cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

3 min
Saltos
Varios |
15.04.08
  • 3
  • 2
  • 1375
Sinopsis

A Tim le gustaba pasear por aquel parque, a pesar de que su madre siempre le regañaba por hacerlo. Ella aducía, con mucha razón, que podía ser peligroso, y tal vez era eso lo que lo hacía irresistible. Después, llegaba a casa, y después de mentir sobre dónde había estado, se relamía disfrutando de su secreto.
Aquella noche todo era aparentemente normal, el parque estaba oscuro, con muchas farolas rotas, había condones por el suelo y la bruma que subía del río le empapaba los labios. A Tim le gustaba ver de lejos a las prostitutas, con sus atuendos mínimos pese a la humedad, tan
- ¡ Aaaaahhhhh
Aquel grito provenía del puente de madera que atrevesaba el río, y Tim, guiado por la curiosidad, se dirigió hacia allí. Efectivamente, encontró al aullador, un hombre que se balanceaba, de pie, en la barandilla del río.
- Pero qué hace, hombre! Que se va a matar!
El otro lo miró con recelo con unos ojos turbios y una boca desencajada, asquerosamente sucia.
- Déjame en paz, me quiero matar...
A cada palabra que pronunciaba se balanceaba un poco más, con lo que Tim decidió que era mejor apartarse un poco, por si acaso aquel desgraciado decidía que deseaba compañía en su fatal viaje a las frías aguas del río.
- Pero hombe, no será para tanto, la vida siempre te da una oportunidad. La esperanza es lo último que se pierde, y...
- ¿ Sí? ¿ Sí? ( El suicida soltó una de sus manos y un poco más y se cae). Yo soy un desgraciado... Mi mujer me ha dejado, me quedé sin trabajo, duermo en la calle... Y no puedo, no puedo...
- Venga, hombre, ya verá cómo su mujer vuelve a...
- Mi mujer no me quiere ni ver, gilipollas! Me tiene miedo! Hasta mis hijos me tienen miedo! Ya nadie me habla, nadie!
- Bueno, pero...
- ¿ Sabes qué es lo que desearía? ¿ Lo sabes? Me gustaría cogerla y....
El suicida no tuvo tiempo de acabar la frase porque Tim, en un movimiento rápido y certero, lo empujó para que cayera en el río.
A partir de aquella noche, a su madre le extrañó que saliera tan poco, y es que Tim era feliz lamiendo su secreto en la habitación.
Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 9
  • 3.74
  • -

Tienda

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta