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2 min
Recodos
Amor |
13.02.13
  • 4
  • 5
  • 1927
Sinopsis

Siempre me ha parecido curioso lo que sucede cuando dos personas se gustan pero no acaban juntas por los complejos e inseguridades de ambos.

Creo que no le gusto. Le he estado entrando toda la tarde y ella sí, me sonríe, pero también sonríe a mi amigo Roberto. ¿Cómo le voy a gustar con esta cara? ¿Y con esta nariz? Y encima tengo una enfermedad crónica. Ella ni sabía que me habían operado. ¿Es consciente de lo que he pasado?
Mi padre, que es médico, me dijo con diecisiete años: -hijo, tienes una enfermedad incurable. Y a mí se me cayó el alma a los pies. A ver, me alegraba de no tener cáncer y de no estar muriéndome pero ¿tener la enfermedad de Crohn para el resto de mi vida? Eso era una condena. Y en ese momento aún no era consciente de lo que me iba a limitar. La comida, los medicamentos, el cansancio, la cara hinchada con forma de luna. No, no creo ni por asomo que esté interesada en mí. ¿Cómo va a estarlo si no tengo futuro? Sólo es simpática y cordial.

Qué simpático es Javier. A veces parece que le gusto pero otras hace unos comentarios que me hacen pensar que no le gusto en absoluto. Como cuando ha dicho: - Roberto es el mejor partido de nuestro grupo, todas las chicas se vuelven locas por él.-
Qué pena, podría llegar a enamorarme de él de verdad. Tiene una personalidad impresionante. Es inteligente, culto, ingenioso, divertido… No es muy guapo pero eso no es importante, además es alto y tiene muy buena planta. La única pega es que está enfermo. Pero bueno, hay mucha gente que tiene enfermedades crónicas. Es como ser diabético o algo así. Además, tampoco es que yo sea la princesa de Mónaco. Bueno, sí, la hija de Carolina también tiene un padre alcohólico. ¿Y cómo me va a querer alguien con un padre así? En cuanto les presente saldrán corriendo.
En fin, qué ganas tengo de ver a Javier otra vez.
 

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  • Estoy de acuerdo con ender, yo correría el riesgo de saber exactamente qué piensan de mí los demás. De hecho, alguna vez he intentado preguntarlo, pero nunca he conseguido que me sean del todo sinceros. El relato te ha quedado muy fresco, como sin premeditación, pero muy bien conseguido. Quizá yo, como lectora, me quede con ganas de profundizar un poco más.
    Pensando en la sinrazón de no decir nada -inspirado por este relato- he escrito "Like a virgin", dándole, por supuesto, los aires de mi mitología personal.
    Un curioso experimento. Realmente tiene mucho trasfondo pero lo has hecho de forma ligera y fresca, casi inocente. Cuántas veces no nos atrevemos a dar ese primero paso, no ya por lo que pensamos de nosotros mismos, sino por otras mil y una razones diferentes. Me entristece pensar que en realidad la escena se reduce a una mirada y unas sonrisas, con todo lo que hay ahí detrás.
    Está simpático el relato, sería muy interesante saber los pensamientos que los demás tienen sobre nosotros. ¿O no? Yo correría el riesgo.
    Cuanto nos gusta dar por sentado lo que los demás piensan de nosotros. Por desgracia, como sucede en tu relato, la mayor parte de las veces nos equivocamos y perdemos la oportunidad de entablar algún tipo de relación con personas que de otro modo podrían llegar a significar mucho en nuestras vidas (y no hablo sólo del amor).
  • Esta es una historia de mi realidad actual. No se cómo categorizarla porque, como la vida misma, tiene un poco de amor, humor y drama. Espero que os resulta entretenida.

    Cuando la realidad es demasiado dura, lo mejor es inventar una nueva.

    A veces, la felicidad se encuentra en los lazos que nos unen, que no en las ataduras.

    Este poema surgió tras ver una obra de arte que consistía en letras blancas de papel desperdigadas por el suelo en un parque. El artista me perdone por destripar su obra pero no recuerdo su nombre. Dedicado a Venerdi, escritor escultor, de mi parte de pintora poeta.

    Como dijo Nietzsche "lo que no te mata te hace más fuerte".

    El vacío pasa de ser una cómoda insensibilidad a helar el corazón y dejarlo entumecido.

    Existe un momento en que ya no hay cabida para el amor y lo mejor es reconocer la derrota y retirarse "dignamente".

    Sigo con la serie de sonetos. Esta es la historia de un adiós.

    "...que soy amor, que soy naturaleza! F.G. Lorca

    Inspirado en los versos ¡Si me llamaras, sí; si me llamaras! de "La voz a tí debida" de Pedro Salinas.

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