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12 min
Todo ha cambiado; nada ha cambiado
Reales |
07.12.19
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Sinopsis

Hªs. engorrosas alrededor de los mundos de Laura que son los nuestros

Lina monologa después de estar a punto de caer en la dependencia psicotrópica: "A comienzos de mes visité a mi doctora de cabecera para contarle mis cuitas nocturnas. De resultas de la enfermedad de mi querido perrillo Txolón, sus noches (y las mías) se volvieron toledanas; él se alteraba y vagaba por la casa desorientado, le costaba dormir y eso también lo compartía conmigo. Total, que ya no pude más y recurrí a la medicina tradicional después de haberlo intentado con la melatonina, la meditación, la valeriana y alguna que otra copa de vino. Para mi escándalo ingenuo e ignorante me recetó el famoso Orfidal. "¿Pero acaso no es adictivo?" –pregunté como un rayo. -"Claro, pero tú verás –me dijo ella- o te haces adicta al Orfidal o te haces adicta al insomnio" Touchée. Después de nueve meses durmiendo bien tirando a muy bien gracias a tomar media pastillita al meterme a la cama –a Txolón el veterinario también le recetó un relajante muscular- la vida, su mala vida, me pegó el revolcón obligándome (moralmente) a practicarle la eutanasia por pura compasión y puro amor. No existiendo más el inconveniente nocturno, ¿para qué seguir tomando el dichoso Lorazepam? Llevo desde hace más de un mes intentando desengancharme del Orfidal a la brava. No teniendo obligaciones que impliquen madrugón alguno, quiero sacarme la bala sin anestesia como los vaqueros en el oeste y sin regar la herida con whisky. Los primeros días, quiero decir las primeras noches, fueron horrendas. Despertarme a las cuatro de la mañana con los ojos a cuadros y no poder volver a conciliar el sueño me ponía de un mal humor de antología. Tuve que aprender a tener paciencia, leer en la fría madrugada hasta volver –o no- a adormecerme una hora escasa y visitada por sueños desapacibles. Así una semana y otra y otra más de tenacidad o de cabezonería: siempre me propongo conseguir lo que considero necesario o beneficioso para mi equilibrio emocional. Ayer dormí –por fin- de un tirón siete horas y sin malos sueños. Como con el Orfidal…pero sin él. Me ha costado un mes largo, pero ¡prueba superada! Más me costó desengancharme de una amistad tóxica que me tuvo llorando por los rincones durante meses… hace ya unos cuantos años. Supongo que de esta manera me voy entrenando para gestionar cualquier realidad que no coincida con mis esquemas. Así me demuestro a mí misma que "si quiero, puedo". También he sabido que los trastornos del sueño se producen por desequilibrios, la mayoría de las veces, emocionales. El sufrimiento y la angustia por la enfermedad de mi perro me desequilibraron, al igual que me dejaría tocada del ala cualquier incidencia negativa que les ocurriera a mis seres queridos. Aceptar lo que la vida nos pone delante y no puede ser cambiado, ayuda a dormir bien. Luchar por lo que creemos puede modificarse también produce tranquilidad de espíritu. Supongo que si algún día aprendo a diferenciar lo uno de lo otro nunca más volveré a necesitar tomar ni Orfidal ni nada que se le parezca"

Leti, su hija mayor, literalmente, se he cansado y, así, en general, lo manifiesta: "Durante demasiados años he sido una especie de "perejil de todas las salsas" a la que gustaba organizar grupos, juntar a la gente, llevar a cabo proyectos imaginativos, inventarme retos que a veces eran compartidos y otras no. He conseguido muchos amigos y algunos enemigos, lo que es lógico y normal cuando alguien abandona el rincón personal y salta a la palestra. Todo ha estado bien y de cada situación –buena, regular o mala- he sacado mi beneficio en forma de experiencia. Tengo poco de qué arrepentirme y donde metí la pata creo que ya lo he solucionado. Pero de un tiempo a esta parte me apetece cada vez menos andar para arriba y para abajo "haciendo cosas" y para ello voy aceptando los mínimos compromisos sociales posibles porque debo escuchar a esa voz interior que me susurra lo que me conviene o no hacer. Hace poco pasé una semana en Valencia acompañando a una amiga. Parecía un viaje turístico –por supuesto que visité la Albufera y los monumentos emblemáticos de la capital además de los museos que me interesaban-, pero al segundo día yo ya no estaba en mi salsa. Deseaba volver a casa, a mi txoko, recuperar mi música y mis libros, el paisaje desde el ventanal, la lluvia y el olor a salitre donostiarra a modo de insoportable morriña gallega. Comprendí que, por mucho que uno acarree una maleta arriba y abajo, la esencia de la persona va a perseguirte, como una sombra –a veces agradecida, otras veces pegajosa. Que no se puede ni se debe huir de uno mismo hacia otros horizontes porque el paisaje emocional está arraigado en la mente y también en el corazón. Buscamos lo que creemos haber perdido o escapamos de lo que pensamos nos resta libertad sin comprender que lo que somos lo forjamos íntimamente sin importar si estamos en una gran ciudad o en un pueblo pequeño. Desde que he vuelto he adoptado un "perfil bajo", observo y callo mucho más de lo que hablo. No me merece la pena suscitar controversia alguna ni entre mis familiares ni entre mis amistades. Bastante tengo con llevarme la contraria a mí misma como tantas veces he hecho y sigo haciendo. Al final acabo consensuando, pero por pura necesidad emocional. Supongo que se habrán dado cuenta algunas personas de que ya no llamo por teléfono como antes; de que ya no organizo ni cuchipandas ni quedadas y de que me he salido de todos los grupos de whatsapp. ¿Me ha dado un ataque virulento de misantropía? ¿De repente he perdido el gusto o la alegría por la vida? ¡Todo lo contrario! Escuchando a mi voz interior, dejo que la vida me fluya por las venas sin forzarla ni intentar llevarla por el camino que antes creía que me convenía. En este proceso sé que caerán algunas relaciones, como ya han desaparecido de mi plano emocional muchas otras. Pero la maravilla de interactuar con la gente, lo hermoso de sincerarse y compartir, estriba en que se renueva día a día. Por cada amiga que no está, aparece otra nueva aportando ilusión. Por cada posible amante (como si los tuviera a montones cuando solo tengo a Loren) que da un portazo, hay otro que se insinúa por la esquina. Por cada experiencia que termina, hay una oportunidad nueva acercándose. Es un ciclo imparable, ahora lo comprendo. Por eso me quedo en "perfil bajo" muy a gusto. Ya no tengo que correr detrás de nada…ni de nadie"

Por su parte, Lagun, papá de Laura, elucubra sobre la tristeza y las compras: "Valoraba más la felicidad cuando era una meta. Una esperanza escurridiza que jugaba conmigo y se escondía justo cuando estaba a punto de tocarla con los dedos. Hace un siglo la felicidad era un ideal, hace 30 años un derecho. Hoy, hemos hecho de ella una obligación, un trofeo que exhibir. Estimada tristeza, no hay lugar para ti bajo la tiranía de la felicidad. Cada día me recuerdan que debo estar siempre feliz. O por lo menos, aparentarlo. Los profetas de esta nueva religión acaparan los medios con manuales de autoayuda, dietas saludables, ejercicios físicos y espirituales, pastillas legales o ilegales que prometen eliminar hasta el último rastro de pesar. Pero la tristeza no es una enfermedad que erradicar, como la malaria. No se puede borrar una emoción. Soy incapaz de vivir en un estado de constante felicidad. Y aunque tengo una vida plena, aunque no espero ni ansío nada para sonreír, sé que la tristeza está ahí, escabullida en el lado frío de la almohada, en la silla vacía, en una nota perdida en el bolsillo del abrigo viejo, en la foto que guarda la página de un libro a medio leer. Una tristeza paciente que espera que baje la guardia, que me quite la coraza, para invadirme de melancolía. Aparte, Aristide Boucicaut, fundó en París los primeros grandes almacenes de la historia. Los llamó Le Bon Marché. A finales del siglo XIX la gente compraba algo si lo necesitaba y lo retiraba sólo cuando era inservible. Le Bon Marché cambia para siempre la forma de consumir: la entrada es libre, permiten devolver género y son los primeros en etiquetar los productos con precios fijos. Así acaba en occidente el rito ancestral del regateo. Produciendo en masa, logran bajar los precios y consiguen que las clases medias accedan a productos destinados, hasta entonces, a una exclusiva minoría. Pero la mayor aportación de los grandes almacenes fue liberar de culpa el acto de compra. Le Bon Marché establece la moda de ir los sábados a mirar escaparates. Las cúpulas, la iluminación fastuosa, las escalinatas hicieron del tedio de comprar una fiesta. Transformaron el trámite en placer. Para dar salida a los restos de temporada inventan las rebajas pero pronto descubren que los saldos significan, para los clientes, algo más que un ahorro. Comprueban que el consumidor siente una satisfacción especial cuando compra por debajo del precio marcado. Es un triunfo personal comprar algo por menos dinero del que ha pagado otro. Pero, además, un descuento te da la excusa idónea para llevarte algo innecesario. Hace 150 años, en un día de rebajas, le Bon Marché atraía a más de 80.000 compradores. Hoy la trampa psicológica sigue funcionando. Sólo que, este Black Friday, Amazon habrá recibido más de 1,5 millones de pedidos. Todo ha cambiado. Nada ha cambiado".

Pérez- Reverte estalla contra el cazador que disparó y apaleó a su perra tras hacer su feo trabajo y parir una camada, a la par que, Peñafiel, ese señor al que se le va la cabeza en cuestiones de aristocracia, publica Anécdotas de Oro, donde afirma que "Letizia supo poner a las infantas Cristina y Elena en su sitio", ¿a que vende más que Vargas Llosa? En Galicia se buscan soldadores, tuberos y carpinteros metalúrgicos, mientras, a pesar del brexit, la sanidad británica necesita con urgencia unos 50000 enfermeros. Elsa, niña trans de ocho años, emociona al parlamento extremeño: "Defiendan a las personas diversas; no permitan que nadie nos arrebate la felicidad", mientras, España pincha en el nivel estudiantil de PISA, y, la fibra óptica submarina, ya permite adelantarse a terremotos y tsunamis. Arranca el calendario Pirelli con Rosalía como Julieta, a la par que Vox confía en Bannon con el fin de entrar en el Parlamento Europeo mediante la estrategia en redes sociales del exjefe de campaña de Trump. Laura regresa de la supuesta Laponia lisboetarra, sin nieve ni renos, mientras Nigeria se alza en bastión yihadista con genocidio de cristianos. Lula y Roosseff, absueltos de la financiación ilegal de su partido en Brasil. Setenta muertos en un naufragio de patera de Mauritania a Canarias, mientras, los Tedax, explosionan la granada lanzada contra un centro de menores en Madrid en aliento a discursos de odio e intolerancia. Sale al mercado la píldora anticonceptiva mensual, mientras, los ecos de Gaudí en Jamainitas, La Habana, atraen como imanes a visitantes y turistas, y, Messi, obtiene su sexto Balón de Oro y, sin embargo, quien acapara titulares es Cristiano Ronaldo, al tiempo que, Italia, quiere elevar su café espresso a patrimonio de la humanidad. Suben un 27% los incidentes LGTBIfóbicos en un año en España y, este año, el belén de Colau se lleva la palma; mientras, Lucas, reside en un piso donde convive diariamente con el ruido y la contaminación que emiten los más de 180000 vehículos  que pasan cada día a escasos metros de su ventana; Lypsi lleva a sus hijos a la escuela esquivando motos, patinetes, , subiendo y bajando de la acera, pide a sus hijos que se esperen para continuar la conversación; el ruido de los cuatro carriles resulta ensordecedor. Aritz coge el V15 para ir al trabajo; el bus va lleno y avanza lentamente entre el monumental atasco; sin embargo, en la mayoría de vehículos, viaja solo una persona. Los expertos llevan décadas advirtiéndonos con datos irrefutables, palabras incómodas en voces aburridas; en época de Instagram y Twitter, de imágenes impactantes y mensajes contundentes, Greta ha sido elevada al altar de la popularidad, ahí donde solo se aúpan los iconos. No hay unanimidad en lo que representa, autoridad, mesianismo, márketing o simpleza, y, tampoco, en los sentimientos que provoca, pasión, ternura o indiferencia. También ese es su éxito, objetivo de deseo de los medios capaz de colar un mensaje imprescindible. Si su alegato cala de la camiseta a la piel, vale la pena;...

... Gracias mil,
    K. Fdez/dic.2019

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  • Muy buen reportaje en el que nos haces ver lo poco importante que somos. Muy reflexivo. Saludos cordiales
    buen relato
    Como desde la tele nos empujan a ser felices a marchamartillo, ¡nada de ver la tele! Como si no existiera... Ni ver tampoco a la "princesa del pueblo" en Sálvame de Lux. ¡Vaya aburrimiento ¿verdad?! La niña Greta, me hace mucha gracia. Pero algo debe de haber de márketing.
    Sí, yo también tomé Orfidal cuando mi madre se estaba muriendo. La voz interior de Lina existe, y es un modo de conectar con tu interior. Y es cierto que aunque cabiesde lugar te persiguen tus fantasmas. Pero mucha gente no lo tiene en cuenta y piensan que cambiando de decorado las cosas van a cambiar. Hace mucho tiempo que se habla de los "guías" espirituales como esa voz interior; o los libros de autoayuda. Y si se habla de ellos es porque la sociedd al ser tan materialista se siente mal. La felicidd se mide por la infelicidad, y nosotros debemos de ser libres de imposiciones para vivir nuestras emociones. ¿Qué tal este puente? Habrás ido de viaje con tu pareja ¿no?
    Admiro la fuerza de voluntad de Lina. Yo soy adicta al insomnio, lo preferí al lorazepan, por cazurra. Excelente reflexión de Lina, el perfil bajo, más que bajo, quizá es el justo y necesario para no mermar energias y dejar que los demás se dejen ver como son. No me habia parado a pensar en el inicio del consumismo, buena historia. Y entre los retazos de noticias, destacar la mención al problema del cambio climático. Cuanto más se hable sobre él, mejor. Un besazo, Kerman
    Variada la temática, agradable la lectura y aleccionador el mensaje., amigo kerman. “Aceptar lo que la vida nos pone delante y no puede ser cambiado…” mas algo de humor o amor que agrega el pensamiento, es mi auto-terapia para evitarme consultas y mediaciones, cuando mi estado sensible me ataca convertido en nostalgias, melancolías, vigilias y pare de contar. Un saludo amigo.
  • Laura, desde lo más profundo de su corazón, late más que nunca al recibir noticias de su hermana mayor.

    Hªs engorrosas alrededor de los mundos de Laura que son los nuestros

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    Hªs. engorrosas alrededor de los diversos mundos de Laura que son los nuestros

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    Hªs. engorrosas alrededor de Laura

kerman fdez mlez/Gipuzkoa/kermanfdez@hotmail.com/ldo.CcInfc,Psico,BArtes UPV.

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