cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

11 min
SERIE NAVIDAD: LAS 7 PETICIONES SILENCIOSAS,
Reales |
28.12.20
  • 4
  • 16
  • 413
Sinopsis

Una historia verídica en la navidad del año 1994. Los que han experimentado el temor inminente, por la pérdida de un ser querido en esas festividades, comprenderán sobre el grado de vulnerabilidad del ser humano y del dolor, infinitamente, sin medida.

Aturdida, desesperada, Sabrina, gestionaba administrativamente, un permiso no remunerado, en la empresa donde laboraba, porque consideraba que debería ir al cuido de su padre, quien se encontraba en la clínica, por una dolencia imprevista y en la que acudiría, en las próximas horas, a permanecer el tiempo que dispongan los galenos, mientras estará internado su progenitor.

En ese recorrido, Sabrina, no anda sola, está en compañía de su hermana Beatriz, quien hizo lo propio, en el establecimiento que administra, le otorgaron su permiso.  Ambas sabían, que sólo podía quedarse en el segundo piso de la habitación No 235, una sólo de ellas, era lo permitido, según las normas del centro de salud.

- Hermana, ¿y cómo vamos hacer? Preguntó Beatriz.

-No te preocupes, cuando tú te agotes, entro yo, y así sucesivamente, nos turnamos. Pero del lecho de nuestro padre, no nos vamos a “despegar”. Respondió Sabrina.

Y así sucedía… Las hermanas, permanecían día y noche, pendientes por la salud de su padre. Fueron días de angustias, desvelos, incertidumbres. Envueltas en tristezas, se consumían por el temor del inminente hecho de perder al autor de sus días. Eran 7 hermanos, un varón y seis hembras. No todos podían estar, llegaban en horas de “visita”, provenientes de otras localidades y en algunas oportunidades, las obligaciones laborales o familiares, les impedían relevar a las dos hermanas en su propósito. No obstante, se mantenían todos unidos, en sentimientos de amor y solidaridad.

Pero Vicente, cada vez, empeoraba en su estado de salud. Lo habían trasladado a la Unidad de Cuidados Intensivo (UCI), destinada a los pacientes de alto riesgo, en virtud, de que le había sobrevenido, una afección renal y como consecuencia, una septicemia generalizada.

Mañanas, tardes y noches... las dos hermanas, ya fatigadas y desesperanzadas, sentían que las fuerzas físicas les fallaban. A Vicente, lo habían internado un 7 de noviembre con un diagnóstico diferente y a los 3 días, fue remitido para dicha Unidad...

El reloj marcaba las 6:30 am, era jueves 7 de diciembre de 1994, había transcurrido un mes y aún se mantenía en un estado invariable, según los médicos, quienes solo respondían a la pregunta diaria, que hacían las dos hermanas:

_” Doctor, ¿cómo amaneció papá?”

-El Sr. Vicente está “estable”, mantengan su fe”. Con esas palabras siempre contestaban. Que, al parecer de Sabrina, era una respuesta fría y lacónica.

Abrumadas, entristecidas, el tiempo avanzaba y no observaban cambios. La impaciencia por la presión de la cercanía de las festividades navideñas, se adueñaban de ambas. Solo en imaginarse, que su padre falleciera en esa fecha o que no estaría en su hogar, la consternación las envolvía.  Vicente que todo el tiempo les inculcó que eran fechas para el disfrute de reuniones con el entorno familiar. Él, quien siempre era el primero, en pedir que se adornara el árbol de navidad, porque era símbolo de abundancia, y que la conmemoración del nacimiento de Jesús, el Mesías, había que celebrarlo.

 Su padre era cristiano- evangélico y su madre católica, practicante. Si bien, existían diferencias en creencias religiosas, les había infundido a sus hijos, que cada quien seleccionara la fe que quisieran, que era una elección personal, íntima. Que solo la tolerancia, el respeto y el amor, unían la parentela, independientemente del fervor de cada quien, y que solo pedía, que sus descendientes no discutieran, por tres motivos: religiosos, políticos y económicos. Que, en esos aspectos, ni los más sabios habían coincididos, por lo tanto, debían “soltar” cualquier prejuicio que surgieran en conversaciones de esos tres tópicos. Y así crecieron, entre dos corrientes de religiosas, pero, precisamente, quizás por esa circunstancia, los 7 hermanos, profesaban creencias variables.  Sabrina, decía ser agnóstica, su hermano, Bruno, ateo, conceptos distintos, en principios y en el actuar y Beatriz, cristiana-evangélica, como su padre.

