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17 min
Samantha. Capitulo II. Mil Ovejas y un Granjero.[Crónicas de una Caída. Acto I. Comienzos.]
Ciencia Ficción |
02.03.18
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Sinopsis

Año 2250. Samantha se despierta de nuevo. Hoy es Domingo. Los Domingos son buenos dias. Y hoy Samantha esta ilusionada. Es su octavo cumpleaños. (Capitulo II). Se trata de un relato en desarrollo. Pueden encontrar la primera parte en mi perfil! Muchas gracias de antemano! Cualquier comentario o consejo seria de gran ayuda y estoy abierto a discutir todo tipo de ideas.

Samantha Año 2250

8 años

Mil Ovejas y un Granjero

 

Se despertó. Era Domingo. Para Samantha, los Domingos eran Días de Descanso; días de leer, de aprender; eran días blancos, limpios. Casi perfectos.

Así pues, la noche anterior Samantha se fue a dormir muy contenta y durmió plácidamente sabiendo que no tenía nada que temer. Los Domingos siempre eran días bonitos.

Abrió los ojos y solo pudo vislumbrar un destello de luz que llegaba del pasillo y, de repente, recordó lo más importante del día: era su cumpleaños. Cumplía ocho años. ¡Ocho! Que mayor...Se levantó de un salto y se dirigió directamente a la cama de su hermano con la brillante idea de saltarle encima. Siempre que hacía eso él se cabreaba, pero sabía que en el fondo le encantaba despertarse así. No había avanzado ni un metro cuando se dio cuenta de que no estaba allí.

Se quedó unos minutos sentada en la cama de su hermano, saboreando la mañana y, de paso, esperando a ver si aparecía en algún momento, pero tras casi media hora de espera se dio por vencida y se vistió para salir.

 Dedico todo el día a pasearse por los Archivos ojeando todo lo que le llamaba la atención. Era un Día para Aprender, y para leer, aunque su hermano le decía siempre que ambas cosas se parecían mucho. Tenía varios proyectos entre manos así que la primera sección a la que se dirigió fue la de sección “S”,  para “Supervivencia”.

Samantha no era una niña muy extrovertida, su carácter fuerte y su gran curiosidad, en la sociedad más alta de la Comunidad, la convertían en una niña especialmente espabilada entre un montón de niños malcriados que vivían aislados de un ambiente realmente bastante desolador. Ella, en cambio, era distinta, su vínculo familiar con la Unidad de Exploración y la desaparición de su madre cuando ella solo era un bebe, junto con su hermano haciendo el papel de mentor, le habían hecho ser consciente de una realidad mucho más cruda de la que merece sufrir cualquier niño. Aun así, tenía ocho años, no tenía claro que camino quería seguir, pero estaba segura de que quería hacer honor a su madre,ser como ella y llegar más alla de esas paredes y eso no podía conseguirlo si perdía el tiempo como un niño de su edad. Así que desde muy pequeña ya se mostró muy interesada en aprender todo tipo de cosas.

Llegó la noche y Samantha se preparaba para meterse en la cama. Había pasado todo el día y su hermano no aparecía por ningún lado. No era algo que soliera pasar, así que empezaba a preocuparse.
Se los calcetines que llevaba para moverse cuando hacía frío y seguidamente se metió en la cama de su hermano.

<< Que delicia>>pensó.

Estaba plenamente relajada cuando escucho a alguien correr por los pasillos. Distinguió una mujer gritando sorprendida. Y luego escucho como la moqueta amortiguaba la caída de algunos objetos y no pudo identificar de qué se trataba. Se puso en tensión, los pasos se escuchaban cada vez más cerca y tenía un mal presentimiento. Cogió aire y se acercó de un brinco a la cama de su hermano.

En cuestión de segundos, irrumpió alguien por la puerta. La gran silueta se plantó delante de ella y dejo un objeto en el suelo que no alcanzó a reconocer. La luz del pasillo era muy tenue y si no estaba la bombilla de la habitación encendida no se veía prácticamente nada. El desconocido la levantó por los aires con ambas manos y se la cargó a la espalda como si se tratara de un saco de patatas.  Empezaba a darse la vuelta en dirección al pasillo cuando Samantha, entre forcejeos, consiguió girarse y levantar la linterna que había cogido del cajón de su hermano para golpear al desconocido en la cabeza.

-¡Ay!- gruñó una voz herida mientras se quedaba inmovilizado.

De repente la inundo el inconfundible olor a caramelo fundido mezclado con chocolate. Se preguntó como no lo había olido desde la otra punta del pasillo. Su hermano llevaba años utilizando el mismo perfume. Era parte de él. Como su marca personal. Y ahora le saldría un buen coscorrón por asustarla.

            -¡Jacob, eres tú! ¿Cómo te atreves?  ¡Casi me da un ataque!- dijo gritando mientras seguía forcejeando encima de los hombros de su hermano. Ya empezaba a resultarle difícil contener la sonrisa. Los enfados con Jacob no duraban demasiado.

Su hermano la dejó en el suelo, entre risas, y mientras Samantha recobraba el habla, fue a encender la luz de la habitación.

-¿Tendré que empezar a esconder esa linterna o qué?- dijo sonriendo- al menos sé que sabes cuidarte sola.- le dijo mientras se llamaba la mano a la cabeza con resentimiento y seguidamente encendía la luz.

Cuando se ilumino la estancia, Samantha no pudo evitar fijarse directamente en el objeto que Jacob había dejado delante de ella nada más llegar.Era algo más grande que una caja de zapatos. Estaba envuelto en un precioso papel verde esmeralda, y lo coronaba un enorme lazo blanco que, aunque no estuviera demasiado bien hecho a los ojos de Jacob, a Samantha le pareció el más bonito del mundo.

- ¡No puedo creérmelo! Pero tú me dijiste…las cosas no iban muy bien ¿no?- dijo Samantha con la voz temblorosa de emoción.

- Y no lo van, Sami..- dijo- Lo siento...-empezó a decir su hermano, algo serio- Siento no haber estado contigo el día de tu cumpleaños. Sé que últimamente estoy un poco gruñón contigo. Con todo- dejo caer- Soy un desastre.

- Jacob- interrumpió la pequeña- no tienes por qué disculparte.-dijo, confundida.

- Sí, claro que si Sami.- sentenció- es por las malditas pruebas de admisión a la Unidad de Exploración...Llevo toda la vida esperando esto, ¿sabes? Y ahora que llega la hora siento un miedo que nunca había sentido. ¿Y si no estoy hecho para esto Sami? ¿Y si no soy como mamá? ¿Ni como la abuela? ¿Ni como tú? Tu tienes algo distinto peque, desde que eres capaz de hablar sé que estás hecha para esto Sami, pero yo... no sé...-terminó diciéndole.

Samantha se subió a la cama de un salto y le hizo un gesto a su hermano para que se acercará. Cuando estaba suficientemente cerca, alargó la mana hasta colocarla encima de su cabeza y empezó a revolverle el pelo.

- ¡No digas más tonterías! Puedes hacer lo que te propongas- le dijo- si no estás preparado, te entrenas/ preparas y ya está.- y le sonrió.- ¡como yo!- le dijo mientras se señalaba, orgullosa-Y además tú llevas mucho más tiempo entrenando. Puedes hacerlo. -sentenció Samanta. Y después se fundió con el en un largo abrazo.

- Bueno- dijo Jacob tras unos segundos. Ahora miraba la caja verde esmeralda que descansaba a los pies de la cama- ¿lo abres? ¿O tendré que abrirlo yo?

- ¡No, no!- dijo mientras se bajaba de un salto de la cama para ponerse de rodillas frente a la misteriosa caja.

Arranco el papel en unos segundos y descubrió un montón de algodón que llenaba la caja hasta los bordes. Empezó a rebuscar con impaciencia sin parar de sonreír. Podía sacar todo el relleno de la caja de un tirón, pero estaba arrancando el algodón a trozos. A Jacob le resulto adorable como la mente humana nos hace alargar, a veces, el placer de maneras tan absurdas.

Sacó todo el algodón y debajo descubrió un precioso camisón azul perfectamente doblado. Lo sacó para observarlo con cuidado y pudo distinguir la calidad de una pieza que parecía trabajada a mano en todos sus aspectos. Se preguntaba de donde había sacado semejante regalo su hermano.

- Es increíble Jacob- le dijo mientras se le saltaban las lágrimas y le daba un profundo abrazo.-¡Gracias!-No cabía en su felicidad.

- Creo que es bastante grande pero les he dicho que lo hagan para que te dure mucho tiempo. - dijo él-Ahora las cosas empezaran a ser diferentes. Debemos pensar en el futuro. Como te he dicho antes, todo esto va a peor Sami.- le dijo mientras su sonrisa empezaba a cambiar a una expresión más bien triste. Samantha se preocupó al instante.

- ¿Qué sucede? Pareces algo triste…- le dijo a su hermano mientras se giraba lentamente y dejaba su nuevo camisón encima de la mesita de noche.

- Desde hoy, han cambiado algunas cosas, Sami. Tengo que contarte varias cosas. Entre ellas, el hecho de que solo podremos utilizar los baños una vez por semana, ¿vale? Eso en primer lugar.- intentó empezar a explicarle su hermano mayor.-las cosas no van bien por la Comunidad, Sami. Es un sitio difícil de llevar ¿me entiendes?- le preguntó- las reservas de agua escasean, los recursos también, y hoy se ha decidido finalmente establecer turnos para ahorrar lo máximo posible.- Se estaba poniendo algo nervioso intentándole explicar algo tan complicado a una niña.- La comida será totalmente racionada. La electricidad, el agua… Todo. Todo Sami-  su tono había tomado gradualmente un tono de disculpa, como pidiendo perdón por algo que ella no iba a entender-Así pues, a nosotros nos toca ducharnos el miércoles de la semana próxima, ¿Lo entiendes?

- ¿Por qué? –dijo Samantha, con la inocencia de la niña de ocho años que era.- Hoy es martes...

Su hermano cogió aire y lo dejó escapar lentamente de un suspiro. Se sentó a su lado y, de nuevo, inspiró, como cogiendo fuerzas para empezar a contarle a Samantha algo que, a los ojos de la pequeña, se reducía al simple capricho de querer limpiarse con más regularidad.

            -Veras, Sami.-le explicó mientras le dedicaba la mejor de sus sonrisas y la miraba con sus grandes ojos marrones –voy a contarte una historia, ¿vale?

- ¡vale!- contestó Samantha, cambiando su reciente expresión de preocupación por aquella sonrisa que le daba la vida a su hermano. Luego, con esa sonrisa empezó a acomodarse en la cama, esperando la historia de su hermano.



Narrar la historia en formato narrativo con la voz de Jacob.

Erase una vez, hace muchísimo tiempo, cuando la gente aún vivía en el exterior y cultivaba su propia comida, existía un Humilde Granjero que tenía una pequeña granja, perdida en los interiores de un país ya olvidado. El Granjero llevaba una vida tranquila; nada del otro mundo. Pues en su pequeña granja cuidaba todo tipo de animales que, gracias a su trabajo de campo diario, le daban suficientes ganancias para tener algo de comer y un poco para vivir. Aun así, era suficiente para él, no necesitaba más.

Un día, paseando, el Granjero se encontraba cerca de uno de sus lugares preferidos, era un llano cercano, a escasos kilómetros de donde vivía. Allí parecía crecer todo tipo de plantas; él sentía como si, a lo largo del año, pasaran cientos de especies por esas tierras, y cada vez que decidía visitar el lugar se veía rodeado por un pasiaje totalmente distinto. Aquel dia

 

(explicar campo precioso, buscar distintas plantas, relación con alguna deidad, Jacob puede ser alguien enviado para llevar a Samantha a su destino? ¿Quién es? La historia del granjero le expolica que tienes que estar dispuesto a sacrificar tus propios interés en el bien de aquellos a quien quieres, o incluso en un bien mayor que, aunque no puedas entender, se te haya mostrado como real, inequivoco)

 

plantas distintas por esas tierras aunque ninguna de ellas llegaba a ser más alta que sus rodillas. Cuando llego alli por primera vez,las plantas A veces, cuando le apetecía, salía de paseo durante horas se encontró con diez ovejas, y él, viendo semejante oportunidad, aprovecho y las acogió, muy contento, en su granja. Pasaron los días y al granjero no le podía ir mejor, no paraba de encontrarse ovejas. Cada día que pasaba, tenía más, y más.)

