cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

14 min
Tara y las mercenarias bestiales.
Fantasía |
27.11.19
  • 0
  • 0
  • 90
Sinopsis

Un borrador que tengo por ahí abandonado con simbionstes alienígenas que combinan a humanos con animales. Tengo más escrito pero pongo algo para enseñar.

El origen de las semibestias.

Hace cientos de años cayó un meteorito que se dividió mientras descendía al planeta en varios fragmentos.

Dentro de los fragmentos iba unos simbiontes alienígenas que cuando entraban en contacto con una especie de suficiente inteligencia permitían recombinarse a la especie que infectasen con otra que estuviese en las inmediaciones otorgándola las posibles ventajas que tuviese esta segunda a la más inteligente.

Una vaquera cuidaba de sus vacas, era una rubia de las tierras del norte que dio comienzo a la dinastía de las reinas de los hombres toro.

Un par de pastores de interior del gran continente iban con su rebaño de ovejas y al caer el meteorito el hermano mayor tenía más cerca a su perro mientras que el menor estaba más cerca de una oveja.

Una mujer en la península del suroeste jugaba con su gata cuando cayó un cacho de meteorito en su jardín.

Un mensajero iba a lomos de su caballo en el lejano este cuando vio como caía un meteorito y se acercó curioso a investigar.

Y la última aparición de nueva raza se dio en el sur cuando una mujer alimentaba a sus cerdos y el último cacho de meteorito cayo en las inmediaciones su granja.

Los descendientes heredaron la capacidad de transformación en semibestias y en animales dando inicio a unos nuevos reinos gracias a la enorme fuerza que adquirían al transformarse en semibestias.

Si se mezclaban entre ellos la descendencia no solía ser capaz de transformarse salvo que uno de los padres viniese de una línea muy pura y el otro apenas tuviese sangre de animal en su linaje.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La protagonista Tara.

Tara era la hija de un comerciante viudo de nombre Rangal y una eslava por la que pagó una gran suma en una subasta llamada Tandarina.

Esta esclava era de la raza de los hombres toro, raza famosa por los generosos bustos de sus hembras.

Gracias a que su padre era un comerciante acomodado en el reino de Roka a Tara, nombre compuestos por las primeras sílabas de los nombres de sus padres, no le faltó una buena educación junto con los dos hijos del matrimonio que tuvo su padre.

El tutor les enseñó a todos los hijos de Rangal a leer, a escribir y algo de geografía e historia.

El jefe de los escoltas de las caravanas de su padre les enseñó a todos a luchar con armas.

Y el propio Rangal les ilustró en el comercio y el innoble arte del regateo.

Pero Tara siendo consciente que la rica familia de la mujer muerta de su padre no permitiría que ella heredase el imperio comercial decidió buscarse la vida de otra manera y al menos su padre la equipó de una manera aceptable para el reto que tenía por delante y la dio cincuenta monedas de plata.

Tara llevaba un especialmente ancho vestido que llevaba un enganche que al soltarse permitía que no se rompiese cuando ésta se transformaba en semibestia.

Unas placas de metal unidas mediante tiras de cuero colgaba muy poco prietas de sus hombros.

Pero cuando pasaba de su metro noventa a sus tres metros y medio transformada el vestido que la llegaba casi hasta los pies apenas la cubría muy por encima de las rodillas y las tiras de cuero que colgaban de sus hombros iban cerca de su cuello que crecía fuerte y ancho.

Y como arma llevaba una enorme hacha a dos manos con filo doble que podía portar gracias a su herencia genética que aumentaba la fuerza de sus portadores a pesar de no transformarse en semibestias y su nada despreciable metro noventa como humana.

Lucía una larga melena rubia que cuando se transformaba en semibestia daba un aspecto muy extraño y sus ojos verdes al agrandarse se hacían aterradores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Formando la banda, las arqueras.

Tara se adentró en la taberna llamada: “el bebedor empedernido”.

Sabía que allí se reunían algunos mercenarios que se dejaban contratar por un precio “alzado” pero por desgracia para ella en los otros antros de mala muerte donde había tratado de reclutar mercenarios para formar una banda no había tenido ningún éxito.

En esta ocasión tuvo más suerte, tras adentrarse en la taberna y preguntar al encargado la zona donde se podían reclutar aventureros este le indicó un reservado donde ponía: Oficina de reclutamiento.

Al entrar observó extrañada a un hombre muy bajito con un ridículo bigote blanco por culpa de su indescifrable edad y mal estado.

Tara pensó que tal vez era éste el que dio nombre a la taberna pero se abstuvo de hacer algún comentario al respecto.

Saludó y dijo su nombre y lo que quería.

El hombrecillo que no se sorprendió al ver a la mujer de gran altura dijo que los hombres no querrían trabajar con ella y que por suerte para ella había dos aventureras que buscaban lo que fuese y otra que sería algo cara pues era una semibestia.

Sacó unos papeles con datos acerca de lo que tenía por allí para ofrecer pero en cuando encontró a las mujeres guardó el resto de papeles.

De un enorme montón solo quedaron dos hojas.

En una aparecía el dibujo de un par de hermanas Windi y Quindi y datos como su altura, apenas medían metro sesenta y dos la mayor y sesenta y uno la menor. El color de pelo y de ojos, …

Su habilidad con el arco que según los datos era notable, el equipamiento que llevaban cada una de ellas que era simplemente un arco hecho por ellas mimas, un carcaj barato con quince flechas y una daga de baja calidad.

Ponía algo de información acerca de que eran hijas de un campesino que tenía tierras en propiedad pero que se arruinó y que se habían dedicado a cazar en el bosque y abajo del todo lo más importante, el precio que pedían por mes de trabajo.

Aquí la cifra era de tres monedas de plata por ambas, era un precio relativamente bajo para un par de supuestas notables arqueras, puesto que un mal aventurero pedía dos monedas.

Lo cual indicaba la desesperación que debían tener por trabajar.

Tara observó la hoja de arriba abajo y dijo que sí estaba interesada en tener una reunión con ellas para ver que tal disparaban.

Luego fue a ver la otra hoja de la otra candidata.

Acechadora Nocturna era su nombre.

Venía que pertenecía a la raza de los hombres gato, armadura de cuero, dos espadas curvas de excelente calidad y tres dagas arrojadizas de buena calidad.

Altura de metro setenta, pelo negro y ojos amarillos.

Sin información extra excepto el precio, quince monedas de plata.

Lo normal es que un hombre semibestia pidiese mínimo diez monedas, y quince o incluso veinte no era descabellado para uno que fuese bueno, pero a las mujeres solían pagarlas menos y que una pidiese quince no era muy común.

También le dijo al hombrecillo que quería tener una entrevista para ver sus capacidades.

El hombrecillo dijo que volviese mañana por la mañana y estarían Windi y Quindi pero que para contactar con Acechadora Nocturna necesitaría más tiempo.

A Tara le pareció bien y salió del cuarto y le preguntó al tabernero si había un lugar para dormir en el piso superior de la taberna y cuando costaría.

El tabernero hizo un gesto afirmativo y solo dijo: Tres de cobre, a lo que la mujer respondió: La llave por favor.

A la mañana siguiente acompañó a las hermanas desde la oficina de reclutamiento hasta las afueras del pueblo y allí ambas comenzaron a disparar flechas a diversas distancias impactando la mayoría de las veces donde querían que la flecha llegase.

Windi la mayor era ligeramente mejor que Quindi, pero amabas eran buenas y baratas arqueras.

Las preguntó si tenían alguna experiencia en combate y ambas se miraron con caras apesumbradas y los ojos marrones abiertos como platos y Windi negó con la cabeza agitando su melena marrón.

Ellas pensaron que Tara no querría contratarlas pero Tara estaba igual de necesitada de compañeras que ellas de dinero.

Así que las dijo que no había problema por eso y volvieron a la oficina de reclutamiento donde el hombrecillo las recibió con cara seria esperando a ver que decía Tara.

La sonrisa creció en su cara cuando Tara dijo que las contrataba y él supo que cobraría tres monedas de cobre, un diez por ciento de tres monedas de plata no era mucho pero era mejor que nada.

El hombrecillo de mejor humor comentó que por fortuna alguien había visto a Acechadora y la habían avisado y que vendría mañana por la noche.

Así que solo debería permanecer una noche más pensó Tara.

 

 

 

 

 

 

Formando la banda, la mujer gato.

Tras un día en el que las tres mujeres estuvieron conociéndose y hablando de los planes de Tara para ganar dinero, que dependían en principio de sus hermanastros y la protección de caravanas de su familia, al fin llegó la noche y Acechadora Nocturna entró por la puerta.

Venía transformada en semibestia con orejas y ojos gatunos adaptados a la visión nocturna.

También llevaba una larga cola y algo de pelaje en ciertas zonas que no tenía cubiertas por la armadura de cuero.

A pesar de la escasa luz de la taberna se acercó a la mesa donde estaban conversando las tres mujeres tras haber cenado copiosamente y tras preguntar quién era Tara apuntó al reservado del hombrecillo.

Tara pidió a sus nuevas compañeras que esperasen y siguió a Acechadora.

Una vez con el hombrecillo la mujer gato dijo que quería ver el dinero por adelantado, a lo que Tara no puso reparo y enseñó quince monedas pero dijo:

También me gustaría ver si tus habilidades son tales para merecer la cifra que pides.

Muy bien respondió Acechadora, salgamos a la luz del fuego de la entrada de la ciudad.

Allí frente a los atónitos soldados que custodiaban la entrada el hombrecillo de la oficina de reclutamiento les decía que simplemente estaban probando las habilidades de la candidata.

Acechadora primero lanzó desde muchos metros de distancia los cuchillos y los clavó en la empalizada de madera muy cerca cada uno del anterior.

Luego sacó de sus fundas sus espadas y se dirigió hacia Tara lanzando un par de ataques.

Tara gracias a su mayor altura la alejó con la enorme hacha sin mucha dificultad pero Acechadora tras replegarse corrió a gran velocidad y trató de atacar el costado derecho de Tara con la parte roma de la espada.

Tara aunque intuía la maniobra apenas pudo esquivar debido a la gran velocidad de la mujer gato.

Tras desabrocharse el enganche del vestido adquirió su forma de semibestia y comenzó la pelea más en serio.

Tras ver como reaccionaba la mujer gato frente a las embestidas de la bien entrenada Tara, la decisión de reclutarla estaba tomada, realmente merecía las quince monedas.

Pero como le había enseñado su padre, pudo regatear y bajar el sueldo a doce monedas de plata al mes.

La banda se llamó provisionalmente con el simple nombre de Banda de Tara.

 

 

 

 

El primer trabajo.

Debían escoltar una caravana compuesta de tres carros y el pago era de veinte monedas de plata (dos de oro) por mes, con lo que Tara apenas ganaba para ella cinco, pero no la importaba mientras ganase algo.

Durante el mes se hacían cuatro trayectos de ida y cuatro de vuelta que duraban apenas un par de días cada uno, pero luego había que proteger también la mercancía cuando estaban en los pueblos.

Cuando estaban en los pueblos dormían dentro de los almacenes que tenía el padre de Tara junto con la mercancía y se iban turnando para hacer guardia cerca de la entrada.

Sin embargo cuando mayor riesgo corría de ser atacada la caravana era cuando tenían que acampar a la intemperie a mitad de cada viaje.

Tara ordenó a las hermanas que se alejasen unos cuantos metros de la caravana, desde donde pudiesen disparar con sus arcos y la luz no delatase su posición.

Las indicó que no hiciesen fuego para no delatar su posición y que una durmiese y la otra hiciese guardia.

Mientras ella y Acechadora se iban turnando al lado del fuego que había junto a los carros.

De esta forma en caso de que los enemigos atacasen la caravana, siempre podrían contar con apoyo de arqueras en lugar seguro a oscuras pero pudiendo apuntar hacia la luz que generaba el fuego que había entorno a la caravana.

En su tercer viaje hubo un asalto con nocturnidad e intento de alevosía. Desafortunadamente para los cinco bandidos asaltantes no les fue demasiado bien.

Cuatro bandidos armados con espadas cortas y uno que medía casi dos metros y portaba un enorme garrote atacaron desde el sur, una zona donde unos árboles daban algo de cobertura y permitían acercarse un poco más a los bandidos sin ser vistos.

Tara era la que estaba de guardia en ese momento y en cuanto vio a dos de los atacantes acercarse con las espadas alzadas para dejar caer el golpe se soltó el enganche y tras esquivar las dos espadas que descendían hacia el lugar en el que se hallaba y clavar el hacha en el hombro del que tenía a su izquierda tras haber saltado a la derecha se transformó en semibestia.

El grito de dolor del primero de los bandidos no tardó en ser acompañado del grito de dolor del otro que llevaba clavada una flecha en la espalda que había disparado Windi.

Mientras Tara desclavaba el hacha llegaron los otros tres bandidos, los que iban con espadas se asustaron al ver a Tara transformarse y aminoraron la velocidad, pero el más alto continuó avanzando a gran velocidad.

Pero su intentó de golpear con el garrote fue frenado por Acechadora que había cortado una de las piernas mientras él iba obcecado hacia su presa.

El grandullón cayó de morros contra el suelo y cuando, a pesar de la confusión, trato de ponerse en pie dos flechas se clavaron en su pecho.

Los otros dos bandidos dieron media vuelta y se fugaron a la mayor velocidad que pudieron.

El que tenía la flecha en la espalda fue retenido por Acechadora que lo amenazaba con sus espadas y lo invitaba a soltar su espada, cosa que no éste no tardó en hacer.

Los hombres de la caravana habían salido empuñando unas dagas por si acaso la escolta había fallado, pero lo único que pudieron hacer fue buscar una cuerda para atar al asaltante que habían capturado las mujeres.

Cuando llegaron al pueblo al día siguiente entregaron al preso y los cadáveres de los bandidos alguacil de la localidad que tras comprobar si tenían alguna recompensa observó que solo el grandote tenía una recompensa de una moneda de oro.

Por los otros dos la dieron a Tara cinco monedas de cobre por el muerto y una de plata por el vivo que sería condenado a cinco años de trabajos forzados en la prisión local.

Tuvieron suerte de que el grandullón estuviese buscado, puesto que si no nada hubiesen obtenido por ninguno y hubiesen tenido que liberar al herido.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 104
  • 4.55
  • 261

Vimara significa "Famoso en la Batalla", como el señor de la guerra y caudillo gallego que reconquistó Oporto a los moros. Desde pequeño me han gustado la fantasía y la ciencia ficción. Ya de niño me inventaba mis historias y ahora quiero escribirlas. Propicios días/noches.

Tienda

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta