cerrar

Esta web utiliza cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

6 min
Tili tili bom (continuación)
Terror |
05.02.18
  • 5
  • 3
  • 113
Sinopsis

Este es el link de la canción la cual me inspiro: https://www.youtube.com/watch?v=xpNBa7SIYEY gracias por seguir leyéndola ;)

Después de lo sucedido esa noche las niñas Ivanov no volvieron a ser las mismas de antes, el miedo las rondaba todo el tiempo; su madre decidió clavar en la pared un crucifijo de hierro en frente de sus camas, de noche les dejaba encendido un velón y cerca de sus lechos una cajita de música que guardaba la melodía de Tchaikovski “hada de azúcar” Aquella melodía las hizo conciliar el sueño, sin embargo en una noche fría mientras dormían la llama de la vela comenzó a moverse de un lado a otro de forma violenta, lo extraño era que la ventana y la puerta estaban cerradas no había forma de que alguna corriente de aire circulara por el espacio y la música se había terminado.

De pronto su madre escucho unos golpes y tarareos en la pared que provenían del cuarto de sus hijas. Se apresuro a abrir la puerta…Natasha y Galya estaban paradas en frente de la pared donde se hallaba colgada la cruz. La luz de la vela reflejaba las siluetas de sus cuerpos delgados y huesudos sobre el suelo de madera, ambas golpeaban sus cabezas contra la pared, mientras tarareaban el tili tili bom. Sus frentes sangraban y sus miradas estaban fijas al muro de ladrillo.

La señora Anelka tomo las cobijas de retazos de las camas de las niñas y las cubrió con ellas, ella no paraba de llorar y de besarlas mientras tanto limpiaba la sangre que surcaba sus pequeñas frentes. Las niñas permanecieron con la mirada perdida. Ambas cayeron exhaustas en los brazos de Anelka. Ella las acostó y las arropó con esmero.

A la mañana siguiente despertaron como si nada hubiera pasado, tomaron su desayuno en absoluto silencio, al terminarlo se sentaron en la sala a esperar a la señora Masha, cuando su madre se disponía a marcharse a vender sus tartas de mora, le dieron un beso en ambas mejillas y después le dijeron:

-Mami ten cuidado, él te sigue a donde vayas. Le susurraron al oído.

Anelka las apartó y las miró sorprendida, ellas solo le mostraron una sonrisa forzada. Corrieron a su cuarto y se encerraron. La señora Masha se puso a tejer mientras las niñas permanecían en su habitación. Unas horas más tarde Natasha bajo por dos trozos de tarta para su hermana y ella. Echo un vistazo hacia la sala y vio a la señora Masha dormida con la boca abierta y babeando. Por un momento se le ocurrió introducirle una de las ratas que habitaban en las paredes húmedas de la casa por la boca y atragantarla con ella hasta que muriera. De solo pensarlo sus ojos negros, fríos  y grandes emitieron un brillo maléfico.

-¡Natasha  tengo hambre! Le grito Galya desde las escaleras.

Natasha se apartó de la señora Masha y subió las escaleras a medida que pisaba los escalones, seguía mirándola  y sonriéndole con malicia. La señora Macha despertó minutos después y fue  a la cocina a prepararse un poco de té.

Natasha y Galya la observan desde el umbral de la cocina, ella no se dio cuenta de su presencia. Natasha le ordeno a su hermana que tomara el cuchillo que estaba sobre la mesa y se lo trajera. Esta le obedeció sin chistar, lo cogió y se lo entrego. La niña se fue en puntas, empuño el cuchillo con la intención de clavárselo en la espada a la anciana. Esta se giró y la  sorprendió…

-¿Natasha qué haces? Le preguntó.

-Señora Masha, ¿Podría cortar unas cuantas manzanas para mi hermana y yo? Le dice con una mueca en su rostro.

-Claro mi niña, siéntense a la mesa que ya se las sirvo. Le dijo la mujer con dulzura.

Cuando se las dio, Natacha aprovecho un descuido de la anciana y tomo el cuchillo y salieron corriendo de la cocina. Fueron al jardín trasero  y se sentaron alrededor del plato con las manzanas…

Cerca de ellas había un cuervo que las miraba desde la rama de un árbol seco. El pájaro bajo y poso sus garras sobre el plato a picotear la fruta. Las hermanas Ivanov se quedaron inmóviles ante la presencia del cuervo. Este las miraba de reojo; Natasha extendió su mano derecha hacia el ave. Y con una velocidad sobre natural lo agarró con fuerza, Galya tiro de las patas  y Natasha de la cabeza; el cuervo grazno y grazno con desespero mientras estas tiraban sin piedad. Sus extremidades no dieron más y se desprendieron de su cuerpo. Sus rostros esbozaron una sonrisa maquiavélica.

-¡Niñas por Dios! ¿Qué han hecho? Les gritó la señora Masha escandalizada.

-Señora Masha…en boca cerrada no entran moscas. No nos obligue a hacerle lo mismo a usted. Le dijo Natasha en tono amenazante.

-¿Por qué me hablas así Natasha? ¿Qué les pasa niñas? Ustedes saben que yo las quiero mucho. Jamás me atrevería a hacerles daño.

-Por favor señora Masha, todos en el pueblo nos tienen miedo por nuestro aspecto y forma de actuar. Aunque usted ha sido la única que finge no tenerlo. -Mi consejo es que lo vaya teniendo. Le dice Natasha con tono desafiante.

-Niñas me están asustando, ustedes no son así, ustedes son niñas buenas y dulces. Les dijo como si intentara convencerse de lo que decía.

-Él nos ha abierto los ojos, nos dijo que usted no nos quería y que nunca nos querrá,

-Quien les dijo eso les mintió mis niñas. Yo realmente las quiero…yo las…

-Ya cállese la boca, él quiere que yo la mate de una buena vez. –mi hermana y yo contaremos hasta diez así que corra si no le clavaremos este chuchillo en la espalda.

Inicio Natasha y Galya el conteo

-1…2….3…4…5…6…7…8…9…10

La anciana Masha corrió como pudo pero las fuerzas no le alcanzaron y se enredo con una rama seca y cayó al suelo terroso, la vieja trato de arrastrarse.

Natasha empuño el cuchillo y corrió junto a su hermana dando brincos altos en el aire. Se subieron sobre su espalda juntaron sus manos alrededor del mango del arma corto punzante y después lo elevaron y lo dejaron caer cuatro veces sobre la espalda de la pobre mujer Provocándole una hemorragia interna.

Dejaron el cuerpo de Masha tendido a la mitad del jardín trasero sobre un charco de sangre, luego se tomaron de las manos y salieron dando saltos y cantando la canción del tili tili bom hacia el bosque y detrás de las Ivanov la siniestra sombra oscura que las acompañaba.

 

 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

todos creamos mundos imaginarios y sorprendentes, así que echemos a volar nuestra alma de soñadores y busquemos la libertad entre las letras y la inspiración.

Tienda

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta