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8 min
Un euro con veinte.
Varios |
27.03.21
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Sinopsis

Identificación con el personaje, entretenimiento y ficción.

 

Sonó el despertador debía levantarse. De la cinturilla del pijama colgaba la cinta rozando su barriga velluda y el escondido ombligo.

Golpeó el wáter orinando ruidosamente, el chorro no cedía, dejó abierta la tapa del inodoro y tosió arrojando mocos verdes de manera repentina flotando los esputos en el agua estancada, disolviéndose al tirar de la cisterna.

Con despertar confuso, ebrio de sueño, se preparó una taza de café humeante cuyo estímulo le hizo sentir bien.

Acudió a su puesto de trabajo, el rótulo del establecimiento coordinaba con el color de sus uniformes. Respetuoso como siempre saludó al encargado y a sus compañeros que aguardaban en los vestuarios.

El supermercado abría a las nueve, él junto al resto de plantilla debían estar antes de la hora prevista, para reponer y adecuar los puestos de cobro.

Le pesaba la rutina de llegada, una vez allí era activo y competente, buen compañero y colaborador.

Poco a poco las personas cogían cestas y carros para efectuar las compras. Se avecinaban días de mucho ajetreo dadas las fiestas.

-Hola, me da una bolsa por favor, por cierto ¿ya se han agotado los paquetes de mascarillas?- preguntó la señora a Félix el cajero.- Mañana traen más, tendrá que venir a primera hora. Señora tápese la nariz por favor, utilice correctamente la mascarilla-.

-Me va a decir usted lo que tengo qué hacer, la tengo bien puesta, no te digo- ofendida le hizo un gesto con desprecio.

-Se me ha olvidado coger un paquete de lentejas, espere que vuelvo enseguida- La señora marchó al estante donde estaban, a su vez se encontró con un conocido al que saludó sin prisa alguna. Al regresar el trabajador pacientemente esperaba con la compra en la cinta mecánica con una gran fila en la que otros esperaban.

-Oiga ¿usted sabe si el autobús 147 me deja cerca de la calle Bravo Murillo? Tengo que ir a una administración de lotería, me han encargado unos décimos, que comparto con mis amigas y si desde aquí me viniese bien ya echaba la mañana- continuaba charlando sin pensar en la gente que empezaba a irritarse.

-Mire no tengo ni idea, vaya a la parada y fíjese en el recorrido de la  línea y si no pregunte al conductor. Agilice señora, que me va a crear un problema-. Sin perder compostura y con la paciencia de un bendito Félix indicó a la mujer que recogiese su compra.

-¡Qué estrés oiga, yo no puedo ir tan deprisa, va a una velocidad de vértigo,  ya soy mayor hombre! Fíjese hoy me levanté con la cadera fatal, ¡qué dolor! Me han mandado enantium, y para qué si no me lo quita, al rato estoy igual. Mis hijos me dicen que tengo que andar, moverme, que me apunte a un gimnasio, estoy buena como para ir ¿qué le parece?-

El dependiente sudaba la gota intentando ser respetuoso pero su paciencia se agotaba.

-Se quiere callar de una vez por todas coja su compra y váyase a la mierda- Alzó la voz un hombre ya maduro, para que todos le oyesen provocando diferentes reacciones.

-Grosero, cómo se le ocurre hablar así a una dama, a ver cuándo usted sea mayor si va a ser rápido con sus gilipolleces- otro se unió al vocerío, mientras el cajero atónito comprobó que la situación iba a peor.

-¿Me está usted llamando gilipollas? Eres un imbécil porque ni de usted te llamo, no ves que lleva una hora conversando, yo tengo prisa idiota no sé tú. Venga joder, esto es la hostia- Su vocabulario cada vez era peor, cabreado decidió cambiarse de línea, no sin antes despedirse  a lo grande.

-Adiós samaritano que no somos las Hermanitas de la Caridad, regálale la compra así lavas tus pecados cabrón si te sientes mejor- Altivo marchó hacia el otro lado. El ofendido se echó hacia él en un impulso de agarrarle por el cuello, harto de tanta prepotencia. Rápido ante la situación el encargado frenó el desencuentro alertado por otros trabajadores.

Pasado el trance, entró una tercera en discordia.- Usted tiene la culpa por dar palique, todos tenemos prisa con tanta escucha nos joroba a los demás, tiene que ir más rápido, es su trabajo, para eso le pagan digo yo- La chica con descaro se dirigió al sufrido empleado.

No estaba retribuido ni valorado su trabajo, sin contar el tiempo que llevaba despierto; reposición de alimentos, agilizar cobros para aumento de ventas, ser psicólogo, paciente, educado y terminar una jornada en la que él también llevaba mochila con sus preocupaciones. Se sentía saturado y aun así no perdía modales.

Finalizó su jornada laboral, ya más relajado anduvo hacia la terraza del bar donde siempre tomaba un refresco. Alguien pasó a su lado empujándole perdiendo equilibrio estampándose contra el suelo. Le dolía todo y con dificultad por exceso de peso pudo levantarse. Aturdido y recuperando sus pertenencias pensó en la poca solidaridad de las personas y su mala educación.

Al llegar pidió un café, derramándolo sobre la camisa, -lo que faltaba- dijo suspirando y alertado por dolores que sentía su cuerpo ante el porrazo recibido. Quiso pagar la bebida y no llevaba la cartera.

-Lo siento creo que me han robado la billetera, me empujaron y al caer han aprovechado la situación- le dijo al camarero.

-No es mi problema señor, yo tengo que incluir el dinero en caja- sin ningún miramiento y a pesar del importe tan bajo no tuvo clemencia.

-Le estoy diciendo la verdad, yo vengo aquí todos los días, ¿usted es nuevo? Le prometo que vuelvo en cuánto ponga la denuncia y vaya a mi domicilio a por efectivo-.

-Usted no se mueve de aquí faltaría más, me da igual que sea un euro como si son diez, tiene que pagar si no llamo a la policía-.

-Por favor puede avisar al encargado, el me conoce yo se lo explico, mire estoy muy dolorido me he caído no sé si me he lesionado, me está doliendo todo- sorprendido por la situación y por un euro con veinte que valía el café.

Cuando se presentó la policía, Félix no daba crédito a lo que estaba sucediendo.

-Documentación  por favor- requirió el policía.

-Perdone pero me han robado la cartera no puedo pagar el café, si es por lo que vienen ustedes, aprovecho para poner denuncia y comentarles que también me caí a consecuencia y debería ir a que me explorase un médico no me encuentro bien-.

-Oiga no tenemos todo el día, levántese y no me cuente estupideces, a la comisaria inmediatamente-. Con autoridad introdujo al afectado en la parte de atrás del vehículo policial, quedando perplejo sin tiempo a reaccionar.

 

-¿Usted es Félix Rodríguez De la Fuente?- Le preguntó el agente.

-No señor, también soy defensor de la naturaleza, pero me llamo Félix Mario Neta Chistoso-.

-¿Me está usted tomando el pelo caballero? Sabe que mentir u ocultar información puede convertirse en delito, es un imprudente-.

-Le juro señor qué solo conocí a ese señor por los documentales en televisión y radio y por su trayectoria ambiental-. Contestó nuestro aludido.

-¿Le parece chistoso en un interrogatorio utilizar esos apellidos? no dispongo de toda la mañana así que haga el favor de contestar a la pregunta-.

-¿Es usted Félix Rodríguez De la Fuente?-.

- Señor no le estoy mintiendo, estoy muy cansado, no sé  por qué estoy aquí, me han robado me he caído sólo debo un euro con veinte, no he cometido ningún delito, trabajo en un supermercado, esos son mis apellidos, y en referencia a ese señor, le conozco a través de sus series, que era un gran ambientalista Español que contribuyó a la conciencia ecológica y sus series fueron vistas en todo el mundo y qué murió en un trágico accidente- relató de forma apresurada.

- Se acabó Don Félix, narrar con artificios y engaños, delito contra la Administración de Justicia, dificultar la actividad judicial, usurpación de identidad se le impondrá una pena…-

 

En su butaca ocupando todo el asiento por su volumen corporal, acabándose la bolsa de maíz sin darse cuenta, su cerebro estaba distraído.

Si hubiese prestado atención al crujido de esas palomitas mientras las masticaba le habría llevado mucho más tiempo en terminar la bolsa y puede que también la película “un euro con veinte”.

Enmascarar el sonido viendo la filmación sin recordar que estamos comiendo, escuchar lo que masticas puede influir en la cantidad que vivas.

 

Y.M.G

 

 

 

 

 

  

 

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