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3 min
Un lugar con vistas al cielo.
Reflexiones |
26.08.07
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Sinopsis


Deseas hallar ese lugar con vistas al cielo. Y sabes que no eres más que agua que se estremece y evapora con el tiempo, y que el tiempo no existe, pero lo temes más que a la vida. Y sabes que vives porque la sientes a tu lado tan lejos o dentro de ti. Y sabes que apenas sabrás, pero que viviste para ver lo poco que viste y mereció la pena estar donde estuviste, rozando el cielo, o arrastrándote entre ideas certeras, quizá sin sentido, besando amores prohibidos, amando valles oscuros y brillantes que nacen y mueren como constelaciones en apenas horas o segundos de fugaces compromisos de amor y dolor...

Cuando sólo encuentras vacío y una mente sin sujeciones. Cuando te sientes encadenado y descubres que lo estás, pero a anclajes inexistentes. Y estar cómodo se convierte tan placentero e indolente como contemplar una laguna de aguas estancadas. Cuando al flexionar el cuerpo encuentras un físico desmadejado y enfermo, y rascarse constituye un acto de vandalismo corporal. Cuando la edad atrapa tu tiempo y lo fija con clavos a un muro de ideas erróneas, el silencio acecha una vida estruendosa y te vas persiguiendo a ti mismo. Cuando la vida es un sueño encerrado en una gota de agua, y si alzas los brazos deseando encontrar, no hallas más que un mundo de desdén y arrogancia. Cuando lloras en soledad cansado de hacerlo en público. Cuando asistes al martirio de muchos que son como tú y están al otro lado... ¿de dónde o de qué? Si corres por pasillos oscuros escuchando pasos de muerte a tu espalda. Si tiendes manos sin dedos repletos de cinismo. Si dices que eres igual y no miras porque no aprendiste a hacerlo, y tampoco te interesa. Si ves masas de hombres apilados unos sobre otros. Si la pasión es nexo conductor del amor pero también lo es del odio. Si el amor se transforma en odio y se reconduce en amor y es capaz de llenar cauces enteros de amor. Cuando el amor... Cuando deseas hallar ese lugar con vistas al cielo.

Sabes que no eres más que agua que se estremece y evapora con el tiempo y que el tiempo no existe, pero lo temes más que a la vida. Que estuviste rozando el cielo o arrastrándote entre ideas certeras o quizá sin sentido, cuando el amor se transformó en odio y se recondujo en amor y fue capaz de llenar cauces enteros de amor. Entonces deseaste hallar ese lugar... Tu lugar con vistas al cielo...

José Fernández del Vallado. 27 Agosto 2007.


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