cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

3 min
Razones de melancolía
Reflexiones |
26.12.10
  • 4
  • 5
  • 2894
Sinopsis

Una vez más, reitero mis disculpas por haber publicado aquella tontería ("Presentimiento", por si lo habéis olvidado) Y bueno, en cuanto a esto. No son palabras mías, sino de una encantadora chica que me ha enseñado mucho. Le pido prestado a ella y le agradezco. También aclaro que tienen derechos de autor quienes los merecen. He querido compartir con vosotros parte de sus palabras, a ver sí también aprendéis algo, como yo.

¿Alguna vez te has planteado lo insignificante que es tu existencia en este planeta? Yo lo he hecho. Es algo que nunca olvidaré.
Fue durante el colegio, cuando iba a sexto, toda la familia fuimos a ver un partido de béisbol...al estadio...
A mí no es que me interesara mucho el béisbol, pero una vez llegamos... me quedé con la boca abierta. Miraras donde miraras, estaba lleno de gente. Los que estaban justo al otro lado parecían granitos de arroz apelotonados. Se me pasó por la cabeza que toda la gente del país estaba en ese estadio. Así... que le pregunté a mi padre... cuánta gente había en el campo. Mi padre me contestó, que si estaba lleno, había unas cincuenta mil personas.

Después del partido, el camino a la estación estaba abarrotado de gente. El ver tanta gente me hizo sentir muy pequeña. Tanta gente alrededor de mí... y solo era una pequeña parte de toda la gente que hay en el país. Una vez llegué a casa, cogí una calculadora y con una simple operación lo comprobé. En sociales nos habían enseñado que la población del país era de cien millones y algo para ese entonces. Al dividir eso por cincuenta mil... significaba que toda esa gente eran solo unas dos milésimas partes. Me sentí más pequeña aún. No era solo que era una minúscula parte en el mar de gente en ese estadio... es que ese mar de gente... era solo una gota en el océano.

Yo pensaba por aquel entonces... que era una persona especial. Me encantaba estar con mi familia y, sobre todo, pensaba que en mi clase estaba la gente más interesante del mundo. Pero entonces fue cuando me di cuenta de que eso no era así. Las cosas que habían pasado en la que yo creía que era mejor clase del mundo... seguro que pasaban en cualquier otro colegio del país. Cualquier persona lo vería como una cosa normal en su vida. Cuando me di cuenta de eso, vi que las cosas que había a mi alrededor... habían empezado a perder su color. Lavarse los dientes e irse a dormir por la noche. Levantarse y desayunar por la mañana. La gente hace lo mismo en todos los sitios. Cuando supe que todo el mundo hacía eso como algo rutinario en su vida... todo lo que hacía me empezó a parecer muy aburrido.

Y si había tanta gente en el mundo, seguro que había alguien viviendo una vida interesante fuera de lo normal. Estaba segura de eso. ¿Por qué no era yo esa persona? Eso era en lo único que pensaba... hasta que me gradué y pasé a secundaria. Y en ese momento, pensé en algo. No va a pasar nada divertido si te quedas esperando que pase. Así que en secundaria decidí cambiar de actitud. Quería demostrarle al mundo que no estaba dispuesta a esperar que las cosas simplemente vinieran a mí. Así que actuaba acorde a esa filosofía. Pero al final... seguía sin pasar nada. Antes de darme cuenta... ya había llegado al instituto. Pensé que las cosas cambiarían...

Me voy a casa...
Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Aunque el relato me encantó, creo que sentirse insignificantes es un error. Solo por el mero hecho de tener una vida y poder decidir nuestros actos, todos podemos llegar a ser grandes entre esa marea de insignificancia. Cada uno es su propio Dios pudiendo escoger el camino en la vida. Así, todos podemos llegar a ser grandes científicos, políticos, escritores o deportistas.
    Whoa!! Tu relato me ha llegado a mi hasta los más profundo porque varias veces me he planteado esa idea... Interesante... Te preguntarás por qué, sin tanto me ha gustado tu relato, no te he puesto las cinco estrellas?? Bien, pues por dos razones: la primera es que la perfección de un relato no existe; y la segunda, que me he quedado con las ganas de saber quién es esa chica que las palabras te ha dado para este relato¿? A ver si me lo dices cuando hablemos!!! Beso!
    Creo que en el fondo todos somos asi ... hummmm aun recuerdo cuando iba a ver y juagar al bèisbol con mi hermano ....en ese momento me parecia rutinario y hoy lo recuerdo con cariño .... que cosas no?
    Una sensación compartida. Abrumadora al ser conscientes de lo insignifacantes que somos en la marea humana que nos rodea. Me gustó.
    Se muy bien lo que es sentir eso. Soy uruguayo, vengo de un país con tres millones de habitantes, un verdadero paisito, tres millones perdidos en una bola que flota en el espacio inmenso, llevando más de seis mil millones de seres humanos y no tan humanos. Ya pensaste en nuestra pequeñez si miramos hacia la Tierra desde un poco más allá del Sol? Te engañas en un punto: todo cambia, todos los días. Nosotros, que repetimos rutinas, creemos que todo sigue igual.
  • A veces es bueno ver las cosas desde una perspectiva diferente, al menos sólo por curiosidad.

    Las maldiciones no son un juego. ¡Existen!

    ¿Tu vida es como tú la quieres? Si no, aun hay tiempo...

    No quise matar a Benett, pero Noah sí que es perfecto para este trabajo. Tenemos algo en común… El plan está listo, solo me falta echarlo a andar. ¿Alguien quiere ir conmigo a cavar un agujero en el bosque a media noche?

  • 86
  • 4.13
  • 677

Me gusta mucho leer. ¿Por qué estaría aquí si no? jajaja Lastimosamente ya no tengo mucho tiempo para ello, ni para escribir tampoco. Pero bueno, hay que hacer un esfuerzo.

Tienda

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta