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7 min
Repartidor de Pizza
Terror |
11.05.19
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Sinopsis

Peligros que Enfrenta el ejercicio de este Oficio

Esto sucedio hace ya un par de a#os cuando tenia 18 a#os de edad.

En aquella epoca solia trabajar durante el fin de semana en la pizzeria cercana a mi vecindario. Yo dedicaba los dias de la semana a estudiar con calma mis asignaturas. Luego los dias libres trabajaba por las mananas y luego en la noche solia salir con mis amigas, o mi novio Alberto cuando sus padres le permitian venir por mi.

Mi jornada de trabajo comenzaba siempre a las 10 a.m. y consistia en preparar la comida necesaria para el turno de la noche el cual normalmente siempre era mas concurrido y repartir algunas entregas.

Un fin de semana de 3 de los repartidores del turno de la noche; uno renuncio y el otro se reporto enfermo. Mi jefe el senor Almagro me obligo a quedarme a trabajar parte del turno de la noche alegando la necesidad de tener empleados flexibles en el horario en situaciones de emergencia. No me quedo mas remedio que llamar a mi novio Alberto y decirle que ese dia no iba a poder verlo. -Es lamentable- pense para mi misma, estaba desenado y necesitando probar los besos de mi enamorado ese dia.

La jornada transcurrio algo comun. Yo siempre habia evitado trabajar de noche ya que no me parecia seguro estar manejando durante los dias de fiesta y bebida en la oscuridad. Recuerdo a Jose teniendo un argumento con un cliente bastante acalorado al encontrar la ausencia de tocineta en la pizza que ordeno. -Vaya cretino- pense mientras al otro lado del telefono la voz aspero de un hombre joven me daba de forma muy explicativa la direccion de entrega de su peculiar orden. Una pizza peque#a sin salsa, con el queso a un lado, cortada en 24 piezas, cebolla y pimenton sin cocinar, con peperoni bien cocido.

-Esta orden es extra#a, seguro es un rarito- pense, pero para todos los que hemos trabajado en este tipo de negocio sabemos que los clientes pueden realmente ser algo peculiares. 10 minutos habian pasado y para mi suerte la orden estaba lista y era mi turno para salir de entrega. Cogi mi Ford del 2004 color azul cielo y lo encendi rumbo a la casa del peculiar senor Ted Norton.

Al llegar al vecindario por alguna razon la noche se hizo mas fria de lo que ya estaba. Las casas estaban a medio habitar ya que era un vecindario aun en construccion. Al estacionarme frente a la casa gris que marcaba la direccion de entrega, el poste del alumbrado publico se apago de la nada. Al notar mi piel erizada por el ambiente cogi mi chaqueta, la bolsa de entrega y camine rumbo a la oscuridad de la casa.

-otro mas que ordena y olvida encender una luz?- pense justo antes de tocar el timbre para darme cuenta que no funcionaba. Toque fuertemente con las llaves a la puerta y a medio abrir aparecio un hombre joven sin afeitar.

-Disculpa estaba lejos y no escuche el timbre- pacientemente dijo.

    -Oh, Parecia no funcionar. Aqui esta su orden senor Ted. Y esta es su factura.

-Eres muy hermosa- escuche en respuesta.

Fue alli cuando note por primera vez su mirada fijamente posada en mis ojos. Era una mirada de ojos grandes y frios que me observaban pero a la misma vez sin enfocarme.

   -Gracias- le dije tomando el dinero y bajando mi mirada. Me senti muy incomoda y la verdad queria retirarme lo mas pronto posible de ese lugar.

-Cual es tu nombre peque#a-

   -Mikaela- le dije pensando como era posible que le estuviese dando mi nombre a un ser tan extrano. Me di media vuelta para irme cuando escuche decir a mi espalda.

-Mikaela entra a mi casa tengo vino y pizza para compartir-

Me devolvi y le dije -Lo siento senor Ted, tengo novio y estoy trabajando-. Su rostro se volvio rojo pero no me di oportunidad a ver que hacia o como lo hacia, solo me subi a mi carro y desde la ventanilla observe que ya no estaba alli.

Me devolvi a la pizzeria jurandome no regresar jamas. -Vaya loquito-.

Al regresar le conte a mi jefe y me dijo que estaba exagerando. Alego que debido a las curvas de mi cuerpo y el tamano de mi busto debia de estar aconstumbrada al intento de avance de los hombres.

Su comentario me parecio insultante, asi como tambien el hecho que decidiera cambiar los horarios de trabajo haciendome trabajar el dia siguiente de noche de nuevo en vista de no tener mas personal para reemplazar a los dos ausentes.

La noche siguiente, estuvo muy movida. Por alguna razon el vecindario entero se antojo de comer pizza a la misma hora. Esa noche salia del local con 3 y 4 entregas al mismo tiempo. Las propinas acumuladas me mantenian alegre mientras pasaba el momento cuando aproximadamente a las 9:30 pm en medio de una ronda de 3 entregas me encuentro con 2 pizzas cortadas en 24 piezas. Mi piel se puso helada, pero con mucha valentia y para evitar tener que explicarle al senor almagro y escuchar sus comentarios nuevamente me dirigi a la misma direccion del dia anterior, pero con un detalle extrano. Esta vez el nombre de entrega era Rafael Morales.

Iba caminando a la puerta sin alumbrado publico cuando esta se abrio justo antes de yo tocar. Un ted norton vestido en traje negro de corbata me recibio y con una voz exitada y acelarada me dijo: - Estaba en la ventana esperando que llegaras. Vi tu carro, te vi bajarte y caminar, decidi evitarte el esfuerzo de abrir la puerta-.

Le di las gracias y cuando estaba a punto de decirle el monto total de la orden de sus pizzas me interrumpio.

-Nuestras Pizas Mikaela, hoy cenas conmigo adentro de mi casa, tego vino para los dos y un postre esperando por ti-.

El miedo esta vez dio paso a una molestia defensiva en mi, y en tono algo elevado comense a decirle -Lo siento pero ya le dije que-  me interrumpio agarrando fuertemente mi mano.

-Te dije que vas adentro conmigo pequena zorra-

Comenzamos a forcejear en la entrada de su casa. Todo pasaba muy rapido. Ted tenia mucha fuerza pero yo forcejeaba con el como si mi vida dependiera de ello.

-Vas a ver lo que un hombre adulto puede hacerte mikaela-

-El nino de tu noviecito no puede con una hembra como tu-

Era el tipo de cosas que me decia justo antes de abrazarme y poner su mano en mi boca para arrastrarme adentro de la casa.

Justo en medio de su agil movimiento, un mal calculo hizo que sus dedos entraran en mi boca; momento que aproveche para morder lo mas fuerte que pude su mano, mientras caiamos al piso.

Me aleje lo mas rapido y fuerte que pude mientras lo escuchaba en el fondo quejarse de la mordida. Monte mi carro y maneje sin mirar si me perseguia o no.

Regrese a la tienda llorando y conmocionada por la puerta trasera. Mi jefe me vio y de inmediato supo que algo no estaba bien. No se en que momento paso, pero cuando me di cuenta la policia estaba a mi lado pidiendo detalles de lo ocurrido.

Pasado un rato se nos informo que la casa habia estado abandonada todo el tiempo. Era una casa recien construida esperando ser vendida para ser ocupada por primera vez.

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