Yo estoy bien...- le devolció él el saludo con cierto donaire.

Acto seguido Carla sin dilación se situó al lado de aquel hombre, le pasó el brazo por la cintura y se lo llevó a un rincón junto a uno de los muchos jardines que habían en aquel sitio.

- Perdona. ¿Nos conocemos de algo? - quiso saber aquel hombre con perpelijidad, al tiempo que trataba de revisar a su archivo mental a sus viejas amigas de otras épocas con el objeto de identificar a aquella desconocida.

-No exactamente. Pero yo sí que te he visto varias veces entrar y salir de esta casa, y te he de confesar que tú me gustas mucho - le respondió ella con admiración.

- ¿Ah si? Pues vaya. Me alegro que te guste Tú también me gustas porque eres muy guapa.

Carla de la cintura pasó a tomarle de una mano como si de una dama enamorada se tratara. Él amparándose en su sentido mundano pero sin dejar de estar asombrado del atrevimiento, del desparpajo de aquella mujer se dejó hacer.

En aquel instante salía al exterior de una casa vecina una mujer de edad avanzada que conocía desde hacía varios años a aquel galán y frunciendo el ceño lanzó una mirada significativa a aquella improvisada pareja en la que se mezclaba tanto el estupor como la reprobación.

- ¿Cómo has dicho que te llamas? - inquirió el hombre con una insinuante sonrisa.

- No, no te lo he dicho.

- Ah. ¿No?

- No. Dime.. ¿Estás casado?

- Te voy a dejar con el misterio.

- Entiendo. ¿Y qué vas a hacer ahora? ¿Ver un rato la televisión? - preguntó Carla por decir algo.

-No...

-Mejor. La televisión es una mierda. No vale nada.

-Sí, en esto estoy de acuerdo contigo. Repiten siempe las mismas películas. Oye. ¿Por qué no vamos a tomar algo a algún sitio y me dices lo que quieres? - le propuso él con jovialidad.

Mas Carla no hizo ningún caso de sus palabras.

- Oye... que moreno estás. ¿Vas a menudo a la playa? - dijo ella.

- Claro. ¿Tú no?

 A continuación Carla le desabrochó la camisa con destreza y se solazó acariciando su pecho desnudo.. Él creyó que lo iba a violar pero lejos de escandalizarse se sonrió y no dijo nada. Pensó que aquella mujer era un hallazgo, un chollo que se presentaba una vez entre mil en la vida, la cual borraba de un plumazo sus penas amorosas de antaño.

 Carla con el mismo arrojo con que le abordó, le abrazó y le besó apasionadamente en la boca.

Cuando se separaron él la acarició con ternura en la nuca, en una mijilla mientras pensaba que los hombres no conquistaban a nadie sino que eran las féminas las que elegían al hombre.

Pero enseguida Carla se puso la mano en la boca en un gesto de arrepentimiento, de vergüenza, como si de repente despertase de un bello sueño y expresara: "¡Dios mío,que estoy haciendo; yo que soy toda una madre de familia!"

Así que Carla dio media vuelta y desapareció calle abajo.

Amigos lectores. Este sujeto que fue abordado un día  por esta mujer, era el mismo autor de este relato. ¿Y qué podía hacer un servior en aquel momento de pasión? No me iba a enfadar; más bien al contrario. Si seguí el juego de esta bella dama fue un acto degamos que de generosidad.

No obstante siempre hay que preguntarse por la causa de un hecho, de un efecto; del por qué sucede tal cosa. En una situación que nos sorprende suele haber un "algo" oculto. No hay que quedarse en la superficie de las cosas, y hay que ir en busca de este escurridizo qué. Este es el fundamento de la Filosofía; aunque esta disciplina plantea más preguntas que da respuestas absolutas a las cuestiones más trascendentes de la vida.

Yo no soy ningún galán de cine, más bien soy un tipo corriente. Ni tampoco soy famoso. Entonces ¿qué le indujo a esta tal Carla a tomarme como a un amante improvisado?

Sé que hoy en día hay muchas parejas rotas. Puede ser por problemas económicos, o por incompatibiliades de cáracter. Y ambas cosas dan lugar a que se esfume la pasión inicial así como el afecto que sustentaba a los cónyuges, pero que a pesar de ello mantienen una apariencia de unión familiar sea por los hijos pequeños o por un interés material como es el piso en el que viven, pero que en realidad esta pareja se desprecian mutuamente.

Quizás esta podría ser la causa por la que Carla me aboradara en plena calle, cuya actitud venía a decir:

¡QUIERO QUE ME AMEN!

 

 

 

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  • No puedo dejar de pensar en lo complejo de hacer un juicio de la mujer en cuestión, el sentido común me obliga a pensar que debió ser mas recatada , prudente, reservada y por otro lado ese saborcillo de lo excitante ,desconocido y prohibido, me da permiso para justificarla. Ud siempre tan humilde que no se cree provocador de tales pasiones arrebatadas puede hacer un análisis con la cabeza fría, yo en cambio como soy mas visceral creo que tenia alguna carencia y desequilibrio tal, como para saltarse las normas básicas de convivencia ; como la distancia personal, aun así no puedo sino sentir un grado de admiración por aquella actitud tan valiente y osada
    Tienes toda la razón Francesc, muchas parejas son pura fachada que disfrazan con cosas materiales y la vida conyugal es anodina. Muchas infidelidades no es sexo sino puro cariño, atención, una simple mirada a los ojos. Fantástico relato. Saludos
    Hay tantas cosas que pueden degradar una relación, y la sensación de soledad en pareja y la falta de emociones son algunas de ellas. Es lo que tiene la monogamia...
    Por la exposición del relato me da por pensar que la mujer se siente atraída por el misterioso hombre y ese misterio despierta en ella una atracción que no iba buscando pero que una vez instalada en ella la incita a buscarlo, pero no tiene que ser por insatisfacción con su pareja, por lo menos ese caso no se deja entrever en tus líneas, si no que ella se recuerda que es "madre se familia" y eso es lo que la retiene. Pero hay mil posibilidades, a gusto de la imaginación de cada uno. Imagino tu cara de sorpresa! Si lo que no te haya pasado a ti... jeje. Un abrazo y mucho ánimo, Francesc.
    Relato que refleja una realidad: la represión sexual , o atracción física que sienten las personas, aunque casadas o en parejas, mantienen una unión falsa, por las posibles causas que del relato se extraen...lo que también muestra, como consecuencia, el disimulo, la hipocresía de la convivencia en la institución familiar, que supuestamente, es base de toda sociedad. Interesante punto, estimado Francesc, recibe el abrazo afectuoso de siempre.
  • Un mirada en la emotividad humana para ver si existe un algo anímico que nos permita ser mejores personas, pero lejos de lo políticamente correcto.

    Una mujer al llevar a su hijo a un colegio se fija en un hombre desconocido y se siente atraída por él.

    Una reflexión sobre el sentimiento amoroso en tiempos revueltos.

    Es una historia que aborda el insondable misterio de la vida, y que yo la viví muy de cerca, la cual consta de tres capítulos y la publiqué en su día en una revista especializada.

    La emotividad se antepone a la racionalidad.

    Reflexión sobre una gran película que vi hace un tiempo.

    La historia de un sujeto que se creía mejor que nadie.

He realizado estudios de psicologgía profunda y metapsíquica:; he publicado relastod en algunas revistas; y hace años que colboro y llevo tertulias literarias.

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