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3 min
SOLDADITO DE CUERDA ESTROPEADO
Amor |
26.05.11
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Sinopsis

Honor, que no honores, es el único mérito que no se muestra ante nadie.

 

 

Yo, mendiga de tus miradas de soslayo, me encuentro hoy más que nunca condenada a no recibir ni un céntimo de aprecio, sino tan sólo unas míseras migajas de indiferencia que me regalas en la calle por el qué dirán de las señoras. Ese mi pan duro de cada día no me lo des hoy; que el cielo se apiade del alma vagabunda dándole más mundos por los que vagar en busca de milagros. Guárdate tu caridad para algún hospicio de pueriles corazones, que en lo que respecta al mío, jamás habitó tales moradas. Tú, que en ningún momento creíste en mí más allá de unas palabras, esas, esas vanas lisonjas dáselas a cualquier prostituta malpagada, ese puñado de verbos que con desdén me tiraste a la cara, como si de unas tristes monedas se tratara, esperando que tras el detalle, te besase yo los pies y de diese las aún las gracias. A lo sumo te indico un buen sitio para que esperes sentado tales favores; este frío suelo en el que yo esperé tantos días bajo el cielo de invierno, este callejón de grisáceos adoquines donde nunca dejó de llover y del que jamás me moví porque alguien me dijo que a veces con tu carroza pasabas. Siéntate tú en la mortal losa a esperar tus condecoraciones, tú, soldadito de cuerda estropeado, que no aguardas en la vida más que aplausos y loores, que sepas que jamás ve medallas el que ciega sus ojos con pompas y honores.


Honor, que no honores,

es el único mérito que no se muestra ante nadie;

que uno se gana por  pasear entre pobres,

sin que sepan los ricos que en su cena de gala,

hubo entre ellos un hombre sirviendo pucheros y cosiendo jirones.

Fuera el alarde y humildad siempre dentro,

ya sea en el campo de Amor por donde paseen tu féretro,

serás siempre eterno por no haber sucumbido al dorado llamado

del rey Midas que vaga solo entre aureos denarios,

llorando por no haber tocado en la vida la piel de una dama,

lamentando su gélido amor por el oro

frente a los corazones mundanos.

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