Las demás hermanas:  una católica, otra evangélica, una convertida en el judaísmo y la última, budista, se mantenían cada una en sus dogmas.

 Como todos los días, le preguntaban al médico tratante, sobre la salud de su padre. Ese día el especialista, respondió:

Chicas, el Señor Vicente, no amaneció nada bien, a las 4:00 de la mañana, tuvo lo que se conoce como el “síndrome del amanecer”, por su estado diabético y entró en coma. Lo lamento, pero es que ha estado de extremo cuidado.”

Sabrina y Beatriz, quedaron atónitas, al escuchar las palabras del médico, que, sin esperar reacción de ellas, prosiguió su conversación:

- “Les sugiero, que vayan haciendo los preparativos funerarios. No ceo que su padre supere ese cuadro. Siento decirles eso, pero es la verdad”

Las hermanas, casi al borde del desmayo, por el impacto de aquellas palabras, no podían dar crédito a los que se les avecinaba, según lo dicho por el especialista.

Sabrina tomó las manos de la hermana y le dijo:

“Rechacemos mentalmente esos términos. Él no es Dios, ni un semi-Dios, que vaticine el destino de nuestro padre. Tienes que hacerme un juramento, en no darle fuerzas a esas palabras despiadas y falsas. Creo en una energía, que es fuerza maravillosa, que impedirá que papá se nos vaya en esta navidad …Morirá, sí morirá, como todo mortal, pero aún no es su tiempo. Lo percibo en mí corazón, así es y así será.”

“¡Amén y amén! En nombre de nuestro Señor Jesucristo”. Respondió Beatriz.

Ambas se prometieron así mismas, en no creer en las conclusiones del Dr. Méndez. Mentalmente debían reinvertir lo que representaban para sus corazones y oídos..

Sin embargo, en el trascurso de las horas, en la visita, los demás hermanos se enteraron de la gravedad de su padre y Bruno, insinuaba, que debía irse a ocupar sobre las diligencias de los trámites funerarios. Lo que impidió Sabrina y le hizo ver a su hermano, que tenía que mantener el apoyo en las decisiones de la mayoría. Las demás hermanas no opinaban, silenciosas, estaban en un estado como de entrega…Solo Sabrina y Beatriz desaprobaban cualquier actividad que involucrara, no solo el pensar, sino el de accionar, cualquier  diligencia para las futuras exequias de su padre. Ellas como eran  las únicas que se oponían, se justificaban, diciendo ser mayoría, porque las demás hermanas, en  nada intervenían.

¡No, eso no!  ¡Eso no va a suceder! Manifestaba Sabrina, cuando se le acercaba un pensamiento relacionado al fallecimiento de su padre.

Prosiguieron los días... y llegó la noche buena. Para ellas ni para la familia, ese año no hubo navidad.  Ese día, como de costumbre, las hermanas no se apartaron del centro de salud.   Lejos estaba en la mente de ambas, sobre un “alta” expedido por los médicos. Pero…no se imaginaban que ese día llegaría...

Sin previo aviso y sorpresivamente… Un día antes, de la última noche del año, una mañana como de costumbre, las hermanas, le hicieron la misma interrogante al médico:

“Doctor… ¿Cómo amaneció papá?”

Les tengo una noticia. Hoy enviamos al Sr. Vicente a una habitación y mañana, si amanece sin ningún contratiempo, le daremos el “alta”, ´para que pase el fin de año con ustedes, dentro del calor familiar, posiblemente, sus últimos días, porque, definitivamente no podemos hacer nada más. Hasta aquí llega la ciencia”. Pero antes, vamos hacerle un tratamiento final...”

Enmudecidas, exhortas por el alcance de lo expresado por el médico, las dos hermanas, se abrazaron y empezaron a sollozar....

¿Por qué deciden hacerle ese examen ahora, porque no fue antes? Manifestó Beatriz.

Estoy segura, hermana, que los médicos tienen sus propios compromisos familiares ... Aquí solo quedará el personal de guardia.”

