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8 min
Spin-off “Crónicas de Mr. López P2: El primer Mr. Juárez.”
Varios |
12.06.19
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Sinopsis

En una pequeña villa llamada Siurne situada en la zona más alejada del continente, muy cercana a la frontera con la zona boscosa (considerada por el continente como hereje ya que no les gustaba tanta vida por metro cuadrado), vivía en una pequeña choza un muchacho llamado Demain, acababa de cumplir la mayoría de edad y se disponía a viajar por el continente. Nunca le interesó mucho la idea pero le interesaba menos quedarse solo en su casa, había perdido a su madre poco después de nacer y su padre había muerto cuando él tenía trece años ahuyentando a tortuga erizo gigante que apareció cerca de la aldea. En esos tiempos había poca restricción y sólo con haber cumplido los diecisiete años se les permitía a los hombres abandonar la aldea, las mujeres no lo tenían permitido para mantener poblada la aldea, los hombres iban y venían cada día desde otras zonas para comerciar, incluso algunos de tierras muy lejanas tenían propiedades en Siurne por lo que en ocasiones era una alegría que alguno de ellos se largara para siempre. Entre sus ahorros y la venta de su casa Demain consiguió unos quinientos ochenta y cinco kets, una cantidad bastante decente para comenzar su viaje, tuvo que gastar ciento cincuenta en un trineo de una persona y ciento tres en una túnica para el desierto y provisiones, que según le habían dicho duraría cerca de una semana. El trineo no fue nada barato, pero aun así estaba en pésimas condiciones, con las rachas de viento el mástil sonaba con un crujido tan fuerte que parecía que se iba a partir en cualquier momento y los tablones de la base se tambaleaban como si hubiera un terremoto, daba la impresión de que estaban unidas por cuerdas muy débilmente atadas. Mientras avanzaba apenas se fijó en los alrededores por miedo a que se rompiera su transporte pero era imposible no fijarse en los cardúmenes de peces grava que dejaban mostrar su dorso en la superficie del suelo mientras huían de un lagarto gris que corría a toda velocidad sobre la arena hasta que dio un gran salto y se lanzó como una flecha hacia esta que la atravesó como si de agua se tratase y salió lentamente con la boca cargada de peces. Ya se iba acercando la noche por lo que decidió detenerse entre unas rocas que parecía que lo ocultarían bastante bien, abrió su bolsa y sacó la comida y agua que había comprado, la comida no era muy buena eran como pequeños bloques que no tenían ningún sabor sin embargo le aseguraron que tendrían los nutrientes necesarios para sobrevivir en el desierto y que como apenas tenían olor no llamaría la atención de criaturas nocturnas. Armó una pequeña fogata con plantas que habían cerca de él que encendió al caer la noche y la dejó mientras dormía. En la madrugada un sonido extraño lo despertó, era como algo arrastrándose; la fogata ya se había apagado así que tomó una antorcha que llevaba en el trineo y la encendió, miró detenidamente a cada dirección apuntando el fuego hacia el piso, pero no vio nada y ya no se escuchaba el sonido. Se relajó un poco y se volvió a acostar, no sin volver a prender la fogata, pero no pudo dormirse. Al amanecer se levantó lentamente, apagó la fogata, que el aburrimiento y el miedo le hizo mantener viva toda la noche; recogió todo su equipaje y se dirigió a su trineo, cuando lo miró dio un salto hacia atrás, una enorme cola de algún animal estaba alrededor del trineo, Demain la siguió con la vista para encontrar el origen pero no lo encontró, enseguida se percató de que era una serpiente. Inmediatamente trató de levantar el trineo por encima del cuerpo del animal, pero se le resbaló y la golpeó, la cola comenzó a moverse lentamente hacia atrás de las rocas y desde el otro lado salió la cabeza que lo paralizó de miedo. Siguió emergiendo hasta que se mostró completamente, en ese momento comenzó a elevar la cabeza en la que tenía algo como un casco de hueso pegado a la piel y de un color oscuro que brillaba con el resplandor del sol, se quedó mirando fijamente mostrando la lengua con cada movimiento, Demain se obligó a moverse y salió disparado hacia el trineo.
La serpiente elevó su cola casi tanto como la cabeza y lo atacó, por suerte el ataque falló, golpeó al trineo que ahora parecía la preparación de una fogata, el muchacho se fijó en la cola del reptil y, éste también tenía la punta de la cola recubierta del extraño hueso que tenía en la cabeza. Demain no pudo hacer más que apostar por su velocidad, corrió desesperadamente por varios minutos, no se percató de que la serpiente ni se había molestado en perseguirlo, para cuando se detuvo no sabía ni de dónde había venido, se dejó caer en el suelo para recuperar el aliento y cuando fue a tomar agua de la mochila, se dio cuenta de que la dejó tirada en las rocas con la serpiente y aunque ella no estuviera allí había recorrido mucho camino y sus huellas apenas se distinguían, volver no era una opción debía continuar hasta la siguiente villa. Pasó horas andando por el desierto pero no había ni rastro de alguna aldea en las cercanías y además ya se estaba ocultando el sol. A pocas horas de anochecer Demain se desplomó en el suelo, apenas se podía mover, pero un poco lejos de ahí divisó algo que llamó su atención, no había viento ni nada que indicara una tormenta de arena, pero a unos metros de él un pequeño vórtice de arena rodeaba una figura redondeada. Este fenómeno llamó su atención y poco a poco se fue arrastrando hacia allá; muy cerca de él se quedó mirando hasta que vio que era un cactus, aunque estaba algo decepcionado recordó que estos almacenaban agua, así que con precaución fue acercando la mano y mientras lo hacía la arena dejaba una abertura que le permitió tocarlo como si lo estuviera esperando, la sed y el hambre hizo que apenas se sorprendiera, y continuó acercándose, cuando estaba a punto de cogerlo algo le empujó el brazo y le obligó a encajarse las espinas en la palma de la mano, el dolor sumado al cansancio le hizo desmayarse. Durante unos momentos se encontró en plena oscuridad, luego a unos metros de él apareció una luz que brillaba sobre un hombre muy viejo y demacrado con grandes bolsas bajo los ojos y una mirada intimidante, más luces se fueron encendiendo a su alrededor hasta quedar rodeado, bajo cada luz había un hombre, todos muy viejos y con cara de pocos amigos. El primero dio un paso al frente y le dijo:
- No te has dado cuenta, no puedes hacer nada por ti mismo, apenas duraste dos días en el desierto ¿Crees que a alguien le va a importar? Por supuesto que no tú no eres nadie al igual que nosotros. Aunque parezca que no tienes salvación, te queda una salida…. Olvida todo lo que eres y lo que serás, únete a nosotros; somos nada vestigios de lo que éramos en vida, no podemos interactuar directamente con el mundo exterior por eso te necesitamos, serás el contenedor de nuestro odio, por supuesto no te lo pedimos de buena fe, a cambio vamos a salvar tu vida y te daremos un gran poder.
El hombre extendió la mano hacia Demain esperando su respuesta, éste dudando fue acercando la mano hasta que se tocaron, en ese momento a gran velocidad grandes cantidades de imágenes invadieron la mente de Demain sin que pudiera hacer algo, al final vio la cara del viejo que le habló, varios años más joven y con una gran sonrisa.  
Demain se levantó de un salto, el cactus ya no estaba, miró hacia el sol a punto de salir, y comenzó a caminar como si supiera hacia dónde iba. Parecía otra persona, el brillo de sus ojos había desaparecido, tenía la piel mucho más pálida como si no hubiera visto la luz en mucho tiempo y su cara esbozaba una sonrisa malévola mientras miraba a Debian una pequeña ciudad cercana al río más grande del continente.

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