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3 min
Tengo algo para decir
Amor |
09.04.17
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Sinopsis

Creo que muchas cosas y situaciones estaban prohibidas, por ejemplo llorar, decir que se tiene miedo, llegar tarde, reírse fuerte, es decir a las carcajadas.Y sobre todo no hablar de las cosas privadas familiares. Hoy quiero y tengo algo para decir...

 

 

Escuchando a Jurgen Klaric, un científico del área de la neurociencia,me impactó esta frase, la que titula la reflexión que sigue, me ayudó a entender lo que me está pasando en estos días.

Exactamente un descubrimiento, sobre mis sentimientos, pero sentido en el cuerpo, que nació como un parto con dolor.

Me refiero a que mi hermana menor enfermó de repente y cuando me enteré tuve la sensación de que me daba una crisis de pánico, mi corazón latía enloquecidamente

estaba mareada, y me asfixiaba la angustia,Si ella moría yo también lo haría.No podría soportar que le pasara algo.Los médicos no sabían a que adjudicar su terrible dolor de cabeza y cuello, estudio tras estudio mi angustia invadía cada vez más mi alma.

He renegado buena parte de mi vida, en el hecho de haberla cuidado a mi hermana en la primera infancia. Nos preguntaban, la gente que no nos conocía, suponía que eramos mellizas, pero no lo eramos, o mejor dicho no lo sabíamos, tampoco tenemos la seguridad ahora, a ciencia cierta como y dondne nacimos, sobre todo yo.

Un buen día descubrí que no había sido anotada en los libros de la legalidad, mi venida a este mundo, ni en ningún lado en el que yo pudiera verificar, lugar, fecha, hora de nacimiento…. Todo lo que atañía a mi identidad era asegurada, por testigos circunstanciales que ni siquiera conocían a mis padres.

Pero hubo que ir al colegio, entonces como por casualidad mis padres se mudaron a otra provincia,

aduciendo que a mi padre no le sentaba bien el clima del lugar donde vivíamos.

A mi hermana no la recuerdo por esas épocas, recién tomé conciencia de su presencia cuando me encargaron que la cuidara en el trayecto de casa hasta el colegio, un km mas o menos, primero en ómnibus y mas tarde nos compraron una bicicleta que manejaba yo y llevaba a mi hermana en la parrilla de atrás.

Las dos teníamos miedo, miedo a todo, a la oscuridad, a los desconocidos, a los extraños, yo era delgada, parecía un espárrago o un fósforito, como me llamaba mi ex-marido que en paz descanse y mi hermana regordeta, sobre todo los cachetes de la cara, pero el tema era que

para atravesar rápidamente el trayecto hasta el colegio, mis piernas delgaditas quedaban exhaustas porque era tal el miedo, que me empujaba literalmente a pedalear rápido, para llegar lo antes posible al colegio, como si los fantasmas hubieran estado en el camino , solamente.

Ahora somos gente grande, muy grande diría yo, y recién nos animamos a contarnos los miedos y vivencias que sentimos por esas épocas.

Creo que muchas cosas y situaciones estaban prohibidas, por ejemplo llorar, decir que se tiene miedo, llegar tarde, reírse fuerte, es decir a las carcajadas. Muchas situaciones normales para otra gente a nosotras nos estaba prohibido. Pero debíamos llorar las dos si una de nosotras era castigada, por solidaridad autoimpuesta, y si mi hermana está enferma, me duele a mi, si sufre yo también sufro , me duele el cuerpo, el alma, las fibras de mi interioridad, como si realmente fuéramos mellizas...(continua)

 

 

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  • Veo varias cosas mezcladas. Bien contadas pero revueltas. No entiendo la idea general, creo que es necesario explicar mas a detalle y por partes. Talvez en la continuacion se entienda.
    Precioso, de una sensibilidad transparente y exquisita, además, con una narrativa sencilla y correcta. Gracias. kfm
  • Los croatas no somos vikingos, pero él sin faltar ningún día a su ritual, me veía aparecer, camino del colegio, y cuando yo pasaba por su vereda escuchaba ¡hola vikinga!

    Le dijo su primer marido cuando ella le pidió el divorcio, “claro, no quieres depender de mi, Pero en un tiempito nomás, vas a depender del abogado, contador, amigos, mecánico etc”

    Bueno, ya hecho el plan, de alivianarme un poco la mochila de mi espalda sigo con esa sensación de algo que va a ocurrir, inminente no muy agradable.

    La zona de la costanera me encanta porque invariablemente sus puentes me hacen acordar al Sena, parece un paisaje Parisino. Mi imaginación, más la suave música que escucho en el auto hace a éste momento sublime.

    y me llevas contigo a la profundidad azul azul de los mares

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    Creo que muchas cosas y situaciones estaban prohibidas, por ejemplo llorar, decir que se tiene miedo, llegar tarde, reírse fuerte, es decir a las carcajadas.Y sobre todo no hablar de las cosas privadas familiares. Hoy quiero y tengo algo para decir...

    La imagen de Dirk, bajando la escalera…con una nena rubia sentada en los hombros, sonriendo a la mañana,escuchando los parloteos de su voz cantarina, sentada en la mesa de la cocina color verde Nilo, la estufa a leña a sus espaldas,..

    El amor en la pareja, un tema que a mí, me atrae, me lleva a investigar, y me gusta escuchar

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Me gusta escribir sobre las relaciones y vínculos humanos.

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