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8 min
TOMARSE LA VIDA CON FILOSOFÍA
Reales |
04.03.20
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Sinopsis

Un hombre que se queda sin el trabajo de siempre, y al tener que hacer un drástico cambio labora, asume una nueva manera de pensar que le ayuda a vivir.

Manuel Ribas que era un hombre de cuarenta y cinco años, el cual había pertenecido a una familia de clase media de su ciudad y se había ganado la vida holgadamente en una prestigiosa industria textil, al estallar una devastadora crisis económica que afectó especialmente a dicho ramo por lo que ésta en poco tiempo dejó de existir, él se quedó sin trabajo y se vio obligado a ir a prestar sus servicios de representante sea en una empresa o en otra pero sin ningún éxito ya que debido tanto a la mala situación económica que se había generado como a la revolución tecnológica a la que se habían acogido la mayoría de ellas que querían ganar un máximo de beneficio con un mínimo de gasto; y también a su otoñal edad, Manuel no conseguía levantar cabeza en el mundo laboral.

Al fin después de mucho deambular, un vecino de su calle con el que hablaba de vez en cuando, que era un regidor del Ayuntamiento del pueblo costero en el que vivía le ofreció un trabajo en Mantenimiento que dependía de aquella entidad, y Manuel aceptó enseguida la mano que se le tendía.

A Manuel lo destinaron en compañía de un pintor operario a repasar los bancos del Paseo Central en los que se sentaba la gente que se habían desconchado a causa de los rayos del sol. Y si tenía suerte y demostraba tener buena capacidad para el trabajo quizás más adelante le podrían ascender a un quehacer mejor.

Pero a pesar de aquel bajón laboral, Manuel que era un hombre orgulloso no estaba dispuesto a deprimirse por la pérdida de su lucrativa situación anterior.

En efecto. Desde un principio fue muy consciente que el YO de una persona era algo elástico capaz de adaptarse a cualquier circunstancia por difícil que sea para poder subsistir, y precisamente esta manera de ser había sido el gran qué que había hecho evolucionar a la especie humana. Por esta razón como Manuel no permitía que la prosaica connoración de aquella labor se apoderase de su ánimo y que le arrastrara a sentir nostalgia por su vida pasada, hizo algo semejante a los filósofos estóicos de la vieja Roma como Séneca, Marco Aurelio y el esclavo liberto Epicteto distanciándose de una manera autosuficiente de la simplicidad de aquella tarea. Sin embargo más que refugiarse en la impasibilidad ante la adversidad, lo desagradable como los estóicos se centró en aquel trabajo encomendado sin pensar en nada, para que una vez terminada su jornada laboral cuando él regresaba a su hogar su YO que en modo alguno había perdido su  esencia personal, se había adentrado en otro "departamento" mental completamente distinto del anterior y que era de naturaleza cultural.

En este otro "departamento" cultural Manuel alimentaba a su espíritu sea con la buena lectura, o asistiendo a conciertos de música clásica que se celebraban en el Conservatorio de la ciudad, o visitando exposiciones de pintura figurativa. Mas cuando su familia requería su atención su YO se desplazaba a otro "departamento" doméstico teñido de afectividad que no tenía nada que ver con los otros dos anteriores- el laboral y cultural-.

Pues Manuel se percató que todo dependía del sentido que le dábamos a las cosas.

Y cuando él tenía fiesta en el Ayuntamiento su YO entraba en un "departamento" deportivo en el que iba implícita la salud tanto física como psicológica y se iba a un Club de Tenis de aquella localidad a jugar al pádel con unos conocidos y luego de bañaba en una piscina climatizada que había allí y se renovaba plenamente.

La verdad era que para que Manuel pudiese tener aquella autoconciencia de sí mismo; un YO que fuera el dueño y guía de su existencia, éste se había tenido que desarrollar a lo largo del tiempo histórico de la Humanidad. Pues en la más remota Antigüedad como en la civilización egipcia, el YO  personal en la población era un tanto difuso y sólo los reyes y los nobles tenían una categoría de personas en función de sus cargos, y por eso a los arqueólogos les cuesta tanto descubrir las costumbres y las biografías de los sujetos de aquel lejano ayer. Fue en el Romanticismo cuando el YO personal y nacional adquirió verdadera relevancia.

Así Manuel razonó que la mente humana estaba compuesta por ESTRUCTURAS vitales, por "departamentos-estancos", al igual que un edificio con varios rellanos y sus correspondientes pisos cada uno de los cuales cumpliendo una función determinada; o una ordenada mesa de despacho cuyos cajones del mismo contuvieran documentos específicos.

De hecho este concepto racionalista de Manuel no era ninguna invención, ni ningun disparate. Todo lo contrario. La mente humana en relación con el lenguaje es compleja, y da de sí más de lo que la gente cree; aunque a muchos tipos no se les nota nada. Por tanto el ser humano puede reinventar la realidad a partir de lo dado, y de los recursos que tenga a su alcance dándoles un sentido singular a cada cosa.

Ya el filófofo Aristóteles al instaurar el concepto de la METAFÍSICA (Una realidd más allá de lo aparente) no se refería a ningún Dios en concreto sino más bien a una peculiar ESTRUCTURA que es lo que constituye la esencia humana, pero que los pensadores escolásticos de la Edad Media como Santo Tomás y otros a dicha estructura la calificaron de voluntd divina. Por otra parte el filósofo judio del siglo XVl Baruch Spinoza vio que la manera de ser del género humano se componía de los modos (temperamentos), los afectos, y el mundo de las ideas. Y todo ello formaba parte de la esencia de Dios que no era otra cosa que la misma Naturaleza en movimiento.

Asimismo siglos más tarde el psicoanalista Sigmund Freud distinguió en sus pacientes el YO, el SUPERYO, y el ELLO. Y en lo más profundo del inconsciente se encuentra el sentido de la religiosidad.

Ahora bien. Hoy en día sabemos que el YO del ser humano está muy matizado tanto por la herencia genética familiar, como por la educación recibida de la misma y por la cultura dominante de un lugar. No obstante el YO humano en función de su hondura mental no deja de ser un atrevido y aventurero velero que va en busca de un algo más de lo que tiene a simple vista, y que navega sin cesar por el encrespado oceano del tiempo y del espacio histórico que le ha caído en suerte.

¿Cómo fue posible que el ser humano pudiera evolucionar de este modo respecto al resto de los otros primates? Pues este es uno de los grandes de la vida que todavía no tiene una convincente explicación.

Esta estructura mental humana  ya en los años 60 del siglo anterior se empezó a constatar antropológicamente en las tribus indíginas del continente africano a través de la forma del lenguaje y de cómo hilvanaban las frases, al elaborar éstas los relatos mitológicos que les daban un sentido a su colectividd, a su mundo singular.

Y también cabe añadir que en otro orden la Física Teórica al observar a la materia con un microscopio electrónico ha comprobado que ésta está formada por moléculas, por células, partículas atómicas y subatómicas. Es decir, ESTRUCTURAS naturales.

Manuel al agarrarse a este concepto estructural que le permitía adentrarse en las diferentes etapas de su YO que le confería un claro sentido de libertad, pensó que cuando un sujeto caía en cualquier fanatismo como un coche al meterse en un hoyo era el principio de su decadencia anímica.

No, Manuel no se deprimió con su aburrido trabajo. Pues su concepto filosófico de su ESTRUCTURALISMO mental le permitió vivir con tranquilidad su vida diaria y sobre todo conservar su dignidad.

Y es que la Filosofía no consiste en dar sesudos y enrevesados discursos sobre un tema determinado como la gente piensa, ni tampoco en opinar en torno a dicho tema, ni en discutir con alguien acerca del mismo, sino en crear conceptos que ayuden al hombre o a la mujer a vivir como hicieron los estóicos.

Pues Manuel al igual que los antiguos pensadores de Grecia no era en absoluto ningún sabio. Para eso ya estaban los sacerdotes con sus oráculos, pero sí que supo dar un poco de luz a su fea situación.

Por eso pienso que es conveniente que en la época actual que se caracteriza por una crisis de valores que sepamos crear conceptos filosóficos - sean los que sean- como Manuel  que constituyan el refugio de nuestra existencia.

 


 

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  • supongo que de alguna manera cada uno de nosotros maneja la forma de administrar esos departamentos adecuados a la realidad y las circunstancias que nos rodean . me encanta la forma en la que lo planteas y desarrollas .siempre es un placer leerte . un abrazo
    Excelente articulo Francesc, edificante para el aprendizaje de la resiliencia. Ojalá el ser humano en un futuro, aprendiera los "niveles" estructurales de la mente y el Yo, solo sea mostrado en él mismo para su propio conocimiento. Un saludo afectuoso.
    No hay mayor psicologo que uno mismo, pues nadie nos conoce o nos puede conocer como nosotros mismos, un saludo
    Es un relato muy profundo. Se nota que has estudiado psicología. Los relatos más interesantes son los que profundizan en la psique humana. Y tú lo has estructurado de una manera más compleja incluso. El pensar que la mente puede ser una serie de departamentos que tomamos según la situación es bastante interesante. Pienso que sí, la frugalidad, el estoicismo y la resiliencia pueden sacarte de las situaciones más complicadas de la vida. A la final tu trabajo no es lo que eres, ni la dignidad se pierde por hacer tareas manuales. Es más existen sabios asiáticos que piensan que realizar tareas manuales limpia la mente de pensamientos impertinentes, al concentrarse en una actividad concreta.
    La mente es algo que todavía queda mucho por investigar. Saludos
    Un buen argumento que ayuda a aceptar los cambios es la adaptación al momento. La actitud positiva frente a las adversidades es vital, el vaso medio lleno, la auténtica mirada a nuestro alrededor, sin caer en la autocompasión. No siempre es fácil, pero si se consigue el equilibrio es menos probable caer en el agujero como el coche que mencionas. Estructurar la mente es positivo, aceptar los roles y comprenderlos. Un abrazo, Francesc
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He realizado estudios de psicologgía profunda y metapsíquica:; he publicado relastod en algunas revistas; y hace años que colboro y llevo tertulias literarias.

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