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11 min
SOY UNA BRUJA
Varios |
22.10.09
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Sinopsis

El sábado quedamos en la casa de Adrián- exclamó Marcos por teléfono. Yo estaba estudiando hasta altas horas de la noche, teníamos un examen de Química y no podía suspender.
-¡No! Lo siento Marcos, no quedaré el sábado con nadie, ¡tengo que estudiar! Y tú deberías hacer lo mismo, ya sabes que ese examen del lunes es crucial para nuestro ingreso en la universidad.
- Lo sé, lo sé, estudiaremos el domingo, escucha el sábado tenemos una sorpresa.
-¿Una fiesta? Interrumpí…
-Bueno no es una fiesta en realidad, aunque están invitados, Juan, Javi, Alicia y Susana. Quedaremos en la casa de Adrian porque sus padres se van al pueblo.-Vamos Lucía no te lo pienses, sólo será un par de horas a lo sumo… te vendrá bien para despejarte de estrés de los estudios, ¿qué me dices?
-De acuerdo, pero sólo un par de horas, ok?
Colgué el teléfono y no le di más vueltas a esa llamada hasta que Susana vino a recogerme el sábado en su coche, y de camino a nuestra cita, me sorprendió con su confesión.
-Me alegro Lucía que hayas decidido venir hoy, yo pensé que tú rehusarías a la invitación.
-Bueno la verdad es que no debería estar aquí, tenemos un examen difícil de lidiar, pero tal vez como me dijo Marcos necesitamos un breve respiro…
-Pero Marcos ¿te contó algo?
-¿Algo? Pregunté mirando a Susana, sus ojos se desviaron por breves instantes de la carretera y se posaron en mi rostro.
-Lucía, tenemos una tabla de ouija.
Un escalofrío recorrió mi piel, me estremecí sólo con escuchar esa palabra. Le tenía demasiado respeto hacia las sesiones de espiritismo, el hablar con las almas perdidas no era uno de mis hobbies favoritos y así se lo hice saber a mi amiga.
-Mira Susana, creo que me iré a casa, ahora cogeré un taxi y…
-No seas tonta Lucía, yo tampoco creo mucho en estas cosas pero ya sabes que Marcos es un forofo de las situaciones paranormales.
Convenciéndome subimos en el ascensor hasta el quinto piso, ya desde el rellano de la escalera, escuché voces y risas a través de la puerta.
Me olvidé por unos instantes lo que me había contado Susana, y después de unos cubatas y unos chupitos de licor, mi mente se hallaba en un estado de confusión permanente.
Lo que sucedió aquella noche lo recuerdo borroso, ¿Qué ocurrió? ¿A quién se invocó?
Amanecí con una resaca impresionante en la cama de Adrian, intenté incorporarme al notar los rayos de sol sobre mi rostro, cerré instintivamente los ojos, y después de desperezarme me senté en el bordillo de la cama.
Me hallaba totalmente agotada, me habían abandonado las fuerzas, toqué a Adrian que dormía plácidamente a mi lado, pero haciendo caso omiso a mis llamadas, se dio la vuelta y siguió durmiendo.
Me sorprendí con el anillo que se hallaba en uno de mis dedos, lo contemplé y a la luz de los rayos del sol irradiaba un brillo inusual. Los colores del arco iris se entremezclaban. Los parpados me pesaban y de nuevo somnolienta me estremecí y quedé sumida en un profundo silencio.
•      * * *
Química y matemáticas eran los huesos de mis asignaturas, había intentado inútilmente dar unas clases particulares, tenía que aprobar ese lunes, y maldecía mentalmente a Marcos por haberme llamado ese día.
-Soy tonta, es que soy tonta. No debí quedarme ¿y ahora qué?
Me encontraba en medio de aquella aula, comprobé que el profesor repartía los impresos de los exámenes, suspiré y me concentré en la lectura.
Aún no había comprendido la primera pregunta, cuando mi mano instintivamente buscó el bolígrafo que reposaba sobre la mesa, y como si obedeciese a una orden, mi mano y mis ojos seguían incesantes y respondía a las preguntas de forma inexorable.
Me detuve con el pensamiento, ¿qué me estaba sucediendo? La secuencia de la formulación no la recitaba de memoria, y sin embargo allí sobre el papel, empecé a despejar las incognitas.
Furiosamente intenté abandonar de mi mano el bolígrafo, pero este parecía estar poseído de una fuerza misteriosa.
Creí escuchar unas voces que en mi mente repiqueteaban… ¡sigue, sigue, no abandones!. Era una voz sorda, ahogada apenas perceptible por el oído humano… yo lo escuchaba porque la tenía dentro de mi… ¿dentro?
En el momento que firmé el impreso del examen, el bolígrafo se despegó de mi mano, y rodó sobre la superficie de la mesa, no pudiendo evitar que cayese al suelo estrepitosamente y escuchase un…
-Shssss, ¡Silencio!
Escuché risas, más bien podría jurar que era una risa sonora, burlona, me asusté por si alguien la escuchaba, pero comprobé que todos mis compañeros estaban inmersos sobre sus impresos. De nuevo miré hacia el mío, estaba perfectamente cumplimentado, todas las preguntas habían sido contestadas y podía jurar en aquel momento que no había cometido un fallo.
Cuando minutos más tarde, charlábamos dando unas caladas al cigarro que compartíamos Adrian y yo, no pude decir que mi mano había hecho un excelente trabajo. ¿Mi mano? ¿Mi mente? ¿Quién era el dueño de mi persona?
No pude responder a mis preguntas, cada día me encontraba con menos fuerza físicamente pero más activa mentalmente.
Reía y lloraba simultáneamente, mi hipotálamo estaba descontrolado, mis biorritmos descompensados, y mi padre y mi hermano asustados, por mis reacciones repentinas.
Vivíamos los tres juntos, desde la muerte de mi madre, acontecida hacía algunos años ya. Mientras yo seguía añorándola, parecía que los dos varones de la casa se hallaban inmersos en su mundo irreal. Tengo que decirles que yo reprochaba su conducta, pero ellos hacían el nimio caso a mis llamadas de atención.
•      * * *
Cuando comprobé mis notas en la lista definitiva en aquel envejecido corcho no podía dar crédito a lo que estaba sucediendo.
-Mira, la mosquita muerta que callado se lo tenía…Era Marcos quién hablaba, y por su tono de voz pude comprobar que estaba tremendamente enfadado. Y no era para menos, su nota media no había superado el 4,2. No se resignaba a repetir de nuevo el curso, pero más le molestaba ver las felicitaciones de mis ex compañeros.
-Un 9,7 Lucía, en nota media, es un logro difícil de superar, ¿a qué te vas dedicar?
-¡Creo que a la investigación!… Yo misma me sorprendí con la respuesta que di, nunca había sido brillante en Ciencias y sin embargo ahora estaba completamente segura, que a ello quería dedicarme.
Regresé a casa dispuesta a averiguar la verdad… yo sabía perfectamente que mi mente había sido poseída por alguien, ¿pero quién era y porqué?
Imaginé que la sesión de la guija, había sido el medio para llegar ella hasta mí… y digo ella, porque esa misma noche noté su presencia, cuando me cepillaba el pelo, delante del espejo, pude notar como una ráfaga de luz, y creí percibir una doble imagen en el espejo, una mujer de cabellos largos y oscuros. Yo no podía ser, porque mi cabello era de un castaño rojizo. Aquel acontecimiento no dejo de causarme un gran desasosiego.
-Debe ser todo fruto de mi imaginación, sí eso debe ser.
Había olvidado el anillo que portaba en mi dedo aquella fatídica mañana, lo había guardado y casi olvidado de él, pero me acerque instintivamente hacia el joyero que pertenecía a mi madre, allí junto a un collar de perlas de ella que guardaba con sumo cuidado, estaba el anillo.
Lo cogí entre mis manos y lo contemplé a la luz de la lámpara… sus piedras de colores cambiaban de color como el arco iris, nunca había contemplado nada igual, de pronto, un diminuto cubículo se abrió y un liquido color ámbar se derramó sobre mi piel, produciéndome una leve irritación.
Con sumo cuidado lo cerré de nuevo, permitiendo que una mínima dosis del líquido quedase en aquel cubículo.
Tengo que intentar averiguar de qué se trata… pensé mientras enjuagaba mis manos bajo el agua fría del grifo.
Divisé un enrojecimiento en la palma de mi mano, pero no pensé más en aquello.
Durante el fin de semana siguiente, noté como iba perdiendo peso, las fuerzas me abandonaban totalmente, y no sabía lo que me ocurría.
Decidí que aquella noche hablaría con Marcos, quien estaba sentado en un banco del parque, apoyando sus manos en la barbilla, mientras escuchaba las discusiones de sus amigos.
-Marcos, quiero hablar contigo.
- A ver señorita sabelotodo ¿que quieres saber tu?
Por la forma que me contestó dejó entrever que seguía enfadado conmigo por el buen resultado del examen.
Pero tuvo la delicadeza de levantarse y ambos nos alejamos de las miradas indiscretas de nuestros amigos.
-¿Y bien? Marcos, preguntaba con cierto miedo, presentía que algo no marchaba bien.
-Anoche tuve un gran ataque de pánico.
Marcos la miro en silencio, y la invitó a sentarse junto a él.
Moví la cabeza, negando lo evidente.
-Se que algo pasa dentro de mí. Lo presiento, es más ayer la volví a ver.
-¿A quién?
-No lo sé, es una mujer, me quedé inmóvil frente al espejo, la esperé, sabía con certeza que no tardaría mucho en aparecer… y la vi… vestida con un vestido de terciopelo granate, un vestido de época medieval parecía. Sé que tuvo que ser la noche de la tabla, tienes que decirme a quien invocasteis
Marcos carraspeó nerviosamente. -¿Y cómo reaccionaste? Preguntó con curiosidad.
-Me quedé muda, pasé un miedo terrible, y más miedo de que yo misma sintiese pánico, ¿me entiendes?
Se calló y sacó un cigarrillo de su cajetilla, y nerviosamente comenzó a fumar. Me ofreció una calada pero rehusé.
-Siempre invoco a mujeres, ya sabes mi pasión por vosotras. Marilyn Monroe, Cleopatra, pero ella es Lucrecia Borgia.
La confesión de Marcos me pilló por sorpresa, y no podía dar crédito a lo que estaba escuchando.
-Yo veo en las mujeres sólo la belleza, y esa mujer es enigmática, me sentí atraído por ella, y últimamente en cada sesión es a quien invoco.
-¿Lo conseguiste? Pregunté asustada por la respuesta.
-Creo que si…
* * *
No he vuelto a ver a Marcos durante estos días, mis amigos me han dicho que está muy raro, y no coge las llamadas de teléfono.
Yo sigo indagando en la vida o leyenda de Lucrecia Borggia, quien poseía un anillo con un cubículo lleno de veneno, con el cual envenenó a su padre y su hermano. Se trataba de un veneno mortal en pocos segundos y que no quedaban rastros de él, a los pocos minutos de su ingestión. Entonces descubrí su pasión por la química. Había investigado bien todo sus componentes para elaborar tal mortal veneno.
Ella sigue dentro de mí, organizando mi vida. Esta madrugada mi padre y mi hermano llegaron borrachos a casa, y les empecé a echar una buena bronca.
-¡Eres tan bruja como tu madre!…me increpó mi padre, y mi hermano le siguió la broma.
-Bueno papá, realmente las mujeres son todas unas brujas… muy muy malas… Sólo escuché risas, palabras obscenas y al final un gran portazo en sus respectivas puertas de las habitaciones.
Me he sentido dolida, por cómo ha insultado a mi madre. Y entonces la he visto a “ella” a Lucrecia sonriéndome a través del espejo, y me ha señalado el anillo que lleva puesto en su dedo.
Yo también le he sonreído… mañana mi hermano y mi padre degustaran pollo al ajillo, con vino blanco. Puede ser que me feliciten por el sabor tan especial que encontraran. He vuelto a sonreír acariciando el anillo. Y he vuelto a sonreír pensando en mañana.
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  • Genial, ¡me ha gustado mucho!
    Se de otro Adrián que sabe mucho de estos temas, algún día te contará algunas de sus experiencias, aunque el no ha envenenado a nadie,..aunnnnn...jejejej, muy bueno brujilla
    "realmente las mujeres son todas unas brujas" XDDD. Y eso que decía Ío, es ouija: oui (francés) ja (alemán); sísí sería es español-español jeje. Estuvo muy simpatico :)
    ¡Qué bruja tan bruja! Me ha gustado mucho Lucy, y eso que el tema del espiritismo me impone un poco... Un final maquiavélico. Besos.
    jeje, pero una bruja bien mala. Aunque con lo del examen, pues oye, que no hay mal que por bien no venga. Aunque tendrá que andarse al loro con los del CSI, que hoy en dia están muy puestos. Lei sobre los Borgia en un libro de Mario Puzo, y relamente eran de cuidado. Pero bueno, aqui Lucrecia solo es la escusa para un relato fresco y divertido.
    me ha encantado, que bueno " he vuelto a sonreir acariciando el anillo", un tanto perversa sí eres, jeje, un beso
    Pero que mala que mala jejjejejejejeejj Que imaginación tienes, Lucia. (Corrige "guija", es "ouija"). Besos
  • Llegó mi turno... esta semana estaba muy liada pero no he querido que pasara más tiempo... así que Roberto es hora de que pienses en una buena venganza... jejeje. Esto se acaba y me da penaaaa...lo he pasado bien. Gracias a todos por dejarme compartir espacio en estas páginas.

    La historia se reparte en tres capítulos...los niños soldados y el porqué de su crueldad. Siempre detrás de ellos está la mano negra...

    La historia de Samir la voy a repartir en tres entregas...

    Espero que no tengamos que esperar a esto para firmar un contrato indefinido... ojalá se arreglen las cosas pronto...

    No he podido evitar incluir un toque de romanticismo...drama...y alguna sorpresa. Espero que os guste,lo he escrito con mi mejor intención y he disfrutado haciéndolo. Ahora le toca a nuestra compañera Marfull así que ánimo, y a seguir escribiendo que es lo de que se trata.

    De lo bueno a lo malo solo hay un paso...y viceversa...

    A veces se escoge el camino equivocado para llegar a un fin...

    Una ilusión... un hecho... y no solo una vida destruida. Es un relato largo y por eso lo enviaré en tres o cuatro capítulos. Me apetecía volver...

    A escribir se aprende escribiendo, no dejemos nunca de hacerlo.

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Me gusta escribir para transferir a la realidad cosas positivas. Y en esta balanza de la vida además de obligaciones compartimos aficiones.

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