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14 min
Silencio pactado
Ciencia Ficción |
21.08.18
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Sinopsis

Por muy listos que nos creamos, sólo sabemos lo que nos quieren contar.

- Antes de comenzar quiero darle las gracias a todos por acudir a esta reunión, en una época tan mala como esta y convocada de una manera tan poco habitual, un domingo…. Lo siento, de verdad, pero espero, mejor dicho, esperamos que merezca la pena perdernos un día de asueto tan bueno como el de hoy.

Algunos leves murmullos y movimientos de cabeza se produjeron entre aquel selecto grupo de hombres y mujeres, muchos de ellos llegados esa misma tarde desde sus fincas o chalets de costa donde disfrutaban con la familia durante los fines de semana –unos al pie de la sierra; otros en primera línea de mar-, elegantemente ataviados, como era habitual en ellos, aunque, eso sí, todos luciendo exclusivos modelos de verano, coloridos, frescos, informales, mientras dirigían sus miradas, con caras de extremada curiosidad, a su anfitriona. Ella, la que hablaba, luciendo también un vaporoso vestido de tonos claros, blancos y rosas, rematado con una torerita roja de mangas francesas, era Raquel Echevarri, Secretaria de Estado de Seguridad, flanqueada por Sebastián Pineda, Director del C.N.I., a la derecha, y por Esteban Marcherol, Director General de la Guardia Civil, por la izquierda. Todos ellos, los tres, llevaban en el puesto apenas unas semanas –algunos días menos que los miembros del nuevo gobierno que los nombró- y desde el primer día empeñaron todos sus esfuerzos a planificar la forma de acabar con uno de los principales problemas que aquejaban –afortunadamente ya no-  al país y a la sociedad, según los datos de todas las encuestas, gobierne quien gobierne.

Los convocados, poco más de una docena en total, fueron tomando asiento, sin ningún orden preestablecido, en torno a la alargada mesa de madera de la sala de reuniones del segundo piso del palacete que está situado en el número cinto del Paseo de la Castellana –la sede del Ministerio del Interior-, ese día, como cualquier otro domingo, completamente desangelado, aparte de una pareja de ordenanzas que se ocupaban de repartir el agua fresca de las jarras que portaban en las copas dispuestas frente a cada silla, junto a una carpetilla con unos pocos folios en blanco, mientras esperaban a saber el motivo de tan inesperada reunión. Todos ellos, los convocados, se conocían: formaban parte del gremio y todos ocupaban puestos de responsabilidad en sus correspondientes empresas, por lo que, reuniones como esa habían tenido muchas a lo largo de su trayectoria profesional, pero….en domingo, sin agenda previa, convocada con apenas unas horas de antelación…., de estas pocas, por no decir ninguna. Allí estaban los directores de los grupos de comunicación más importantes del país –Grupo Antena 3, Mediaset, Prisa, Vocento,…-, así como los de las principales agencias de noticias, tanto nacionales como extranjeras –Europa Press, Efe, CNN, BBC, France Press,…-, cruzando algún comentario, pero ninguno era capaz de adivinar el por qué estaban allí.

- Creo que no hacen falta las presentaciones ¿verdad? –continuó Raquel mirando a izquierda y derecha a los hombres que le acompañaban-. Como sabemos todos no hay convocatoria formal de esta reunión, no hay un orden del día, ni documentación alguna en la carpetilla que tenéis delante que, como podéis comprobar, sólo contiene unos folios en blanco por si se hace preciso alguna anotación, aunque si les soy sincera….preferiría que no las hubiera.

Los allí reunidos, expertos gestores de medios de comunicación, reputados periodistas la mayoría, seguían sin saber de qué iba todo aquellos. “Una reunión que no se ha convocado, notas que es mejor no tomar,….” pensaban algunos mientras volvían a cruzar sus miradas, esperando descifrar aquel misterio.

- Bien señores,….y señoras, por supuesto –dijo Sebastián Pineda, tomando la palabra después de que Raquel le hiciera un leve gesto con la mano-; Estamos a las puertas del verano y como cada año nuestro país será la pasarela de transito de miles, muchos miles de africanos, la mayoría magrebíes, desde Europa hasta sus lugares de origen para pasar las vacaciones –Sebastián miraba a los ojos a cada uno de los presentes en un barrido continuo a medida que hablaba-. Lo primero, quiero tranquilizarles; no tenemos ninguna sospecha fundada de que haya planificado ningún atentado en nuestro país, al menos de cierta importancia, pero eso no quita para que, con este inmenso tráfico de personas, estemos atentos a cualquier movimiento por pequeño que sea. Es en esta época cuando con mayor facilidad se nos puede colar algún elemento no deseado vinculado a los grupos terroristas que operan por toda Europa.

