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14 min
Semibestias de Ricamar
Fantasía |
19.11.21
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Sinopsis

Borrador que he hecho a medias con un amigo. Los tres primeros capítulos que subo son míos. Está dentro del universo de Tara y las mercenarias bestiales que es mi tercer borrador de novela corta. http://www.tusrelatos.com/relatos/tara-y-las-mercenarias-bestiales

Capítulo 1. Reino de Tortulea.

 

El rey Torten II estaba reunido en la sala de audiencias con una de sus exploradoras, Ugatorina, esta relataba su descubrimiento:

 

Estaba explorando transformada en tortuga muy al oeste cuando una red de pesca me atrapó por ir descuidada, me transformé en humana nada más sacaron la red al barco y ante su sorpresa pude saltar de nuevo al agua y me volví a transformar en tortuga, me adherí al casco del barco y así pude ver a donde iba.

 

Se tiraron tres semanas más pescando, pero finalmente regresaron a puerto, una vez allí esperé a que se hiciese de noche, me alejé del puerto hacia una playa más alejada, me transformé en humana y ascendí a una posición más elevada para contemplar mejor el puerto, el pueblo en el que estaba y el nivel de desarrollo en general de estos humanos.

 

Los edificios eran de arquitectura muy extraña, había en lo alto de una colina un castillo como nunca había visto ninguno, pensé robar algunas ropas para infiltrarme y espiar, pero cuando me acerqué vi que los humanos de allí tenían los ojos almendrados, distintos a los nuestros, no podría haberme infiltrado en ningún caso, además eran más bajitos, era imposible Torten.

 

Bien bien, no pasa nada dijo el rey, has hecho bien obteniendo tanta información y la posición de esa isla tan grande como habías contado al mensajero que te precedió, serás recompensada con generosidad, ahora ve a descansar una semana, te voy a encargar un trabajo peliagudo cuando estés descansada, los del reino Uban están lanzando incursiones para capturar esclavos aquí y en el reino de Len Bin.

 

Vaya dijo Ugatorina, espero que la reina Paala de Len bin nos apoye nuevamente.

 

Si, está viniendo a mi palacio a reunirse conmigo, ella también está harta de las incursiones de los híbridos de osos pardos de Uban, la temporada pasada nos capturaron cien súbditos aquí en Tortulea, y a ella le arrebataron casi doscientos.

 

Como llevaban casi diez años sin hacer nada nos pillaron desprevenidos, pero deben tener un nuevo rey así que tendrá mucho vigor de juventud y demasiada sed expansionista.

 

Será por la raza dijo la exploradora, tú hace más de cien años cuando accediste al trono no te dio por atacar para robarles humanos a los otros reinos.

 

Torten sonrió, si, será por su hibridación con los osos pardos, esperemos que el nuevo rey esté apegado a sus costumbres animales y le dé por hibernar en invierno, que a nosotros el frío tampoco nos hace ningún bien y muchos de nuestra raza también hibernan.

 

Ugatorina dijo que ella no lo hacía, que no se preocupase que estaría preparada si hiciese falta.

 

Pero su olfato es una ventaja enorme, siempre saben cuándo vamos por ellos dijo el rey.

 

Bueno, nosotros tenemos nuestros caparazones, mayor sabiduría al vivir más años, lo que nos ha permitido un mayor avance tecnológico y encima domesticamos a los Espeedos, que son muy rápidos esos lagartos gigantes.

 

El rey rió, la de años que me costó domesticar a esos bichos, mis hermanos no creían que se pudiese conseguir, pero insistí e insistí hasta que finalmente pudimos manejarlos.

Bueno, dejemos el pasado donde está, ve a descansar, te espera un reto difícil de superar, esos osos son muy insistentes y están muy confiados gracias a su enorme fuerza.

 

Como desees Torten, hizo una reverencia y la exploradora se fue de allí rápidamente.

 

Capítulo 2. La reunión.

 

La reina Paala finalmente llegó hasta el palacio, en un palanquín tirado por cuatro porteadores hombres puma y otros cuatro que hacían de relevo.

 

También venía una guardia compuesta por veinte soldados y otros diez soldados o civiles más, entre ellos el secretario Folpum de la reina y Valtra, una mujer puma que conocía el lenguaje que se hablaba en Tortulea y algunos soldados más que también lo conocían.

 

Torten salió a la puerta del palacio a recibirla, con reverencia incluida, y habló en el idioma del reino de Len Bin, para que la reina Paala no tuviese problemas durante la reunión, cosa que la mujer agradeció enormemente.

 

Ambos entraron por la puerta principal ricamente ornamentada y Folpum, Valtra y un par de soldados puma de la guardia de la reina les siguieron adentro.

 

Paala observaba con atención algunos cuadros que había en los pasillos, estaban bien dibujados y había costado mucho tiempo acabarlos, paisajes con árboles, acantilados y mar, algún animal con mucho detalle, nada que ver con lo austero de su castillo.

 

La reina sabía que si Tortulea no había invadido su reino no era por falta de recursos o medios, si no simple y llanamente porque Torten no estaba especialmente interesado en la guerra, y no es que no tuviese un ejército muy capaz, si no que con el territorio que controlaba era capaz de albergar su gran población sin necesidad de buscar recursos fuera de su territorio ya que su grado de tecnología les permitía alimentar a todos sin problemas.

 

Cuando llegaron a la sala de audiencias a Valtra se le escapó una mirada al alto techo, la habitación tenía unas proporciones gigantescas comparadas con la sala de audiencias del castillo de su reina, cuando bajó la mirada de nuevo comprobó que había varias mesas repletas de abundante comida y con cómodas sillas en todas ellas.

 

Un grupo de sirvientes estaban a la espera para atender los requerimientos de los invitados, que no salían de su asombro ante el excesivo número de platos preparados que tenían a su disposición, no faltaban ni platos de Len Bin que había cocinado un cocinero de ese reino que Torten tenía trabajando para él desde hacía tres años.

 

Todos comieron tranquilamente, sin prisas, ofrecieron bebidas, entre ellas varias que ni Paala conocía, y tras los postres pasaron a sentarse un poco más arriba en otra enorme mesa lista para escribir el acuerdo de alianza que ambos reyes tenían en mente.

 

El secretario Folpum empezó a explicarle a Torten las condiciones que su reina pensaba que eran indispensables para formalizar el tratado, el tortugo escuchó, sopesó y aceptó todas y cada una de ellas, a Torten le interesaba más tenerles de aliados y que no pudiesen aprovechar para atacarles mientras se peleaban con Uban que el hecho de tenerles de aliados propiamente dicho, pero no iba a decir eso.

 

La reina Paala observaba como aceptaban todas sus condiciones extrañada, incluso había conseguido alimentos para su reino y Tortulea se encargaría de alimentar al ejército conjunto encargándose de todos los suministros.

 

Lo único que tenía que hacer Len Bin era poner un soldado por cada diez que ponía Tortulea, su reino tenía cinco veces menos población que el de Tortulea, así que ella pensaba que pedirían uno por cada cinco, pero no, Torten estaba pidiendo muy poco y ofreciendo mucho, y la reina sabía que realmente no les necesitaba para enfrentarse a Uban, así que seguía extrañada hasta el mismo instante en que plasmaba su firma en el documento redactado por Folpum y que Torten había ya revisado y firmado.

 

Cuando hubieron desalojado la sala de recepción y estaba Paala en una lujosa y amplia habitación de invitados le preguntó a Folpum y su general Maan el porqué de la facilidad del acuerdo.

 

Maan tras pensar unos instantes habló, mi reina, creo que no está interesado en tener dos frentes de guerra a la vez, aunque probablemente pudiese vencer a Uban y a nosotros al mismo tiempo lo único que quiere es minimizar bajas entre sus filas, si nos tiene de aliados no le atacaremos, que probablemente sea lo único que espera de nosotros.

 

Pero eso no es malo dijo Folpum, no nos exige nada extraño, tendremos soldados para proteger nuestras fronteras e incluso hemos obtenido comida, si su majestad sospecha que Torten trama algo podemos extremar la precaución en la frontera gracias a que tendremos suficientes soldados.

 

De acuerdo dijo Paala, podéis retiraros y haced llamar a Valtra, voy a pedirla que aprenda más de los exploradores de Tortulea.

 

A sus órdenes mi reina, dijeron ambos y salieron del cuarto con paso rápido.

 

Capítulo 3. Investigando los ataques.

 

Ugatorina partió de la capital de Tortulea, Toruba, le acompañaban dos hombres tortuga como ella, que eran su escolta personal y experimentados exploradores, diez ballesteros humanos de Tortulea, una mujer semibestia puma de nombre Valtra y tres exploradores más de Len Bin, esos cuatro formaban parte del acuerdo de colaboración recientemente alcanzado entre los monarcas.

 

La tortuga iba a lomos de un espeedo, como sus soldados, los lagartos de buen tamaño eran unas monturas muy útiles, y sus poderosas mandíbulas plagadas de afilados colmillos eran una ventaja en el campo de batalla, incluso contra semibestias.

 

Pero Valtra y los soldados del otro reino estaban recelosos de los lagartos, así que empezaron la marcha a pie, cosa que no afectó a Valtra que estaba muy en forma, pero los humanos normales acabaron cansándose al final del día y tuvieron que aceptar subirse al espeedo de algún soldado de Tortulea al día siguiente.

 

En tres semanas llegaron a la región fronteriza con Uban, había dos pueblos destruidos y sus habitantes habían sido capturados o eliminados, solo se toparon con un superviviente que se había escondido en un bosque.

 

El hombre les dijo que la fuerza esclavista estaba compuesta por cincuenta soldados, cinco de ellos se habían transformado en osos y arrasado las empalizadas de madera.

 

Ugatorina escuchó al hombre todo lo que dijo y le ordenó que fuese hacia el norte con uno de los hombres de Len Bin para informar a los primeros soldados con los que se topasen o en un asentamiento al que llegasen, la información no era tan importante y no quería desprenderse de una de las monturas y a Valtra le pareció bien que fuese uno de los suyos menos acostumbrados a esa región.

