cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

4 min
Recuerdos en sepia 3
Varios |
29.07.07
  • 4
  • 4
  • 1151
Sinopsis

CAPÍTULO 3

La relación con mi hermano era… normal.
No se me ocurre otro adjetivo con el que calificarla, ambos seguíamos adecuadamente el rol de hermano mayor y hermana pequeña que nuestros padres habían colocado en nosotros desde que éramos muy pequeños.
Él debía protegerme de todo aquello que pudiera hacerme daño, y yo a cambio le ofrecía mi hombro y alguien que escuchaba.

Tengo recuerdos, sí, lo has adivinado, todos ellos de color sepia, en los que jugamos en el pueblo y nuestros padres me regañaban por comportarme como si fuera un niño. Entonces yo me ponía a llorar, porque no quería ser ningún niño y él para consolarme me pasaba su pesado brazo por mi hombro y me decía aquello de: “No te preocupes, tú siempre serás mi hombrecito” y conseguía sacarme siempre una sonrisa.
Yo había sido una niña vivaracha, inquieta, habladora, pero sobre todo sincera y por decirlo de alguna manera, amante del riesgo. Me encantaba dejarme caer con la bicicleta azul BH de enésima mano de mi hermano por las pendientes del pueblo y sentir como el viento me revolvía el pelo y zumbaba en mis oídos, me subía a las ventanas, haciendo esconchones que mi madre enseguida se encargaba de volver a hacerme blanquear con aquella cal tan blanca que se hacía en el pueblo, y que según me contaban, era peligroso mirar cuando se estaba haciendo. Otra de las formas en las que me entretenía era buscando bichos por el suelo. Puede que mis padres tuvieran razón en algo: a veces me comportaba como los chiquillos que vivían en el pueblo.

Sin embargo, mi hermano, había sido todo lo contrario. Él se sentaba en el poyete al atardecer y leía libros, muchos, algunas veces me sentaba con él en este poyete, que todavía estaba caliente del sol que había aterrizado en la rasposa superficie durante todo el día, y le dejaba que me contara las historias que leía, que me contara lo que le pasaba a esos extraños personajes y me describiera aquellos magníficos lugares donde habitaban. A él le gustaba contarme las historias, luego, cuando me hice un poco más mayor, me di cuenta de que algunos de esos cuentos y personajes se los inventaba . Él fue quien me hizo amar la literatura.
Siempre había sido el mejor de su clase en los estudios, cosa que no hacía que se ganara el desprecio de sus compañeros y conocidos, como suele suceder, ya que él era un muchacho agradable, que nunca tenía ningún problema con nadie.
Desde pequeño había soñado con estudiar el fondo del mar, y entró en la carrera de ciencias ambientales.
Cuando nos hicimos más mayores y estábamos en el instituto siempre había cosas que contar. Os explico, en casa, teníamos un dormitorio para cada uno, muy pequeño porque vivimos en una casa humilde, donde solo cabe una cama y un armario pequeño, por eso nuestros padres nos arreglaron una habitación, la “habitación de estudiar” donde cada uno teníamos un pequeño (en mi casa todo es pequeño) escritorio para poder estudiar. Y todas las tardes nos reuníamos allí, cada uno con sus libros, nos sentábamos en las sillas y nos contábamos lo que nos había pasado durante el día.
Podría decirse que éramos las personas que mejor nos conocíamos, pero eso sería exagerar y no están bien. Las personas siempre consiguen guardar secretos en cualquier rincón, secretos diminutos, secretos de estado, secretos de otras personas… pero a fin de cuentas, secretos.
Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 11
  • 4.06
  • 713

Tienda

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta