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2 min
Un Angel que huele a azufre.
Amor |
12.02.18
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Sinopsis

No busco hacerte sonreír siempre, busco ser tu felicidad al tanto que caminamos juntos.

A veces notó como la noche va saliendo desde tu vientre, y la tarde va cayendo entre tus piernas de serafín, es un constante trastorno al que estoy sometido, eso de verte como un angel y conocer tus demonios ardientes, ver como la densa oscuridad que llevas en tus ojos se desvanecen al tocar mis labios.

Eres un angel que huele a azufre, no sé a que juegas, ni cual es tu meta, no sé cual será la razón por la que estás acá conmigo, pero te ruego que no te vayas, si necesitas sangre rompeme la piel, si necesitas un alma para rejuvenecerte sólo abreme tus brazos y te la entregaré pecho a pecho.

Los límites que tenía para amarte te los has llevado arreguindado a tus alas... o a tus cuernos.

He visto como en mis noches de duelo desapareces el dolor, y como en instantes donde la felicidad me arropa tu ausencia me ha privado de disfrutarla.

Eres un destino que seguir, una vida que ofrendar, pasos donde hacer camino.

Enciendes un infierno cuando te quitas la ropa, e irónicamente, en cuestión de minutos, tienes la capacidad de hacerme palpar las nubes, y tocar el cielo con la punta de mis dedos.

He aprendido a bendecir la humedad de tus valles, tus empinadas montañas, tu bosque desnudo y tus gritos cuando la noche hierve.

Hay noches que has diseñado solo para hacerme creer en tu divinidad; conoces un par de movimientos que me calcinan la fé, y me hacen renegar de otra deidad que no salga de tus dos caderas.

Sospecho que escondes mi locura entre tus dos piernas de canela...

Bendito sea el día que apareciste para quedarte conmigo, desconozco las razones que te llevaron a mi, yo no las veo, y te pido encarecidamente que tú nunca las dejes de ver.

Eres candela, luz, cielo.

Creo que al mirarte por primera vez te has llevado mi cosmos, y me has dejado encerrado en tu orbe, varado, en plena soledad de abril. 

Valdrá la pena ésta vida si algún día decidieras llevartela, niña.

 

 

 

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