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10 min
UN AMOR IMPOSIBLE
Reales |
02.07.22
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Sinopsis

El desveturado Werther el conocido personaje literario creado por Goethe, tras su suicidio por un amor imposible su fantasma discute con su guía espiritual. Este relato debería enmarcarse en la casilla FANTASÍA.

Aquel aciago día el impresionable Werther caminaba de un modo errabundo por la estrecha y rústica calle del pueblo alemán en el que había vivido, y al cruzare con algunos de los vecinos del inmueble en el que estaba su piso, se asombró de que éstos no le vieran; o se hacían los despistados para no tener que saludarle."¿Es que estarán enfadados conmigo por alguna cosa que se me escapa, cuando yo no les he hecho nunca nada malo?" - pensó el joven.

En un santiamén Werther se halló en el humilde dormitorio de su casa en el que habia un sencillo camastro y un escritorio de tosca madera, con un quinqué apagado encima del mismo, y dirigiendo una furtiva mirada al mueble recordó que allí él había escrito la terrible carta de despedida a su amada Lotte, un amor imposible, que le había llevado al suicidio.

Lo que el joven no se esperaba era que en otra silla que había en un rincón de la estancia estuviese esperándole el señor Mayer, que era un hombre de mediana edad; de complexión robusta; con una perilla, el cual vestía un traje gris algo pasado de moda, que en un tiempo lejano había sido el profesor de dibujo en la escuela de Arte a la que Werther había asistido y en la que ambos habían entablado una fructífera amistad.

- ¡Señor Mayer! - exclamó Werther al verle con un sentimiento de estupor y al mismo tiempo de alegría-. ¿Cómo es posible que esté usted aquí? ¿Estaré soñando? Me dijeron que usted había contraido unas fiebres y que había muerto.

- Sí, así es - respondió el profesor con una sonrisa cordial-. Y tú tampoco perteneces ya a este mundo, porque cometiste el gran error de suicidarte, y todo por una mujer que no te pertenecía.¡Nunca lo hubiese creído de ti! - exclamó el visitante en un tono de decepción.

- Si hubiese conocido a Lotte, que es un ángel bajado del cielo me comprendería. Y yo la amaba de verdad. - se defendió con vehemencia el discípulo del señor Mayer-. Recuerdo que un día estando yo en su casa al despedirse ella de mí me tendió la mano y me dijo: "Adios, querido". ¡Luego Lotte sentía algo profundo por mi!

El señor Mayer hizo una expresión de conmiseración mientras pensaba que su discípulo no había visto el mundo ni por un agujero; dicho en plata que su experiencia con las mujeres dejaba muy mucho que desear.

- Hijo... No seas tan ingénuo. ¿No ves que esto que te dijo Lotte era una forma de hablar, dado que en el fondo también te apreciaba pero como un amigo y nada más?

-¿Sí? Y dígame. ¿Que significaban las miradas de aquella simpatía tan especial que me dirigía en nuestras conversaciones cuando íbamos de excursión? Yo sé leer los sentimientos de las personas en la expresión de sus ojos. Y entre Lotte y yo no hay duda que se había establecido una comunión de profundos sentimientos que estában fuera de toda convención social - protestó una vez más Werther-. ¡Yo para ella no era un simple amigo de la familia! Era algo más. ¿Comprende usted? De éso estoy convencido - expresó él tozudo.

- Bueno. Yo no voy a disctutir las virtudes de esta dama. Pero sepas que también hay mujeres que son unas calientabraguetas. Que disfrutan insinuándose con un hombre, y luego cuando éste pretende intimar con ellas, éstas le cortan el  paso. Le dejan con la miel en los labios y lo dejan con una frustación tan grande como una casa.

-¡Es usted cruel, profesor! Mi Lotte no es así.

- No, claro que no. Ella es toda una señora. Pero también podría ser lo contrario ¿no? Yo estoy seguro de que Lotte se daba perfecta cuenta de lo que sentías por ella, y esto le gustaba a rabiar; se sentía halagada como es natural - respondió el señor Mayer con parsimonia-. Además, esta dama ya estaba comprometida con el bueno de Albert, por lo que tú tenías escasas posibilidades de éxito amoroso con esta mujer, y esto con lo inteligente que tú eres deberías de haberte dado cuenta.

-¿Inteligencia dice? Ay, profesor. El hombre sólo es un hombre. Es decir, un ser débil. Y la inteligencia que pueda tener de poco sirve ante la pasión y el amor que siente por una mujer - replicó Werther con irritación.

- ¿Si? Pues mira de qué te ha servido anteponer tanta pasión a la inteligencia.

- Yo ya hice lo que pude para apartarme de su lado y no complicarle la vida, pero todo fue inútil, porque yo sentía dentro de mí una fuerza irresistible, superior a mi voluntad que me arrastraba inexorablemente hacia Lotte. Usted ya puede estar seguro de que si esta mujer me hubiese aceptado como pareja, yo hubiese hecho por ella cualquier cosa. ¡Lo que sea!

El señor Mayer miró fijamente a los ojos de su discípulo con gran esceptismo.

