cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

4 min
Tres días, y dos noches
Reales |
15.09.13
  • 4
  • 6
  • 1278
Sinopsis

En realidad esto no es un relato de ficción. Escribo aquí lo que ocurrió el mes pasado durante tres días y dos noches. Fue real. Tiene que ver conmigo (una neófita en materia de aves) y con una golondrinita que no lo era tanto... Bueno, mejor los dejo para que lean la historia completa:

Comenzó al mediodía, cuando descubrí que una pequeña golondrina asomaba su cabecita por encima del borde de la ventana, al otro lado del cristal. Abrí la ventana para ver si se movía, pero no lo hizo, así que la cogí con cuidado y en ese instante decidí hacerme cargo de su bienestar.
Convivo con dos gatas, de modo que lo primero que hice fue ubicar al pequeño pájaro en la habitación de invitados, dentro de una caja de cartón, lejos de las miradas curiosas y los bigotitos inquietos.
Lo segundo y más urgente era encontrar información sobre el tema: debido a mi ignorancia al respecto, necesitaba orientación y ayuda para conseguir la recuperación de la visitante y su retorno a la libertad. Así que tras consultar con un veterinario del barrio, comencé la delicada tarea de hidratar y alimentar a la «chiquitina» (así la he bautizado, no sé si era macho o hembra).
Como no estaba del todo tranquila, llamé por teléfono a varios sitios donde suponía que podía recibir instrucciones más específicas, o directamente que gente especializada en el tema se hiciera cargo de la golondrinita.
Lo voy a contar con «nombres y apellidos», es decir, identificando los sitios donde busqué ayuda. La cronología de mis llamadas:
* Contacté con CREA (Centro de recuperación de especies amenazadas); por error llamé a Sevilla -estoy en Málaga- y la mujer que me atendió indicó que ellos podían hacerse cargo del animalito si yo lo llevaba al centro. Cuando le dije dónde estaba, ella me remitió a CREA de Málaga.
* A continuación llamé a CREA de Málaga, y una mujer responde a mi solicitud de ayuda diciendo que no me puede explicar por teléfono lo que debo hacer con el ave, que me informe en internet, y cito sus palabras: «allí hay mucha literatura sobre el tema»; y para rematar el asunto, que ellos no se hacen cargo. Punto.
* Azorada, decido llamar al teléfono de Atención al Cliente de Medio Ambiente de Andalucía: un joven operador me da la siguiente información: las golondrinas no son especie protegida en esta comunidad. Punto.
* Más desorientada todavía, llamé a GREFA (Grupo de rehabilitación de la fauna autóctona y su hábitat) y aquí por fin encontré a alguien que empatizó si no conmigo, con la situación que le estaba planteando: ella -la mujer que atendió la llamada- me dio indicaciones que fueron muy valiosas para mí, y me sugirió contactar con una veterinaria especializada en aves.
Por fin, la última llamada sería la definitiva: una clínica de aves exóticas que me dieron turno para ver a la golondrinita.
De este modo mi visitante alada viajó en taxi, y luego fue pesada, revisada, posó para una fotografía que le hizo el veterinario; por fin sentí que iba por buen camino. Me especificaron instrucciones sobre la rehabilitación y algo muy importante: la puesta en libertad de la pequeña.
Finalmente ayer pasadas las diez, después de haberle dado la tercera o cuarta toma de su alimento, la chiquitina se mostró inquieta y movió las alitas por primera vez, en señal de que ya estaba lista para partir.
Con temor pero con la certeza de que había llegado el momento, abrí el ventanal de la terraza acristalada y la impulsé suavemente: ¡se alejó volando!
No puedo describir lo que experimenté en aquel instante.
Contemplo ahora mismo la bandada que suele volar durante todo el día frente a mi ventana, mientras escribo estas líneas.
En mi interior guardo esta «perla de luz»: una de aquellas pequeñas aves que cruzan el cielo en libertad, conoce el sonido de mi voz.
No fue casual que eligiera mi casa. Todos sabemos que ellas traen mensajes de buen augurio y esperanza. Y fue lo que recibí después de tres días y dos noches.
 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Me encantó Fabiana
    Ficción o no siempre me haces disfrutar con tus relatos. Lo que hicistes con el pajarillo no lo hace cualquiera, se nota que eres una amante de los animales de verdad. Me ha encantado, y me ha alegrado el final. Un saludo. Te seguiré leyendo.
    ¡Muchas gracias por los comentarios! Jordi, me alegro de que te haya gustado. Umbrío: me has dado una buena noticia al saber que sigues por aquí... J.M. Boy: ¡muchas gracias! Te cuento que vivo en un piso muy cerquita de la playa, y en la zona de la terraza hay una especie de alero en el techo que siempre lo noto "ocupado", solo que como siempre me visitan las palomas, pensé que era cosa de ellas, hasta que llegaron estas bellezas aladas... ¡Y me enteré de que la golondrinita rescatada al final resultó ser un vencejo! Tuve problemas para alimentarlo porque no era tan pequeño y no abría el piquito; se lo tenía que abrir yo... En fin, fue una experiencia maravillosa... ¡Un abrazo!
    ¡Muchas gracias por los comentarios! Jordi, me alegro de que te haya gustado. Umbrío: me has dado una buena noticia al saber que sigues por aquí... J.M. Boy: ¡muchas gracias! Te cuento que vivo en un piso muy cerquita de la playa, y en la zona de la terraza hay una especie de alero en el techo que siempre lo noto "ocupado", solo que como siempre me visitan las palomas, pensé que era cosa de ellas, hasta que llegaron estas bellezas aladas... ¡Y me enteré de que la golondrinita rescatada al final resultó ser un vencejo! Tuve problemas para alimentarlo porque no era tan pequeño y no abría el piquito; se lo tenía que abrir yo... En fin, fue una experiencia maravillosa... ¡Un abrazo!
    Encontraste un pollo de golondrina que tuvo una primera salida de su nido problemática (un accidente, una caída...) pero acertó a caer en la repisa de tu ventana, y volvió a nacer; si miras arriba, hacia el alero de tu tejado o la cornisa de tu edificio es probable que veas los nidos de barro, como un globo algo deformado incrustado entre la pared y el alero. Debo decirte que tu comportamiento con el ave no es habitual, ¡pero es maravilloso! y habla muy bien de ti. En estas fechas las golondrinas (y otras muchas aves) marchan a África y volverán a primeros de abril del próximo año; limpian el aire de insectos, son fuertes y valientes además de delicadas, y su belleza es extremada. Saludos.
    Buena crónica.
  • Un microrrelato que tiene que ver con emociones vividas hace poco tiempo...

    Deseo aclarar que ya he recibido críticas por el tema del relato, y soy consciente de que podría no parecer "adecuado" esta historia al comenzar el año, pero en fin, son cosas de las "musas" y el inconsciente que alberga todo tipo de sombras espeluznantes, por lo menos el mío... En fin, no me gusta dar explicaciones sobre lo que escribo, de modo que lo dejo así. Un abrazo a todos y ¡feliz inicio de año!

    Relato breve.

    Relato corto.

    El desafío era escribir un diálogo; puro y simple diálogo. Me senté ante la luna llena, y escuché esta conversación.

    Las promesas siempre han sido un tema delicado para mí. En mi opinión, poseen un inmenso poder para amarrar con fuertes lazos tanto a quien promete algo, como a quien espera el cumplimiento de lo prometido. Una aclaración: en un principio había puesto este relato en "fantasía" porque no terminaba de verlo para "terror" -es previsible, y para mí el terror tiene que tener imprevisibilidad-; sin embargo como tenía dudas, ante la buena sugerencia de uno de los lectores, he cambiado la categoría. ¡Gracias, Sergio!

    Este relato está inspirado en un incidente que viví cuando era niña, en un zoológico, con un "depredador". Después de haberlo escrito, me dí cuenta de la semejanza y que había hecho "catarsis" una vez más de mis malos recuerdos, gracias a la escritura. (La historia real tuvo final feliz: mi "ángel de la guarda" me hizo escapar, y estoy viva para contarlo...)

    En realidad esto no es un relato de ficción. Escribo aquí lo que ocurrió el mes pasado durante tres días y dos noches. Fue real. Tiene que ver conmigo (una neófita en materia de aves) y con una golondrinita que no lo era tanto... Bueno, mejor los dejo para que lean la historia completa:

    Escribí esta historia inspirada en una visión que tuve cuando iba en autobús: el rostro de una mujer, de repente, se transformó en una calavera.

    Relato breve.

Disfruto leyendo y escribiendo historias. Me gustan los gatos y el mar. He publicado en Amazon tres novelas de suspense romántico, un libro de relatos, y varios cuentos infantiles.

Tienda

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta