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5 min
Recuerdos mortales
Terror |
06.10.18
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Sinopsis

Cuatro asesinos disfrutan del calor del fogón mientras evocan las atrocidades que han perpetrado. La vida, la noche, la muerte, siempre sorprenden.

Tiró un leño al fuego, las llamas acusaron el impacto y de inmediato se avivaron. Chispas doradas volaron como estrellas fugaces en noche de verano. Pequeñas brasas se arrastraron como arañas hambrientas, hasta los pies de hojas ajadas, para mutilarlas despiadadamente.

Tomó la botella de whisky y sacó el corcho con los dientes. Empinó el envase de vidrio tomando un largo e intenso trago. El líquido amarillento corrió por la barbilla bajando por el cuello hasta el pañuelo. Se secó de inmediato con el revés de la mano, para terminar el gesto limpiándola en los pantalones mugrientos.

Miró al hombre sentado a la derecha y habló:

- Otra noche fría "tuerto" -me hace acordar a la de Wyoming, casi no teníamos leña para calentarnos. Habíamos quemado todo millas y millas a la redonda para acorralar a esos indios piojosos. Al final cambió el viento y los ignorantes por no querer rendirse y entregar a las mujeres, se quemaron vivos y se fueron derechito con Manitú a su propio infierno.

El tuerto y los demás rieron a carcajadas festejando el recuerdo que evocaba "Perro" Morgan.

-Fría, fría, lo que se dice fría, fue la noche en Alabama, dijo Elton "tres dedos"-

Mote que se había ganado, luego de la explosión de una barrica de pólvora en la mina. Esperábamos a orillas del pantano a los esclavos que habían escapado de la plantación de algodón. Empapados, inmóviles hacía horas, ya no sentía las piernas. Fue una suerte que los apestosos negros prendieran fuego para no morir de frío, una total ironía, murieron al calor de los cartuchos de dinamita que les lanzamos, ni se dieron cuenta que entraban en pedazos por la Puerta sin Retorno.

Todavía puedo recordar el espanto en los ojos desorbitados de la negra que sobrevivió y ahorcamos en el viejo roble. Pidiendo clemencia, quien sabe a que inútil dios pagano, en que estúpido y gutural idioma.

Aprovechamos todo lo que dejaron a nuestra merced, incluidos los conejos que estaban asando.

Otra vez volvieron a brotar las risas, mientras el whisky cambiaba y cambiaba de manos.

El lobo aulló a lo lejos e inquietó a los caballos.

-Escucha Monky- No creo haber tenido nunca más frio que esa horrible noche en las Rocallosas. Tres días persiguiendo a los colonos irlandeses para enterarnos que sólo atesoraban más miserias que nosotros. Además las huesudas y pecosas pelirrojas tenían gonorrea. El único placer fue aplastarlos como moscas al tirarlos del despeñadero con carretas, mulas y todo. Infelices caían al vacío rogándole a su Virgen.

Ni bien terminó de hablar el tuerto, su sexto sentido lo inquietó, giró y llevó la mano al Colt 45. La bala que entró por el parche de su ojo, también se llevó la oreja de "Perro".

Elton no pudo gritar su horror, sintió estallar los dientes en mil pedazos y convertirse en arenilla dentro de la boca, su cuero cabelludo sangraba profusamente y al caer de bruces sobre el fuego, con el último aliento tuvo el privilegio de llevarse como novedad para los sentidos, el olor de la propia carne quemada.

Monky llevó las manos al pecho para forcejear con la pica teñida granate, que aparecía y desaparecía de su grueso abrigo de paño negro.  Sentía como los pulmones perdían el aire y se ahogaba con la sangre que inundaba la tráquea y el esófago.

Morgan, era una masa sanguinolenta que gateaba suplicando piedad. Como si no hubiese sabido desde siempre, que esa palabra en el diccionario del Oeste, no figuraba.

Encontró la oreja, que parecía de mazapán aplastado, apretada debajo de una bota de potro. Sonrió tontamente, enloquecido de miedo se orinó y al alzar la vista, su estirpe de asesino se conmovió por la pericia del hacha. Relámpago de muerte sin sonido. Solitario chorro de sangre expulsado como torre de petróleo descontrolada, sin quien pueda detener el despilfarro.

-Estaban tomando whisky del bueno - dijo uno de los recién llegados- de piel más oscura que la noche, dándole un trago a la botella.

-Y este guiso huele de mil maravillas- dijo el colorado O’Brien- Que frío hace esta noche, me recuerda aquella vez en Nevada cuando quemamos el miserable pueblo minero, como parte de los festejos de la pérdida de la virginidad de "Sepulturero" Smith.

Nube Roja, el Sioux, los miró con ojos de fuego por la proximidad de la hoguera, se llevó el dedo ensangrentado a los labios y terminando de arrancar el último cuero cabelludo, dijo:

-¡Shhhhh! No se debe llamar a los muertos sin motivo, es noche de luna llena y saben salir a cobrar viejas deudas.

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Comentarios
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  • Muy buen relato de suspense. Me gusto mucho como lo terminaste
    El giro es importante pero cómo nos lleva al final es lo que es bárbaro
    Muy buen relato. El final un giro impresionante...Los muertos regresan...saluds...
    Final impactante
    Muy filmable, eme encanto sobre todo los detalles
    Me has dado un par de ideas para una nueva historia, haber si la publico a fin de mes. Un gran trabajo como siempre, Roluma. Lo he disfrutado mucho, hasta pronto.
    Muchas gracias Pedro, Francesc, Carlos y Yazmín por el apoyo y los comentarios. Un gran abrazo, amigos.
    Wow qué increíble relato, me encantó querido Roluma. Disfruto tanto tu forma tan detallada y única de narrar historias. Saludos :-*
    Muy buen relato. A veces el Mal se paga en vida, a veces ocurre todo lo contrario. Saludos
    Un buen relato, y muy original. Si, a veces lasalmas en pena de cierta gente tienen que saldar sus deudas con la vida. Los indios pueden ver cosas que los demás no vemos.
  • Alimenta al lobo. Parecerá juego. Él no sabe de eso, lo quiere todo. Y no es un juego de palabras.

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    "Uno, busca lleno de esperanzas El camino que los sueños Prometieron a sus ansias... Sabe que la lucha es cruel Y es mucha, pero lucha y se desangra Por la fe que lo empecina... Uno va arrastrándose entre espinas Y en su afán de dar su amor, Sufre y se destroza hasta entender: Que uno se ha quedao sin corazón... Precio de castigo que uno entrega Por un beso que no llega A un amor que lo engañó... Vacío ya de amar y de llorar Tanta traición ..." Fragmento del tango "Uno"

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Soy águila. De las que vuelan alto. De las que ven sin proponérselo. Tengo maestros de los que no acepto palabras. Tengo lapices que dicen lo que siento. Cuando vuelo mi vuelo, cuando respiro mi cielo.

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