- No me lo creo - le rebatió el señor Mayer-. Tú Werther, aunque eres una buena persona ya que te encantaban los niños y tienes una sensibilidad fuera de lo común, pues lo has demostrado en tus dibujos, eres asimismo un ser muy inestable. Tú mismo dijiste en una carta a tu mejor amigo Wilhelm que cambias de humor con suma failidad. Que por ejemplo ahora sientes gran euforia por cualquier cosa, y al momento sin una razón aparente caes en una preocupante melancolía. Y esto no da  seguridad a ninguna mujer, que es en definitiva lo que ellas más valoran en un hombre. ¿De que le sirve a Lotte que la adores como a una diosa, si por el otro lado cambias de humor por cualquier contrariedad? ¿Qué seguridad le ofreces a esta dama en razón del hogar y de los hijos que pueda tener? En cambio Albert es un hombre práctico; un luchador nato que hace lo imposible para proteger a Lotte de cualquier mala eventualidad que le pueda ocurrir y de que no le falte de nada.

- Yo me sacrifiqué por ella y acepté a ir a trabajar a la Embajada que está en la ciudad.

- Sí, pero duraste cuatro días y no te adaptaste a esta nueva labor que te facilitó tu madre con la ayuda de tu amigo Wilhem.

- Es que el jefe de mi departamento era un mal bicho. Todo lo que hacía yo le parecía mal.

- En este mundo muchas veces para ganarse la vida, hay que aguantar muchas cobronadas y a mucha gente desagradable. Pero hay que saber iluminar en medio de la oscuridad; pues una cosa es el reverso de la otra. Lo que a ti te pasaba era que seguías obsesionado con Lotte.

- Sí, lo reconozco. Y llegó un día en que no lo pude resistir más y en su casa la besé apasioadamente en la boca.

- ¿Y cómo reaccionó ella?

- ¡ Ah! Se enfadó mucho, y me mandó a paseo. Esto provocó mi suicidio.

- Era de esperar. Actuaste como un adolescente malcriado.

- Y bien. ¿A qué ha venido usted aquí si se puede saber? ¿A regañarme? Pues sigo sin entender - inquirió Werther con impaciencia.

- He venido a buscarte para acompañarte a un lugar de la otra Dimensión, que es como una especie de hospital donde cuidarán de equilibrar tu frecuencia de onda mental, para que puedas acceder a un plano superior, porque esta obsesión enfermiza que has tenido por Lotte no te ha dejado evolucionar ni vivir en paz. Claro que si sufrías esta ansia por el amor de Lotte, era porque ella con su presencia ponía en evidencia el vacío que sentías en tu corazón - prosiguió el señor Mayer-.¿Y a qué se debía este anhelo de amor? Pues se debía a que en tu infancia nunca recibiste de tu familia ninguna clase de afecto sincero. Ha existido un rígido sistema tradicional que estaba por encima de las necesidades afectivas  de las personas. Y esto  te ha perjudicado en tu vida.

- Esto es cierto. Yo tenía siempre que cumplir con obligaciones de todo tipo, y nadie me supo valorar en nada. Pero a todo esto. ¿Me está diciendo que realmente existe el cielo y el infierno? - preguntó él con extrañeza.

- Olvidate de esta patraña. Esto es un mito occidental que se inventó la Iglesia en la Edad Media para dominar al personal - le dijo el profesor-. A pesar de esta  fábula de la Iglesia, ésta en función de su Poder ha influido en el ánimo de la gente a lo largo de la Historia. Esta institución se hizo tan poderosa porque el emperador del Imperio Romano Marco Aurelio por razones políticas hizo oficial al cristianismo. De no haber sido así, tal vez las cosas hubiesen sido diferentes. Aquí en la Tierra, no nos engañemos, todo es política. Pero cuando la Iglesia haya perdido influencia, que sucederá porque aquí nada es eterno, la gente de igual manera se dejará influir por las ideologías políticas que estén en el Poder. Mas cambiando de tema, la verdad, es que nadie muere del todo. Supongo que habrás oido hablar de los átomos del filósofo presocrático Demócrito y de Epicurio.

- Algo he oído.

- Bueno. Para empezar el famoso Dios es esencialmente amor que se tiene que trabajar aquí en la Tierra día a día mediante el cuidado de los demás - le dijo el profesor Mayer-. No obstante en un futuro más o menos lejano, cuando la Ciencia esté más avanzada, se descubrirá que todos estamos hechos de átomos, y que éstos tienen una estructura más sutil de energía. Tú y yo ahora somos esta energía, la cual se manifiesta en forma de frecuencia de onda como se verá en una Radio que será un aparato que se inventrá en el futuro con una maquinaria en su interior que recogerá la voz que se emitirá de otras personas desde mucha distancia del lugar donde te encuentres tú.

Al romántico Werther le costaba asumir aquella información.

Seguidamente, el señor Mayer tomó por los hombros a su antiguo discípulo, y se perdieron en la oscuridad de la habitación.

En el siglo XXl Werther había reencarnado en un sujeto que era todo un maestro en Informática. Mas cuando en su oficina ingresó una empleada muy eficaz que le recordó vagamente a una tal Lotte del siglo XVll la cual estaba casada con un economista, no se lo pensó dos veces y fue tras ella llevado por un viejo afán romántico. Y es que Werther se había equivocado otra vez. Como muchos de sus contemporáneos había confundido el progreso científico-técnico por la evolución espiritual. Pues en el tiempo histórico se cambia de forma, pero no de fondo.

                                            FRANCESC MIRALLES

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