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2 min
Siempre hay una primera vez para todo
Reflexiones |
31.12.19
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Sinopsis

Levantarte por la mañana y comenzar a escribir lo primero que se te pasa por la cabeza. No hay nada más tú.

Esta mañana no es distinta de todas las anteriores desde hace un mes. Al escribir esta frase me doy cuenta de lo relativo que es el tiempo y de cuantas etapas me ha parecido ya vivir en mi vida. Todas distintas en su forma y todas iguales en sentimiento. ¿Acaso no hay otras formas de sentir? ¿Todo tiene que ser inseguridad hacia lo futuro? ¿Al qué pasará a partir de ahora? Me tranquiliza el mirar atrás y comprobar que siempre salgo a flote ante las putadas de la vida… ¡Un momento!... ¿Putadas?

Sinceramente, lo que sí me hubiese parecido una putada hoy en día es haber continuado con aquella relación que no funcionaba, por ejemplo, o seguir trabajando en ese lugar de mierda sin ventanas donde estuve nueve años y de donde fui despedido en 5 minutos y sin previo aviso. ¡Vaya!, parece que las putadas también son relativas.

Aquí entra en acción el dicho de “todo depende del cristal con el que se mira”.

Aunque no lo parezca, soy una persona optimista y positiva. Ahora que lo escribo creo que es mentira, soy positivo cuando me tengo que venir arriba porque el suelo ya queda demasiado cerca. También se ser horrorosamente negativo, pero eso me ayuda, ya sabes, el yin y el yan, el bien y el mal... Necesito alimentar uno de los dos lados para desequilibrar la balanza y sentirme humano. Creo que no se puede ser positivo sin haberte revolcado antes en la puta mierda.

Menos mal que no soy religioso ni místico, no necesito de eso para vivir, de lo contrario tendría que luchar también con el sentimiento de culpa, el pecado y demás ataduras que nos inoculan en el cerebro nada más nacer. Una persona religiosa es lo más parecido a un zombi que se me ocurre, amén.

Miro la pantalla y veo que lo que está sonando ahora mismo es la canción “Invincible” de Tool, va por el minuto nueve y cuarenta segundos, me sonrío y sorbo un poco de te verde ya tibio.

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