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4 min
Tres poemas dispersos
Poesía |
05.11.16
  • 4
  • 3
  • 1501
Sinopsis

Tres poemas en prosa, espero que les guste

 

Tres poemas dispersos

 

Conclusiones de la nada

 

Fue ayer cuando me dije a mi mismo las cosas que voy a decir
Cantaba verdades que no eran muy ciertas
Descoordinada en cada paso, y mentía al futuro
Fue en una tarde de verano, o de otoño, o de invierno
en la cual construí un camino de ideas
que se iban desvirtuando en un recorrido sinuoso
Me sentí un arquitecto de la anti realidad
Que imaginaba ciudades de acero eléctrico
Y debatía con los poetas de mi mente

Fue en esa tarde o mañana, de verano, otoño o primavera
en la cual descifré una de las verdades universales
esas que no se pueden decir por medio de palabras
y se incrustan en el falso recuerdo del ayer
y que se clavan en monumentos imaginarios

Fue en una noche de niñez, que debatí mi pasado
que volví a las raíces de lo elemental, y no respondí  nada
Me delimité a seguir el camino de un puente, un puente inútil
Un puente que no pasaba sobre nada,
que estaba sobre el mar de la misma nada.
Fue en esa noche, donde jugué con juguetes invisibles,
que se transformaban en palabras
E iban al mundo de lo inmortal,
 y se definía como algo, que no se puede definir.

Cuando tarareé la canción del enigma
me hice preguntas existenciales y triviales
que tenían igual de importancia
y se mezclaban como una baraja de naipes
Y se respondían junto con los años
Que corrían, para dejar atrás al pasado
Y alcanzar un poco más al futuro
Que siempre va a estar igual de lejos.

 

La perfección geométrica

 

La esfera, perfecta, inmutable
que se encierra en sí misma, que contiene todo
que delimita sus espacios como un círculo en tres dimensiones
Esa esfera, que se encarna en una bola de cristal
Y despliega redondez tanto en planetas, como en pelotas
Que se mueven en la calles de los niños
Y se mecen en el sistema solar como cuerpos errantes
Que vagan por un óvalo determinado por el Sol,
que atrae con gravedad la gravedad de las canicas gigantes

Esa esfera, que separa al todo de la nada
Incursiona en los templos milenarios
Mientras gira como el tiempo
Y gira sin parar, sin principio, ni final
Guardando tras de sí, algo irracional
Escondiendo un secreto infinito
Que las culturas se molestaron descubrir:
los secretos del número π
Porque lo simple es complejo
y detrás de todo razonamiento
siempre hay algo irracional

 

Rodando por el camino

 

Rodando por caminos invisibles
Como una rueda que no se puede detener
que cae en la pendiente, como el tiempo con el movimiento
Escuchando águilas que se esconden en montañas
Rodando por caminos infinitos, que tienen los mismo destinos
del cual nada sabemos, y de la cual no hay escapatoria
Somos parte del viaje sin proponérnoslo,
pero ya que estamos, rodamos, como si fuésemos una rueda del tiempo
que pasa los segundos y los minutos, y luego los años, completando ciclos
Mientras el universo es estático y cambiante, todo al mismo tiempo
Mientras nosotros nos gastamos por la fricción
Y al mismo tiempo todo sigue, porque acá el silencio no existe
Será porque el silencio no existe, por que nada se puede detener
Porque estamos destinados a alcanzar la oscuridad,
mientras otros brillan, mientras otros ruedan
Nosotros nos fuimos de plano, nos desviamos del camino de la realidad,
pero todo sigue, como si no importáramos, como si nunca hubiésemos nacido
Porque el camino se reinventa, y otras ruedas la recorren,
para pasar por los mismo baches, por las mismas curvas
Porque hay tres cosas que no podemos evitar
Nacer, rodar, y morir
Mientras el tiempo nace y se extingue
Mientras el fuego se enciende y apaga
Y mientras el universo se enfría y expande
A la espera de la implosión, que nos haría volver a nacer
Empezando por la muerte

 

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