cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

2 min
Sobremorir
Varios |
06.05.07
  • 4
  • 9
  • 1458
Sinopsis

(Desaparezcamos - 4º corte)

Sobremorir



      "Cuidado con el escalón, que te puedes partir el cuello", me dijo una anciana vecina cuando salía del portal, algo ensimismado. Me lo señaló con la misma seguridad con que otras veces había vaticinado el tiempo que iba a hacer por la tarde en función del dolor de sus rodillas (se ríe ella de los meteorólogos). Y así empecé a pensarlo. Me visualicé tumbado en la acera, con un reguero de sangre manando de una brecha abierta en mi cráneo, después de haber resbalado con el escalón, innecesario y traicionero, que preavisa la llegada a mi edificio.

      Después me atropellaron tres veces, las mismas que crucé la calle, me aplastó un palé de ladrillos que se desenganchó de una grúa y me atraganté con el pincho que me ofreció una muchacha vestida de croqueta, en el Carrefour. Resumiendo, la advertencia de la vieja despertó en mí un miedo creciente a cada obstáculo, real o imaginario, que se fue interponiendo en mi camino. Me amparé en una de esas salas acristaladas que han habilitado para los fumadores, dentro de los centros comerciales, pero fue peor remedio, porque ya creí sentir cómo crecía un tumor en mis pulmones nada más empezar a respirar la densa nube de humo que gobernaba la estancia. Haciendo acopio de valor, volví a paso ligero hasta mi casa, prestando especial atención al que, en mi imaginación, ya se había convertido en un abismo insalvable, en lugar del liviano peldaño que innumerables veces había dejado atrás sin siquiera advertirlo.

      Ahora me refugio en mi habitación, con mi teléfono y mi ordenador como único contacto con el mundo. A través de internet estoy abriendo los ojos a la humanidad, haciéndoles conscientes del peligro que les rodea por todas partes. Sé que este lugar no es del todo seguro, así que estoy barajando varias opciones para cuando reuna el valor suficiente para desalojarlo. Por teléfono, he contactado con la que se ha convertido en líder de mi comunidad agorafóbica: Asunción, mi vecina. Ella me ha dicho que no me preocupe, que baje a su casa a tomar el café juntos para que podamos hablar, pero temo que pueda estar planeando mi muerte.
Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 9
  • 4.39
  • -

¿Escribir? Demasiadas aficiones para vivir una sola vez.

Tienda

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
10.03.20
13.08.19
Encuesta
Rellena nuestra encuesta