Hermana… ¿son capaces de entregarnos a papá, para que se nos muera en la casa? Infirió Beatriz.

Posiblemente así sea, pero eso no va a ocurrir. Salgo a gestionar una ambulancia para que papá no salga mañana. ¡Saldrá hoy! vamos a exigir que se nos entregue ya.”

¿Te volviste loca, hermana? Le decía Beatriz.

“Si ha de morir, ¡que muera en nuestro hogar!” Pero eso no va acontecer.”. Afirmaba Sabrina.

Después de una discusión con el cuerpo de especialistas, de lo que resultó un acuerdo, a las hermanas le permitieron la salida de su padre y fue trasladado esa misma tarde, a su residencia.

Fue una tarde del 30 de diciembre del año 1.994. Las hermanas, observaban, que las fuerzas físicas de su padre no eran las misma, al compararlas antes del ingreso al centro hospitalario.  Un padre de estatura alta y contextura fuerte, atlética, ahora parecía un despojo de huesos y piel.... Pero, Vicente no había perdido sus facultades mentales, masa muscular, sí, pero su espíritu y fe, estaban inalterables.

Vicente, quien no podía caminar y se mantenía en su habitación, ordenó, que, por su quebranto de salud, no dejaran de disponer  de la cena para despedir el año viejo y darle la bienvenida al nuevo. Que, aunque él no se podía sentar en la mesa para compartir, ni consumir los alimentos, disfrutaría desde su habitación, esa hora tan esperada, las 12:00 a.m. junto a Josefina, su esposa, que todo el tiempo estuvo en expectativas por su llegada.

Las hijas, haciendo un esfuerzo por no mostrar aflicción, realizaron lo solicitado  por su padre:  adornaron la mesa, con sus juegos de platos y cubertería. Y empezaron a cocinar, para que la noche del 31 de diciembre, fuera como siempre: suculenta y festiva.

Todos fueron llegando, con sus respectivos miembros familiares. Se acostumbraba a pedir deseos, ingiriendo uvas, antes de la media noche. Peticiones escritas, otras leídas, algunas en silencio. Adultos y chicos, practicaban el ritual....

Sabrina propuso, que cada uno de los 7 siete hermanos, elevaran una petición, a las 12:00 a.m por la salud y la recuperación de su padre, independientemente, del credo que profesaban.

Todo aprobaron la idea.

¿Y ustedes dos, que no tienen religiones, a quiénes  dirigirán sus peticiones? Preguntó Del Valle, la hermana mayor,  una “mariana” devota fervientemente de La Virgen María y del Dios católico.

Yo, a mis ancestros, que es lo más cierto que poseemos”. Ellos me la harán cumplir”. Dijo Bruno.

“Mi petición va destinada hacía aquella estrella, aquella que está allá…en el Universo, en el firmamento…Puede ser la estrella de Belén o Sirio…”. Expresó Sabrina, señalando con el dedo   índice de la mano derecha al cielo, a un lucero que se destacaba sobre las demás, por su luminosidad.

Así, fue como se unieron, recogidos en una sola petición silenciosa, los 7 hermanos, pero con variados destinatarios a: Jesucristo de Nazareth, para los evangélicos; al Mesías, del judaísmo; a Dios, a Jesús y La Virgen María, de los católicos; al Buda Gautama, de los hindúes; a la estrella del firmamento, para los agnósticos y al espíritu de los ancestros, para el hijo ateo.

 Dos recogían sus manos, en señal de oración, una las elevaba, otra se arrodillaba, alguna meditaba, alguien, solo alzaba los ajos hacia las alturas y uno pensaba…. Mientras tanto, afuera, alrededor, se alumbraba el infinito y su  atmósfera, por los efectos de los fuegos artificiales, escuchándose los sonidos de las matracas y vítores para el año que recién se iniciaba.

“¡Feliz año 1995!”  Expresaban todos, al unísono.  

Vicente cumpliría 80 años el 10 de enero del nuevo año 1995,  sumándole seis más, para un total de 7, sobrevividos,  después de superar su gravedad.

Para sus hijos, fueron los 7 años de existencia en respuestas a las 7 peticiones silenciosas que fueron respondidas…7 años, que cada Dios, deidad, en la ideología de cada uno de ellos, le fue concedida.

Vicente falleció , rodeado de sus hijos, nietos  y esposa, en el interior de su hogar, una mañana del 17 de noviembre de 2001, víspera del Día de La Virgen de Chiquinquirá, patrona religiosa del Estado, cuyo jubileo da inicio a la navidad, en esa localidad.

Ana Sabrina Pirela Paz

 

 

 

 

 

 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Estimado Dr. Ramón, totalmente de acuerdo con su teoría, sobre las emociones y enfermedades, científicamente lo han comprobado que el cáncer, antes de padecerlo, fue producto de una emoción negativa originada por un problema. Creo en eso, le refiero, mi experiencia, personal, de lo que no me avergüenzo. Empecé con un asma bronquial, sin origen aparente, el médico opinaba que era emocional. Llegué a visitar un alergólogo y me dijo, que el asma era "un ahogo de dolor", que tenía que haber en mí, una situación de tristeza que me estaba produciendo la asfixia. Para aquel entonces, estaba enfrentando un catastrófico divorcio. Después...de la disolución, jamás volví a sentir asma.
    Ana, leí con detenimiento tu historia y mantengo el convencimiento de que, la medicina moderna cultiva y mantiene la enfermedad, porque examina a la moda con los instrumentos de moda, mira la enfermedad y no al enfermo, alivia el dolor sin escuchar al doliente. Investiga en las afueras del enfermo y no en el mundo interno del paciente. Desnuda el cuerpo creyendo encontrar el síntoma sobre la piel, pero no descubre el alma donde están las verdaderas razones y emociones del que sufre. Las enfermedades se manifiestan en el cuerpo porque es lo único visible que tenemos, sin embargo, la mayoría de esas dolencias tienen su asiento en el alma, lugar que no se puede ver pero si podemos sentir. Al alma no llega la cirugía ni las medicinas, solo llega allí, el amor, la comunicación, la fe y la esperanza.
    Buenos dias Ante el relato conmovedor, se aprecia el pilar fundamental de la fe, de los valores inculcados de los padres a sus hijos, en virtud, de la muestra de la gran unión familiar que se denotaba, siendo la mayor fortaleza ante cualquier circunstancia, como diría un adagio popular, en la fuerza esta la unión, son esos valores, que están inculcados y arraigados desde la niñez y se van haciendo mas potentes a lo largo de la vida, acentuándose con el pasar de los años y el forja-miento del carácter y temperamento de cada quien, pero que sin lugar a dudas se lo debemos a nuestros padres, quienes son nuestra guía en todo momento, el agradecimiento llega a Dios, cuando las plegarias se unen y muestra de ello es clamor, ante Dios cuando los hermanos oraron mas allá de sus religiones, la importancia era la petición que se realizo unánimemente, Dios es grande y esta presente en todo momento, haciéndose mas invencible que la ciencia humana, aun cuando los médicos habían dado un diagnostico alentador para esta familia confiando su fe en el creador se hizo posible el gran milagro.-
    Buenos dias Ante el relato conmovedor, se aprecia el pilar fundamental de la fe, de los valores inculcados de los padres a sus hijos, en virtud, de la muestra de la gran unión familiar que se denotaba, siendo la mayor fortaleza ante cualquier circunstancia, como diría un adagio popular, en la fuerza esta la unión, son esos valores, que están inculcados y arraigados desde la niñez y se van haciendo mas potentes a lo largo de la vida, acentuándose con el pasar de los años y el forja-miento del carácter y temperamento de cada quien, pero que sin lugar a dudas se lo debemos a nuestros padres, quienes son nuestra guía en todo momento, el agradecimiento llega a Dios, cuando las plegarias se unen y muestra de ello es clamor, ante Dios cuando los hermanos oraron mas allá de sus religiones, la importancia era la petición que se realizo unánimemente, Dios es grande y esta presente en todo momento, haciéndose mas invencible que la ciencia humana, aun cuando los médicos habían dado un diagnostico alentador para esta familia confiando su fe en el creador se hizo posible el gran milagro.-
    Buenos dias Ante el relato conmovedor, se aprecia el pilar fundamental de la fe, de los valores inculcados de los padres a sus hijos, en virtud, de la muestra de la gran unión familiar que se denotaba, siendo la mayor fortaleza ante cualquier circunstancia, como diría un adagio popular, en la fuerza esta la unión, son esos valores, que están inculcados y arraigados desde la niñez y se van haciendo mas potentes a lo largo de la vida, acentuándose con el pasar de los años y el forja-miento del carácter y temperamento de cada quien, pero que sin lugar a dudas se lo debemos a nuestros padres, quienes son nuestra guía en todo momento, el agradecimiento llega a Dios, cuando las plegarias se unen y muestra de ello es clamor, ante Dios cuando los hermanos oraron mas allá de sus religiones, la importancia era la petición que se realizo unánimemente, Dios es grande y esta presente en todo momento, haciéndose mas invencible que la ciencia humana, aun cuando los médicos habían dado un diagnostico alentador para esta familia confiando su fe en el creador se hizo posible el gran milagro.-
    Leomaría gracias por el comentario....deseo para ti que la dicha te alcance , los sueños realizables te atrapen , la salud permanezca, la abundancia no disminuya y el amor te acompañe eternamente, junto a tu entorno familiar y amigos. Feliz año 2021!!
    ¡Excelente escrito! Muchas bendiciones en tu camino en 2021!!!!
    Gracias Pedro, celebro que te haya conmovido un relato que describe una experiencia muy personal. Y a ti, Serendipity, por haberte identificado con el mismo. Por los comentarios de ambos, deduzco que son seres de ánimo muy sensibles y empáticos. Los quiero, mis mejores deseos para el próximo año y que la la salud, la dicha y la paz los alcance siempre,
    Me he sentido conmovida con este precioso relato, mucho. Quizá porque estuve en el lugar de las hermanas, quizá porque también creo en los lazos que son energía... Un abrazo, apreciada Ana Sabrina. Mis mejores deseos para ti en el Nuevo Año.
    Querida Leda. Las personas que como tú tenéis una "antena" especial - no se te escapa nada-, se trata efectivamente de una intuición multiplicada por 20 o 50. y como te he dicho es algo forma parte de la misma naturaleza humana. En España el día de Año Nuevo, al sonar las doce campanadas se toman los doce granos de uva con una copa de cava como símbolo de la Buena suerte. ¿Qué hacéis en tu país?
  • Alguien que aprendió a superar tormentas , pero sin olvidar las herramientas, del cómo naufragar.

    El sentimiento de alguien, que la propia pareja le enseñó a desamorarse...y sobrevivió en el desapego.

    Una sincera reflexión...para un escritor que no conozco, pero valoro su producto intelectual.

    Se describe una convivencia tierna, hermosa , la que la fue muy especial.

    Una historia reciente, me tocó en lo personal...Aún tengo interrogantes: ¿ casualidad o causalidad? Espero que el estimado escritor Francesc Miralles, la lea y me ofrezca una respuesta. Igual espero, de otros compañeros, que a bien puedan aportar. Gracias!!

    Una poesía alusiva a los pies, con pasos libres...

    En el" Dia de la Amistad" vaya esa prosa, con sincero afecto para el compañero eleachege.

    En ocasión, del Día del Amor o San Valentín, les narro esta historia verídica, la conocí por la propia víctima, un apreciado colega. Es que hay todo tipo de "amor"...el bueno, el sublime, el platónico, el pasional....hasta el malvado.... ese que nos puede! matar!

    Desde el año, 2015, hoy 13 de febrero, se celebra el "Día del Amante", una propuesta fomentada por la red social "los infieles", en contraposición al día de mañana: "Dia de los Enamorados, Día de San Valentín, Día del Amor y de la Amistad, en otras latitudes, como salida, para aquellos que se sienten subvalorados...según dicha propuesta. Como realidad en el contexto social, mi homenaje para esas valientes parejas. Feliz día!!

    Un leyenda que surgió en la hermosa ciudad de Villavicencio, de la cual tuve conocimiento a través de un espectador de los acontecimientos. Espero, la disfruten, con la magia entre lo real y lo inverosímil, pero, que encierra un aspecto moralizante.

  • 72
  • 4.55
  • 42

Soy una aficionada a todo género del arte y me apasiona la escritura, la desarrollo como parte de mi actividad diaria. El cuento, el relato y la poesía libre me fascinan, como una manera de expresión, que la combino con mis actividades profesionales como abogada.

Tienda

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta