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6 min
Quizá necesite ducharme
Amor |
05.11.16
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Sinopsis

A mis personajes, ¡les pasa cada cosa!

Quizá necesite ducharme: me froto y me salen pelotillas en el ombligo. Tan sólo hace una semana que no lo hago, pero creo que ya es hora de que pase por la bañera antes de que huela a zorruno. Quizá, también debería afeitarme antes de que tenga que ir al barbero para que me la corte o me la arregle. Me gusta acariciarme el mentón con barba de tres días y sentir como raspa mis dedos.

Sería estupendo poder tener un motivo para hacer todo esto sin que supusiera un esfuerzo, pero no me queda más remedio que apechugar con la tarea sin ningún premio al final de la misma. ¡Aaay…, si tuviera motivos lo haría todos los días…!

Se me ha ocurrido llamar a Carmen para ver si es posible que cenemos juntos, antes de tomar la decisión de pasar por la mojadura y el rasurado, porque de no ser así todo podría esperar a mañana: las pelotillas no me molestan y la barba me tapa las primeras arrugas.

En realidad, en esta decisión de última hora, ha entrado la suposición, con un alto porcentaje de probabilidad, de que me de calabazas, pero para mí desconcierto, no ha sido así; se conoce que, como yo, no tenía nada mejor que hacer, seguro; de todas formas, me dejó preocupado por su inesperada decisión.

He quedado con ella a la puerta de un italiano: precio medio; si tengo que invitar yo, no quiero gastarme demasiado. Y es que me he vuelto un poco roñoso, ¿o quizá ya lo era…?

Dejo de contarte mi boletín informativo y paso a la tarea de asearme, que luego vendrá la de elegir qué ponerme, que esa es otra…

…...

La cita fue la repanocha. Lo que te cuento. Nos encontramos, como habíamos quedado, a la puerta del italiano. Llegué con un cuarto de hora de retraso, después de varias llamadas impacientes de ella a mi móvil, por motivo fundamentalmente de mi lentitud de movimientos y de que pasé, creo, demasiado rato intentando averiguar si iba vestido más o menos formal o informal, el qué ponerme famoso de las mujeres, pero es que yo, no tengo demasiada experiencia en citas, sobre todo si son sobrevenidas como ésta. Al final decidí ponerme un traje de chaqueta, que lo mismo vale para un roto, como para un descosido. No me decidía a ponérmelo porque no tenía ninguno recién traído del tinte y estaba un poco pasado…, más bien arrugado, esa es la realidad.

La cosa no empezaba bien, esa es la verdad. Nos saludamos con los dos besos de cortesía, uno en cada mejilla, pero ella tenía el ceño hosco, tan huraño que no pude achacarlo tan sólo a lo desagradable de mi tardanza; había algo más, seguro.

El metre nos dio una buena mesa, sobre todo si tenemos en cuenta que no había reservado.

Ella, Carmen, pidió patatitas con salmón y un carpacho de buey; yo una pizza, en una decisión un tanto infantil, que nunca he sabido pedir bien en los restaurantes, que siempre he pensado que los demás han elegido mejor que yo y me dan luego ganas de comerme lo que ellos han pedido; pero, a mí, el que ella pidiera carne cruda, me pareció que era una forma de dejar desahogarse a su gen recesivo de depredador carnicero. Todavía no sé por qué, me sonrió después de pedir la comanda, quizá porque veía ya la pieza despedazada sobre la mesa, y yo percibí el destello del brillo afilado en su colmillo izquierdo.

Hasta que terminó con las patatitas, con salsa holandesa y salmón, y le trajeron el carpacho, todo fue bien, aunque su ceño estaba un poco torcido; pero bien, vaya.

Cuando sintió el olor de buey crudo sobre su lado de la mesa, me espetó esta pregunta: ‘Y qué, ¿no tienes nada que contarme?’

Yo, naturalmente, enseguida me di cuenta de que no se trataba de una pregunta retórica, no sé por qué; quizá porque no veía en ella nada más que su refractario colmillo izquierdo, no sé por qué tampoco; pero le contesté como si nada, con un: ‘Estoy saturado de trabajo estos días. No tengo tiempo para mí…’, y esas cosas que se cuentan para hacerse uno el interesante, aunque sean mentira.

‘No seas cretino’, me lanzó a la cara, mostrándome ahora los dos colmillos. ‘¿No te has preguntado por qué no te he llamado después de la noche que pasamos juntos la semana pasada? Claro que tú tampoco me has llamado, imbécil’.

Decidí mantener un prudente silencio ante la inminente llegada del chaparrón que me esperaba.

‘No te parece totalmente desagradabl, despertar a tu pareja peyéndote dos veces estruendosamente al levantarte de la cama, mientras te rascas el culo por dentro del pijama’.

Hizo una pausa que yo di por retórica, porque así me interesaba, y me mantuve en mi atinado silencio.

‘No te das cuenta de que yo no soy tu mujer… ¡Qué falta de delicadeza!’, y se metió un pedazo de buey en la boca.

Yo tenía que terminar con mi silencio y no se me ocurrió nada mejor que contestarle: ‘No lo pensé, aunque te fuiste atropelladamente; ¡como las mujeres sois tan raras…!’

‘¡Lo que me faltaba…! Anda, pide la cuenta y paga, que no tengo ganas de hacer sobremesa contigo…’, y enfundó los colmillos.

No sé cómo fue la cosa, pero terminamos juntos en la cama. ¡Luego dice que las mujeres no son raras o se hace la ofendida cuando lo oye!

 

En Leganés, una lluviosa mañana de otoño, a sábado 5 de noviembre de 2016

 

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  • Una historia simpática y entretenida narrada con frescura y agilidad. El final es flojo, no obstante, esperaba algo más. Saludos.
    Qué bueno, jaja. La mujer es como la vida misma, impredecible, y hacemos lo que sea por no perderla.
    Jo... qué bueno. Envidieja de la mala ahora mismo.
    Para compensar uno de los 4 tramposos.
    Ja, ja, ja... Me ha gustado mucho como has manejado esa ingenuidad y hábitos del hombre soltero. Muy bien narrado. Una cosita más: Dé de dar se acentúa. Una errata, supongo ;)
    Hola Amezcua. En relación a lo que pasa cuando accedes al nº1 de este foro, o cuando te acercas peligrosamente, mira quién te dio 4* en este mismo relato, quizá también en otros. Hay unos personajes llamados Lauragp y DoctorAmor que son dos identidades "secundarias" de otro. Puedes mirar cómo valoran esas dos identidades. Tú también lo sufre, como yo y otros. Te puedo decir que he estado 2 veces en el nº1: Una duré 3 horas y la otra similar. Ambas veces fueron estas identidades, sin comentario, sin más. Como verás, no a todos les pasa.
    Vaya, me ha convencido mucho la historia, lo que ocurre es es que si esto fuese un texto más extenso, quizá un libro lo leería completo, es que me agrada la forma en la que nos presentas el texto, como si fuese una extensión de tu cuerpo, traduciéndolo a un lenguaje humano, es que la espontaneidad emana por todas partes, en todos los párrafos hay algo que los hacen atractivos. Muy bueno Amezcua Catena. Saludos.
    Jajajajajajaja, vaya para de dos. A cada cual pero : ) saludos.
    me encanto, muy bueno. un saludo
    Escribo antes sin leer. Espero que me guste tanto tu relato como a ti te ha gustado el mío. Siento no leerlo ahora, pero es que ya no se puede volver a atrás o yo no sé cómo hacerlo y quería agradecerte ahora mismo antes de leer uno de tus relatos. Creo que esta página web deja que desear y vale mucho la pena por todos nosotros y me incluyo porque formo "parte" de este "TODO". Muchísimas gracias por tu comentario en el relato que hice. Es uno de mis relatos preferidos hasta el momento. Más que nada porque lo he sentido muy adentro cuando lo he vuelto a leer. Espero poder en algún momento leer todos tus relatos. ME encantaría.
  • A mi no se me ha ocurrido hacer esto...

    A mi nunca me han echado las cartas

    Aveces, sin saberlo, escribimos de lo que nos pasa.

    A mis personajes, ¡les pasa cada cosa!

    Me ha quedado un personaje de lo más triste, como este día de lluvia de otoño aquí en Madrid, España.

    Creo que deberías leer mi relato titulado las cajas de la memoria, pero, como es demasiado largo, a lo mejor no te atreves, aunque te aseguro que merece la pena, y en su lugar cuelgo este que es más corto y asequible, como la mayoría de los que escribo.

    Cajas, ataúdes..., quién sabe... Es más largo que los que acostumbro escribir, pero, después de mucho pensarlo, creo, sinceramente y sin ánimo de vanidad por mi parte, que merece la pena, ya veréis si lo leéis.

    Mis problemas con el azúcar

    No me hagáis mucho caso...

    Con este relato regreso al tema del amor. Mi 'ex' dice que es muy cursi; incluso me contestó al correo, con mi relato recortado en lo que más le parecía cursi. Yo creo que estos temas han de ser cursis, ¿o no?; si no, no se entiende la 'ralladura' mental de quien padece este trastorno. En estos temas del amor, como casi de todo en general, nos parece que sólo nos ha pasado a nosotros y nos creemos únicos.

Me fascina el rojo carmín en los labios de mujer, por eso pongo esta estupenda foto. Sobre mí..., ya iréis conociéndome, si a más no llega, según publique alguno de mis relatos, que esta página me parece muy interesante

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