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2 min
SIN RETORNO
Poesía |
25.01.09
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Sinopsis

Sin retorno
Gerard Walt

Letanías de oportunidades perdidas, imágenes que cual flashes intentan alumbrar una mente ya indefensa.
Sombras lúgubres que se entrecruzan ondulantes, siniestras y de fondo un aullido, como de clavo hiriendo el pizarrón, destrozando mis oídos ya sin tímpanos.
Gozos y dolor, pasión y desamor, destierro y añoranzas, todo mezclado en cruel desfile frente a unas estáticas pupilas.
El arrepentimiento de no haber ido un poco mas lejos.
La cómoda cobardía que engendra al conformismo.
Lo que nunca fue siempre por culpa de los otros.
Honda pesadumbre que oprime un pecho carente de latidos.
El deslizarse desnudo por un tobogán metálico engrasado. Al final un tanque con las heladas aguas del llanto de aquellos a los que hicimos daño.
Intento aferrarme al recuerdo de un beso, de una sonrisa, de la mirada de un niño, a un simple atardecer tomados de la mano.
Es en vano, mis articulaciones no responden a los débiles impulsos de un agujereado cerebro.
Se acerca el final, un helado viento congela mi reseca piel. Ya no hay futuro, el pasado huye conmigo.
Destilo angustioso los últimos segundos de una insulsa vida.
Pude haberlo hecho mejor.
Que si hay un Dios, me de el castigo merecido...
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  • Soy un perezoso (o, bueno, es que voy de salida). Le eché una mirada al relato que acabas de publicar y me dio la impresiôn de que voy a disfrutarlo. Este estâ bastante bueno. No me gustô el final y algunas partes (no me suena la palabra "conformismo), pero tiene imâgenes geniales (la del tobogân) y un ritmo que atrapa. Voy a ver qué tal el otro, pronto.
    pues a mi me lleno de imagenes este relato, muy bueno.
    Triste relato, pero bueno :)
    this is the end...?
    Me encantó, me uno a los deseos de Ío y lucia y coincido con manueltrigo en su opinión, aunque en mi caso (no dudo que por falta de capacidad, imaginación o destreza) siempre queda una pequeña huella de mi. Un saludo
    Hola, Ío. Hola Lucía. Qué manía tiene todo el mundo de no saber separar al escritor de sus personajes. Cuando se escribe, se crea un personaje, se le da vida, se hace un esfuerzo por comprenderlo y se escribe lo que él desearía que se escribiese sobe él. Hacerlo en primera persona no convierte un texto en autobiográfico, pero da una fuerza tremenda a la narración. A veces, un escritor escribe sobre lo que realmente le pasa, pero es poco frecuente (Gerald, espero que no sea este tu caso).
    Bueno, yo no creo que estés así, más bien creo que divagas un rato largo, dejándote llevar, eso si, por una sensación de ida sin vuelta, camino tortuoso y lleno de espinas. Eso espero........Gerard. Besos
    Por Dios, no te atormentes así, y si sientes ese final, cambia y prueba a ser felíz, me han gustado algunas frases, son determinantes. Un abrazo.
  • Al principio vivía preguntándose qué era. ¿Por qué la tenían encerrada allí con una argolla a la cintura sujeta por cadenas? Ahora dedicaba el día placenteramente a ver la vida que le llegaba tras el resquicio.

    En aquellas “vacaciones” y para mitigar el aburrimiento, nos propusimos con Doris recorrer cementerios y casas embrujadas. Estuvo frio, nublado y lloviznoso casi todo el invierno, lo que nos ofrendó un contexto perfecto para nuestras tenebrosas excursiones.

    Mi derrotero por la tierra estuvo impregnado de más momentos malos que buenos, en una eterna espera del final del quinto milenio, de la llave que me permitiese aliviar el tormento. El peso de las horas me aplasta, inmisericorde, no encuentro consuelo en actividad alguna. Traspiro vejez, abatimiento e impotencia. Aún no pierdo la esperanza de que la esquiva parca venga a socorrerme. Maldigo el puto momento en que acepté el trabajito éste, el de llevar un inventario de la huella humana sobre el planeta…

    Al Tito le fascinaba tomar decisiones. Así fue que comenzó a contestarle a una misma persona que sí, que no o que tal vez. Retornaba a su casa desde el trabajo por tres caminos distintos, en auto, a pie y en bicicleta. Adoptaba distintas posiciones políticas para luego estudiar sus consecuencias. Podia ser un adoctrinado integrante de la Cámpora, un adorador incondicional de Lilita Carrió o hasta un apático cultor del no te metas. Trataba de construir varios caminos y mantener esos rumbos paralelos lo más lejos posible. Estos comportamientos veleta, que para Tito eran, en el plano experimental, altamente gratificantes, para la mayoría comenzaban a ser los de un perfecto loco de atar. Al límite mismo de ser encamisado tuvo el clic mental que lo salvó del hospicio.

    El pelado me preguntó cuándo comenzó la cosa. Solo sé que fue recién como a los cuatro o cinco años cuando pude elaborar un discurso mínimamente creíble y contárselo a mis viejos. Decirles que todas las noches al bajar mis parpados seguía despierto pero en otro lugar bien lejos de aquí. Irles confiando poco a poco que tenía otra vida, otros padres, otra casa, diferentes amigos. Que era todo tan vivido, tan dolorosamente real. La vida entre mis sabanas transcurre a orillas del mar de Timor en la ciudad de Darwin, Australia, una perdida región conocida como el Top End. El otro Rafa, en realidad se llama Stuart Gibsen, tiene mi misma edad, un rostro idéntico al mío pero sin barba y es flaco, atlético. El otro Rafa, a diferencia de mí, es feliz, tiene una esposa preciosa y tres ángeles de hijos. A nivel profesional hace lo que le gusta y gana buen dinero, come sano, trata de ayudar a todo el mundo y anda siempre con una sonrisita en el rostro. Es todo lo que yo no soy y quisiera ser. Su existencia en mis noches ha terminado por frustrarme tremendamente. En una época intenté asimilarlo, disfrutar sus días, compartir su dicha. Pensar en realidad que soy ese Stuart y no este patético paranaense, este infeliz diabético que para nada sirve. Trate de convencerme que mi vida real era solo una pesadilla del sonreidor, pero mientras más lo trataba, más envidia y asco me producía el otro Rafa.

    El año fue el 88, o quizás principios del 89, no exijan a mi memoria datos precisos. Teníamos en FM.Capital un programa producido por Cachito Correa. Todos los domingos, comenzando al mediodía, recorríamos por el rio Paraná las costas aledañas a la capital entrerriana. Íbamos a diferentes balnearios entrevistando a la gente que buscaba refrescarse del húmedo y extenuante verano litoraleño.

    —La situación es extremadamente delicada —dijo el presidente galáctico y movió la cabeza mirando consternado a su hijo y su primer asesor.— Como no propongamos ya una medida seductora y viable, no tendremos argumentos para seguir sosteniendo la existencia de este mundo tan problemático.

    Murió Osama Bin Laden abatido por un grupo comando del ejército Americano —decía excitado el rubio presentador de noticias de Fox. El mozo, un adolescente nicaragüense de escaso metro sesenta y pelo de alambre, le subió el volumen al plasma y se retiró tres pasos para mirar anonadado la noticia, haciendo caso omiso a la parejita de cubanos que le pedían desesperadamente la cuenta.

    Sucedió al filo de la navidad, cuando recién comenzaba a trabajar como beach attendant en el National Hotel tras dos años sabáticos. Gracias al apoyo financiero de Daniela, mi esposa, terminaba de publicar “El guionista de Dios…¿o del Diablo?”, mi primera obra. Por veintitrés meses la paranaense había sido el único sustento de nuestro hogar. Tiempo que me llevó escoger y pulir los catorce cuentos de aquel desvirgue literario.

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Walter Gerardo Greulach nació en Jaime Prats, departamento de San Rafael, Mendoza, República Argentina. En 1964.Cursó la secundaria en la E.N.E.T de General Alvear. Mas tarde se recibió de técnico en propaganda y publicidad y Licenciado en Comunicación social en la Universidad Nacional de Córdoba. Sus primeras armas en la profesión las hizo como crítico teatral, productor de revistas barriales y conductor de programas de entretenimiento en pequeñas emisoras radiales de Córdoba. A fines de los ochenta se mudó a Paraná, Entre Rí­os, contratado para trabajar en un novedoso proyecto radial (FM Capital). La década de los noventa lo encuentra en Aruba isla del Reino Holandes, desde donde colabora asiduamente a traves de arti­culos con publicaciones locales y extranjeras. Desde el 98 esta radicado en Miami y es columnista en diversos medios de la red. Pese a escribir poemas y cuentos desde su temprana adolescencia, recien en el 2008 tuvo la desfachatez suficiente para publicar El Guionista de Dios¿o del Diablo?, su primer libro. En el 2011 salió su segunda obra de relatos cortos, Awqa Puma, temporizador. https://www.facebook.com/AwqaPumaElTemporizador En la actualidad se halla trabajando en la novela El quijote Verde. http://waltergreulach.blogspot.com/

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