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3 min
Tu hilera de huesos amarillos
Amor |
20.10.08
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Sinopsis

Amigo mío, estás tan alejado de mí, tan lejano que ni a aquél hombre hundido boca abajo a seis mil quinientos bajo el suelo , en mis antípodas, ni a aquél cuya sombra me arropa de día y cuya existencia ignoro, lo siento tan ausente como a tí. Amigo, estás al alcance de tocarme y sólo quieres fracturarme al hacerlo. Amigo, tus pesadas cargas, tus mugrientos fardos que arrastras por la vida dejando un hedor infesto que impide que nazca algo bello allí por donde pisas, esos bultos supurantes en el alma, esos esputos en que se bañan tus palabras más insidiosas al dirigirte al mundo, esa cortina de humo denso que baña tus ojos y te impide contemplar el más nimio gesto bello de todo cuanto te rodea, esos huesos amarillos que muestras victorioso , como armas de en su día despedazaron carne fresca, cada vez que intentas algo parecido a una sonrisa, desfigurada en groseras muecas, todo ese elenco de maravillosas virtudes que emanan de ti como si se trataran de algún etéreo fluido sagrado y que inunda toda estancia en la que "vuestra merced" se encuentre, todo eso, ya me ha envuelto demasiado. Descarga tus derrotas en otros oídos más dispuestos. Tú arrópate en palabras muertas, en datos históricos, en ideas obsoletas que ya no sirven, si así te sientes o disimulas al menos que te sientes menos mal con tu desgraciada vida. Y déjame a mi crear la belleza nueva de la que tú eres incapaz tan solo de imaginar su esencia. Que el hombre vive hacia el futuro, y hacia el futuro debe crear. Nos separa un abismo de desgracia y tristeza, toda una generación. Tiempo perdí oyendo los ecos de tu lamento. Podría heredarte, podría tener tu sangre, amigo, y entonces tus ojos brillarían y tus palabras hacia mí serían de amor. Podrías haberme construido un carro de madera, enseñado a montar en bici, o a tocar la guitarra, o a engatusar a las mujeres, o … simplemente a volar. Solo pienso ahora, que la muerte le sienta mal a tu cara. Pero esa larga hilera de huesos amarillos tras la carne nunca dejará de mostrarle tu macabra sonrisa al mundo, aun cuando mueras.
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