- Pero vamos a ver….-interrumpió unos minutos después Agustín Fernández, el director  de Efe-, lo que nos está contando no es nada nuevo; es lo mismo de todos los años ¿A qué viene esta reunión ¡en domingo! Y sin previo aviso? ¿para esto? ¡No me lo creo!
- Esta reunión –retomó la palabra Raquel, indicándole a Sebastián que la dejara continuar- se ha convocado en domingo, porque estaríamos muy agradecidos si nadie supiera de ella; como si no se hubiese celebrado ¿me explico?
- Será por algo más entonces ¿no? No va a ser para contarnos los miles de musulmanes que van a pasar por el estrecho: eso ya lo dicen en las noticias ¿me equivoco?
- No; no te equivocas Agustín. Hay algo más y es lo que queremos contarles ….confiando en vuestra discreción.

Raquel Acercó el portafolios que tenía delante, apoyó las manos sobre él y, sin abrirlo, continuó hablando, explicando algunos puntos ya de todos conocidos, llegando al extremo de casi aburrir a más de uno que jugueteaba con un bolígrafo entre las manos o miraba repetidamente el reloj, que parecía no avanzar en aquella tediosa tarde de verano.

- Lo complicado es detectar a tiempo a los lobos solitarios, tanto por la poca infraestructura que requieren, como por el tamaño de los objetivos –normalmente pequeños y aislados-, así como por la gran cantidad de potenciales elementos que están diluidos en la sociedad. En España hay más de dos millones de musulmanes censados más otro medio millón que esté de forma irregular….son muchos entre los que esconderse….
- Esos datos ya los da el INE. Vaya al grano por favor ¿Qué pintamos nosotros en todo esto?–inquirió nuevamente Agustín, de los asistentes el que parecía tener mayor nivel de confianza con los anfitriones.
- Perdonen…., no pretendía aburrirles con esta introducción, más extensa de la cuenta según parece –se disculpó Raquel, provocando alguna sonrisa entre los asistentes, que la miraban, no sabía bien si con curiosidad o indiferencia-; iré a lo concreto. Es sabido cuál es la finalidad de los terroristas: generar terror y, sobre todo, alardear de sus actos ¿no? Pues bien, lo primero lo hacen ellos directamente, pero lo segundo….., lo segundo lo hacen, desarrollando su labor profesional, los….-titubeo unos instantes antes de continuar-, los medios de comunicación.
- ¡Hombre, por favor! ¿Es que nos está tratando como cómplices de esos asesinos? –se escuchó a uno de los representantes de los referidos “medios de comunicación”, mientras los demás giraban la cabeza en dirección al hombre que preguntaba y, seguidamente, miraron a la Secretaria de Estado, esperando por la respuesta de ésta a semejante insinuación.

Raquel se puso en pie, empujando ligeramente su silla hacia atrás con la corvas, apoyando las manos extendidas sobre la mesa, junto a su portafolios, dejando caer su peso sobre ellas. Todos los asistentes, con aquella interpelación, parecieron despertar y atender a lo que se decía. Cada uno se irguió en su asiento –varios habían permanecido recostados, casi somnolientos-, apoyados en los brazos de las sillas o directamente poniendo los antebrazos sobre la mesa, dirigiendo las miradas hacia la oradora, de pie en la cabecera de la mesa, prestando atención como si de una reunión de trabajo se tratara; alguno hasta se puso las gafas.

- No mal interprete mis palabras señor….Fernández-Vega; es Fernández-Vega ¿verdad?
- Sí, eso es.
- Pues bien, señor Fernández-Vega; quizá me he expresado mal o no he llegado a poder explicarme. Le ruego, a los demás también, me conceda unos minutos para exponerles el motivo de la convocatoria.

Los asistentes representaban a los mayores grupos de comunicación del país, propietarios de las grandes cabeceras editoriales y, además, entre todos ellos dominaban casi la totalidad de la prensa local, compuesta por multitud de pequeños periódicos que, desde hacía tiempo, habían perdido su independencia. Aún así quedaban en algunas capitales, en muchos pueblos importantes también, diarios independientes, pero todos ellos vivían de las noticias locales y de las crónicas de agencia; por eso también estaban en la reunión los responsables de las agencias. Por eso y porque normalmente eran ellas, las agencias, las que distribuían las crónicas a nivel internacional; en muchos casos, en la mayoría, las agencias tenían mucha más trascendencia que los principales periódicos del país.

- De acuerdo con lo dicho anteriormente, aunque alguno lo interpretara mal, mil disculpas de nuevo por ello, tenemos dos grandes frentes en los que luchar: por un lado está el detectar, perseguir y neutralizar a todos los elementos que consideremos susceptible de formar parte de una célula terrorista. Para ello contamos, y en gran medida lo estamos consiguiendo, tanto con los servicios de inteligencia, como con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, representados aquí por los señores Pineda y Marcherol –ambos hicieron un leve gesto con la cabeza al escuchar sus nombres-; gracias a ambos y a sus equipos por el esfuerzo realizado. Para lo segundo…., para lo segundo los necesitamos a ustedes.
- ¿Pero qué dice? –se escuchó protestar, a la vez que se creaba un ligero revuelo.
- Señores….por favor –intervino Marcherol, moviendo las manos extendidas arriba y abajo, pidiendo calma con el gesto, evitando que el murmullo se elevara.
- Para contrarrestar uno de los objetivos de los terroristas, el de generar pánico con los atentados, disponemos de los mejores hombres; los que forman nuestros cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Para lo segundo, para cortar la difusión de las “hazañas” de estos asesinos, ustedes y sus medios son imprescindibles –todos la miraban esperando que terminara la frase, porque a más de uno, aquella introducción, aquella complicidad de la que les querían hacer partícipes no les olía bien -; si fuéramos capaces de cortar la publicación de esos hechos, les habríamos cortado la…..
- ¡Lo que nos faltaba! –voceó Marisa Esquivel, la elegante señora madura que presidía el grupo Vocento, provocando la atención y la protesta de otros muchos-. A eso se le llama censura y algunos, los mayores al menos, ya tuvimos bastante.
- No pretendemos instaurar la censura con esta propuesta; es colaboración lo que estamos pidiendo. Los medios son cada vez más influyentes y sería una potente arma para luchar contra el terror, dejándolos aislados, evitando que publiciten sus tropelías.
- Nuestro trabajo es informar y el prestigio que hemos conseguido, con muchos años de trabajo y esfuerzo, ha sido gracias a dar las noticias tal cual son.
- Si, es verdad y admiro esa vocación, pero lo que pedimos, lo que proponemos, es que hagamos un frente común contra este mal que nos perjudica a todos –decía Raquel, con la voz medio entrecortada, consciente de lo difícil que sería que aceptaran la idea.
- ¿Pretende que hablemos sólo de futbol, mientras otros medios, la competencia, gana enteros con los sucesos reales? –preguntó Esteban Gómez, alzándose sobre su silla, con los puños apoyados sobre la mesa.
- No, no es eso –intervino Sebastián, el del CNI-. Las noticias que se publican en España son las que ustedes quieren que se publiquen, sólo….
- ¿Qué quiere decir con eso? –le interrumpieron.
- Quiero decir que si se acordara en esta reunión que no se va a hablar más en la prensa de….del hotel del Algarrobico, por ejemplo, en poco tiempo se olvidaría el tema y nadie en la calle preguntaría por él.
- ¿Y a qué viene lo del Algarrobico ahora?
- Es sólo a modo de ejemplo. Lo que la prensa, lo que ustedes, quiere que se olvide, se olvida más pronto que tarde. Lo que pedimos es no prestar atención a los terroristas y en poco tiempo, con suerte, comprobarán que sus actuaciones no valen de nada, que no se dan a conocer, que están haciendo algo para nada.
- No es tan fácil Sebastián –apuntó Manuel López, del grupo Prisa-; como no vas a contar los sucesos cuando pasan. Los lectores dejarían de leernos si no ven reflejadas las noticias.
- Si, estamos de acuerdo, pero las cosas se pueden contar de muchas maneras y tú, mejor que nadie, lo sabe.
- ¿Contando mentiras?
- No, no se trata de contar mentiras. Se trata de no alarmar a la población, pero sobre todo restarles publicidad a esos actos. ¿Recuerdas la explosión de hace unos días en Rubí? Seguro que en tu periódico se publicó.
- Claro, la explosión de la bombona en el restaurante chino
- ¿Y quién dice que fue una bombona de butano? ¿Seguro que fue un accidente? ¿No podría haber sido un atentado?
- Podría, pero el informe de los mossos aseguraba que había sido la explosión de una bombona.
- Pues eso….si los mossos dicen que es un accidente tú te lo crees y por añadidura tus lectores. Cualquier atentado, bueno la mayoría, se pueden vestir como un accidente, quitándole así el protagonismo que buscan los terroristas.
- Eso es manipular la información; no es censura, pero….se parece bastante.
- ¡No! Esto, si llegamos a un acuerdo, es quitarle protagonista a los asesinos, sólo eso y si lo logramos….no me digas que no habrá valido la pena.

Varias veces tuvieron los ordenanzas que reponer las jarras de agua fresca a lo largo de aquella reunión que se alargaba más de lo previsto; repartieron café y refresco entre los asistentes, cuando, después de terminar la larga exposición, se formaban pequeños grupitos de pie que comentaban la propuesta, lo difícil que sería llevarlo a cabo y las presiones que recibirían de sus propios grupos para mantener la independencia de la que tanto alardeaban. En teoría la idea no tenía mayor complicación; lo difícil de aquello era que todos cumplieran con lo acordado, que se llevara adelante de la forma más discreta posible y que todos tuvieran una única versión de los hechos para que, a partir de estos, redactaran el suceso acorde con su propio estilo editorial. Para conseguir esto se crearía una oficina, que no existiría a ojos de nadie, que se ocuparía de recopilar todos los sucesos relacionados con actos terroristas, se reconvertirían en “accidentes” y, el mismo sumario, se remitiría a todos los grupos editoriales y agencias de noticias.

Ese día de finales de Junio, después de una larga, tensa y sofocante tarde, fue un día importante en la historia de España, porque a partir de entonces dejaron de producirse atentados terroristas en nuestro pais y los ciudadanos podían pasear tranquilos, seguros, satisfechos de haber dejado en la memoria los malos momentos generados por los descerebrados que antaño cometían atentados. Ahora era sólo cuestión de suerte, de cruzarse los dedos para no tener la desgracia de estar allí donde se produjera un accidente.
 

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