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7 min
¡TÚ TE CALLAS!
Reflexiones |
11.01.22
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Sinopsis

Cualquier persona tiene derecho a la palabra.

A finales de los años 80 del siglo XX mi vida mundana hizo un cambio radical ya que me permitió relacionarme con un considerable número de féminas de todo tipo debido a un principio de libertad que estalló en las costumbres de la sociedad, al instaurarse un sistema democrático en mi pais después de vivir muchos años de opresión política.

Fue en este periodo cuando entablé amistad con una joven llamada Susi que era una estudiante de Psicología. Se trataba de una mujer morena y buen ver, que al parecer era una ferviente simpatizante de un partido político de izquierdas.

- Yo soy del pueblo y para el pueblo - se definió Susi enfáticamente, una vez que nos hubimos acomdado en la terraza de un bar en el señorial  Paseo de Gracia de Barcelona dispuestos a tomar un refresco-. Pienso que en realidad la Historia del ser humano se rige por el sistema económico de producción, del que se deriva una forma de vivir en todos los aspectos. Y como estos medios de producción dependen de la alta burguesía, sucede que ésta ignora al verdadero motor que sostiene a este sistema que es el mundo obrero, como bien puede ser la mujer de limpieza de una fábrica a la que apenas la miramos a la cara; la consideramos un cero a la izquierda, lo cual es una tremenda injusticia social. Y esto tiene que cambiar porque esta decadente burguesía hace muuucho tiempo que ya no da más de sí. Y tú perteneces a esta clase privilegiada, chaval. ¡Se te ve en la cara que eres un pijo! - me espetó ella con una expresión un tanto desdeñosa.

- ¿Yo? Pues no me había dado cuenta... ¡Qué le vamos a hacer! Son cosas de la vida - le respondí con una sonrisa.

-¡Anda ya!

A mi modo de ver este discurso sobre el Materialismo Histórico según la doctrina marxista que Susi había aprendido en la Facultad, era sobre todo un modo de romper, de distanciarse de la influencia tan autoritaria como conservadora de sus progenitores, puesto que su familia al igual que una inmensa mayoría de la población se había adaptado a este modelo de vida tan tradicional para poder sobrevivir; y esto precisamente era la piedra en el zapato de mi amiga Susi.

Sin embargo la chica no dejaba de tener algo de razón. Pues no hay ninguna filosofía que sea enteramente cierta, ni falsa, y todo concepto conlleva algo de verdad.

En realidad esta teoría de mi amiga coincidía plenamente con el concepto que defendía el pensador alemán Walter Benjamin que era claramente de tendencia marxista, quien en los años 40 al ser perseguido por los nazis llegó hasta España donde se suicidó en Port Bou que es una localidad fronteriza de Cataluña y sigue enterrado allí. Según este pensador se debía de reveindicar la figura del "trapero". En este caso el símbolo del trapero es el que se cuida de recoger, de revalorizar los fragmentos históricos en los que subyacen unas tensiones existenciales del hombre común, que como los trastos viejos e inservibles de una casa se los deshecha pero que no obstante constituyen el alma de dicha vivienda, y que a su vez está muy lejos de la idealizada visión del mundo que la burguesía quiere imponer. Para ello habría que aplicar el consabido método del Materialismo Histórico en el devenir de la Humanidad, cuyo relato podría tener otros enfoques muy diferentes y tal vez más realistas que los que han tenido hasta ahora.

Pero no hay nada nuevo bajo el sol.

En la clásica obra literaria LA ILIADA del poeta Homero, se cuenta que los griegos se reunieron en una asamblea a las puertas de Troya después de nueve años de guerra para discutir la conveniencia de abandonar aquella penosa situación. Entonces un feo plebeyo llamado Tersites que era un sujeto patizambo y cojo de una pierna; con unos hombros encorvados y contraidos sobre el pecho; así como tenía una cabeza picuda con una rala pelusa; y aunque era de palabra ágil tenía un modo de hablar desordenado, por lo que a veces se hacía difícil seguirle en la conversación - pues como se ve no era ningún Brad Pitt-, tuvo la osadía de hablar cuando esta iniciativa sólo estaba reservada para los guapos y cultivados reyes que para eso eran los "hijos de los dioses" y expresó el malestar de muchos soldados que deseaban regresar a sus hogares.

Mas Ulises, indignado por aquella intromisión de Tersites le gritó: "¡Tú te callas!" y a continuación le dio un golpe con su cetro reduciéndole al silencio ante el regocijo del resto de los plebeyos que consideraban que había que cerrar la boca de aquel charatán.

Tersites que no deja de ser el símbolo de mucha gente corriente actual era repudiado tanto por sus superiores como por los demás en razón de su  desagradable estampa. Pero a decir verdad él a pesar de su fealdad como ser humano que era tenía los mismos humores y los mismos anhelos que pudiera tener cualquier rey o noble de su época y por lo tanto estaba en su derecho de ser esuchado y atendido en sus necesidades.

Muchas veces al aspecto físico de una persona le adjudicamos un modo de ser moral, que está auspiciado por la cultura de la imágen, cuyo juicio ya venía predeterminado por el Arte figurativo de la Religión en la Edad Media. La estética gana terreno a la ética; y al guapo de la película lo asociamos con el bien, mientras que al feo lo identificamos con el mal, o con el tonto; cuando en la vida real esto no es así. Lo bello no siempre es sinónimo de bueno como pensaba Platón.

Hoy en día aunque los políticos de izquierdas sublimen al hombre del pueblo llano y su cultura popular rozando a veces el mal gusto especialmente en los medios de comunicación, lo cierto es que al ciudadano Tersites la aristocracia neoliberal que es quien tiene la sartén por el mango en el contexto social y se apoya en  en la teoría de un drawinisno excluyente en el que sólo  sobreviven quienes más medios económicos tienen y en consecuencia se adaptan con mayor facilidad a un nuevo orden, siguen considerándole un patán sin ningún fundamento, por lo que con su actitud narcisita aún le siguen gritando: "¡Tú te callas!"

Mas yo tampoco creo en la idealización de la tosca vulgaridad de Tersites por el simple hecho de que él es así como quería Walter Benjamin y otros marxistas para llevar la contraria a los burgueses. Pienso que si nuestro amigo plebeyo tiene todo el derecho del mundo de ganarse la vida holgadamente, asimismo tiene la obligación de cultivarse y de evolucionar personalmente, de igual forma como cuando arreglamos nuestra casa para vivir mejor; o vamos a la escuela para huir de la ignorancia.

Por aquel entonces escribí una novela muy realista cuya protagonista era una mujer emigrante perteneciente al mundo obrero que yo conocía bastante de un barrio periférico de mi ciudad. Pero cuando mi amiga Susi leyó mi manuscrito rechazó de plano el estilo de vida, la áspera manera de ser de dicha protagonista.

Al parecer el discurso progresista de Susi era más teórico que real, y en su interior burgués y urbano seguía gritando al feo Tersites: "¡Tú te callas!"

                                             FRANCESC MIRALLES

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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  • Interesante reflexión, Francesc. Yo creo que el hecho de hablar o callar, más que con la condición social, debería estar referido a tener o no algo que decir. Así, no es lo mismo hablar por tener algo que decir que hablar por tener que decir algo. Son cosas muy distintas. Un abrazo
    Muy buen escrito. Francesc. Me gustó todo. Las dos líneas del final las veo más como un recurso retórico para rematar el razonamiento del relato que una realidad. A menos que la chica que te rechazó el relato haya sido una feminista radical y consideró que tu personaje lucía víctimista y rastrero. Muchos factores pudieron ser la causa de este rechazo, no necesariamente su ideología. Saludos.
    Una sugerencia muy particular estimado Francesc...,¿ qué tal si escribieras sobre el personaje de El jorobado de Notre Dame, personaje de Victor Hugo, que ha inspirado a los cineastas y demás personaje de la industria de difusión? Sería interesante leer, una de estilo existencialista, como la que tu magistral pluma ofreces, atinada en concordancia con nuestra época. Solo para calibrar, si han habido modificaciones en la conducta de intereses o sentimientos.....Recibe el saludo afectuoso de siempre.
    Un relato que muestra, que no obstante, del avance de la evolución humana, en algunos aspectos no han cambiado en las actitudes del humano frente a otros. En este caso, la versión de Homero, sobre la posición "plebeya" del Rey Supremo contra Tersites, una posición despiadada e irónica, que a pocos incomoda. Aunque brotasen palabras idóneas o justas, rechazarán siempre a los que consideran "desiguales". Es cuestión de una cultura social extendida que posee bases históricas, pero ese es otro tema, que merece otro abordaje. Hasta el nombre de Tersites, es estigmatizado, significa " Desvergonzado". En la Etiópida, se observa también, su injusta muerte. Saludos!!
    Efectivamente, lo bello no siempre es sinónimo de bueno. Dentro de las injusticias sociales se encuentran, entre otras la discriminación por haber nacido en, por tener tal color o simplemente por ser o pensar diferente. Bien relato, Francesc!
    Interesante recuerdo en el que se entrelaza la poética sobre tu novela y el derecho de cada ciudadano, sin importar su condición, a exponer en discusión sus opiniones. Un barazo.
    Excelente Fransesc. El escrito y el detalle de rescatar como ejemplo a Tersites. Parece que pasan los años y siempre aparece alguien con ínfulas de mandar a callar. Males de la humanidad. Un placer leerte una vez más. Un gran y afectuoso abrazo y el deseo de un buen año para ti.
  • A propósito de un cuento en la obra DON QUIJOTE DE LA MANCHA, este relato que se basa en experiencias a pie de calle, se aparta de lo políticamente correcto por lo que es posible que algunos lectores se sientan escandalizados.

    Cualquier persona tiene derecho a la palabra.

    Una dependienta de una panadería sorprendenemente me revela su verdadera vocación.

    Todo el mundo al escuchar una bella canción, la ha asociado a un recuerdo de su vida.

    Aunque esta historia fantástica que sucedió realmente en Austria, yo la he situado en mi tierra natal, y que el mismo lector saque sus propias conclusiones.

    Un experimento real que se hizo sobre el comportamiento humano llevado a cabo en un laboratorrio de psicología en Norteamérica.

    Un hombre pasa por delante de una tienda de sombreros y ve algo en ella que será su perdición

    A una enfermera se le despierta un sentimiento filantrópico y en sus ratos libres se dedica a hacer un servicio muy especial a los más necesitados de afecto. Un relato que está inspirado en un hecho real.

    Hay personas más sensibles que otras, que pueden ser soprendidas por la magia de su mente.

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He realizado estudios de psicologgía profunda y metapsíquica:; he publicado relastod en algunas revistas; y hace años que colboro y llevo tertulias literarias.

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