 

Pusieron rumbo al poblado más cercano, Pertigo, y por suerte, y gracias a las monturas, llegaron a tiempo, el pueblo no había sido atacado.

 

Ugatorina sospechaba que era el siguiente enclave que sería atacado si seguían la ruta más corta para capturar aldeanos, así que la idea era emboscar a la partida esclavista allí.

 

En Pertigo había una treintena de aldeanos, la mitad se dedicaban a la agricultura y la otra mitad a la producción de miel, el señor local, Buraco, un hombre tortuga, era el encargado de la recolección de miel, para ello se transformaba en hombre tortuga, tapaba su cabeza, brazos y piernas con pesadas prendas de ropa, teniendo un grueso visor de cristal en la cara para poder ver lo que hacía y cuando los ayudantes humeaban las colmenas para atontar a las abejas, obtenía la preciada miel bien protegido por caparazón y ropas.

 

Ugatorina se alegró de que la aldea fuese productora de miel, era justo el cebo que necesitaba para atrapar a los dulzones osos, así que le pidió a Buraco que los aldeanos le ayudasen a mover la miel a donde ella quería, y este obedeció sin chistar.

 

Los aldeanos y los soldados fueron a los lugares indicados cerca del muro, pero a cierta distancia, y cavaron sin descanso unas profundas zanjas que llenaron de estacas de madera afiladas y posteriormente cubrieron con ramas y arena para que estuviesen ocultas.

 

Para rematar la trampa cerca del muro por el exterior dejaron parte de la miel expuesta bajo una ligera construcción techada de maderas y telas como si se tratase del lugar donde habitualmente era almacenada.

 

Cuando llegaron los enemigos tres días más tarde los aldeanos abrieron la puerta y huyeron siguiendo el plan de Ugatorina, los osos que llevaban tiempo oliendo la miel y pensando que los aldeanos huían dieron órdenes a los soldados para que les persiguiesen, pero los cinco híbridos de osos fueron a toda prisa como hechizados hacia la miel y tres de ellos cayeron en una de las zanjas cavadas hiriéndose muy gravemente y quedando fuera de combate, los otros dos al darse cuenta de la trampa intentaron huir.

 

Los ballesteros al escuchar los gritos de los atacantes heridos en la trampa asomaron por la empalizada y empezaron a disparar con sus ballestas de repetición sobre los dos híbridos que quedaban, que no tardaron en caer llenos de flechas.

 

Los soldados de Uban al escuchar a los oficiales oso rugiendo de dolor detuvieron la persecución y regresaron para ver qué había sucedido, lo que vieron les asustó, además los ballesteros estaban disparándoles por lo que tuvieron que alejarse de allí, con la desgracia para ellos que suponía que los aldeanos que habían recogido armas que tenían preparadas en la zona por la que supuestamente estaban huyendo, cargaban ahora contra ellos y apoyados por una semibestia puma y tres tortugos a lomos de espeedos.

 

Los tres Tortugos llegaron rápido y con sus lanzas de caballería ensartaron a algunos enemigos antes de tener que desfundar sus espadas y continuar de esa forma atacando, sus monturas no desaprovechaban ocasión para dar alguna dentellada y herir a los soldados.

 

Los soldados de Uban estaban entrando en pánico, sus ataques a los tortugos se chocaban contra sus caparazones y no les hacían nada, no dejaban de morir miembros de su unidad y para colmo los aldeanos y la puma se acercaban para entrar en batalla por un lado mientras que por el otro los ballesteros habían salido del pueblo a lomos de sus monturas, por lo que empezaron a gritar que se rendían y tiraron sus armas al suelo.

 

Ugatorina ordenó detener la masacre y condujo a los prisioneros hacia el pueblo, mientras tanto fue con Valtra y Buraco a ver a los osos heridos caídos en la trampa.

 

Vaya vaya, un lugarteniente dijo Buraco al observar bien la ropa de uno de ellos, su capitán no estará nada contento con la ausencia de su segundo.

 

Buena observación dijo Ugatorina, ¿cómo sabes de rangos del enemigo?

 

Antes fui militar dijo el viejo, como recompensa me hicieron señor de estas tierras fronterizas, pero son tan pobres que ni tenemos ejército, por suerte mi hija y mi hijo están en la capital vendiendo nuestra miel y otros alimentos, si no podrían haberlos matado cuando iban a las dos aldeas que han caído a recoger cosechas, hay otra aldea más en mi señorío, pero es montañosa y dudo que esté en peligro.

 

Ugatorina pensó unos instantes, será mejor que mandemos a alguno de tus hombres con Valtra para que dejen esa aldea y vengan aquí, es mejor que estemos juntos para defendernos, como bien dices el capitán puede venir a ver por qué su partida no ha vuelto.

 

Tienes razón dijo Buraco.

 

Ugatorina le hizo un gesto a Valtra para que fuese con Buraco a que le asignase guía.

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