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3 min
Un gesto inolvidable
Reales |
27.10.19
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Sinopsis

¿Te ha pasado alguna vez que una persona desconocida te ha ayudado o tú has echado la mano a alguien que no conoces y jamás has olvidado ese detalle?

Estoy leyendo un apasionante libro de Caroline Myss donde relata pequeñas historias de personas anónimas que sufrían dificultades de todo tipo, y gente desconocida les echó una mano, ya fuera de manera material, con palabras o con gestos tan sencillos como invitar a alguien a un café y decirle que todo irá bien. A lo largo de mi vida he recibido este tipo de sorpresas, pero también he contribuido, a veces sin ser consciente, de regalar algo que a otra persona se le iluminan los ojos. No soy una persona impulsiva, siempre pienso mucho las cosas, pero en el verano del 2007 vi un reportaje sobre la ciudad de Praga y una semana después ya tenía reservado mi viaje para el mes de octubre.

Cuando llegué a la bella ciudad centroeuropea, me sentí como en casa, me encontraba muy a gusto. La primera tarde en la capital checa, me senté en la plaza del Ayuntamiento y disfruté de la mejor cerveza que jamás he bebido nunca. La luz de otoño, los adoquines del suelo, el sonido de las campanas, me transportaron a unos momentos de tremenda felicidad. Al día siguiente, cuando paseé por el puente de Carlos, primero me crucé con un grupo de adolescentes alemanes, y poco después fueron unos jóvenes rusos los que pasaban por aquel puente medieval. Y pensé en que la bella ciudad checa, había sido invadida por los primeros en los años 40 y por los segundos en los años 60, y ahora se respiraba armonía, éramos turistas todos, embelesados por una ciudad acogedora.

Pero el recuerdo que quedó para siempre grabado en mi corazón, fue el último día. Estaba en el hotel y vino a recogerme Vladislav. Era un hombre de unos 50 años, con grandes ojos azules, que me llevó camino del aeropuerto. Hablaba un poco de español y me comentó que le gustaba mucho una fruta roja. Yo empecé a decirle:

-Fresas, cerezas...

De pronto el hombre dijo de manera ingeniosa:

-Eva.

-!Manzana!-exclamé entre risas.

Era un hombre entrañable y me dijo que le gustaba mucho España por el sol, porque en Praga podían pasarse varios días sin ver el astro rey. Cuando llegamos al aeropuerto, vi que en el monedero me quedaban un par de billetes de coronas checas. No recuerdo el importe pero sé que el cambio en euros era poco. Me lo hubiera podido gastar, pero le di los dos billetes y la cara de perplejidad, los ojos de agradecimiento y la mueca de su boca al borde del llanto, me hizo entender que para mí era poco, pero para él aquello era una fortuna. Le dije que llevaría siempre a Praga en mi corazón y durante varios minutos no pude quitarme aquella cara de sorpresa de Vladislav. Ya en el avión, a punto de despegar, miré por última vez aquella ciudad y pensé que me gustaría volver algún dia.

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  • Muchas gracias Mario por tu comentario y valoración. Saludos
    Muchas grcias Marian por tu comentario y valoración. Saludos
    No me extraña que quieras volver a Praga. Es una ciudad preciosa, tanto por su arquitectura como por su gastronomía y, sobre todo, sus gentes. Para mí solo hay una en toda Europa que está por encima en belleza, y es Budapest. Dos ciudades maravillosas donde las haya.
    Hay detalles que conforman anécdotas inolvidables. Gracias por tu relato.
    Muchas gracias Serendipity por tu comentario y valoración. Saludos
    A mi me gusta pensar que cuando echas una mano a una persona, luego ese bien se te devuelve, aunque quizá venga por otro lado. El Universo regula y compensa. Un buen recuerdo de Praga, entrañable. Un abrazo, Tash
    Muchas gracias Gabrielle por tu comentario. Me han entrado ganas de volver a mi adorada Praga. Saludos
    Muchas gracias Francesc por tu comentario y valoración. Cuando has contado lo del palacio de Austria, me ha recordado que cuando lo visité, un compañero mío del instituto, sufrió el síndrome de Stendhal ante tanta belleza. Hay sitios que te dejan sin respiración y otros que no volverías jamás. Gracias y saludos
    Muchas gracias Ecllipse de sol por tu comentario y valoración. Saludos
    Ah, la cerveza de barril de Praga... la mejor del mundo. Y qué me dices del ambientazo de la plaza del Reloj? Una ciudad maravillosa. Solo una cosa: los nazis se anexionaron de Checoslovaquia en 1938, y los rusos (en realidad, el Pacto de Varsovia) la invadieron en 1968. En cuanto al relato, ¿qué decir? Expresas perfectamente ese sentimiento de quien da sin tener porqué, y el que recibe sin esperarlo. Un abrazo cordial
  • A menudo te gusta un tipo de música que sonaba incluso antes de que nacieras

    Tu interior se refleja en tu exterior

    El sufrimiento a menudo viene cuando tienes demasiado apego o no se cumplen tus expectativas.

    ¿Te ha pasado alguna vez que una persona desconocida te ha ayudado o tú has echado la mano a alguien que no conoces y jamás has olvidado ese detalle?

    La violencia es injustificable siempre y causa mucho desasosiego.

    A veces la más leve caricia, el roce más sutil, puede ser la expresión más intensa de amor.

    Creo que el corazón es el órgano de cuerpo que más sufre en silencio...

    Me parece lamentable que se manipulen o inventen las noticias,sobretodo si perjudicas a alguien o algo.

    Muchas veces encuentras al amor de tu vida pero todo es más complicado de lo que parece.

    A veces necesitamos un empujón del universo para apartar de nuestra vida, aquello que no nos hace feliz

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Mi verdadera vocación hubiera sido ser periodista en una redacción de periódico. Esta maravillosa web nos permite escribir tanto para satisfacción propia como para compartir con los demás. GRACIAS POR LEERME. Saludos.

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