- ¿De dónde salen tantas…?- empezó a decir Samantha sonriendo, confusa, antes de que su hermano prosiguiera.

- Venían de diez en diez-dijo mientras le hacía un gesto para que escuchara y empezaba a alzar las manos en el aire- cada día tenía más y más! - gritó Jacob mientras le empezaba a hacer cosquillas a su hermana pequeña.

Samantha estallo en carcajadas. No podía parar de reír y cuando por fin su hermano decidió terminar de torturarla, recupero el aliento y se dirigió hacia su hermano para cogerle la cara con ambas manos y gritarle:

 - ¿Qué me intentas explicar Jacob?, ¡a veces dices tonterías!

- Tu escúchame Sami –y reinició su historia mientras le acariciaba el pelo y bajaba un poco la voz.- Un día, el granjero, se dio cuenta de que tenía demasiadas ovejas y de que él solo no podía cuidar de todas ellas. Enseguida cayó en la cuenta de que tenía que ir en busca de más granjeros, cuantos más mejor.- puntualizó su hermano.-Si no podía cuidar de sus ovejas, esas se comerían todas sus tierras hasta quedarse sin nada para comer ,y entonces, perdería toda cuanta tenía.

- Podía abandonar algunas ovejas, ¿no?- interrumpió ella- El granjero solo tenía diez ovejas. Las demás se las encontró. Antes estaban bien sueltas, sabían cuidarse solas. ¿No? ¿Por qué no podía dejarlas?- dijo Samantha con aires de ser una niña de trece años ya muy espabilada.

- No funciona así- dijo riéndose. Y se puso serio antes de continuar.-De todas formas, el granjero tuvo suerte de encontrar unos cuantos granjeros más. Todos ellos sabían cuidar de las ovejas de muchas maneras, y juntos podían mantenerlas perfectamente sanas. Así que durante un tiempo todo fue sobre ruedas para el Humilde Granjero y sus amigos.

>>Pero las ovejas no paraban de llegar. Seguían llegando cada día. De diez en diez. Y las tierras no crecían suficientemente rápido. Al final las ovejas eran demasiadas y aunque todos supieran como mantenerlas a salvo para poder ganarse la vida, no tenían suficiente tiempo para cultivar ni recursos para cuidarlas a todas. Era físicamente imposible.  Pasaron los días y los granjeros se veían superados cada vez más por esa extrañla situación, que seguía complicándoles las cosas, pues, aunque ellos no daban para más, las ovejas seguían llegando sin cuartel y era necesario tomar alguna decisión antes de que tantas ovejas terminaran comiendo y vaciando todas sus tierras.

- ¿Y entonces que pasó? ¿Qué hicieron? ¿Cómo salvaron a todas las ovejas? – interrumpió Samantha casi con una súplica después de unos segundos de espera, entre asustada y curiosa. - ¡dime tonto! ¡Continua!

Con una expresión entre triste y decidida, Jacob pronunció la primera frase como si fuera la verdad absoluta.

- Que por mucho que lo intentes, nunca podrás convertir a una oveja en un granjero Sami.- dijo Jacob con media sonrisa, siendo consciente de la extraña historia que intentaba contarle a su hermana.- Así que tenían dos opciones. La primera: abandonar las ovejas a su suerte hasta que pudieran ganarse la vida sin ningún problema- dijo mientras levantaba el índice lentamente y se lo señalaba con la otra mano.- o la segunda: los granjeros aprendían más cosas aparte de cuidar de las ovejas para poder así tener más tierras donde sus ovejas no se quedaran sin comida y murieran de hambre.- Su expresión cambió de repente y pareció convertirse en un muchacho mucho mayor que el niño de dieciocho años que había visto su hermana hasta ese momento. Terminó su historia y antes de que su hermana pudiera ver la tristeza en sus ojos, se río en un muy buen intento por quitarle importancia a la triste realidad que escondía lo que acababa de explicarle a su hermana.

Pasaron varios segundos y Samantha se quedó en silencio, pensando en lo que acababa de escuchar decir a su hermano. Realmente no estaba segura de entender a qué se refería Jacob. Creía entender el mensaje pero no conseguía descubrir de donde podían llegar tantas ovejas al mismo sitio cada día. Cogió aire y lo soltó en un intento por fingir que estaba harta de escuchar esas historias. Muchas veces no las entendía pero realmente le encantaban y sabía que él nunca pararía de contárselas.

            -Déjalo- dijo Jacob, tajante- algún día lo entenderás Sami. ¡Eres aun una pequeña pulga! ¡Una pulguita enana y fea!- gritó mientras le revolvía su precioso cabello antes de darse la vuelta para marcharse.

Después de eso, su hermano salió de la habitación. Le había contado que las pruebas de admisión para la Unidad de Exploración eran en unas semanas y no parecía llevarlo demasiado bien. Llevaba toda su vida preparándose para esas pruebas pero ahora que se acercaba el momento y la presión podía con él. Así que Samantha decidió que no se lo iba a tener en cuenta.

Se dirigió directa hacia la mesita de noche y cogió su camisón para probárselo cuanto antes. Lo desdoblo y se lo puso lo más rápido posible para darse cuenta de que le quedaba exageradamente grande. Aun así, le encantó. Estaba frente al espejo mirándose y no podía evitar pensar que alguien lo había cosido con sus propias manos para ella. Solo para ella.
Tras unos minutos empezó a quitarse el camisón. Era precioso, y el muy tonto había esperado hasta el último momento para dárselo; ahora era ya su prenda preferida. Le había regalado un camisón  tres tallas más grandes de lo necesario, la ropa también escaseaba, y le dijo que tendría que ser su compañero para dormir durante el mayor tiempo posible. Se dio media vuelta y de un brinco se acercó a la mesita de noche. Dobló el camisón una vez y otra más, sujetándolo esmeradamente con la barbilla para que no rozara el suelo, y lo dejó sobre la mesa. Luego se giró hacia el estante que estaba junto a la cama y rebuscó con cuidado en la estantería de libros hasta encontrar el tomo que buscaba. <<Historia PostInvasion. Tomo I>>

 <<Ajá>>, murmuró para sí. Y lo saco con cuidado.

Se sentó en la cama y abrió el libro. Estuvo leyendo hasta tarde porque a veces le costaba quedarse dormida. Con el tiempo había llegado a la conclusión de que era mejor aprovechar el tiempo leyendo sobre cosas interesantes en lugar de malgastarlo dando vueltas en la cama.

Terminó por aburrirse, y se tumbó, decidida a intentar dormir. Acomodándose a las sabanas frescas de la cama recién deshecha, empezó a contar, irónicamente, ovejas, y no pudo evitar pensar en lo que le había contado su hermano aquella tarde.

            “Por mucho que lo intentes, nunca podrás convertir a una oveja en un granjero Sami”

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  • seguidamente se metió en la cama de su hermano./// Cogió aire y se acercó de un brinco a la cama de su hermano. \\\ ¿No estaba ya en la cama de su hermano?
    Bastante bueno, en general mejor que el anterior; la historia del hermano esta un poco confusa, me atrevo a decir que por falta de algunas "comas" y "punto y coma"; considero que el suspenso al momento de cuando su hermano la "rapta" fue bastante bueno; sin embargo, te sugiero dejar el final siempre en suspenso y no tan tranquilo como tener a la protagonista en la cama a punto de dormir, me gusta... Tienes mi Like.
  • “- ¡Quiero hablar con el comisario! - le dijo la mujer al androide que se encargaba de atender a la gente en la entrada de la comisaria. Ella estaba fuera de sí. - como no me lleves ahora mismo frente a quien sea que este al mando de esta pocilga te juro que te arranco los tornillos uno a uno hasta que sirvas para lo mismo que sirve un clip roto, chatarra.” Un drama de ciencia ficción en formato de relato.

    Cogió la nota que había dejado José en el escritorio. Escrita a mano con boli azul, los rasgos de la letra se mostraban firmes y claros mientras relataban lo que parecían unas últimas palabras. Ángel, impotente, no podía dejar de llorar a la lágrima viva mientras sentía que le ardian los ojos. Sujetaba el teléfono con tanta fuerza que empezo a clavarse las uñas en la palma de la mano.

    Preguntas, preguntas y más preguntas. ¿Que se supone que tiene que hacer ahora? Si todo esta conectado, no tiene porque estar conectado de una manera facil, y si no lo esta... Más preguntas. Solo más y más preguntas. Joe no puede dormir tranquilo sin investigar que demonios ha pasado. Kyll… Nina... Ese tal Ramirez; el atentado, la furgoneta, un tipo con la cara de su hermano dado a la fuga... ¿Quien es quien? ¿Como? Y sobretodo… ¿Por que? La historia continua!

    Un cuervo llego volando y grazno al posarse en el borde de una cristalera del tejado. Un trozo de cristal roto se desprendió y cayó al vacío, cerca de dos figuras extrañas que se movían. El cuervo no había llegado por casualidad. Venía por alguna razón, ¿quizás el hedor a muerte? Algo le decían sus sentidos, por eso estaba allí, y llegará por casualidad o no ahora sí que podía percibir ese hedor. El inconfundible olor a sufrimiento y sangre.

    SINOPSIS: Año 2058. Una nave industrial se alza en el atardecer de una tarde de Verano. Una figura osura cruza bajo el umbral de una farola que parpadea, intentando revivir. La figura llega dispuesta a afrontar su ¿distino? No lo sabe. Ya no sabe quien es o quien ha sido o deja de ser. << ¿Donde esta S.42?>>. <<Haz todo lo que sea necesario Axel. Hazlo.>>

    SINOPSIS: año 2058, el mundo aun seguía viviendo en cierta harmonia y manteniendo cierto orden. ¿o ya no? Joe, Arquitecto, intenta vivir su vida y su sueño al margen de una Sociedad de la que ya no se siente parte, se encuentre en el auje de su felicidad, pero quizas los hilos del destino le tienen algo mayor preparado, y en una Sociedad como esa, una mañana cualquiera puede convertirse en tu peor pesadilla.

    De vuelta al presente, Samantha sigue con su adorado ritual. Arta, intenta evadirse de un mundo que se ha resignado frente a la pérdida de lo más importante para la vida. La libertad. Se trata de un pequeño fragmento de una historia mas larga en la que estoy trabajando. Si te gustan las palabras y los mundos interiores de las pequeñas cosas, creo que esta es tu novela y espero que te guste. Seguiré colgando cosas, avanzando junto a Samantha y su historia. Cualquier critica, comentario, valoración o sugerencia acerca de la historia es bienvenida y seguro de gran ayuda. Espero que disfruten del mundo que estoy creando y lleguen a amar a este personaje por lo menos la mitad de lo que estoy empezando a amarlo yo. Muchas gracias de antemano y sobretodo: disfruten!!!

    Acelera y sonrie.

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Buenas! Bienvenido a mi perfil! Me alegra que terminaras aqui; aunque espero que sólo acabes de empezar jeje. Es la primera vez que me atrevo a compartir con el mundo lo que me llena por dentro. Escribo en prosa, en verso, o incluso una mezcla de las dos. Escribo para desahogarme, escupo sobre todos mis demonios y los de los demás, aunquea decir verdad mi mayor proyecto es una novela de ciencia ficción , aunque también tengo en el horno una “colección” de relatos cortos. Me encanta el terror, el drama y la ciencia ficción. Aprender, en general, es algo que me fascina. Y hacerlo leyendo me parece vital para cuidar el alma. Si te gustaran los textos, la novela o cualquier otra cosa no olvides por favor comentar y calificar, es siempre una buena noticia saber que piensan mis lectores.Por otro lado, si deseas comentarme cualquier cosa sobre la novela o comentar lo que sea, puedes escribirme a mi correo: conadeankh@gmail.com, estaré encantado de intercambiar opiniones y reflexiones. Un saludo! Espero me acompañes en esta aventura hasta el final, que Seguro que llegara. Nos vemos!

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