cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

7 min
SEMILLAS DE AMOR Y MUERTE.
Varios |
05.10.17
  • 0
  • 0
  • 443
Sinopsis

El amor los unió en un tiempo convulso, un tiempo roto por una terrible guerra. Fue la semilla que ellos plantaron la que jamás podrá separarlos, ni tan siquiera la propia muerte.

Llevaba tres días seguidos viéndola a través del cristal de mi despacho. Todo en ella era hermoso: Su brillante pelo castaño y suelto serpenteaba en el viento como en un hipnótico baile oriental; sus ojos verdes desprendían una luz mágica, su insinuante figura se vislumbraba a través de su siempre elegante vestimenta, sus andares deliciosamente femeninos, su respingona nariz, su carnosa boca.Todo este despliegue de belleza era observado siempre a la misma hora. El día en que nos conocimos, todo cambió, irremediablemente en nuestras mortales vidas. Eran las nueve de la mañana y yo esperaba con impaciencia la visión de esa chica. Estaba dispuesto a establecer contacto con ella, de descubrir quién era, o simplemente de conocer su nombre y compartir con esa desconocida unos segundos de mi metódica vida. Salí de la oficina y me dirigí al pequeño parque que había justo enfrente de esta. Me senté en un banco a esperar la llegada de ese ángel. Pensé en que podría decirle al verla, como me presentaría, cuál sería la reacción de ella frente a tan osado desconocido. Todavía quedaban unos veinte minutos antes de que apareciera. A la misma hora de los tres días anteriores apareció ella. Iba perfecta, como siempre, pero hoy se la veía especial, como si la envolviera un aura divina que solo mis ojos podían acertar a ver. Pasó delante de mí, y por unos segundos nuestras miradas se cruzaron provocando que nuestros mundos se fusionasen en uno solo. Yo me quedé callado. Mi cerebro ejecutaba las órdenes correctas, pero mi cuerpo se veía incapaz de responder, y ella pasó de largo. Después de esto todo pasó muy rápido. De repente, unos metros más adelante se produjo una terrible explosión, que siguió a otras más, retumbando en el aire el miedo y la desesperación. El aire se convirtió en ceniza, asfixiante, mientras las llamas que se alzaban desde el suelo se reflejaban en el cielo como en un inmenso espejo. Me quedé aturdido unos momentos. Al despertar pensé que todo había sido una pesadilla, pero no era así. Todo era macabramente dantesco. Levanté la cabeza, descubriendo grandes aves de metal surcando los cielos ardientes de nuestro territorio. El chirrido de sus motores era ya de por sí espeluznante. Las explosiones continuaron, pero ahora el terror se alejaba hacia el otro extremo de la ciudad. Me repuse y me levanté como pude. Todo me daba vueltas, pero en mi cabeza solo había lugar para esa chica: ¿Dónde estará? ¿Estará bien? Me puse a buscarla mientras veía gente herida y asustada por las calles; También me pareció ver a personas muertas cerca de mí, pero en ese instante no hice nada por intentar socorrerlas. En la calle algunos edificios habían quedado destruidos. Corrí algunos metros hacía donde la había visto por última vez. Allí estaba ella, en la puerta de esa cafetería completamente arrasada por el impacto de las bombas. Todo a su alrededor estaba destruido y envuelto en llamas, pero ella permanecía en pie, con el gesto impasible y la mirada perdida en el frente.

-¿Estás bien, estás bien?-grité mientras le cogía suavemente las manos. No encontré ninguna reacción, así que volví a preguntarla.- ¿Estás bien? ¡Dime algo!

-Estoy bien. Eso creo. - dijo ella con un tono sereno.

A pesar de los sucesos ella parecía tranquila. Como si después de todo, lo ocurrido solo hubiera sido una broma sin importancia. Entonces, me cogió fuerte las manos y me dijo:

-¡Vámonos de aquí!

Las calles empezaron a llenarse de policías, ambulancias, bomberos, gente que intentaba ayudar en todo lo posible, incluso comenzaba a hacerse notoria la presencia de militares. Nos dirigimos a otra cafetería cercana donde el dueño repartía café caliente y agua a todos los afectados. Nos sentamos en una mesa y una camarera nos sirvió muy amablemente dos tazas de café con leche.

- ¿Cómo te llamas?- dije después de dar un sorbo a mi taza.

-Claudia Addkinson.

- Te estaba esperando, ¿sabes?- dije.- Antes de que pasara todo. Hace tres días que te veo pasar por delante de mi despacho, y hoy me había propuesto conocer tu nombre. Claudia, un nombre precioso, como tu simple presencia.

- Gracias.- contestó ella esbozando una sonrisa y sonrojando sus mejillas.- La verdad es que yo también me había fijado en ti cuando te he visto en el banco sentado. Si me paré enfrente de la cafetería fue porque pensé en darme la vuelta para hablar contigo, ya que al mirarte sentí una conexión especial que jamás había sentido. ¿Cuál es tu nombre? Aun no me lo has dicho.

- Me llamo Peter Suvovich.

- Encantada.-sonrió ella.

En ese instante el dueño de la cafetería subió el volumen de la radio, desvelando el misterio de los pájaros de acero que hacía unos minutos habían descargado sus diabólicas bombas sobre nuestras gentes. Todo el mundo guardó silencio, hablaba el presidente:

Queridos conciudadanos. Una fuerza hostil nos ha atacado cobardemente en nuestro territorio, bombardeando despiadadamente a la población civil, y causando cientos de muertes inocentes. La justicia exige que se tomen medidas drásticas en consideración a estos terribles acontecimientos. Nuestro enemigo más peligroso nos ha declarado la guerra sin previo aviso, y nuestra nación, junto con nuestros amigos y aliados estamos dispuestos a entrar en guerra por la salvaguarda de la paz y la justicia. Atacaremos sin compasión a esos despóticos gobiernos. Por lo tanto, declaro que estamos en guerra contra cualquiera que atente contra las libertades de nuestra nación o la de nuestros aliados

Así fue como cambió mi vida el día que conocí a Claudia. Por supuesto también la de ella. Después de esto, pasamos una magnífica semana juntos en una pequeña cabaña que mi familia tenía cerca del lago Sanders, entre las montañas O’Kiff. Luego tuve que alistarme. Durante dos años aproximadamente, nos enviamos correspondencia, pero fatalmente la comunicación se rompió. Yo caí en el frente occidental mientras realizaba con mi equipo un ataque a las posiciones más avanzadas del enemigo. Una bala atravesó mi corazón dejando mi cuerpo sin vida en el frio barro del campo de batalla. De ella no he vuelto a saber nada. Lo último que supe es que nuestro hijo Peter había cumplido un año. Un hijo al que no conoceré. Ahora que ya ha acabado la guerra espero que Claudia sea feliz. Deseo que encuentre un hombre bueno, que la cuide y la adore como yo lo hacía, y que se porte bien con mi hijo, aceptándolo como suyo propio. Por último solo pido una cosa: Que ella nunca me olvide y que hable de mí a nuestro hijo. Así, hasta que nos volvamos a ver.    

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Este relato no tiene comentarios
  • Este relato no tiene valoraciones
  • ¿Qué ocurrió aquella noche del 12 de junio de 1907 cerca de la tranquila ciudad de Green City?

    El suyo era un amor puro, un amor que no entendía de clases sociales, un amor que brillaría hasta el final de los tiempos. Y a pesar de todo.....¿sería posible la unión de estos dos jóvenes?

    ¿Quién era la Candilejas? ¿Que crimen cometió? ¿Cuál fue su castigo?

    Alfambra, Teruel, principios del siglo XX. Unos mozos, en pleno alarde de gallardía y fanfarronería, realizarán una apuesta que les saldrá muy, pero que muy cara.

    Bannockburn, junio de 1314. Escocia se prepara para la lucha definitiva. Los valerosos guerreros allí reunidos se enfrentan contra el temible ejército inglés. Los escoceses y sus aliados, ya no cuentan con la ayuda de William Wallace, pero si con su incansable y audaz espíritu. Ahora, es Robert de Bruce quien guiará a su pueblo en la lucha final.

    A finales del siglo VIII d.C, los vikingos llegaron a tierras irlandesas, salvajes, fértiles y ricas para unos hombres y mujeres que buscaban riquezas, gloria, y una nueva tierra donde poder formar un hogar.

    Agosto de 1945. Tras casi seis años de guerra, y después de que el ejército alemán capitulara tras su derrota final y la muerte de Adolf Hitler, la guerra está a punto de acabar en el frente del Pacífico. Los japoneses no están dispuestos a capitular, pero los americanos pretenden acabar esta maldita guerra con una nueva y poderosa arma que pondrá en tensión nuevamente a toda la humanidad.

    Ni tan siquiera los reyes son capaces de eludir a la muerte, pero nadie esperaba un final así.

    ¿Quién es ese al que todos llaman ejecutor?

    ¿Realmente deseas ser como los humanos?

  • 180
  • 4.6
  • 240

Licenciado en historia. A veces, me visitan las musas y escribo lo que mi mente dibuja. Hago mía la máxima de Juvenal: "Mens sana in corpore sano". Solo quiero que me lean.

Tienda

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
19.09.18
25.05.18
Encuesta
Rellena nuestra encuesta