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13 min
Sorpresas te da la vida
Drama |
25.04.16
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Sinopsis

Les reciclo uno de los primeros relatos que publiqué.

SORPRESAS TE  DA LA VIDA. 

Por: Leandro Nates

 

 El cuadro de luz del sol matinal golpeando sus ojos desde la luceta en el cielo raso, lo despertó como casi todos los días, cuando no había bebido. Entreabrió los párpados cerrándolos de inmediato queriendo prolongar el sueño al sentir la pesadez del descanso insatisfecho dominándole el cuerpo. Recogido bajo las cobijas, Matías pareció tomar conciencia del nuevo día. Las imágenes difusas de los sueños nocturnos eran reemplazadas por el temor de tener un compromiso grande que no atinaba a ubicar. Hoy tenía el cuerpo de plomo y más cuando en la madrugaba sintió que se ahogaba al despertarlo la tos, lo abrasó el calor de la fiebre y terminó bañado en sudor. El golpeteo suave de la lluvia contra el vidrio de la claraboya lo hundió más en la cama que se negaba a abandonar. Pensó en Lucia y recogiéndose sobre el colchón, abrazó la almohada como si la tuviera al lado acariciándole la cara. De repente sacudió las cobijas parándose veloz, como estimulado por un corrientazo. –Carajo_  musitó. Claro, el creciente sonido del radio en la sala transmutó los desvaríos de amor, apenas iniciados, en cruel pesadilla. La trompeta insistente en la fanfarria escuchada desde la niñez, marcaba las notas repetidas tres veces al día desde las siete de la mañana. …“La cabalgata deportiva Gillette”. En los años de la escuela primaria.  Cuando soñaba ser 'Cochise' Rodriguez, marcando el paso en las carreteras, parado en los pedales de su bicicleta, o Iroldo de Oliveira, metiendo goles en la delantera del Deportivo Cali, la esperaba con ilusión, después del reporter Esso. Hoy le sonaba como diana en el cuartel  pedrada en ojo bueno, teniendo el otro ciego…. Como no. Eran las siete pasadas y debió levantarse temprano. A las siete era el maldito examen y seguro que además de la falta ya se había ganado otro cero, como el de hacía quince días, cuando llegó dos minutos tarde y el profesor no le dejó presentar el quist de microbios,  confirmándole la sospecha de que le habían montado la ‘perseguidora académica’ junto a Medina, por haber pertenecido al Consejo Estudiantil, que acababan de prohibir el rector y el decano. Claro, las directivas de las universidades públicas, estaban estrenando reglamentos, que les habían facilitado el Presidente Turbay Ayala, mediante “El Estatuto de Seguridad”, copiado de ‘mi general Pinochet’ y ya no perdonaban ni una, como en el cuartel de 'mi general Camacho Leiva', “y para barrer con los revoltosos en todas las universidades y facultades” habían expulsado a los principales dirigentes de los Consejos Estudiantiles y a los que se salvaron les aplicaron la ‘persecución por equipos’, encabezada por los profesores de la recién fundada Falange, que de noche pintaba letreros anunciando ¡Muerte a los Comunistas!

_ Vaya, vaya _ pensaba Matías. – “Dijeron que “para  elevar el nivel académico y mantener la disciplina relajada por los tirapiedras y sus huelgas, así como para preservar las ‘buenas costumbres’, amenazadas por esos corronchos, marihuaneros y melenudos que venían con ideas raras a imponer el comunismo y a poner en peligro la moral de nuestros hijos e hijas”;…… pero que va, también reformaron el plan de estudio, suprimiendo antropología y sociología, para clavarnos a estudiar el cuerpo como una máquina, a punta de exámenes en test y a aprendernos de memoria lo que descubrieron los gringos y europeos hace diez años, para venir a recitárnoslo de en las clases y preguntar al pie de la letra en los exámenes,  ……así la cosa está bien jodida y se las tiran de buenos profesores, cuando no son capaces de investigar  y ni siquiera publican una revista… Y para evaluar las buenas costumbres, ¿en qué se basan? …. ¿En la moral del decano, del siquiatra, de los caballeros del Santo Sepulcro y de las beatas de misa a las cinco de la mañana …- ¡No joda! -, musitó Matías intentando apartar sus pensamientos  negativos y reflejando en el brillo de sus ojos, las arrugas en la frente y los movimientos bruscos, mientras se enfundaba los pantalones, la inquietud de la ira creciendo en su cabeza. _ Ya Deben haber terminado el examen. Duraría cinco minutos_ pensaba Matías, imaginándose al profesor: _¡bueno, entreguen ya. El que mire al compañero tiene un cero, rápido, rápido _, acompañando los gritos con ademanes de policía agitando la regla de señalar en el tablero como si fuera un bolillo. – Que cosa tan berraca _, seguía elucubrando Matías, mientras cogía el cuaderno y el lapicero y salía del cuarto, embebido en sus pensamientos:

 

_ Está bien... la medicina exige responsabilidad y hay que dedicarse de lleno a estudiarla y practicarla con sentimiento humanitario, pero tampoco como la enfocan algunos directivos y profesores concentrados en acumular, pacientes, contratos y billete y poner a trabajar a los internos y residentes, atendiendo a sus pacientes, mientras nos llaman a la ‘disciplina’ y al orden que para ellos es copiar con puntos y comas lo que dicta el profesor en sus clases, como hace el siquiatra de neurofisiología y además no interrumpir, e ir peluqueado y formalito y hablar siempre en lenguaje técnico y buscar  ‘buenas compañías’ y novia entre las “niñas bien de los colegios de monjas más distinguidos de la ciudad”, para casarse con una de ellas cuando ya pueda colgar el diploma en el consultorio…pero, que va… Esas son guevonadas y la mayoría de los tales ‘sabios’ de la facultad, no son más que una partida de mediocres, descrestadores que sólo se preocupan por acaparar puestos en la Universidad, en los Seguros Sociales, en las Cajas de Previsión y pacientes particulares para sacar billete, pero no investigan ni descubren, ni escriben nada y nos ponen a recitar de memoria para formarnos como máquinas automáticas, vendedoras de las drogas que a diario vomitan las transnacionales de los laboratorios y con el ejemplo de su riqueza acumulada, su ostentación arribista y los lujos que se prodigan nos inducen a que sigamos su ejemplo, ojalá en otras ciudades donde no les hagamos competencia……ya convirtieron la medicina en un negocio hereditario con el nuevo reglamento que aprobaron en los Consejos Académico y Superior para poder matricular a los hijos de los médicos y profesores con un puntaje del Icfes inferior al exigido al resto de aspirantes……..¡ Que vaina! la medicina y la mayoría de las carreras cada día se vuelven un producto más de los que se compran y venden en ésta ‘civilización del progreso’, de lo inferior a lo superior; de lo salvaje a lo moderno; de lo sucio a a lo limpio; del piso de tierra a la baldosa y el mármol; de las guerras a flechazos y arcabuzasos a las de misiles atómicos; de los caballos de carne y hueso a los de fuerza de los motores; del abono orgánico al químico bien caro y tóxico; de la biodiversidad animal a la uniformidad de la monocria y el monocultivo…..no joda, que detallitos de mierda tiene éste mundo en el que sobrevivimos”, pensaba Matías, mientras salía de su cuarto, caminaba por el corredor, entraba al baño, orinaba, abría la llave del lavamanos y metía la cabeza en el chorro de agua fría, se lavaba las axilas y se peinaba.

_ Matías, Matías, el café está servido_

_Ya voy _,  respondió con voz áspera, mientras se secaba la cara, caminaba hasta el comedor y sin sentarse cogía la taza con café negro acompañándola con un pan que engulló con afán.

_  Desayune despacio mijo que no le aprovecha. ¿Por qué amaneció así, como llevado del diablo?_

_ Tenía un maldito examen y me desperté tarde_

 _ Tranquilícese, hable con el profesor para que se lo dejen presentar después_

_ Ése, no acepta nada y me ha montado la perseguidora, junto con el profesor de parásitos, para sacarme ya que no pudieron echarme junto a los demás del Consejo Estudiantil, por ser mi tío Presidente del Consejo Superior de la Universidad _

_Deje esa maldita política de sacrificarse por los pobres que son desagradecidos y ni se dan cuenta que usted está luchando por ellos y cuando estén mejor que usted se van a alegrar de verlo comiendo mierda...... estudie, gradúese y después haga lo que le venga en gana. Y no vuelva a fumar la puerca marihuana _.

_Fumándola o no, seguro que es así mamá y yo mejor me voy a la facultad, a ver qué pasa.... nos vemos _

Matías salió a grandes zancadas rumbo al paradero del bus, que demoró en llegar. Las siete y veinte, alcanzó a distinguir en el reloj del conductor.

-_Debo tranquilizarme porque si no la embarro. Da igual llegar cinco o 30 minutos tarde_ pensó, mientras se abría paso con dificultad, entre los canastos y bultos que llevaban algunos de los pasajeros. Se detuvo en el primer espacio que encontró cerca de la puerta de salida y se agarró a uno de los tubos para no perder el equilibrio en los  bruscos cambios de velocidad. Al bus cada vez le entraban más pasajeros y pronto quedó  aprisionado. A un lado sintió un cuerpo que se le recostaba desmañadamente, miró de reojo,  era una hermosa trigueña de unos 18 años. En el frenazo del siguiente paradero se le acercó  aún más, sintiendo la punta de sus senos erguidos sobre su pecho y el rozar de sus muslos contra los suyos. Cabreado por la mirada bruja de la vieja de al lado que podía tomarlo por un sádico, aprovechando el espacio dejado por dos estudiantes que se bajaron se corrió unos centímetros hacía la puerta, pero la hembrita lo siguió y en el siguiente frenazo otra vez la tuvo acomodada junto a su cuerpo sintiendo la fuerza y el calor de sus muslos y la suave sinuosidad de sus senos apretándolo y el olor a fruta de su pelo recién lavado. Durante algunos segundos Matías se abandonó a gozar la sorpresiva situación. Hacía más de tres meses que no sentía el olor y el  roce de un cuerpo de mujer.

Era accidental el encuentro, pero sin duda la trigueña de ojos cafés lo disfrutaba tal como lo reflejaba el titilar de sus pupilas y además no hacía esfuerzos para correrse hacía el espacio vacío que habían dejado tres señoras al bajarse frente a la iglesia de la virgen de Fátima.

La mirada inquisidora de la anciana con pañoleta cubriéndole la cabeza,  lo hizo correrse unos centímetros, pero en el siguiente frenazo, cerca del mercado, de nuevo la hembrita quedó apretada contra su cuerpo rozándole el pene con sus muslos excitándolo hasta despertarlo y ponerlo firme.

_ Una de estas es la que necesito-, pensaba Matías.

_Tanto tiempo metido en los libros de medicina, en los salones, laboratorios, en el anfiteatro disecando cadáveres y de repeso a la salida de clases en reuniones del Consejo Estudiantil y del grupo de trabajo revolucionario, para leer sobre filosofía materialista, economía política y discutir sobre los planes de trabajo político. No joda, a duras penas un baile o un cine. Me hace falta una novia, pero lo berraco es encontrarla en medio de ese poco de pequeño burguesas y arribistas de la facultad, que no hablan sino del Club Popayán y del Campestre y sólo piensan en un novio rico y formalito.

_ Huy, ésta hembra se me está arrimando mucho, está bien arrecha y ya me tiene el chimbo, como un riel y ya se me nota levantando carpa sobre el pantalón. No le digo las que le pasan a uno. Yo preocupado por el berraco examen y ahora esta hembrita me viene a dejar bien toreado, porque no demora en bajarse. Será que le digo algo, por sí las moscas en el futuro.

¿ Qué horas tenes? –Las siete y 28-- ¿Cómo te llamas?

_  Nelly.

_Me gustaría volver a verte-_De pronto nos encontramos en la calle o en otro bus- dijo sonriendo,  mientras se apartaba de su cuerpo para caminar hasta la puerta y bajarse en el siguiente  paradero.

_ Es una calienta huevos _, pensó Matías. –Le gusta que la rocen y a la hora de la definición nada, como la delantera del deportivo Cali sin Iroldo de Oliveira y el negro Gallego. Pero en fin me ayudó a olvidar el maldito examen, que ya lo debo tener coronado con un cero _.

Al fin paró el bus frente a la facultad. Matías se colgó de los dos tubos del techo interior para saltar los bultos y canastos que acababan de subir en la plaza de mercado del barrio Bolívar. Salió presuroso encontrándose a sus compañeros frente a la entrada de la facultad tomando el sol de la mañana que empezaba a calentar abriéndose entre las nubes

Con temor le preguntó al negro Guillermo, que era serio.

¿ Qué pasó hermano, me clavaron otro cero?

_Se salvó hermano- el profesor no vino, dizque le dio un infarto _

_ Con tal que no vuelva, aunque se salve _, respondió Matías, mientras  tarareaba “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”.

.

¿ Qué pasó hermano, me clavaron otro cero?

_Se salvó hermano- el profesor no vino, dizque le dio un infarto _

_ Con tal que no vuelva, aunque se salve _, respondió Matías, mientras  tarareaba de “Pedro Navaja”,  la canción de Rubén Blades, con La Fania el estribillo “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”-.

 

 

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Escribo por necesidad de expresar lo que no puedo hablar con mis conocidos y otras personas que nos limitan con su presencia y nuestros temores y prejuicios. El papel nos permite contar historias sin las limitaciones de tener alguien al frente. Me ha gustado leer desde la niñez y empecé a intentar con la narrativa a mediados de la década del 70 del siglo pasado.Soy columnista de algunos periódicos regionales en Locombia. Publiqué mi primer libro "Relatos en busca de Título" en 2011 .

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