cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

2 min
Un día cualquiera
Reflexiones |
09.09.10
  • 3
  • 6
  • 3170
Sinopsis

Me levanto cada mañana igual, ningún cambio a mi alrededor, con las mismas pocas ganas de seguir adelante. Todo me pesa y me duele al ponerme en pie, como si me hubiesen dado una paliza, como si la misma luna hubiese caído sobre mi espalda mientras dormía. No puedo hacer nada, sigo almorzando, sigo peinándome. Para ir al trabajo tengo que ir peinado, aparentar un hombre limpio y feliz, sobre todo feliz, en el trabajo los infelices no duran mucho, son los primeros que se van a la calle cuando las cosas van mal dadas. Yo por eso sonrío, nunca me falta una sonrisa en los labios, por si acaso enseño mis amarillentos dientes, eso es mejor que nada.

Trabajo duro, o eso aparento, intento hacerle la pelota a mi encargado, le hablo de aquello que quiere que le hable, le pregunto lo que quiere que le pregunte, le adoro, le amo, le limpiaría las botas con la lengua si él me lo pidiese. Yo no soy tal siervo, solamente lo aparento, la máscara me viene un poco grande, no importa, es mi única escapatoria.

Al salir de la oficina ya son las siete de la tarde, se supone que empieza la auténtica vida, para mí, en cambio, solo empiezan, de nuevo, las ganas de morir. No merece la pena seguir existiendo de esta manera, y en realidad de ninguna. Saldría a dar un paseo, a mirar a la gente, a leer, pero... ¿para qué? para nada, un alivio del alma poco duradero, necesito la inmortalidad en el cielo, necesito abandonar este cuerpo que me da tanto asco, dejar para siempre mis torpes palabras, al fin, dejar de ser yo.

Llego a casa, cenaría, pero no ceno. Vería la televisión, pero no la veo. Leería, no leo. Escribiría, no escribo. No hacer nada es otra manera de hacer algo, todo tiene un sentido, y el único que yo le veo a mi comportamiento es el que me debe guiar a la placentera muerte. Me tengo que ir a la cama, dormiré, ojalá, para siempre.
Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 145
  • 4.44
  • 437

Puedes visitar mi blog: http://puntoomuerto.blogspot.com.es/

Tienda

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta