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4 min
Reflexiones Confinadas (confituras)
Reflexiones |
21.05.20
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Sinopsis

Es tiempo de copiar y pegar, de ver la vida pasar tras el cristal templado de un teléfono móvil o tableta digital, desde el anonimato de un perfil vacío, tras las cortinas... Confinados y confitados, envasados al vacío....

Han pasado algo más de dos meses desde que nuestra normalidad saltase por los aires, desde que empezase ese confinamiento que está llenando nuestras vidas de mermelada de frambuesa y arándanos con esencia de macedonia y compota de manzanas. Por favor, echarle algo de sal a la vida, que se nos va a disparar el azúcar y el corazón se va a convertir en un membrillo con cabello de ángel, relleno de crema pastelera y tiramisú... No digo que no volemos hasta el infinito y más allá, aunque sea sin despegar el culo del sofá, en chándal o pantalones cortos ceñidos por el amor rebosante que se agolpa en nuestro envase de carne azucarada. Pero tampoco es necesario ser aire, sol, luna, mar y susurrar al oído de los caballos como si de la brisa del atardecer nos trataremos, como si esto fuese un mal telefilm de lagrima fácil y clínex de usar y tirar. Un equilibrio, se puede peer con olor a mierda y ser aseado, limpio y pulcro. Se puede amar con un “dildo” metido en el ojete mientras aguantas la respiración antes de recibir una descarga eléctrica en los pezones. No digo que no debamos ayudar al prójimo ni ser buenas personas, o que reprimamos nuestras ganas de amar, de abrazar o besarnos, aunque sea con los codos y las caras decoradas con telas con olor a aliento encerrado. Pero tampoco es necesario que nos llenemos de moscas porque nos hemos convertido en un bizcocho de miel con patas. Las moscas acuden a la mierda y al dulce por igual, puedes ser encantador y llenarte de moscas, o ser una mierda y ser el señor de las moscas; o estar subiendo el Tourmalet en bicicleta, arropado de moscas que saben que no puedes con tu alma, y que tu cuerpo defeca sufrimiento por los poros. Ni antes éramos tan malos, ni ahora somos tan buenos, ayer no éramos tan insensibles, ni hoy somos tan apasionados. Es todo puro teatro, marketing de redes antisociales donde unos pocos comparten sus rutinas y cursiladas y otros muchos las cotillean desde el anonimato de un perfil vacío. Las redes sociales sirven para rellenar tu rutina de “copia y pegas”. Para inflar los egos y las inseguridades de unos pocos, que comparten su frustración creyéndose que son especiales e imprescindibles. Escaparate de modas de sofá donde añorar la vida de otros o aparentar lo que no eres ni serás. Soñar con imposibles o simplemente echar el rato digiriendo todo tipo de desinformación y manipulación cibernética. Es tiempo de aparentar, de compartir lo que otros hacen, sin filtro, sin criterio, de manera mecánica, por inercia. Estamos tan pendientes de grabar y plasmarlo todo en nuestras cárceles de cristal templado y litio, que a menudo se nos olvida vivirlo. Puedes tener delante el paisaje más bello del mundo, y perdértelo por estar más pendiente de grabarlo y fotografiarlo, que, de disfrutarlo, puedes tener el plato más sabroso ante ti, y no poder saborearlo porque se ha quedado helado mientras buscabas el ángulo y la luz exacta para que otros lo vean, pero tampoco lo disfruten. En definitiva, son tiempos de postín, de pensar en base a lo que sale en seis o diez pulgadas de información digital, de datos amontonados sin control alguno, todo desde nuestra zona de confort donde somos tan, tan felices que firmaríamos seguir así otros veinte años más….
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    Relato extraído del libro "Rutas y Batallas". Dicho libro reúne una selección de textos publicados en la web: www.rutasybatallas.net

    Relato extraído del libro "Rutas y Batallas" recientemente "Autoeditado" por Javier Pérez Domínguez con (Acuman). Dicho libro reúne una serie de relatos, reflexiones, rutas y batallas que se han ido publicando en la web del autor: www.rutasybatallas.net con la bicicleta, los viajes y las reflexiones como principales protagonistas.

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