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6 min
Un día inolvidable
Suspense |
06.05.18
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Sinopsis

Grabados a fuego, con hierro candente. Así permanecerán en la memoria de los ciudadanos de este país, los extraordinarios acontecimientos que tuvieron lugar en aquella memorable jornada del 14 de octubre de 2018...

 

 

Grabados a fuego, con hierro candente. Así permanecerán en la memoria de los ciudadanos de este país, los extraordinarios acontecimientos que tuvieron lugar en aquella memorable jornada del 14 de octubre de 2018.

Los increíbles y chocantes sucesos, nunca contemplados por estos lares, y tampoco en ningún otro, coparon portadas, llenaron telediarios y colapsaron las redes sociales durante días y días.

Todo comenzó a media mañana del Día de Autos, cuando en una céntrica calle de la ciudad de Burgos, un operario del Ayuntamiento que reparaba una acera fue arrebatado del suelo por una fuerza prodigiosa e invisible, y tragado, en cuestión de segundos, por la capa de nubes bajas que se cernía a esa hora sobre la capital castellana.

Ni sus consternados compañeros de faena, ni los atónitos viandantes pudieron hacer nada por impedir su meteórico ascenso. Tan imprevisto y vertiginoso fue éste, que nadie consiguió reaccionar, nadie pudo hacer el más mínimo ademán por retenerlo.

En iguales o similares circunstancias, despegue repentino y centelleante elevación a las alturas, se esfumaron varios trabajadores a lo largo y ancho de la geografía patria, durante la siguiente media hora con intervalos variables entre ellos de unos pocos minutos.

En orden cronológico, la relación de insólitas ascensiones a los cielos fue la que se detalla a continuación. Al operario burgalés, pionero en la sorprendente modalidad de fulminante despegue vertical, le secundaron un jornalero que laboraba en una finca de Cáceres; un vendimiador, en una viña del Bierzo leonés; un obrero de la construcción que arreglaba un tejado en un caserío de la huerta murciana; y, finalmente, un albañil, encaramado a un andamio, en un pueblo de Zaragoza.

En todos los casos, los pasmados testigos, coincidieron en que los infortunados currantes parecían haber sido succionados por una especie de aspiradora de colosales dimensiones, situada más allá de la estratosfera.

Unos diez minutos después de que el albañil maño se convirtiera en un proyectil humano impulsado por un cañón fantasma, corrió idéntica fortuna un caballo de carreras que competía en el hipódromo de Segovia en una carrera de obstáculos. En tamaña y análoga tesitura encontrose, muy a su pesar, un congénere del anterior, a lomos del cual un avezado picador trataba de castigar a un Mihura cornigacho en la plaza de Las Ventas, llena a reventar.

En ambos casos, jinete y rejoneador, respectivamente, salieron despedidos de sus monturas como derribados por un viento huracanado, nivel 5, un momento antes de que los desventurados animales fueran propulsados cual voladores en una verbena de prado.

Ambos declararían más tarde, aún tartamudos y temblorosos, que habían sentido algo parecido a la onda expansiva provocada por una bomba de inimaginable potencia.

Incluso allí donde los cielos estaban más despejados, los impactados espectadores del singular drama apenas si pudieron seguirlos, a hombres y animales, unas décimas de segundo antes de que se evaporaran en la inmensidad de la bóveda celeste.

Alrededor del mediodía, más o menos una hora después del comienzo de la esperpéntica función, los habitantes de la ciudad de Sevilla, que a esa hora paseaban por sus calles aprovechando el día de sol radiante, observaron, absolutamente patidifusos, como la Giralda despegaba del suelo y salía catapultada hacia las alturas en un abrir y cerrar de ojos, literalmente.

El gracejo andaluz, de probada rapidez y eficacia a la hora de establecer comparaciones más o menos ingeniosas, no tardó en poner de relieve el evidente paralelismo con el lanzamiento de un cohete de la NASA, tipo Apolo XIII o similar, aunque todos parecían estar de acuerdo en que la milenaria torre árabe se había elevado a una velocidad infinitamente superior.

El castillo de Montjuic fue el primero en seguir el ejemplo, aunque en este caso sólo una parte del mismo fue arrancada de cuajo y convertida en un bólido rumbo al espacio interestelar.

No hay dos sin tres, dicen, y una vez más se cumplió la máxima.

La Torre de Hércules, en La Coruña, completó la singular triada de edificios voladores.  

El día tormentoso, con algún trueno ocasional, y la privilegiada ubicación del faro gallego en lo alto de un pronunciado promontorio, añadió, si es que eso era posible a estas alturas de la película, más fuerza escénica al alucinante espectáculo.

No faltó, como era previsible, una comparación cinéfila con la película “Up” y la casa del nieto y el abuelo, que despega propulsada por el racimo de globos.

La enhiesta torre gris fue arrancada desde sus cimientos con la misma facilidad con que un niño desarraiga una margarita, provocando una ensordecedora explosión que sacudió los terrenos adyacentes como un terremoto de baja intensidad.

Aquellos, presentes en el lugar, que cerraron los ojos, asustados, cuando volvieron a abrirlos sólo vieron un enorme agujero entre una nube de polvo. De la torre que allí se levantaba desde muchos siglos atrás no quedaba ni rastro.

El último acto del más formidable drama nunca representado tuvo lugar a las 12.30 de la mañana en la calle Uría de Oviedo.

A esa hora, en un día con algunas nubes sobre la capital asturiana y una agradable temperatura, un hombre fornido y de gran estatura logró burlar el cordón de seguridad y propinar un soberano empujón a su Majestad el Rey, que a la sazón se disponía a entregar los premios Princesa de Asturias en el teatro Campoamor.

De resultas del sorpresivo ataque el monarca cayó cuan largo era, dando con sus regios huesos contra el duro asfalto ovetense.

En ese preciso momento, desde las alturas tronó un vozarrón apocalíptico:

—Jaque mate, Yahvé, jaque mate. Te he vuelto a ganar, viejo carcamal.

—Mal rayo te parta, Zeus, mal rayo te parta, a ti y a todo el Olimpo. Ya veremos quién ríe el último. Para la próxima partida, salgo yo con blancas.

                              ****************************

 

Una hora más tarde, a eso de las 14 h, minuto arriba o abajo, los peones, caballos y torres que habían sido arrebatados regresaron, se materializaron, exactamente en el mismo punto en el que se encontraban cuando fueron apresados.

Todos retornaron sanos y salvos. Ni los hombres ni los animales sufrieron daño alguno en su integridad física y mental. Los monumentos, por su parte, tampoco presentaban el más mínimo deterioro en sus centenarias estructuras.

Al Rey, por su parte, tampoco le quedaron secuelas de la inesperada agresión. De hecho, se levantó, se sacudió el traje y continuó saludando a la gente como si no hubiera pasado nada.

No se sabe si, finalmente, se celebró la cacareada revancha entre ambos Dioses. Lo cierto y verdad es que hasta el día de hoy, 16 de abril de 2024, del asunto nunca más se ha sabido.

 

 

 

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  • Sebastián tull, un autor de esta web, a elegido este relato para que sea publicado en una página de Facebook titulada: Comunidad de tusrelatos. Si estas interesado en que se publique deja un comentario en el relato que publique titulado: Invitación 2.0 En el podrás ver la petición de Sebastián. Saludos.
    Extraordinario símil de una partida ajedrecística el que nos ofreces en este fantástico relato. Una gran idea y un gran desarrollo el que has logrado. Mis felicitaciones por ello. Y ahora devuelvo un comentario clarificador al que has vertido sobre uno de mis últimos trabajos "Traslado a la mansión". Así es. Mantengo el suspense del protagonista hasta el final, dando escuetas pinceladas que apuntan su verdadera naturaleza. Ahora bien, yerras sobre la persona a quien mata. No se trata de una mujer, sino de su aborrecible dueño. Si lo relees verás que digo que, en ese momento, no se encontraba acompañado por la criada. De todos modos, gracias por tu lectura, valoración y comentario que, en especial viniendo de tu parte, valoro en mayor medida. Un saludo, colega.
    De lo mejor que leí. Excelente
    Lo que me hicisteis reír y con un cierre barbaro e inesperado
    Excelente, Paco. Muy bueno y muy divertido, con un final muy ingenioso.
    ¡Que bueno! Ya me estaba imaginado un rara crónica de realismo mágico, hasta que el jaque mate me puso todo de cabeza, y de paso casi me mata de risa. Muy inesperado, además de bien escrito. Buen regreso, señor. Es un gusto tenerlo de nuevo por acá. Narradores como usted hacen falta a este foro.
    Qué bueno Paco. Me ha enganchado desde el primer despegue a las alturas. Primero como un relato que navega entre la fantasía y el suspense, para rápidamente virar a la comedia. Has sabido salpicarlo con las dosis adecuadas de cada género manteniendo un suspense que has resuelto con un cierre redondo que no he visto venir y me ha provocado una carcajada final. Excelente amigo Paco. Esperando ya tu siguiente relato... :)
  • 42 minutos....2.520 segundos....ni uno más, ni uno menos... es el tiempo que tiene José Villamañe para localizar el cofre con los 7 lingotes...

    HORA: 20.00…Transcurrido: 660 min…Restante: 117 min.

    HORA: 18.40…Transcurrido: 580 min…Restante: 197 min. José Villamañe tiene algo más de 3 horas para encontrar el cofre con los 7 lingotes de oro.

    Y en búsqueda de los 7 lingotes, llegamos al capítulo VII. A medida que se acerca el final, la carretera se empina cada vez más y las curvas retorcidas se vuelven más traicioneras por momentos...

    Cada vez más cerca, cada vez más cerca...pero aún tan lejos...cuidado...porque el tiempo es oro...

    Enigma tras enigma, José Villamañe sigue aproximándose a ese tesoro oculto...

    Paso a paso, enigma tras enigma, minuto tras minuto, José Villamañe sigue acercándose al preciado tesoro con un valor estimado de 252.000 euros.

    José Villamañe continúa la carrera contrarreloj para descifrar los enigmas que le permitan encontrar el cofre con los 7 lingotes de oro.

    José Villamañe, maestro jubilado con mucho tiempo libre, acude al palacio de Valledor en Castropol respondiendo al reto lanzado por su compañero de la infancia, el millonario Juan Oliveras. Dispone de 777 minutos exactos para resolver 7 enigmas, encontrar 7 fotos y desenterrar el cofre con los 7 lingotes de oro, cuyo valor aproximado en el mercado es de 252.000 euros.

    El pueblo de Castropol, con el histórico palacio de Valledor como protagonista estelar, es el singular y pintoresco escenario donde dos antiguos compañeros de estudios en la Escuela Hogar de Castropol se encuentran 40 años más tarde para revivir la emocionante "Búsqueda del Tesoro" en la que compitieron a finales de los años 70. Los enigmas y acertijos se suceden sin respiro en una lucha trepidante y sin cuartel contra el ingenio del retador y el tiempo límite para superar la prueba. José Villamañe dispone de 777 minutos para resolver 7 endiablados enigmas y encontrar el cofre con 7 lingotes de oro.

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Desde niño, he tenido en los libros a mis mejores amigos y "quién tiene un amigo, tiene un tesoro " ; al día de hoy, sigo buscando cofres enterrados y disfrutando del botín. Os invito a conocer mi blog: castroargul3.blogspot.com.es

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